COMO VEO DOY ¿QUÉ PASA? ¡QUE LA VACUNA NO ALCANZA!

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Entre el miedo y la esperanza aflora la entraña: de unos, en el valor y la ética; de otros, en la transa y el agandalle.
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Apreciado Lector y amigo, lo que hoy le cuento es un tema delicado porque se cruzan diferentes concepciones sobre los aspectos éticos y emocionales, respecto a cómo debe reaccionar una persona cuando se siente amenazada. También es un tema que puede sonar a chismes, pero como proviene de fuentes diversas y confiables, no debe desestimarse, ya que dejarlo crecer es responsabilidad de todos. Se trata de las irregularidades que están ocurriendo en torno al programa de vacunar a la brevedad posible, al menos al 70% de la población, empezando, en primerísimo lugar, por los miles de héroes que están en primera línea combatiendo a la Pandemia del Coronavirus-19, a los sobrevivientes de la tercera edad (grupo en el que aún me encuentro) y a los alejados de la “civilizacion” que habitan en pueblos, selvas y montañas. Algo más de 12 millones de personas.

Resulta que ante la escasez de las vacunas, se han disparado las molestias y reclamos de varios sectores de la ciudadanía, aparentemente sin considerar que este hecho es por demás comprensible, pues aún disponiendo del dinero necesario para comprarlas, resulta obvio que la capacidad de producción es muy limitada en proporción a una demanda imprevisible que de inicio abarca a ¡7,800 millones de personas!, es decir, a toda la humanidad. Esta circunstancia o Pandemia, hace apenas un año era sencillamente impensable. Por si fuera poco solo 5 países están en condiciones de producirla y otros 5, sus socios de siempre, participan de distinta manera en su producción. Finalmente, considere usted que la población de esos primeros 5 países es de unos ¡2,000 millones de habitantes! y que por ello llevará muchos meses vacunar a todos sus ciudadanos. Sin embargo, dichos países no pueden evitar e ignorar a los otros 5,800 millones de habitantes distribuidos en la faz de la Tierra, debido a que si no los vacunan seguirán siendo una fuente real de contagio. De aquí es que dichos países están obligados a abastecer, aunque sea en poca y paulatina medida, a los cerca de 190 países restantes. De aquí también es que se debe entender la escasez de vacunas en nuestro país, mantener el orden y tener paciencia. Los ya vacunados no se confíen, mantengan sana distancia.

A consecuencia también de la escasez del antivirus, se han generado otros desórdenes. Quizás lo principal es que empiece a aflorar el karma mexicano del “Me Vale Madres” y sálvese el que pueda. O dicho de manera elegante, como se expresan en mi barrio: “el que tiene más saliva traga más pinole”. Así, me han contado de personas que en auto, motos, camionetas de redila o patín del diablo, se han trasladado a pueblos vecinos al Estado donde vivo, para ser vacunados. Argumentan que en esos pequeños pueblos hay sobrantes de vacunas, que no se pueden regresar ni conservar y así ayudan a su aplicación. Digamos que es un buen argumento ante una inadecuada planeación o respuesta de los habitantes de esos pueblos. Nada para objetar.

Pero qué pensaría usted, crítico Lector, según me cuentan, de esos ciudadanos con alto poder económico que montan a sus familiares y amigos en vehículos tipo Suburban con chofer incluido, que arriban en caravana de 2 o 3 al puesto de vacunación del pueblito en turno y enfilan a sus ocupantes en silla de ruedas (supongo que para dramatizar el acto) a fin de recibir el pinchazo de Aztra, Pfizer o Sputnik. O qué idea le viene al contarle de personas que me quieren y se preocupan por mi salud y me dicen: “voy a recorrer desde las 5 am, los pueblos cercanos y no tan cercanos, donde se ha esparcido la voz de que están aplicando la vacuna. Apenas encuentre una posibilidad, te hablo para que me alcances”. Posiblemente Ud., Lector amigo, de golpe quede como yo, entre el agradecimiento y la culpa de ocupar un lugar que no le corresponde. Mi siguiente reacción fue agradecer la invitación y rechazarla inventando un compromiso impostergable. Bueno, hay quien presume en televisión que ha ido a Miami a aplicarse las dos tomas. Clasifíquelo Ud.

Bien se sabe que el rumor corre más rápido que un sismo. A 3 o 4 días de que empezó el asalto pueblerino, los que salen a cazar vacunas se pasan el día recorriendo pueblos sin lograr su propósito, pues es tanta la afluencia de cazadores que ya parecen ferias con campamentos incluidos. Bueno, pues otra más. Me han llegado comentarios de que hay personas que ofrecen dinero en montos de 15 o 20 mil pesos a quien le consiga la vacuna, hecho hasta ahora que ha sido impulsado, en unos, por el miedo dada su situación de morbilidad o avanzada edad; en otros, por la necesidad imperiosa de salir a la calle y atender sus fuentes de ingreso. En este punto asoma lo más grave. Dicho en corto, brota la piratería, el fraude, surgen los vivales que con total impunidad aseguran tener la vacuna, de la marca que el Cliente prefiera, que son legítimas porque son las que se “pierden” en el desembarque o en la distribución o se “echan a perder”. En realidad es mentira, lo que al parecer venden es agua destilada o son inyecciones de aire como en Ecatepec, según se dijo en los noticieros televisivos. Muestras de cobre saltan por todos lados.

Tomando en cuenta el cóctel de manifestaciones de algunos ciudadanos, donde se mezcla el miedo, el agandalle y la tranza, entre otros explosivos ingredientes, que en estos casos superan a la ética, solidaridad y espíritu de sacrificio, bueno sería realizar ajustes al Programa Nacional de Vacunación contra el Covid-19. Por ejemplo, seguir con la vacuna a los médicos, enfermeras y personal de apoyo sanitario, pero también al personal que recolecta la basura y todo tipo de desperdicio; ponernos a los de la tercera edad confinados en nuestra casa, con ayuda económica y médica del gobierno a quienes lo necesiten; dar prioridad sobre las regiones rurales a las zonas urbanas y dentro de ellas a las zonas marginales; a cambio, el saldo de los recursos disponibles, aplicarlos en todas las personas que, independientemente de su edad, tengan necesidad y justificación de salir a la calle. Tal vez tengamos que vivir con extremos cuidados y conveniente paciencia por los próximos tres años, pero valdrá la pena sin con ello logramos mantener a flote la economía y el empleo y, sobre todo, la felicidad de los que vienen atrás de nosotros, nuestros hijos y nietos. A que sí.

RENDIJAS

Estamos en guerra, aún de baja intensidad, pero agravada por un enemigo invisible. Apoyemos pues el programa de vacunación del gobierno, el que sea, pero en esto que no haya confrontación entre mexicanos, porque el enemigo es otro.

Solo para recordar, una pequeña estrofa dedicada al enemigo, al Covid:

Más si osare un extraño enemigo
Profanar con su planta tu suelo,
Piensa ¡oh Patria querida! que el cielo
Un soldado en cada hijo te dio.

Quiérase o no, el programa de vacunación va a tener un impacto directo en las próximas elecciones. Habrán votos de premio o de castigo. Según el resultado, ¿Que no?

pibihua2009@gmail.com
Febrero 28 del 2021










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