COMO VEO DOY NO ME “OLBIDEN”: TRUMP

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Síntesis: El cambio efectivo de gobernante en los Estados Unidos, en el primer mandato del Presidente, es un ejercicio político que pone en práctica la máxima de que en una democracia el Pueblo manda.

No me “olbiden’: Trump

Como si fuéramos el Estado número 51 (¿o sí lo somos?) de los Estados Unidos, un gran número de mexicanos de aquí y sobre todo de allá, nos mantuvimos atentos y desvelados por conocer el desenlace de las elecciones en ese país, los tumbos y volteretas entre Biden y Trump, al grado de que hasta emocionante se puso porque la carrera se volvió parejera y los más pícaros cruzaron apuestas. Perdió el colorado, que era favorito por tener un bat en la mano. ¿Ganó el bueno?

Como siempre, no lo sabemos. Más allá del mito de que nos va mejor con los republicanos que con los demócratas, la evidencia histórica muestra que nuestra suerte depende más de las circunstancias e intereses de los Estados Unidos que de una política preconcebida de apoyo y crecimiento para nuestro país. Como siempre también, estaremos con el Jesús en la boca esperando que los “primos” nos tomen en cuenta. Dicen que Don Porfirio Díaz acuñó la frase lapidaria que reza: “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”. Como sea, se pueden sacar algunas reflexiones acerca del cambio de gobernante, en el vecino país del Norte:

1, Al asumir Biden la Presidencia, se puede inferir que Obama regresa al poder y con él muchas de las políticas públicas que impulsó y que Biden apoyó durante todo el mandato de aquel. Sería algo así como el poder tras el trono. Y si es así, pues al menos los ilegales y los migrantes en y hacia los Estados Unidos, tendrán que reorganizarse para enfrentar un recrudecimiento de las deportaciones de miles de ellos, mexicanos y centroamericanos en particular. Por el lado amable, es posible que se detenga la construcción del muro como una señal de cooperación, trato legal y buena vecindad.

2. Los que meten cizaña contra el gobierno de México, ya se burlan a través de las redes sociales, de que el Presidente no ha tenido la deferencia de felicitar a Biden por estar “incomunicado” debido a que viajó a Tabasco para atender a la población afectada por las graves inundaciones recién ocurridas. O como los señalamientos expuestos en el artículo de la Revista Siempre!, “Joe Biden: la advertencia”, donde se dice que la elección de Estados Unidos debe ser tomada por la oposición y la sociedad mexicana como una advertencia y, más adelante, afirmar que el reto es quitar poder a un autócrata populista que se ha dedicado a destruir al país. Para ello, con una desfachatez que muestra la ausencia de credos y convicciones convoca a una revoltura de piratas, digo de partidos, que sin importar su signo y creencia ideológica (PRI, PAN, PRD Y MC), vayan juntos en el 2021 para que sigamos (?) formando parte de un botín, perdón, corrijo, de un país libre.

3. Mensajes como el anterior, con una carga de resentimiento y amenazas veladas, que obvia mezclar plataformas ideológicas como si no fueran opuestas y carentes de significado social, al suscrito le suena como si le pidieran al Pueblo que sea su novia pero si contesta que no, que se atenga a las consecuencias. ¿Porque pedir el voto popular a base de infundir miedo y desesperanza, en lugar de propuestas y programas alternativos que enriquezcan las opciones del electorado y contribuyan a una mejora del sistema democrático? Que está en pañales aún, sí. Y no debe compararse con la democracia norteamericana que tiene más de 200 años de aplicarse, sin considerar que ellos la inventaron.

4. El punto fino en la cuestión de las preferencias electorales, está a la vuelta de la esquina, en 2021. Y parece que el equilibrio democrático para gobernar, no radica en la ratificación o revocación del Presidente, si no en la conformación del Congreso de la Unión, más específicamente de la Cámara de Diputados. Si esta Cámara se carga a un partido, automáticamente se convierte en un apoyo o en un obstáculo para el Presidente en turno, es decir, se rompe el equilibrio político. De aquí la importancia de que cada partido, sin alianzas ni amarres en lo “oscurito”, obtengan el voto del ciudadano conforme a las coincidencias de éste con los programas propuestos por cada partido. Una Cámara poli diferenciada, abonará a un gobierno más justo y equilibrado, con autonomía de poderes y representatividad real de la ciudadanía a la que probablemente no le agrade las alianzas que se tejen a sus espaldas. Las alianzas buscan el poder por el poder. A poco no.

Rendijas

Trump no fue político de carrera. Es un empresario que se metió a la política sin tener la experiencia y el toque justo de los tiempos, para tomar decisiones importantes que afectan a terceros. Así le fue y así nos fue a sus paisanos y al resto del mundo.

Las redes sociales están desatadas con bromas y ocurrencias a favor de Biden y en contra de Trump. La que más me gustó es la que tomé para título de este artículo.

¿Seguirá Biden la construcción del muro? ¡Creo que no! ¿Apostamos?










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