Como Veo Doy 2021, ¿Año Nuevo?

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Sintesis: Un festejo de esperanza y hermandad se ha venido transformando en un ¡tremendo reventon!
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Querido y amable Lector, quizás convenga usted conmigo en que hay muchos tópicos en la vida que celebramos de manera rutinaria, unas veces anheladas, otras enseñadas. Digamos que muchas cosas las hacemos por costumbre y es bien sabido que la costumbre hace Ley y si no se cumple con ella, uno se vuelve rebelde o subversivo o inadaptado, por decir algo tenue y no usar las correspondientes palabras escabrosas. En mi caso toda la vida, que ya empata con la Cuenta Larga del calendario maya, he sabido y algunas veces celebrado, el advenimiento del ¡Año Nuevo en la Noche Vieja del año previo! Y, sabe que, nunca hasta esta ocasión me había preguntado qué se celebra, quienes lo celebran y porqué. ¿Lento? ¡Lentísimo!

Me di entonces a la tarea de investigar y, descontando el motivo más sencillo, pero quizás el más importante de comer uvas, bailar y brindar por la esperanza, al lado de la familia y de los amigos que más se quiere y que es un acto que une a millones de personas en todo el mundo, encontré que el 31 de diciembre es el último día del calendario gregoriano, que consta de 365 días más uno adicional en año bisiesto como ocurrió en 2020. Este calendario se llama así por el Papa Gregorio XIII quien promovió una reforma para introducirlo en ¡el año de 1582! y que rige hasta hoy en el mundo occidental, Esta acción emanada de la Iglesia Católica, sustituyó, ni más ni menos, al calendario juliano del Emperador Julio Cesar que data del año 46 a.C. Sacando sumas y restas, encontramos que el calendario juliano se aplicó durante 1628 años y el gregoriano, que es más exacto con el ajuste del año bisiesto, lleva apenas 438 años. Año de pandemia y con un día más. El colmo.

El caso es que el cambio de calendario para el ámbito occidental, se hizo racionalmente porque es más preciso que el juliano, pero desde el punto de vista astronómico no ocurre nada especial el 31 de diciembre como para establecer un parteaguas y decir que en ese día la Tierra completa un periplo en relación al Sol y que al día siguiente, el 1 de enero, se inicia otro. En la práctica cualquier día del año puede considerarse, convencionalmente, como el último y el siguiente el primero. ¿Cuando se convirtió en motivo de pachanga y se llenó de fetiches y de exóticos y ridículos rituales, a veces, como el calzón rojo para el amor y el amarillo para el dinero? ¿Desde cuándo un festejo que nace con un halo religioso se va convirtiendo en un acto pagano? No estoy juzgando acción o persona alguna, solo son preguntas porque observo que el Dios Baco es adorado en Nochebuena. Para mis preguntas delanto una posible respuesta: en mi pueblo, cuando niño, los pobres no sabíamos de tal festejo y cuando joven lo empezamos a escuchar, pero se trataba solamente de ir a Misa de Gallo y nada de comer 12 uvas, una por campanada, porque en un clima tropical no existían uvas, pero ni en foto. Bueno, tal vez exagero, porque algunas familias ricas se las ingeniaban para poner uvas en la mesa. Infiero, por lo tanto, que la borrachera, perdón, el festejo en grande cada vez por más capas de la población de un Año Nuevo, es tan reciente como los últimos 50 años y el 2021 no tendrá nada de nuevo, será copia del 2020. Ojalá me equivoque.

RENDIJAS

Unos dicen que en 2020 aprendimos a valorar lo que tenemos. Otros prefieren haber seguido sin aprender tal enseñanza y seguir abrazando al familiar que perdieron.

La vacuna que no es vacuna, es una especie de multiplicador de defensas contra el covid-19. Y eso es mejor que nada.

Como siguen los contagios, ya en las redes solo desean, cuando mucho, feliz quincena. Pero yo le deseo a usted, amable Lector, ¡Feliz Año!










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