CIUDADANOS FRENTE AL PODER

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JUICIOS MEDIÁTICOS
Siempre nos decían desde el poder que no había que hacer juicios mediáticos, colgando a las víctimas en la plaza pública sin juicio legal conforme a derecho. Sin haber probado su culpabilidad. Pues bien, hoy desde el poder se hace todo lo que antes se condenaba. ¿Esta es la calidad de la 4T? La política y la justicia como circo y espectáculo: los buenos de hoy van sobre los malos de ayer. ¿Quién juzgará a los nuevos malosos actuales?

LOS INTELECTUALES Y EL PODER
–¿Aplaudidores del poder o críticos del poder?
–¿El Poder Bueno va sobre el Poder Malo?
–¿El pensamiento único del poder o el dubitativo ciudadano?

Juan Domingo Argüelles (poeta y ensayista) nos recuerda varios casos emblemáticos:
–Émile Zola y su “Yo acuso” sobre el “caso Dreyfus” en Francia.
–André Gide y su libro Regreso de la URSS denunciando el estalinismo soviético.
–El “caso Padilla” en Cuba que divide a los adoradores de Fidel Castro y a los críticos del absolutismo y el culto a la personalidad, Gabriel García Márquez por un lado y José Revueltas por el otro.
–Carlos Fuentes y Fernando Benítez apoyando a LEA: “Echeverría o el fascismo” / “Es un crimen histórico no apoyar al presidente”.

Palabrero:
–Octavio Paz creyendo en la modernidad y el fin del patrimonialismo con Carlos Salinas de Gortari… al menos argumentó racional e históricamente en su libro Pequeña crónica de grandes días y en su segunda entrevista con Julio Scherer García… (Textos que pese a todo siguen siendo enriquecedores). Y al final, ya muy enfermo, tardía y tímidamente reconoció su error en una posdata en el tomo 15 de sus Obras completas (“Algunos no tuvimos claridad suficiente y no pudimos ver ciertos rasgos arcaicos de su gobierno”, FCE, p. 574, “Nota de noviembre de 1997”, al pie de página).
–Los aplaudidores y los silenciosos en torno al gobierno del patriarca del sexenio López Obrador… (Cabezas claras e inteligentes, y sin embargo aplaudidores del poder bueno y no críticos públicos dubitativos del poder concentrado que acaba siendo nefasto).

–Todos sabemos que el poder sólo admite la aprobación y el aplauso; no la libertad de pensamiento y la crítica que es el ácido que disuelve las ilusiones y los engaños creados por el poder.
–¿Es función pública del intelectual darle más poder al poder ya centralizado o acotarlo, abrirle los ojos a la sociedad, no cegarla?
–¿Todos los críticos del poder de AMLO son zopilotes y carroñeros?
–¿Existe el Poder Bueno y el Poder Malo separados?
–¿El poder primero nos ilusiona y luego nos desilusiona?
–¿Es función del intelectual público servir a la sociedad abierta o servir al poder dándole más poder?
Véase el rico ensayo de Juan Domingo Argüelles, ensayista y crítico puntual y poeta sin aspavientos: “Aplaudidores del poder”.

EL SANTO OFICIO
El Santo Oficio de José Luis Martínez S. en su artículo dominical “Fariseos de la 4T” (Milenio, 25-VII-2020):
–En México, entre los políticos (casi) nadie admite sus faltas, excepto si puede lograr algo a cambio. Ni los corruptos del pasado ni los virtuosos del actual régimen son capaces de un verdadero acto de contrición, de pedir perdón cuando se equivocan.
–En la 4T muchos, sobre todo los más radicales, viven para enaltecerse. Siguiendo a su pastor rechazan ser ambiciosos vulgares, aunque lo sean… como John Ackerman.

Concluyo. Pese a todo, muchas cosas han cambiado, más abajo que arriba. Y estos cambios vienen de atrás, no empiezan ahora con “el rayito de esperanza” llamado AMLO. Pese a todo, algo se mueve en la sociedad abierta y no puede pararse. Las cosas cambian, aunque no sea como uno quisiera. Todo ha cambiado, menos la clase política en el poder. Ni a la manera del señor presidente Andrés Manuel López Obrador. No, señor presidente, no venda ilusiones ni haga las trampas del poder. Usted no es el pensamiento único del bien y del no hay más ruta que la suya, con usted o contra usted.
Frente al prestidigitador político, moreno, azul o rojo, la mirada crítica ciudadana es fundamental y es saludable en la democracia.
Aunque sea inútil.

EL POETA EN SU TIERRA
Octavio Paz en tiempos de Carlos Salinas:
–Cuando el Estado hace algo bien, hay que tener el valor de decirlo. No tiene uno por qué tener miedo a decir lo que se piensa. Apruebo gran parte de la política del presidente Salinas.
–La izquierda mexicana tiene que aprender, también, a democratizare. No tenemos tradición democrática.
–La política, por definición, es el reino de los valores relativos; la tiranía, se enmascara de absolutos. La política es el arte de convivir con los otros.
–Los intelectuales no son voceros de nadie. Son su propia voz.
(Y por supuesto también se equivocan. “Porque en política todos nos equivocamos”).
–La política es lucha por el poder pero, asimismo, es lucha de ideas.
–Soy humano, una criatura falible, con su fardo de pecado y de algunas cosas buenas. No me arrepiento de mi pasado ni me doy golpes de pecho.
(Gracias al libro vital de Braulio Peralta, El poeta en su tierra. Diálogos con Octavio Paz, Grijalbo, México, 1996 y 1998).

NOCTURNO…
–El bien, quisimos el bien: / enderezar al mundo. / No nos faltó entereza: / nos faltó humildad…

–¿Y los grandes problemas de Estado, señor presidente: la salud y la pandemia, la violencia y la inseguridad, la economía a la baja y las desigualdades y la pobreza al alza, la educación y vuelta a empezar de cero, la cultura prángana sin recursos…?
–¿Para qué ha servido su “Cartilla moral”?
–¿Sigue usted satisfecho y sin problemas de conciencia?
Cordialmente, un ciudadano palabrero y preguntón.
Q, Presidentes, julio 2020.

Voy dudoso, entre los aplaudidores, los silenciosos y los críticos del actual gobierno de AMLO, el nuevo patriarca del poder.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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