China 2008

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Asombrosa, espectacular, increíble, bellísima, fue la inauguración de los XXIX Juegos Olímpicos de la era moderna. China deslumbró al mundo con la más fastuosa y cara –43 mil millones de dólares– fiesta olímpica desde que el Barón Pierre de Coubertin reinició los juegos de Olimpia en 1896. No fue sólo la inauguración de los juegos, fue el mensaje clarísimo al mundo: ‘aquí estoy y tomen nota, pues seré la más grande potencia del mundo’. Fue una especie de fiesta de iniciación en la que China entró a las ligas mayores como potencia económica, política y militar, pues ha sido potencia cultural desde hace varios milenios.

Para los chinos, el evento consiste en cómo una gran potencia emergente será juzgada por un mundo escéptico. Su meta inmediata: desbancar a los Estados Unidos y obtener más medallas de oro que ningún otro país; su meta mediata: ser la 1ª. potencia del mundo.

Pero veamos qué es la República Popular de China del año 2008: China es el país más poblado del mundo, con 1,317 millones de habitantes; China es el cuarto país más grande del mundo en extensión, con 9.6 millones de kms. cuadrados; China tiene el ejército más grande del mundo, con el cuarto mayor presupuesto militar; China es reconocida potencia nuclear y como tal miembro permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas, con poder para vetar cualquier decisión del organismo más poderoso del mundo; China es sede de una de las civilizaciones más antiguas del mundo con 4,000 años de historia registrada, tiene más de 200 lenguas y dialectos regionales;

China es la segunda potencia exportadora del mundo, después de Alemania ; tiene las mayores reservas financieras del mundo –un millón quinientos mil millones de dólares– y posee más del 60% de la deuda de Estados Unidos; es la cuarta economía más grande, después de EUA, Japón y Alemania, con 3.45 billones de dólares de PIB; si se mide por paridad de poder adquisitivo, China es la segunda economía más grande con 7 billones de dólares de PIB y 5,300 dólares per cápita;

China es el segundo consumidor de artículos de lujo, después de Estados Unidos; China tiene la mayor tasa de crecimiento económico del mundo, con un promedio de 9.4% anual durante los últimos 30 años; China tiene el superávit comercial más alto del mundo, con 263 mil millones de dólares en 2007; en China hay más angloparlantes que en Estados Unidos;

China tiene el mayor número de teléfonos celulares en el mundo; china es el mayor destino de inversión extranjera del mundo –con más de 80 mil millones de dólares en 2007– y es el cuarto país más visitado. China desplazó a México en 2007 como segundo exportador a Estados Unidos, después de Canadá.

La aportación de China a la civilización universal es inmensurable; inventó el papel en el año 105 d.C. pero fue un secreto guardado durante siglos y los europeos no lo conocieron sino hasta el siglo VIII; con la utilización de sellos para la impresión en papel, el chino Pi Senj inventó la imprenta fija antes que los tipos móviles de Gutenberg en Alemania en el siglo XV. Inventó la pólvora y con ello la cohetería.

El año chino se basa en los ciclos lunares, por lo que el año nuevo chino es diferente cada año; un ciclo completo del calendario chino toma alrededor de 60 años en 5 grupos de 12 años cada uno; es además el calendario más antiguo del mundo: data del año 2600 a.C.

Pero China es también una dictadura, no es una democracia; como país comunista que es, tiene un sistema de economía centralmente planificada, con ‘zonas económicas especiales’ donde se practica un capitalismo dirigido. De sus 1,317 millones, sólo 300 están en la zona urbana desarrollada de la costa; 1,000 millones viven en las zonas rurales, de los cuales 200 millones, hijos de campesinos, laboran en fábricas y 800 se dedican a la agricultura en un sistema que estuvo largamente olvidado por un comité central planificador y que apenas se está incorporando al desarrollo del país.

El 91% de la población es letrada según datos de 2002, pero los jóvenes entre 15 y 24 años tienen 99% de alfabetismo; en 2008 ya no hay analfabetos en ese rango de edad. Aunque se han hecho avances impresionantes, el sistema de salud pública deja mucho que desear: en el año 2000 la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó a China en el 144 lugar de 191 estados miembros de la ONU; en 2002 la malnutrición era del 12% de la población.

China es oficialmente atea, en conformidad con la doctrina básica del Marxismo; más del 90% no tienen religión, aunque un número indeterminado de chinos son adherentes de la filosofía budista y taoísta; hay 20 millones de musulmanes, 16 millones de cristianos y unos 50-70 millones de seguidores de la secta espiritual ‘Falun Gong’, proscrita por el gobierno desde 1999.

En materia de derechos humanos China tiene serios problemas de imagen en el mundo. No se ha olvidado aún la violenta represión de las manifestaciones pro democracia de 1989 en la Plaza Tiananmen y quedó grabada para la historia la imagen del joven que desafío a la autoridad erguido frente al tanque del ejército.

Numerosas organizaciones no-gubernamentales (NGO’s) y gobiernos extranjeros critican a China por violaciones a los derechos humanos tales como detenciones sin juicios, confesiones forzadas, tortura, maltrato de prisioneros, restricciones a la libertad de expresión, al derecho de reunión, asociación, religión y derechos laborales, En materia de libertad de prensa persiste la censura por parte del gobierno y del Partido Comunista Chino en el discurso político y en la información. La organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) considera a China como uno de los países con menor libertad de prensa.

La historia reciente de China nos indica claramente hacia dónde va. En 1949 Mao Zedong proclamó la República Popular China con un régimen comunista; en 1966 lanzó su ‘Revolución Cultural’, la que duró una década hasta la muerte de Mao y que produjo una de las hambrunas más graves de la humanidad y el levantamiento del pueblo chino.

En ese año Den Xiaoping tomó el poder del sucesor de Mao, sin llegar a ser el jefe de estado, y proclamó ambiciosas reformas económicas que condujeron a China a una economía mixta, llamada a veces ‘socialismo de mercado’. A partir de la China post-Tiananmen, el presidente Jiang Zemin guió al país a un desarrollo económico sin precedente, sacando a 200 millones de chinos de la pobreza y logrando a tasas de crecimiento del 11.2%. Este proceso se consolidó cuando China se adhirió a la Organización mundial de Comercio en 2001.

Recientemente el autor de estas líneas visitó seis ciudades chinas y por todas partes pudo observar lo mismo: la determinación del pueblo chino en su conjunto para sacar a su país de la pobreza y convertirlo en la primera potencia en el siglo XXI, determinación que no se ve en México y en varios otros países ‘emergentes’. La disciplina, motivación, trabajo arduo, mística y nacionalismo constructivo se ve por todos lados.

China es el país que produce más ingenieros en el mundo; sus estudiantes sobresalen en matemáticas y física; están produciendo ya artículos de la más alta tecnología; tienen un programa espacial muy avanzado y pronto pondrán un chino en la Luna o en Marte. Por eso los juegos olímpicos actuales son más que eso: China ganará la mayor cantidad de medallas de oro y le dirá al mundo: ‘háganse a un lado; ya llegué’. ¿Y México?, asfixiándonos en nuestras mezquindades y rezagándonos irremediablemente.

Caja de triques

No contento con engañar al pueblo mexicano con la costosísima campaña en radio y televisión –256 millones de pesos de nuestros impuestos en sólo 4 meses– para inducir a la gente a que apoye la iniciativa gubernamental de privatizar el petróleo para beneficiar a voraces funcionarios en el gobierno y a empresas transnacionales, argumentando que se debe producir la gasolina en México y no en el extranjero (cosa que nada tiene que ver con la reforma de Pemex, pues se pueden construir refinerías en el país con los fabulosos ingresos de Pemex debidos a los altos precios del petróleo sin privatizar a la paraestatal), el ejecutivo federal se ha sumado a una inmoral campaña imprimiendo propaganda gubernamental en el papel de envoltura de las tortillas, alimento básico en el sustento del pueblo mexicano, que se distribuye ‘gratuitamente’ en las tortillerías del país. A qué grado de desesperación ha llegado el ejecutivo federal para recurrir al hambre del pueblo para hacerle ‘tragar’ su propaganda con las tortillas. Ni en las etapas más oscuras del PRI dictatorial se habían visto esas inmoralidades. Corea del Norte, Zimbabwe y Myanmar: tomen nota de estas brillantes estrategias para engañar y manipular a sus pueblos.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

2 Comentarios en “ China 2008”

  1. Mario Rodríguez Estrada dice:

    Estimado y fino amigo…como siempre nos deslumbra con sus eruditos y enciclopédicos artículos, que mucho contribuye a, que leyendo con atención su contenido, nos enteremos con toda claridad del mundo en que nos tocó vivir, y sobre todo, el porqué nos superan…China parece ser un mundo aparte, de verdaderos “aliens”, extraterrestres parecerían si no supiéramos que su cultura es la mas vieja del mundo, lo único malo de ellos es que ni nos toman en cuenta, viven “su” vida a su manera, a su modo y como quieren…son mucho mas tradicionalistas que los ultraconservadores Japoneses…solo cuando ven que algo les conviene, cambian, algo…le agradezco el artículo y le abrazo muy cordialmente.-Mario RE.

  2. Francisco González de Cossío dice:

    Gracias querido Mario por tu generoso comentario. En efecto, los chinos son muy tradicionalistas y egocentristas y piensan que China es el centro del universo. Pero mucho tenemos que aprenderles, sobre todo esa determionación por superarse y ser los mejores. Te dediqué el artículo por que fuiste tú quien me suguirió que lo escribiera aprovechando el enorme interés por la Olimpiada en Beijing.

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