La fiesta y la contingencia

28 Mar 20 | Julio Figueroa | Clasificado en Cultura, Queretanidad | 3 Comentarios »

No se trata sólo de repartir dinero; la idea de fondo es tratar con dignidad a nuestros viejos y que ellos sientan y recuperen la dignidad y la alegría de estar vivos.

El gobierno del actual Estado mexicano piensa en nuestros viejos como personas y les ofrece un modesto pero vital aliento de vida.

Los viejos no son tan sólo una cifra estadística, un número, un dato; son vidas vividas a lo largo de 68, 70, 80 años.

En una población tremendamente desigual, injusta y pobre, ¿por qué no ofrecerles un poco de bienestar económico a nuestros adultos mayores?

Los viejos son nuestra memoria de la vida y el trabajo, la familia y el tiempo, los sabores y sinsabores en la tierra, las vicisitudes vitales.

Un aliento de vida en la vejez es un aliento de dignidad.

Yo aplaudo sin reservas este apoyo directo a los adultos mayores, a los discapacitados, a los jóvenes, a los estudiantes.

Ni Peña ni Calderón movieron al México desigual y jodido, empobrecido.
El México real y profundo sí se mueve con Obrador, para bien o para mal, y trata de empujarlo hacia adelante. Nada fácil.
Nos guste o no, López Obrador sí mueve a México, ¿hacia dónde?
¿AMLO y su gobierno llevarán al país a un buen puerto de abrigo al final de su sexenio, 2024, o lo dejará colgado en el puente, tendido en el llano en llamas, crispado y enfrentado entre sí al fin del camino?
No lo sé.

Durante varias horas me tocó ver el operativo del pago de la pensión para el bienestar de los adultos mayores, en la escuela del CETIS 142 en el municipio de Tequisquiapan, Querétaro. Doble pago esta vez por la contingencia de salud nacional y mundial.
Un buen operativo desarrollado por una veintena de jóvenes y mujeres maduras al servicio de una noble causa social. Un servicio bien coordinado, ágil, eficiente, lleno de buenas atenciones, desde la puerta de entrada del CETIS, el largo recorrido entre árboles y sombras y sillas de la escuela, hasta las mesas de pago, con gel en las manos, distancia entre las personas y tapabocas, con un trato digno hacia nuestros queridos viejos, cansados, trabajados, con problemas, penas y alegrías como todo el mundo.
En el primer día de los cuatro que durará el operativo de entrega del apoyo económico fueron atendidos, bien atendidos, unas 500 personas.
Por la pensión doble de dos bimestres, marzo-abril y mayo-junio, cada uno recibió 5,240 pesos.
Durante horas yo vi los cuerpos endurecidos y los rostros contentos, silenciosos o platicadores, dignos, de nuestros hermosos viejos mexicanos.
El operativo fue casi una fiesta. No una pachanga. La fiesta del apoyo, el bienestar y la dignidad de los adultos mayores que han vivido todo lo que se vive en el mundo, alegrías y penas, satisfacciones y tristezas.
Y de pronto la contingencia, hacia las 3 de la tarde.
Un hombre de 81 años, con el apoyo recibido en la bolsa, camina hacia la salida del CETIS 142, y de pronto dice que le falta el aire, que no puede respirar, lo sientan en una sombra sus familiares que lo acompañan, sería el sol, la hipertensión, la alegría del bienestar, la enfermedad crónica que padecía, el destino… le viene un infarto y fallece. En cuestión de minutos llegó una ambulancia y los paramédicos le brindaron los primeros auxilios, bombearon el pecho, el corazón, hicieron todo lo posible y nada se pudo hacer, el hombre quedó tendido en el suelo bajo la sombra verde de los árboles, rumbo a la salida que ya no alcanzó, o más bien se fue por otra salida: la del fin de la vida, con su apoyo y la solidaridad en la bolsa. Amén.
Era la última hora del operativo para el bienestar, y naturalmente dejó un aire de tristeza y de luto.
–Tras el goce va la pena, dice el poeta.

Nos guste o nos disguste, el país se mueve, ¿hacia dónde?
Contingencia: lo que puede suceder y lo que puede no suceder.
Por ahí me crucé con el doctor GHR y nos saludamos fraternalmente; político de academia y terracería, con ideas y acciones, de decir y hacer.

Q, Presidentes, viernes 27-III-2020.
juliofime@hotmail.com


EN MEMORIA DEL PADRE

22 Mar 20 | Julio Figueroa | Clasificado en Cultura, Queretanidad | Sin comentario »

–Es tan difícil expresar el momento como describir la eternidad, dice Octavio.

Querido Efraín: Otra estación más, y las que nos faltan, hasta llegar a la nuestra.

Amanecer con pájaros. Bajo del camión, todavía esta oscuro. Silenciosa la calle y agradable el aire fresco. Voy a la funeraria.

Buena conversación íntima con Efraín y Margarita, recorriendo las estaciones del padre y la familia, y las últimas vicisitudes. –La doctora que en la misma hora atendió a una parturienta y a un moribundo.

Don Pablo Mendoza Castillo en su féretro. Chiquito e inmaculado. Como que el pecho quiere respirar, volar. Me recordó a mi amigo Juanelo en su ataúd. Hermoso retrato junto al féretro: los ojos queriendo ver más allá del cielo. Un jardín de flores blancas en los ojos de los presentes.

Rumbo a la iglesia detrás de la carroza, andando, como en los pueblos. Es una mañana asoleada y parece un día festivo. Verdes los árboles de la vida y dorado el día.

La misa luctuosa, con el cuerpo presente, con los familiares, amigos y conocidos, si no se queda en una simple reunión de sociales, es una prodigiosa liga de todos los presentes. El “religarse” que ofrece toda religión, más allá de la enajenación. Es el reencuentro con los otros y con el misterio de lo sagrado, lo desconocido y con nosotros mismos, pienso.

La música de órgano y los coros de la iglesia, en la hora del adiós o en la comunión matrimonial, son poesía pura elevando el alma colectiva y personal, enchinando el cuerpo, creo.

Eduardo (2013), Esperanza (2016), Ramiro (2017), Pablo (2020)… los muertos de la familia Mendoza Zaragoza, que nos recuerda que las familias no sólo crían alacranes, sino también crean psicólogos, amas de casa, médicos, trabajadores, sociólogos, ingenieros, sacerdotes…

–Esperanza y Pablo, 64 años juntos en la tierra, en las buenas y en las malas, en las verdes y las maduras, con tres años de diferencia llegaron a la estación final. Ambos vivieron el don de la vida, hasta llegar a la plenitud de la misma, y alcanzar la Gracia del Señor.

–Pablo fue un niño y un hombre de campo, del duro y hermoso trabajo del campo. Que las circunstancias lo hicieron emigrar a la ciudad, adaptarse a otros ámbitos y otros trabajos, y sacar adelante a 12 hijos.

–Todo ser vivo es un grano de trigo que puede caer en tierra fértil o yerma. Un grano de maíz y milpa, un grano de fruta y árbol. Un brote de flor. Aquí importa la tierra, el agua, el sol, el clima; pero también el carácter, la voluntad, la decisión, la fuerza interior contra las circunstancias.

–La vida es una semilla que puede guardarse o arrojarse a los cuatro vientos, sembrarse en la tierra, en la comunidad, en el mundo o en el vacío. El potencial es infinito y efímero (tiene fecha de caducidad), esperado e inesperado, previsible e imprevisible.

–La meta es llegar a la plenitud y dar frutos y luego morir. Vivir en plenitud hasta la muerte y aceptar el fin y crear vida. Este es el sentido humano: vivir en plenitud y morir dando frutos, como la semilla en tierra fértil. “Y la vida perdurable / del polvo, de los frutos, y del polvo”.

–Esta es nuestra acción de gracias en nombre de nuestro hermano y padre Pablo. Quien aró y sembró la tierra, vivió y creó comunidad, parió y partió de este mundo con la fe intacta –del deber ser.

–Vivir la vida y sus oportunidades. No encerrarse en sí mismo sino entregarse al mundo. Para vivir la vida hasta la muerte y dar frutos. Y saborear el amor eterno, gracias al don de la vida que nos fue concedido.

–Demos gracias a Dios, oremos… –concluyó el padre Jesús.

El bello sermón del padre Jesús Mendoza Zaragoza apenas duró nueve minutos. Yo llevo algunas horas garabateando estas notas. A partir de sus bellas y bien pausadas palabras, he tratado de plantar estas semillas en el espacio de luz. Ofrezco mis disculpas al padre Jesús por traducir mal y tal vez tergiversar sus claras y cristalinas palabras cristianas.

¡Hasta dan ganas de morirse y escuchar su misa celestial, le dije!

La ovación final a don Pablo (1926-2020), rumbo al crematorio.

Tras los abrazos y los adioses de los amigos, salí de la iglesia y caminé hacia la parada del camión. Sí, parece un día festivo, Efraín, un domingo, un día lleno de sol y pájaros y gente viva, ¡y apenas es martes!

Martes de tianguis en la Presidentes. Fui a comprar los víveres de la comida. Qué caro está todo. No sólo de letras vive el palabrero. ¿Cuál será nuestra estación final?

Q, Presidentes, 18-19-II-2020.

–¿Te parece hoy un buen día de comienzo?
–Me parece un día festivo.
–¿Por qué festivo?
–Porque lo veo lleno de sol y de pájaros y de gente viva.
–Pero vienes de un funeral…
–Tal vez por eso.
–Para mí es un día de comienzo.
–Adelante.
–¿No me preguntas de qué?
–No, comenzar y acabar algo es bueno.
–¿Lo que sea?
–Es tu libertad y tu responsabilidad.
–¿Y tú qué haces?


EL JICOTE “RESPUESTA A UN LECTOR”

19 Mar 20 | Edmundo González Llaca | Clasificado en Cultura, Queretanidad | Sin comentario »

Siempre agradezco cuando los amables lectores me envían un comentario, no importa si es para cubrirme de improperios. Reconstruyo la escena: el lector ocupa su valioso tiempo para leer mi texto; lo piensa; le provoca una gran indignación y hasta un poco de náusea; se dirige a la computadora; reflexiona las palabras más contundentes, las más hirientes, las más ponzoñosas; revisa el diccionario; lee satisfecho lo que escribió; se cae bien y se estimula su auto estima: lo envía. Todo lo anterior me hace sentir que cumplo con una de las misiones de un editorialista: provocar, hacer pensar, investigar y actuar al lector, sin importar que coincidamos en nuestras posiciones. Lo prefiero al resignado tedio dedicado a pasar saliva y bilis en silencio.
Algunos de los lectores se quejan de que no contesto y, efectivamente, casi no respondo, porque ni ante las sensaciones ni los adjetivos hay defensa. ¿Qué puedo responder cuando me escriben que soy un prianista amargado? ¿Chayotero? ¿Qué estoy celoso porque un discípulo me superó? Las redes sociales están invadidas de francotiradores que con un párrafo denigratorio pretenden borrar tres cuartillas en las que procuro dar argumentos y avalarlos, cuando es posible, con estadísticas o hechos. Independientemente a quién le asista la razón, no es equivalente el esfuerzo.
Ahora sí voy a responder al amable lector José Fabio Espinosa, que expone tesis y argumentos. Algo excepcional entre los adherentes de la 4T, que son más apóstoles que simpatizantes, los apóstoles manejan dogmas, los simpatizante la lógica y la realidad, con los primeros no hay nada qué hacer pero con los segundos se puede dialogar. Por ejemplo, Don Fabio afirma que: “La sociedad civil es un término indefinible y muy manoseado por los malos analistas”. Entre otros “malos analistas” está Maquiavelo, que bosqueja el tema. También manosearon a la sociedad civil Hegel, Marx, Tocqueville, quien le atribuye una de las causas del florecimiento de la democracia en Estados Unidos. No le sigo con más nombres porque me vería medio mamón, acá entre nos sí lo soy pero procuro disimularlo. Pero ¡Qué ganas de ser mal analista! El término de sociedad civil está de moda entre los escritores modernos por la crisis de los partidos políticos, la gente prefiere formar una asociación a integrarse a un partido.
Don Fabio afirma que no hay una definición de la sociedad civil, sobran definiciones, le propongo la siguiente: “Es una comunidad de ciudadanos dedicados a la defensa de sus libertades económicas, civiles y políticas; cuya organización y relaciones internas están separadas del Estado”.
Afirma Don Fabio que “reprueba a las encapuchadas, vandálicas”. Pues quiero decirlo que el Presidente no tanto. Las redes sociales están cubiertas de pruebas de que esas encapuchadas bajaron de vehículos oficiales y hasta de un camión proveniente de Morena de Tabasco. La persona que tiró la bomba molotov está plenamente identificada con nombre y hasta dirección. ¿Sabe Usted de alguna investigación? Yo no. Estimado Don Fabio, gracias por leerme y realizar todo el proceso, sueño de un editorialista. Reciba un saludo respetuoso. Como decimos los queretanos: Por Dios que sí.


SEMANA DE HOSPITAL.

29 Feb 20 | Julio Figueroa | Clasificado en Anécdota, Queretanidad | Sin comentario »

Lunes 24 febrero

La burocracia al cuadrado ha pasado al cubo en la atención popular del Hospital General Q, con más trámites, copias, papeleo, colas.
La Póliza de Afiliación al Seguro Popular ya chupó faros. Y ahora cada consulta y cada análisis clínico requieren llenar un formato, una copia de la credencial del INE y hacer una fila en la Caja para el Recibo Único que acredita la exención del pago y el servicio gratuito. Gracias.
Todo el hospital es un examen de democracia, paciencia, vueltas y revueltas, disgusto, enojo, impotencia, humanismo, humildad… para todos: pacientes, trabajadoras y médicos.
No todos pasamos dicho examen humanista democrático administrativo.
Trámites sobre trámites del cuadrado al cubo, y las colas, las copias, las horas, la mortificación, los días, la angustia, las semanas, los meses…
Si le va a uno más o menos bien, sale uno bendito del hospital,
Si hay algo oscuro, sale uno pesado y tenebroso.
Y es apenas el principio, falta lo que falta.
Llegué antes de las siete de la mañana y salí sobre las once del día.
–Electrocardiograma y radiografía del tórax.
–“La camilla eléctrica” y “el pecho rayo equis”. Cinco minutos cada uno.
–Lo que tarda es la administración, la cantidad de gente, la burocracia, la indolencia y otras vainas.
Mañana tengo que llegar antes de la seis.

La chica tomándose fotos (selfies) a la mitad del puente sobre la 5 de Febrero; el puente que a otros nos da miedo. Es para una tarea, me dijo. ¿Me sacas una? Fueron tres. Gratis, ja.

Caminé todo Zaragoza para ver y saborear la vida.
Pasé al mercado Escobedo a comprar frutas y verduras.
Tomé mi camión en la esquina de la ferretería La Fragua.
Llegué a la Presidentes y fui por los periódicos con don Ramón y Juanita.
Me encerré en casa y ya no salí.
Garabateo estos renglones.
Escucho música clásica suave, melancólica, triste.
Con los ojos abiertos de Yourcenar:
–Es el silencioso deslizamiento hacia el abismo.

Martes 25 febrero

Cinco consultas y análisis en una semana, cinco previas filas para sacar la cita, cinco filas el día de la misma, y antes cinco filas en la Caja para obtener el recibo de gratuidad del servicio, consultas, exámenes médicos. No exagero. De la burocracia y el papeleo al cuadrado se pasó a más de lo mismo al cubo. Paciencia. Estoicismo. Humildad. Todo es gratis, salvo el tiempo invertido. Peor sería estar tirado en el desierto de cemento.
Llegué a las 6 de la mañana y fui el quinto.
Falta de información y caos en la fila, no hay ni dónde sentarse.
Desde luego falta personal en número y en capacitación.
Pero igual hay que decir que cada uno de los trabajadores, desde los simples vigilantes, recepcionistas, trabajadoras sociales y las enfermeras, sobre todo éstas, realizan dos tres funciones distintas al mismo tiempo. En este sentido, mis respetos.
Cosa rara, el servicio empezó poco antes de las 7 y a los diez minutos ya estaba siendo atendido en mis exámenes de laboratorio de sangre.
Excelente atención del joven enfermero o pasante de medicina y la trabajadora de recepción. Felicité y les di las gracias a los dos.
¡A las 7:15 horas ya estaba fuera del hospital!

Tras el ayuno y los litros de agua del día anterior, llevaba un bizcocho (un cuerno) con una rebanada gruesa de queso manchego, una rodaja de jitomate y un poco de chile chipotle, que con un café americano y viendo a la gente pasar, sentado en algún rincón de la selva, me supo a gloria.
Tomé mi camión, la letra L, y regresé a casa. De la ferretería La Fragua hacia el Cimatario ya me siento en zona amiga por conocida.
Esta vez me hice acompañar por el Sidi, el guerrero de Pérez-Reverte:
–Lo peor no era el combate, sino la espera.
–No había comido nada aquella mañana, lo que era buena costumbre. Ningún veterano lo hacía antes de entrar en combate.
–Ayunar y vaciar el cuerpo y la vejiga antes de entrar en faena eran precauciones saludables, pues atenuaban la posibilidad de infección si en la refriega lo destripaban a uno.

No hay más que decir por hoy, salvo seguir con las sumas y las restas de las palabras propias y de los otros.
Arde mi cabeza con la convocatoria #UnDíaSinMujeres.

Miércoles 26 febrero

Voy al Hospital General a recoger los resultados del examen de sangre. Cruzo el puente del miedo sobre la 5 de Febrero, hace viento, pasa un chavo corriendo y el puente se mueve, como si estuviera temblando, ay nanita. Camino detrás de una “muñequita sintética”. Sobre el arroyo de autos veo una moto tirada, un hombre en el suelo con sangre en la cabeza y el rostro, y una mujer sentada a la orilla. Ya están siendo atendidos por los policías y los paramédicos. Alboroto en torno, expectación de la gente. Entro al hospital.
Cuando viene uno seguido al mismo sitio, empieza uno a ver caras y gente conocidas. Hoy me crucé con un viejo amigo uruguayo-mexicano que conocí en el Gómez Morín. Nos saludamos y abrazamos, y platicamos brevemente. Bromeamos, vamos en el mismo tren de la salud, y más vale no bajarse y seguir hasta la última estación, jajajaja. Ayer vi otros rostros conocidos.
Llego a la ventanilla del Laboratorio y recojo los resultados. ¡Ya nos conocemos los jóvenes y la mujer madura que ahí atienden! Por la atención de ayer y, antes, un pequeño incidente con un paciente poco educado y poco democrático, mutuamente nos damos las gracias. Cerramos filas. Gracias, amigos.
Veo los resultados y no entiendo nada. Seguro algo anda mal, pero hoy me siento muy bien, lleno de energía y palabras. Estoy conectado, bien conectado fuera de mí y conmigo. Cada acción tiene una consecuencia, buena o mala, conocida o desconocida, clara, ambigua y oscura, inmediata o posterior, visible e invisible. A veces es mejor no saber.
Regreso a casa hecho la mocha.
Tengo que escribir sobre la convocatoria y protesta #UnDíaSinNosotras / #IgualdadCivil-LibertadCrítica. Estoy cargado de palabras, ideas, emociones y sentimientos.
–¿Qué sería un día sin mujeres en los hospitales, en las escuelas, en las casas? ¿Una semana, un mes?
–¡La muerte chiquita!
Mañana por cuarta vez tengo que volver al hospital.

Jueves 27 febrero

–¿Cómo expresar nuestra solidaridad femenina-masculina-ciudadana?
–¿Cómo expresar nuestra solidaridad ciudadana con la lucha y protesta femenina #UnDíaSinNosotras #IgualdadCivilLibertadCrítica #ContraLaViolenciaDeGénero? #Túyoélnosotros…
–¿Cómo participar y no quedarnos de simples espectadores?
–¿Cómo ganarse la empatía y la voluntad de los otros distintos?
–Gracias por su atención y sus críticas. Sus silencios.
–Sumar coincidencias y no restar diferencias.
–¿Podremos encontrarnos cara a cara con los otros contrarios?

Voy pensando en el camión, rumbo al hospital por cuarto día consecutivo. Consulta para valoración pre-quirúrgica, dice la cita médica.
Filas, filas, filas, papeles, papeles, papeles, trámites, y esperar y esperar, paciencia, impaciencia, viendo todo y piense y piense.
–Pensamientos en guerra quieren destruir mi frente.
La puerta blanca cerrada que no se abre, mi vista va y viene sobre esa puerta. Se abre, otro paciente, se cierra. Se abre, se cierra. Se abre, otra persona, se cierra. Somos muchos. Y eso que soy de los primeros.
Al fin es mi turno y me atiende muy bien el joven médico y su joven asistente. 10-15 minutos. Todo bien. Gracias.
La operación es de bajo riesgo pero es necesaria.
Mañana es la cita con el anestesiólogo.
Eso es todo. Más de tres horas en el hospital. Regreso a casa.
Con el ánimo bajo. Confusión.
Temor. No quiero que me rajen el cuerpo. Peor será cuando te quemen, palabrero, me dice una vocecita.
Tengo que escribir y contestar algunos correos.
Encontrar el ánimo necesario. ¿Habrá internet?

Viernes 28 febrero

#UnDíaSinNosotras / # Un Día Sin Mujeres
–¿Dejar hacer, dejar pasar, sólo ver?
–Cierto, la conciencia de los hechos significativos, personales e históricos, llega con retraso, como decía el Viejo Moro de Tréveris.

–¿Un día sin mujeres?
–Bueno, yo llevo años sin mujer, y a veces duele.

–¿Qué harás el lunes 9 de marzo?
–Expresar mi profunda solidaridad con las mujeres y reprobar la tremenda insensibilidad del señor presidente López Obrador y de su esposa.

MARCADOR en mi pequeño círculo personal: 9-4 en favor de NO hacer nada los hombres el 9 de marzo 2020.
–Respetar y “dejar hacer, dejar pasar, sólo ver de lejos”, dijo alguno.

Yo respeto y hago lo poco que puedo hacer.

Cinco días cruzando de ida y vuelta el puente del temor sobre la 5 de Febrero rumbo al Hospital General Q.

Ah, la vejez, más cruel que la muerte, la triste vejez de todos, especialmente de los pobres, rotos y enfermos. Como una rama torcida y rota que todavía cuelga pero cae poco a poco.

Un merequetengue el nuevo triste recibo de caja con la gratuidad del servicio, sea consulta, análisis o cirugía. Lo que antes se hacía una sola vez ahora se repite cada entrada al hospital a un servicio. ¡Pelas la Póliza de Afiliación del Seguro Popular! Ya no sirve.

¿Avanzamos o retrocedemos en las ideas, las acciones, los hechos y la tramitología del nuevo gobierno?

Me tocó organizar la cola de la entrada de consulta a las 10. El primer despapaye. ¿Quién llegó primero y quién al último? Las primera diez gentes se reconocen, pero después… Cincuenta personas en la fila. No fue fácil pero todo salió bien democráticamente. Incluso ceder el lugar a dos viejos de más de 80 años en condiciones difíciles. (Luego, más tarde, que dos desconocidos te den las gracias, caray).

Y siguieron más filas, más trámites, la larga espera e impaciencia. El señor que lleva y trae los archivos, va y viene, ya lo conozco, platico con él, me cae bien. ¡200 mil expedientes! ¿Y la Póliza del Seguro Popular? ¡Chupó faros!… Y así se fueron los largos e impacientes minutos, viendo y pensando, pensando y viendo, platicando con el vecino, horas muertas.

Al fin mi consulta con el anestesiólogo, ficha 10, diez minutos de consulta, preguntas y respuestas, abra la boca, enséñeme la lengua, los dientes. Todo bien, salvo que tiene la presión un tanto alta y hay que bajarla para que se pueda realizar la cirugía. Tiene que sacar cita con el cirujano para que lo revise y a ver qué le dice y lo programe. Eso es todo. Gracias, doctor. Cinco horas en el puto bendito hospital.

–¿Cómo bajar la presión personal en un país de alta presión política?
–¿Dejar hacer, dejar pasar, sólo ver de lejos, no sentir, no intervenir?

Sin duda exagero. Perdón.

Marguerite Yourcenar y Friedrich Nietzsche en la página editorial de Plaza de Armas Q de jueves y viernes:
–Nuestro gran error es intentar obtener de cada uno en particular las virtudes que no tiene, y desdeñar el cultivo de las que posee. (27-II-2020).
–Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos. (28-II-2020).
Rosario:
–Nunca, como a tu lado, fui de piedra. / Y yo que me soñaba nube, agua, aire, piedra…
Penélope:
–Digámoslo: Penélope no se queda en la casa. También sale de viaje… (EGR).


EL JICOTE “FRANCISCO CERVANTES” II y último

30 Ene 20 | Edmundo González Llaca | Clasificado en Cultura, Queretanidad | Sin comentario »


Creo que Gorostiza escribió; “Inteligencia, soledad en llamas”, lo hizo después de tratar a Francisco Cervantes, poeta que estaba en permanente combustión de sí mismo, y con las flamas de su talento iluminaba de la misma forma que quemaba a quien se le aproximara. Cuando nos reuníamos a platicar me ponía la escafandra de la provocación y el humor. En una ocasión me dijo que le financiara un viaje al Vaticano. Le dije: “Francisco, tú eres un irredento, ni el Papa puede perdonar tus horribles pecados, mejor trata de confesarte con un padrecito de La Merced, chance después de que vayas a varias peregrinaciones a la Villa con un nopal en la espalda, te pueda absolver”. Me respondió: “No voy al Vaticano a nada religioso. Voy a vender un spot para explicar la Santísima Trinidad”. Vale señalar que Francisco había sido un exitoso publicista. Le dije: “Por favor Francisco, ¿cómo te atreves a pensar que puedes explicar uno de los dogmas más complejos del catolicismo con un spot”. Agregó: “¿Si me prometes no plagiármelo te lo digo?” En tono fastidiado le respondí: “Te lo juro”. Dijo animado: “Sería una campaña para explicar la Santísima Trinidad que empezaría con el siguiente slogan: “Dios, más Dios, son tres”. Divertido y genial. En una ocasión se enfermó y llegó al Hospital General, lo fue a visitar Ignacio Loyola, entonces gobernador del Estado. Se paró a los pies de su cama y le dijo: “Poeta, vengo a saludarlo y a saber si se le ofrece algo”. Francisco lo vio y respondió: “Sí se me ofrece algo, que vaya Usted y …”, acto seguido le mentó la madre. Lo reprendí: “Francisco, he tratado de ilustrarte y te he platicado varias veces la anécdota de Diógenes cuando, estando sentado a la orilla de la playa abriendo unas ostras, apareció Alejandro, se paró frente a él y le dijo: “Soy Alejandro el Grande ¿qué puedo hacer por tí?” Diógenes lo vio bajo la sombra que proyectaba Alejandro y le respondió: “Quítate, que me estás tapando el sol”. Seguí mi perorata: “Tenías la posibilidad de decir una frase para la historia y sales con un lenguaje de cargador del mercado del Tepetate”. No le generé ninguna culpa, al contrario, se ufanaba de su majadería. El Gobernador Loyola no solamente disculpó el insulto, sino que le financió un viaje al Portugal de sus amores. De regreso me trajo un barquito de madera. Cuando me lo entregó me emocioné y lo quise abrazar. Me detuvo con la palma de la mano y dijo: “Te traje este regalo y aguanto tus vaciladas, porque te agradezco y porque tienes cierto talento. Ahora invítame a cenar porque te quiero platicar mi viaje”. Días antes de morir lo fui a visitar a su casa que le había facilitado mi buen amigo Ricardo Ortega. Le dio mucho gusto verme, más por mí, por mi acompañante, y así me lo hizo notar. Ya desvariaba un poco, empezó a despotricar contra la vida y la humanidad. Le dije: “Francisco, a pesar de que eres un erizo, hay mucha gente noble que te quiere. más de lo que te mereces, entre ellos yo”. Lo vi buscando una sonrisa y no obtuve ninguna respuesta. Agregué, tratando de animarlo: “¿De qué te quejas? Has tenido una vida interesante y apasionante”. Me interrumpió: “Sí Edmundo, he tenido una vida interesante y apasionante, pero ya pasó” Guardó silencio y agregó: “Todo ya pasó”. Se despidió de mi acompañante y cerró los ojos. Que descanse en paz.


EL JICOTE “FRANCISCO CERVANTES” I

28 Ene 20 | Edmundo González Llaca | Clasificado en Cultura, Queretanidad | Sin comentario »

Vamos a hacer un paréntesis a las sugerencias al Presidente, como ni me lee ni me hace caso, no creo que sea muy grave. El artículo de Sergio Arturo Venegas en conmemoración de los quince años de fallecido de Francisco Cervantes, me descobijó muchos recuerdos. Francisco era un misántropo, de trato áspero y agresivo. Cuando nos conocimos no parecía que se iniciaba una relación de afecto sino una enemistad para toda la vida. Nos invitó a comer Enrique Vallejo. Francisco confesó que estaba enamorado de una mesera de la “Mariposa”, le decía la “Huesitos”, yo la conocía pues me había atendió varias veces, era una mujer joven, muy muy chaparrita y muy afable. Francisco manifestó que le quería regalar un talco perfumado español, con una confianza y una pertinencia que no correspondía al tiempo de nuestro conocimiento, le dije que era tan chaparrita que le regalara algo equivalente a su tamaño, algo así como un talco de pie de atleta. Francisco se indignó y me retó a que nos saliéramos de la casa a pelearnos. Terminando, el desafío para mi tranquilidad, dijo que iba al baño. Yo realmente nunca pensé en la seriedad de su reto y todavía le dije: “Nos vamos a pelear a mano limpia, pero no exageres, no hay necesidad de que te laves las manos”. Se retiró refunfuñando majaderías, como se tardara mucho tiempo en regresar me paré a buscarlo, lo encontré en el baño tirado en el piso, lo ayudé a levantarse, a terminar de vestirse y, en un acto de confianza, tomé un poco de agua y le alisé el pelo, diciéndole: “Ya estás para salir a ligar”. Esperaba que, al menos me diera las gracias por las atenciones, solamente dijo: “Tu obligación era ayudarme, pues con la majadería que dijiste me enfermé del estómago”. Le ofrecí una disculpa, que aceptó quedándose callado. Era difícil ser su amigo y pronto comprendí que la mejor manera de hacer explotar su lucidez era provocándolo, a costa de aguantar sus respuestas. Él no pedía, ordenaba. Un día me habló por teléfono y me dijo: “Invítame a comer a tu casa, compra una botella de vino blanco portugués”. Le dije que sí, pero agregué en forma bastante odiosa: “Déjame ver mi apretada agenda”. Como un rayo respondió: “Pues será lo único que tienes apretado”. En otra ocasión le dije que me gustaría entrevistarlo y concluí: “Por diez mil pesos”. Respondió: “Me parece justo”. Agregué: “Me los puedes pagar en módicas mensualidades”. Otra vez se indignó y a aguantar el vendaval. “¿Qué te pasa? A ti apenas te conocen en tu casa y a mí en todo el país, entrevístame para que después presumas que me conociste”. En una ocasión estábamos en El Arcángel y llegó una muchacha bastante guapa, quien lo saludó de beso y él correspondió más frío de lo normal. Le llamé la atención sobre su distancia, me platicó la causa. “Durante mucho tiempo la pretendí y ella se negaba y negaba. Un día, por fin, me dijo: “Está bien Francisco, vamos a hacer lo que quieras, sólo una condición. ¿Me la cumples?” Yo le respondí entusiasta: “Sí, por supuesto. ¿Cuál es la condición? Ella respondió: “Francisco, tienes una cara de inmoral, de pervertido, de degenerado”, contesté: “Sí, está bien, pero ¿cuál es la condición?”. Ella respondió: “No me vayas a decepcionar”. Le pregunté: “¿Qué hiciste Francisco?” Con un dejo de nostalgia contestó: “Ya no fui”.


EL JICOTE ¡ATCHIS!

13 Dic 19 | Edmundo González Llaca | Clasificado en Cultura, Queretanidad | Sin comentario »

¿Cómo se escribirá: gripa o gripe? En fin, en cuestión de resfriados todo es horrible, no se ponen de acuerdo ni en el nombre. Ahora bien, mi resfriado no lo pesqué con anzuelo sino con red, es decir, no es un resfriado cualquiera, este es exuberante, tropical, desbordado, modestamente yo le llamaría clásico, otros dirían que simplemente de comercial de televisión. Del síndrome no hay nada que no padezca: dolor de cabeza, fiebre, ojos llorosos, nariz congestionada, escalofríos, cuerpo cortado. Soy el invernadero más grande de microbios del mundo; con gusto diría que soy un foco de infección, pero me siento demasiado opaco para una comparación tan luminosa. Esta gripe no la cura un médico, ni dos, sólo la Organización Mundial de la Salud, sesionando en pleno. El problema cuando me da gripe es que, además de quitárseme lo modesto, transito por varios estados de ánimo. Primero: Sospechas de complot. De seguro fulano de tal me la pegó, andaba enfermo, pero como perdió el Morelia, se me acercó y dizque para felicitarme me abrazó muy cerca, maldito ardido; no, fue zutana, es fanática del Presidente, le caigo en el hígado cuando lo critico, nunca me da beso en la mejilla y ahora que andaba enferma me lo dio casi en la boca, ni que ella no supiera que cada estornudo tiene más de 150 mil virus. Segundo: Olvido. Hace tiempo que no voy a escuchar mariachis; yo brindé en los dos juegos por el triunfo del glorioso América, pero todas las pedí sin hielo. Tercero: Desesperanza. Hay miles de virus gripales, de seguro no hay medicamento para el mío. Esto no será pasajero, me voy a quedar así toda la vida, de muestra, para siempre. Cuarto: Indignación. ¿Por qué me dio a mí? Digo, comprendo que se resfríen los que viven en Amealco, ¿pero yo en Querétaro? No es posible. Quinto: Reflexión sociológica. Ahora sí estoy seguro de que es cierto lo que dicen los médicos europeos, las gripas ocasionan más pérdidas de jornadas de trabajo que las huelgas. Sexto: Otra vez indignación. Bueno, ¿pero dónde estaban mis anticuerpos? Bola de traidores, no opusieron la más mínima resistencia. Me invade un mallugamiento, una somnolencia, en la que los reflejos vitales sólo me alcanzan para sentir claramente todos los padecimientos, pero ninguno de los placeres de la existencia. Mi mente no puede concentrarse, bueno ya ni siquiera puedo leer un informe del Señor Gobernador y el Señor Senador, y miren que para esto no se exige especial lucidez.. En fin, estimado lector, disculpas por haber abordado un tema tan “virulento”, pero creo que se debe escribir sobre lo que se piensa, lo que se vive, pero sobre todo, lo que se siente. Edgar Wallace se preguntaba: “¿Qué es un intelectual?” Y se contestaba: “Es alguien que ha encontrado algo en lo que pensar, además de en las mujeres”. Yo acotaría: ¿Qué es un intelectual? Alguien que puede escribir un artículo a pesar de tener gripa. Lo que significa que por ningún lado soy un intelectual. Aprovecho para desearles una muy feliz navidad en compañía de su familia y de quienes más quieran. Un año 2020, lleno de salud, La salud es el punto de la operación aritmética de la vida, sin ella todo es cero a la izquierda. Díganmelo a mí ¡Atchis! Me voy de vacaciones, nos vemos en enero. Gracias por leerme. ¡Atchis!


El cielo protector

16 Nov 19 | Julio Figueroa | Clasificado en Cultura, Queretanidad | Sin comentario »

¿Cuál es mi cielo protector? La luz de las palabras. Estas benditas palabras diabólicas. Hacer bien el camino hacia el fin. Esperar haciendo. Sostener el alma por las palabras. Levantar el cuerpo por las palabras. Mantener la vida por las palabras. Palabrear (no hay más para mí).

La enseñanza del Cid:

–No hay nada adelante y nada atrás, más que este combate, tras larga espera.

La última mirada libre y la primera pura.

Del tianguis prehispánico al tianguis neoliberal del Buen Fin al tianguis de la Reforma Agraria, un hormiguero de gente y de chácharas y una feria de colores y ruidos.

Ronroneo entre los árboles y las piedras y la tierra suelta antes de…

Pienso en la película de Bertolucci y la novela de Bowles, la mujer occidental que se queda completamente sola y desamparada en una inmensa y lejana y extraña tierra oriental africana, musulmana, desértica.

Y salió adelante y luego ya no quiso regresar, y se perdió.

Vivir es perder, ah, la vieja historia desde el principio.

La muchacha en flor y el niño vestido de patito a orillas del mercado.

Sonó la campana. Es la hora. Pasé a la sala de espera.

El Cid: –Las peleas son nueve partes de espera y una de combate.

¡Salí vivo! ¡Todavía estoy vivo! ¡Sigo vivo!

–Jjajajjajjajajaj.

–¿Por cuánto tiempo?

Palabreo.

Relájate, no aceleres nada.

Todo a su paso y a su tiempo, dice la biblia.

–Más tiempo no es más vida, ¿qué es vivir?

“Ikiru”.

Señor Marx, una pregunta:

–Si los hombres son producto de sus circunstancias, aunque también ellos hacen sus circunstancias, ¿en nombre de qué los podemos juzgar, criticar, condenar, a los individuos fruto de las circunstancias y los procesos sociales, económicos e históricos de los que usted habla?

EL PUENTE

Crucé el puente de ida y vuelta, con miedo, al borde del pánico, aguanté y seguí, lo logré, de ida y vuelta. Entre el río de gente y el tráfico de autos. Los menesterosos a cada paso.

¡¡¡Cien kilos de panza!!!

EL IMPERIO Y LA PODREDUMBRE

El desaseo de nuestros puritanos de izquierda y su infinita arrogancia superior los hace peor que los del sistema y más peligrosos e intocables, pues encarnan el imperio del Bien frente a la podredumbre del Mal.

Actualmente en QQQ hay más rrrevolucionarios que en todo México, creo, en una sociedad históricamente conservadora. ¿Cómo explica eso, señor Marx? ¿Pura falsa subjetividad? ¿Ideología sin raíz?

Q, Presidentes, viernes 15-XI-2019.

–La sociedad de masas no quiere hacer la revolución sino consumir y consumir y consumir más y más… Feliz feliz feliz… como su presidente, lo amen o lo odien.


Apuntes al paso Q 26 El político y el cantante GHR y J-J Diálogo al paso–¡A la chingada todo!

02 Oct 19 | Julio Figueroa | Clasificado en Anécdota, Queretanidad | Sin comentario »

 –¡A la chingada todo!

–Muchas veces dan ganas, pero te levantas y sigues.

–Hasta reventar.

–Si no revientas mejor.

–Tarde o temprano todos reventamos.

–¿Quién es AM? Se salió del Grupo Fifí. ¿Se molestó por mi comentario del chaparro?

–No creo. ¿Cuál chaparro? En fin.

–Amor y paz. Viva la paz.

–No le saques. Jajajajja. Vivir es tener y meterse en pedos, aunque uno no quiera.

–Ya me ha dado por estar lejos de los pedos.

–¿Cómo ves a Gilberto Herrera Ruiz? Al paso.

–¿A propósito de pedos? Ni huele ni hiede.

–No, en su labor política académica como Delegado Federal pro AMLO.

–GHR, no sé qué haga pero es muy aburrido. Sólo Venegas le da bola.

–Jajajajjajajjaja acostumbrados a la política espectáculo de sociales jajajajjaja.

–Un político debe sacar la cabeza, ver de frente, dar la pelea.

–Es un académico metido en la política, con fórceps, creo.

–Hay muchos académicos que se meten a la política y le atoran, combaten, hacen su chamba, no están detrás de la madriguera, esperando su presa.

–(¡Cara de asombro!).

–Mejor que regrese al cubículo.

–(¡Doble cara de asombro!).

–Va esto, ¿lo conoces?

–Nop.

–Me llegó por WatsApp.

–¿Qué es? Oh gracias.

–“Volver a creer”, José José.

–¡Pero José José es y fue y sigue siendo José José! ¿Y el PRI? ¿Creer en el PRI? ¿Volver a creer en el PRI? ¿Alguna vez creímos en el PRI?

–No sé y del PRI nunca he sabido, nunca. Menos ahora que no existe.

–Pero trabajaste con ellos dos-tres sexenios, y como alto funcionario, no menor.

–Eso es otra cosa, no confundas.

–Bien.

–Antes del cantante, volvamos al político GHR.

–¿Qué quieres que te diga? Sólo Plaza de Armas le da pelota.

–Jajajajajajjaja.

–Si quiere seguir en la política y dejar huella, tiene que soltarse los chinos y cacarear alto lo que hace.

–Pero eso es repetir la política tradicional que quieren cambiar él y Obrador, precisamente.

–Obrador con sus mañaneras ha inaugurado otra forma y otro estilo presidencial, nos guste o no, aplaudamos o chiflemos. ¿Cuál es el nuevo estilo político de tu GHR?

–Trabajar con la gente y hacer las cosas en silencio, sin reflectores.

–Pues en política los reflectores son parte de la política.

–Ahora no es el tiempo político sino el tiempo del trabajo social.

–En política todos los tiempos son políticos.

–Tal vez tengas razón, pero… no sé.

–Bien o mal tu Obrador combina las viejas formas con las nuevas.

–¡¿Mi Obrador?! ¡Gulp!

–No te hagas…

–Jjjajjjajjajjajaja.

–José José, “Volver a creer”, interpretación de 2008 con letra de Yanni.

–¡“Volver a creer”, José José, con el corazón en la voz y el alma en la mano!

–Quizá un momento cumbre de su accidentada trayectoria. Una gran voz. Su padre llegó a cantar en un coro de Iglesia en Querétaro. También, antes de su exitosa presentación en el Festival OTI, tuvo una actuación en una modesta tienda de discos en la calle 16 de septiembre.

–¡Claro que José José volvió a creer, una y otra vez y hasta el fin, en el amor y en su Dios, y nosotros crecimos con él y vivimos y sufrimos nuestras pasiones amorosas y tormentosas!

–Me lo enviaron por WatsApp y de verdad es una pequeña joya.

–Chin, no puedo agarrar su liga, por favor dame la liga o ponla en mi muro del Fb, gracias.

–A solicitud del palabrero comparto este video muy poco conocido de José José.

–¡Gracias! Muy agradecido. Muy agradecido. Muy agradecido.

–Listo. ¡Está en Fb! Tomado de YouTube. ¡Una maravilla estas redes de luz!

–¡Ya lo tengo! ¡Me has conmocionado! ¡Palabra!

–Por cierto, fui a tu Cihuatlán, Jal. Inundado, muy afectado por el huracán Narda. Allí vivía tu cuate Juanelo, ¿no?

–Espérame, dame tiempo, déjame postear este José José que no conocía, yo chavo Rolling, Beatle, Dylan, Janis… Luego hablamos de mi querido Juanelo y de tu viaje a Cihua.

–Ya está en tu muro. Saludos.

José-José, “Volver a creer”, con el corazón en la voz… y el alma en la mano…

Ah, damas y caballeros, pero José-José es y fue y sigue siendo José-José.

¿Y el PRI? ¿Creer en el PRI? ¿Volver a Creer en el PRI? ¿Alguna vez creímos en el partido o en lo que ofrecía y daba?

— “Volver a Creer”, José José. ¿Y el PRI, amigos y conocidos? Andrés Garrido del Toral, Andrés Estévez, Juan Antonio Isla, Jorge López Portillo Tostado, Roberto Loyola Vera, José Calzada Rovirosa, Venegas, Osejo, Jesús Silva-Herzog Márquez, Inocencio Reyes Ruiz, Edmundo González Llaca, Augusto Isla…??? GRACIAS. Diálogo Queretano y Anexas.

José José con letra de Yanni:

–Lo más hermoso es lo que nunca ves!!!

–No es lo que tienes es lo que das!!!

–Lo más simple es lo que vale más!!!

—-Sin dudar sin cuestionar acepta vivir!!!

—Entrégate a sentir!!!

—-Volver a nacer / Volver a crecer / Volver a creer.

Una verdadera Joya Musical Humana, que no conocía, un testimonio vivo, su herencia, su fortuna, su regalo…

No las regalías de sus discos.

Gracias. Graxxxxx. GRACIAS.

–¿Cuándo murió el Juanelo?

–Juanelo cumple diez años de muerto este 27 de noviembre de 2019. (Murió en 2009, la noche en que se cumplían cinco años del caso BMW, que ahora serán quince).

–Ufff.

–Y al año siguiente se suicidó Elvira, su mujer, se dio un balazo la noche del 12 de diciembre de 2010, ay.

–Oh!!!

–Juanelo murió en un accidente en un acto de amor. Elvira entre la depresión y la desesperación. Yo quise mucho a los dos y siguen vivos en mi conciencia. Creo que ellos también me quisieron como un hermano y me siento huérfano de amor y amistad.

–Pasé por Cihua sólo de paso…

–Yo quiero mucho ese terruño entre Jalisco y Colima, pasé varias temporadas por esos lares. Supongo que fuiste a Barra de Navidad y Melaque, las playas del municipio de Cihuatlán. Un encanto. Yo quiero ir por allá en los diez y nueve años de las muertes de mis amigos.

–Melaque todavía sabe a pueblo costero y Barra es una delicia.

–Yo amo Cihua, Melaque, Barra, Manzanillo, Colima, Autlán, Ciudad Guzmán, San Gabriel, Sayula…

–Y colorín colorado, estos desvaríos diversos y plurales se han acabado.

–Así sea, seguimos en contacto, hasta pronto.

–GRACIAS. Me hiciste el mes con “Volver a creer” de José José y Yanni. (Su introducción y su letra son agua fresca para la sed).

–Amén.

Liga de “Volver a creer”, José José y Yanni: https://www.facebook.com/juan.isla.790/videos/366558790892862/

Qro. Qro., Presidentes, México, martes-miércoles 1-2 de octubre 2019.

(Por cierto, también fue un miércoles el 2 de octubre del 68).

(Dos tareas de hoy: seguir leyendo El Cid de Arturo Pérez-Reverte, “Un relato de frontera”, y volver a ver hoy “El Cid” con Charlton Heston y Sophia Loren, película que vi en el Cine Continental el miércoles 2 de octubre de 1968, y que luego olvidé durante 49 años y once meses, hasta que el amigo José Antonio Gurrea me hizo el favor de devolvérmela a la memoria. Gracias. Muy agradecido. Muy agradecido. Muy agradecido).

(En memoria de Miguel León Portilla, 1926-2019).

(En memoria de los caídos del 68 y en el tercer aniversario luctuoso de Luis González de Alba).


Lupa Q / Vistas 137 Septiembre patrio 2019

15 Sep 19 | Julio Figueroa | Clasificado en Cultura, Queretanidad | Sin comentario »

Sobre la blancura de esta página de luz / escribo en letras negras los sentimientos de mi alma.

Ya no me cuadro ante la bandera nacional, manchada de sangre y lodo e infamia.

Me irrita la letra bélica del himno nacional, sus “mexicanos al grito de guerra” y “un soldado en cada hijo te dio”.

Temo al ejército mexicano, entrenado para obedecer órdenes, así sean más animales que humanas.

No es mi guía moral el señor presidente de la república mexicana.

No creo en los partidos políticos, partidos de intereses trepadores.

No veo la división de poderes políticos y económicos, no palpo los contrapoderes democráticos, persiste el amasiato patrimonialista.

Ya no satanizo en bloque a los empresarios, sin duda son necesarios, pero muy pocos logran equilibrar la voluntad de ganancia con la voluntad de servicio.

A las iglesias entro a descansar, a ver a los fieles y a dialogar conmigo. No rezo ni platico con los Dioses. No tengo fe religiosa, creo en la duda y en la iluminación poética. Admiro a las putas palabras.

En los deportes todavía quiero y me emociono sosegadamente con los juegos de la selección mexicana. Pero sé que los mayores triunfos han sido individuales, no de equipo. ¿Por qué será?

Nos hace falta chingos y chingos de ciudadanía reflexiva, crítica, fraterna y solidaria. No emocional, no voluntarista, no partidista.

No leo la prensa partidista, me aburre.

No creo en la historia de bronce, los buenos de un lado y los malos del otro.

En todos los medios de comunicación hay cosas admirables y cosas reprobables. ¿Cómo encontrar y quedarnos con lo mejor y rechazar lo peor?

No creo en el pueblo bueno y pueblo malo. Pueblo chico, infierno grande; infierno grande, pueblo chico.

Duele la indolencia del machismo y asusta los absolutos feministas.

Creo en los otros porque los necesito. ¿Eres cuanto te necesitan, no lo que eres? No lo sé, querido Porchia. Trato de sostenerme sosteniendo mis palabras.

No amo mi patria pero todo el país es mi país, de frontera a frontera y de océano a océano. Y todos los mexicanos son mis compatriotas, sin distinción de clase, aunque sé que las clases sociales existen, y luchan y conviven, se sacan los ojos o fraternizan, o pasan indiferentes.

Amo y me duele México, su dolor, sus muertos, sus desastres.

¿Qué hago por mi país? Palabreo los sentimientos que siento y los comparto. ¿Qué otra cosa podría hacer?

“Bajo el ondear de la bandera” y las notas del himno en el patio del palacio nacional. ¿Vuelta al Estado benefactor o al “Estado (como) el lobo del hombre”?

A Daniela Rea, periodista de “Historias de impunidad y resistencia”.

Q, México, septiembre patrio 2019.


EL JICOTE “LOS ARCOS”

12 Sep 19 | Edmundo González Llaca | Clasificado en Cultura, Queretanidad | Sin comentario »

Una interrupción al análisis del Primer Informe para dirigir una amable y respetuosa solicitud al Señor Gobernador Francisco Domínguez, lo hago consciente que su fortaleza como hombre público no es propiamente el manejo de la filosofía política, tampoco tiene entre sus prioridades la arquitectura. Obviamente sus gustos y es su derecho, pero preferirá pasear en su caballo El Galán, antes de ir a escuchar una conferencia sobre el barroco queretano. Otras son sus cualidades y aficiones que lo han impulsado a hacer una exitosa carrera política. Hago esta introducción para justificar mi atrevimiento y dar la dimensión correspondiente a lo importante del asunto. Los países requieren de símbolos, ideas concretizadas para que un conglomerado se convierta en un pueblo y se necesita la veneración de estos símbolos para que un pueblo ascienda a la alta categoría de nación. Los judíos y los árabes son el más claro ejemplo de que los símbolos son más fuertes que el espacio soberano, las leyes y los gobiernos. Ni siquiera es posible imaginar que los norteamericanos permitieran quitarle a la estatua de la Libertad la antorcha y ponerle una Coca Cola; que los franceses aceptaran una manta tapando la Torre Eiffel con una marca de perfume. Hace tiempo, en dos Jicotes, escribí la importancia de los Arcos:“Me pregunta mi amiga la Chilanga “¿Cuál es el lugar más queretano de toda la ciudad?” Respondo, “Sin duda Los Arcos. Nuestros Arcos no sólo tenían la función de ser el medio donde corría el agua, son ahora la esencia de nosotros mismos. Están repetidos y dispuestos en progresión, van de chicos a más grandes y luego se hacen más chicos; nos dan esa sensación de lo plano y de lo profundo, del rigor geométrico y de las inciertas ondulaciones; de luz y de sombra; de peso y vacío; de simples líneas y de complejas curvas. Los arcos son la expresión misma de la queretanidad: parecemos tan claros y guardamos tantas recámaras ocultas”. Otro Jicote.

“Me pregunta mi amiga la Chilanga: “¿Cuál es la figura que predomina en el paisaje arquitectónico de Querétaro?” Respondo: “Por supuesto que el arco, tenemos una manía por los arcos, a la menor oportunidad construimos uno”. Socarrona la Chilanga me comenta; “¿Tendrá que ver como el ópalo con el carácter de los queretanos?” Respondo: “Creo que sí, El arco está formado por líneas rectas y una media circunferencia. La línea recta es lo preciso, lo que avanza hacia lo infinito; la curva es lo flexible, el vuelo de la imaginación, lo que regresa. El carácter queretano es siempre una mezcla compleja de ir hacia adelante y regresar al pasado; cambiar y conservar; gustar de lo nuevo, pero nunca olvidar la tradición”.

Señor Gobernador Los Arcos no pueden dañarse y ni siquiera ponerse en riesgo, es necesaria su supervisión personal para el cumplimiento de las responsabilidades de las instituciones y los empresarios en las obras que ahí se realizan. Si a Los Arcos los contemplan tres cientos años a Usted lo juzgarán hoy los queretanos y mañana la historia. Cuidado, mucho cuidado con nuestro símbolo.


EL JICOTE “QUE ¿POR QUÉ ESCRIBO?”

16 Ago 19 | Edmundo González Llaca | Clasificado en Cultura, Queretanidad | 2 Comentarios »

Una amiga me pregunta: ¿por qué escribes? Respondo. Escribo para darle voz a quienes no la tienen, por criticar a quienes sí la tienen. Escribo para ponerle un lente de aumento a la realidad, para descubrir en lo obvio lo más profundo y lo complejo hacerlo más accesible. Escribo para platicar de lejos con mis amigos. Escribo para darle argumentos a mis enemigos que los veo tan estreñidos de imaginación. Escribo para invitar a todos a escribir, que al final de la lectura digan: “Si este tipo escribe tales mamarrachadas, yo también puedo escribir”. Escribo para resucitar en mi imaginación a mis muertos y para enterrar a los malos recuerdos que aún están vivos. Escribo para que me amen, para que me amen sobre todo las mujeres. Escribo para seducir, pero reconozco que tal vez nunca he seducido a ninguna. Siempre me queda la duda si yo soy el seductor o el seducido. Escribo para conocerme y al escuchar los comentarios conocer a los demás. Escribo para denunciar y escribo para solidarizarme. Escribo porque detesto los congestionamientos de tránsito y escribir es un pretexto para no salir de mi casa. Escribo para ayudar a hacer de este mundo menos miserable, o al menos sentir que he hecho algo para mejorarlo. Escribo para ser testigo e ilusionarme que también soy actor. Escribo para hacer preguntas y dar mis propias respuestas. Aunque al final siempre me pregunto: ¿Alguien me leerá? ¿Perdurará en la memoria de alguien una línea? Escribo para reírme de las cosas, de la gente y, ya encarrerado tratar de reírme de mi mismo, que reconozco es lo que más me cuesta trabajo. Escribo para quedarme callado y no decir tantas tonterías en voz alta. Escribo para que la gente común y corriente despierte su curiosidad y a los poderosos hacerlos dudar. Escribo para invitar a todos a pensar. Escribo para convocar al insomnio y escribo para sentir que merezco el sueño. Escribo para buscar las palabras más precisas, luego para encontrar las más bellas, cuando ya las tengo, las acaricio, las beso, les doy pequeñas mordiditas y pellizcos amorosos y ya, cuando estoy a punto de escribirlas, se me desaparecen como fantasmas, a lo mejor sólo las imaginé, a lo mejor nunca existieron y resignado escribo las palabras que tengo más a la mano. Escribo por nostalgia de lo que ya pasó. Escribo por melancolía de lo que pudo ser y ya no fue. Escribo para exorcizar la sensación de una vida inútil y recuperar mi auto estima; para sentir que no desperdicié la oportunidad de vivir y sirvo para algo. Ahora, que ya estoy en la recta final de mi existencia, escribo para sentir que no me mata la muerte sino la vida; a la muerte sólo le dejaré la tarea de escribir la crónica. Escribo para ser feliz, para estar triste, para angustiarme, para ser humilde; para vivir y sentir la permanente insatisfacción de que lo escribí no vale la pena. Finalmente escribo, escribo porque me da la gana. ¿Queda claro por qué escribo? ¿Algún problema?