El círculo de las nuevas masculinidades. Una autocrítica necesaria.

03 Abr 20 | Edgar Herrera | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

A la memoria de Octavio Acuña,
activista queretano asesinado.
(1977-2005)

En Diálogo Queretano poco o nada se ha hecho al respecto para definir el papel que tenemos como hombres en el siglo XXI feminista. Para asumir una nueva identidad y una nueva actitud con nosotros mismos y el mundo que nos rodea, hay que reconocer este doble hecho histórico vital: la lucha de las mujeres para derribar el patriarcado (desde la existencia de las nuevas sociedades democráticas) y la reconciliación de la humanidad con las culturas que se han creado en su seno y el equilibrio de aquéllas con la naturaleza.
El discurso monocorde y apologista que domina en nuestro blog no solo ha enmohecido nuestra seriedad editorial sino también nuestras conciencias. La lucha por una nueva conciencia resulta crucial, especialmente durante esta fase de la contingencia en que aumenta el número de casos de violencia doméstica. En otras palabras, el feminismo es el proyecto político-cultural que identifica, denuncia e incomoda esos espacios que reproducen discursos dogmáticos y se vanagloria de sus contenidos. Éste es nuestro primer cañonazo: todos nosotros, colaboradores y lectores, somos culpables de fomentar un diálogo entre supremacistas que excluye a las mujeres y a las niñas como verdaderos capitales del desarrollo humano.
Sacudiéndonos el polvo de la primera conmoción, resulta necesario abandonar muchos vicios de nuestro pasado machista antes de vislumbrar esa cultura de género entre hombres y mujeres; en la actitud de nuestros colaboradores y lectores, se vislumbra el ascenso o el ocaso de las nuevas masculinidades.
¿Cuántos de nosotros nos hemos referido a la vasectomía, la prevención de las enfermedades de transmisión sexual, en fin, el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos para contribuir en el acceso a los derechos sexuales como derechos humanos? ¿Será que las múltiples violencias sufridas a lo largo de nuestras vidas se han afianzado y normalizado a tal grado que todo eso nos resulta ahora repugnante y prohibido? ¿Castigamos a otros hombres cuando intentan manifestar sus vulnerabilidades, sus capacidades de expresar sus dolores más profundos, el gestionar nuestras emociones ahora enjauladas a nivel mundial?
¿En dónde están ahora los señores Julio Figueroa y Pablo Mere, únicos comentaristas de nuestras publicaciones? No somos aquellos guevaristas ni feministas que conocieron en unas cuantas líneas, pero conscientes de que ningún guevarista ni feminista verdadero podría resumirse en tan pocas palabras sino, sobre todo, en sus acciones. Ahora somos machistas en rehabilitación que esperamos con entusiasmo sus respuestas para reflexionar nuestras masculinidades fracturadas por miles de años de patriarcado.
¿Cuál es nuestro papel desde el feminismo? Asumirnos como machistas en rehabilitación y no como feministas. Aceptar que la revolución feminista será protagonizada por las mujeres, aun cuando existan dirigentes hombres en el proceso (el caso de Thomas Sankara en Burkina Faso en 1983). Sin embargo, aceptar el principio de que los hombres necesitan atravesar un largo, complejo y difícil proceso permanente de (auto) educación para crear, efectivamente, un nuevo orden social democrático, una modernidad feminista en el más ambicioso y revolucionario sentido de la expresión.
Esperando un sincero balance compartido, podemos afirmar desde ahora que siempre hemos capitalizado la crueldad, la dominación y la falta de empatía hacia nuestros semejantes y hacia nosotros mismos, sepámoslo o no. Interiorizar una cultura del cuidado, en la que seamos más afectivos y nos ayudemos mutuamente, es el acto social cotidiano para crear la solidaridad, uno de los principios esenciales de la nueva cultura de género.
Nuestras colaboraciones y nuestros silencios sobre estas cuestiones no nos hacen menos cómplices de esta terrible situación. ¿Alguna vez nuestros contenidos se han convertido en instrumentos de discriminación y criminalización de mujeres y otros hombres? Si la respuesta es afirmativa, ¿cómo operar nuevas formas de relaciones entre colaboradores y nosotros con los lectores? Así escalará el proceso colectivo del ascenso de las nuevas masculinidades y se contribuirá a la democratización feminista de Diálogo Queretano.
Si colaboradores y lectores aceptan el reto de la esfinge patriarcal que somos para resolver su interrogante, bienvenidos sean ustedes y sus invitados; a nosotros, hombres, también nos matan otros hombres, pero entre hombres también nos podemos cuidar.
Edgar Herrera


ECONOMÍA SIN CERA N240 ¿PANDEMIA O MANIPULACIÓN?

02 Abr 20 | Guillermo Castellanos Guzman | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »


Yo me siento sorprendido,
Por tal manipulación,
El virus siempre ha existido,
Pero tiene mutación,
Al mundo lo han convertido,
En una férrea prisión.

Yo no sé de medicina ni de enfermedades pero de lo que sí sé, un poco, es de matemáticas y de probabilidad y estadística, materia que impartí en la Facultad de Ingeniería de la UNAM durante varios años y con base en esos conocimientos me atrevo a presentar algunos argumentos que muestran mi preocupación por las medidas adoptadas y casi impuestas al mundo por la Organización Mundial de la Salud, para atacar un nuevo virus, ya que estoy convencido de que los efectos de tales medidas van a ser muchísimo más graves que los que puede provocar ese virus, tanto en lo emocional como en lo económico. La intención de este escrito es informar a la población que la posibilidad de contraer esa enfermedad es sumamente baja y mucho más baja la probabilidad de morir y de que corre más riesgos con muchas otras enfermedades con el fin despertar su inquietud para que no se dejen llevar por la campaña que cada vez le restringe más libertades y para pedirle a los supuestos analistas que opinan de todo que se pongan a investigar sobre el fenómeno, ¿qué hay en el fondo?, ¿por qué la OMS la declaró Pandemia sin fundamentos sólidos?, ¿dónde y cómo surgió este virus?, ¿es un hecho fortuito o planeado?, ¿por quién y para qué?, ¿es cierto que la tecnología digital 5G causa efectos en los humanos y en las zonas en las que ya existe esta tecnología ha pegado más fuerte el virus?, ¿cuantificación del desastre económico y social mundial por las medidas?, ¿a quién beneficia todo este supuesto caos? Aclaro, no es mi intención minimizar este virus, pero es importante ponerlo en perspectiva para valorarlo como es, una enfermedad de contagio, como hay muchas otras aún más graves, que se debe enfrentar y con medidas higiénicas tratar de evitar contagiarnos, pero otra cosa es permitir que nos manipulen tan impunemente.
El COVID-19 (acrónimo del inglés coronavirus disease 2019), es una enfermedad infecciosa causada por el virus SARS-CoV-2, el cual se detectó por primera vez en la ciudad china de Wuhan (provincia de Hubei) en diciembre de 2019 de donde se propagó a más de 100 territorios y el 11 de marzo de 2020 la Organización Mundial de la Salud la declaró pandemia, es un virus que provoca síntomas similares a los de la gripe, entre los que se incluyen fiebre, tos, disnea, mialgia y fatiga y en unos cuantos casos graves puede producir neumonía y síndrome de dificultad respiratoria aguda que puede llevar a la muerte, a la fecha no hay tratamiento específico para su cura, por lo que se atiende con medidas terapéuticas para mitigar síntomas y mantener las funciones vitales.
En el mundo mueren al año como 60 millones de personas y un poco más de la cuarta parte es por cardiopatía isquémica y el accidente cardiovascular; la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) provoca más de 3 millones de muertes mientras que el cáncer de pulmón, de tráquea y de bronquios se lleva a 1.7 millones, las diarreicas a 1.5 millones y los accidentes de tránsito se llevan a otro millón y medio de personas al año. ¿Por qué si las infecciones de las vías respiratorias inferiores continúan siendo la enfermedad transmisible más letal en el mundo con más de un millón y medio de muertes al año, la Organización Mundial de la Salud nunca la ha considerado pandemia ni ha recomendado el encierro y la paralización de las actividades económicas?
A la fecha el Covid-19 se ha llevado a 40,500 personas (3,321 en China, 12,430 en Italia, 8,189 en España, 3,514 en Francia, 2,898 en Irán, 2,850 en USA, 28 en México), pero me llama mucho la atención que desde que en Wuhan brotó la alarma por el primer caso, se empezó una campaña con claros tintes amarillistas y sensacionalistas y los noticieros de todo el mundo, como si obedecieran a un script, iniciaron la trasmisión de lo que sucedía con este virus, su evolución, como si fuera un fenómeno aislado y único, presentan mapas a color para mostrar en color de la muerte, las zonas más infectadas, pero sin contrastar los datos con otras epidemias y enfermedades mucho más graves y letales y sin señalar la proporción respecto a los tamaños de población, como si hubiera la intención de querer hipnotizar a la población, sometiéndola a un estrés y a una psicosis irresponsable. Resulta curioso y contradictorio que un poco después de que el Director General de la OMS declarara el estado de alarma, señalando: «Nuestro mayor enemigo en este momento no es el virus en sí mismo sino el miedo, los rumores y el estigma» declarara la pandemia global y propicia la campaña de desinformación y de miedo. ¿Con qué criterio y con qué propósito?
En los casos más críticos a nivel mundial como Italia, España, Nueva York, el número de infectados va de 1,500 a 5,500 por cada millón de habitantes y en otras partes el número es mucho menor, o sea, la probabilidad de que alguien se infecte es del 0.15 al 0.55%, o sea, muy baja, muy inferior al uno por ciento. ¿Con qué base muchos medios de información nacional e internacional hablan de que entre el 70 y 80% de la población se verá infectada? El contagio depende de tres factores: causa externa (virus), el medio ambiente y componente genético y la probabilidad de que coincidan los tres factores es muy baja.
Me agrada que cada día oigo más voces críticas y reviso estudios realizados por personas preparadas y bien intencionadas, en Europa y aquí en mi país, muchas de ellas expresadas por especialistas en el tema, que están exigiendo aclaraciones al Organismo mundial de la salud, asegurando que las medidas adoptadas son a todas luces desproporcionadas, pero mientras tanto, ¿Quién puede medir los daños psicológicos, emocionales y físicos de mantener a una población aislada y lejos de sus seres queridos?, ¿Cuánto tiempo tomara recuperar las actividades económicas y a qué costo?, ¿Quiénes resultaran beneficiados y quienes perjudicados una vez que se restablezca la calma?, ¿qué enseñanzas debiéramos aprender de esta crisis?
Yo trato de hacer vida normal pero las circunstancias no me dejan, me han ido cerrando todos los lugares a los que acostumbraba ir, aprovecho el tiempo estudiando, practicando música y compartiendo con mi esposa la comida, las canciones, los juegos de mesa y los paseos, me resisto a quedarme en mi casa, si mi contagio y muero, de algo tengo que morir, de lo que sea, antes de paralizarme y morir de miedo. ¿Usted qué opina?
memo_cas@yahoo.com


Los antecedentes (I)

24 Mar 20 | Augusto Isla | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

Leonardo Da Vinci decía que “quien piensa poco se equivoca mucho”. ¿Los millones de mexicanos que votaron por el tabasqueño razonaron su decisión? ¿Cayeron en la cuenta de a quién le entregaban su voluntad? ¿Fue la razón o la víscera lo que trazó el destino de un país? Si como afirmaba Shakespeare, “la memoria es el centinela del espíritu”, ¿por qué no considerar que el espíritu se ausentó en aquel instante en que las urnas se pusieron a nuestra disposición? Los antecedentes de López Obrador son más bien sombríos. En 1996, el entonces joven nacido en Macuspana tomó por asalto y bloqueó más de cincuenta pozos petroleros e incitó a la violencia, so pretexto de defender a las comunidades afectadas por la empresa paraestatal. Aquellos doce días que duró su ‘lucha social’ significaron pérdidas por 54 millones de pesos. Pero, a pesar de esa acción delictiva, nunca fue juzgado. Lo que sucedió después parece indicar que su interés era otro: el poder. Así que contendió por la gubernatura de Tabasco y sufrió su primer revés. Su segunda gran derrota, años después, ocurrió cuando, después de haber gobernado la ciudad de México, fue vencido nuevamente. Entonces se apoderó de la avenida Reforma. Esta vez las pérdidas fueron para la iniciativa privada. Mas el hombre no abandonó su empeño de ser el mandamás. Y lo logró en 2018 arropado por un movimiento, Morena, mitad echeverriano por aquello del “cuarto movimiento”, mitad delamadridista con su “regeneración moral de la sociedad”.
Ebrio de triunfo, ha dedicado su tiempo, no tanto a gobernar como un buen estadista, como a blandir su espada contra el pasado inmediato, contra esa plaga de ‘conservadores’ y ‘neoliberales’ corruptos. Convertido en un verdadero Homo loquens, madrugador trivial que, entre sermones y devastaciones institucionales, consume su tiempo dadivoso. Pues que para repartir dones es un genio, lo mismo que para nutrirse de la sangre de las masas a la voz de “Primero los pobres”. El tabasqueño, en sus desenfrenadas correrías, da y vampiriza. Sin importarle si la economía camina o duerme, si los recursos se agotan. Es el rostro del populismo.
* * *
Sufragio efectivo, no reelección. Respeto a la división de poderes y a los ciudadanos. Sí a la vida y a la libertad de expresión. Sí a la solidaridad con la marcha de Javier Sicilia y los Le Barón, sí a las protestas de las víctimas del desabasto de medicamentos.


El ascenso de las nuevas masculinidades. La revolución secreta del feminismo.

12 Mar 20 | Edgar Herrera | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

A Thomas Sankara (1949-1987) y al pueblo de Burkina Faso,
la patria de los hombres íntegros.

El pasado 11 de marzo de 2020, Harvey Weinstein, el más poderoso productor de Hollywood, fue sentenciado a 23 años de prisión por los cargos de acoso, abuso y violación de hasta cien mujeres afectadas a lo largo de tres décadas.
La lucha que comenzó el movimiento MeToo en octubre de 2017 no ha concluido, pues aún existe esa cultura machista que fomenta y reinventa las masculinidades caracterizadas por el dominio, el poder y la violencia. En el contexto de una álgida movilización feminista en México y Querétaro, resulta crucial remitirnos a las masculinidades como objeto de reflexión y como experiencia vital propia, a nosotros que hemos sido leídos y tratados con cuerpos de hombres a lo largo de nuestras vidas y épocas.
El estudio de las masculinidades se consolida en la década de los setenta, como elemento integrante y consecuencia directa de la revolución sexual de los años sesenta. Este hito cultural sigue vigente y somos testigos directos de la creciente necesidad de establecer un orden social democrático entre los géneros existentes en la humanidad, no sólo hombres y mujeres sino también visibilizar a los homosexuales, las lesbianas, las y los bisexuales, las y los transgéneros, etcétera. Al mismo tiempo, se intenta demostrar las múltiples formas en que estas expresiones de género se traducen en períodos de la vida humana que no siempre son reconocidos dignamente, como son la tercera edad, la infancia y la juventud.
Si Simone de Beauvoir en El Segundo Sexo nos advertía que lo personal es político, lo que implicaba que cualquier cuestión social era digna de ser reflexionada y discutida públicamente, esto significaba la apertura y la visibilización de las mujeres en la esfera privada, pero también el cuestionamiento del papel de los hombres en la esfera pública y, por ende, el modelo de masculinidad que se reproducía a través de las generaciones en diferentes contextos culturales y temporales.
Desde entonces, fue posible cuestionar esa falsa dicotomía entre la esfera pública y la privada, entre las relaciones desiguales o equitativas entre los sexos que se traducía en un orden social específico. En México, la situación de la UNAM como institución académica de primer orden no sólo en el país sino también para América Latina, y la forma en que dicha institución atraviesa una crisis orgánica desde la perspectiva de género, resulta en un fenómeno sintomático que habla de la cultura machista y la crisis sistemática que atraviesa a la región y al continente.
Las relaciones tóxicas de las parejas se constituyen en los referentes simbólicos de un modelo violento de masculinidad que se reproduce en conductas machistas concretas, desde los celos, la prohibición de mantener sanas relaciones con amigos y familiares, hasta la posesión, vigilancia y dominación total de la vida de las mujeres, sin dejar de lado los episodios violentos que escalan hasta el feminicidio. Esta es la romantización del amor tóxico que se consume cada 14 de febrero y, tristemente, se institucionaliza esta cultura machista desde nuestras relaciones sociales como hombres violentos y mujeres sumisas.
¿Qué podemos hacer para estar a la altura de nuestra época? ¿Cómo convertirnos, cada uno de nosotros como hombres, en resúmenes vivientes de esa cultura de género que se vislumbra cada vez más cercana y cada vez más nuestra? Afortunadamente existen los colectivos (la otra bandita en Querétaro) que trabajan las nuevas masculinidades e instituciones históricamente machistas como el ejército (el caso del Centro de Intervención para Hombres en República Dominicana) que atraviesan el desconocido campo de los hombres nuevos construidos desde la perspectiva de género.
¿Podríamos intentar algo así desde el espacio disponible en Diálogo Queretano y cambiar el triste curso de las apologías sin sentido que nos conducen a los mismos callejones sin salida? Hasta ahora, hemos visto contenidos realmente reivindicativos de la situación de las mujeres queretanas y mexicanas, y ojalá persista este periodismo militante todos los días en que se lucha, pero aún domina un silencio absoluto de la responsabilidad de los hombres para fundar esa cultura de género como proponía Marcela Lagarde en su texto Identidad de género y derechos humanos.
En este texto, la autora se refiere a ese paradigma de la cultura de género entre hombres y mujeres, caracterizado por la sororidad (la alianza política entre mujeres), la solidaridad (entre hombres y mujeres) y la mismidad, entendida como la satisfacción de las necesidades y deseos vitales de cada ser humano, de cada hombre y cada mujer.
En México, aún estamos huérfanos de esta cultura de género. Miles de años de patriarcado han penetrado secretamente en nuestras identidades de seres humanos, atraviesan los espacios más recónditos de nuestra autonomía como especie y deforman nuestra percepción y nuestra relación con la naturaleza. Es hora de ajustar cuentas a nivel individual, pero también a nivel histórico.


DOSTOYEVSKI / Por Tatiana A. Kasatkina

22 Feb 20 | Julio Figueroa | Clasificado en Cultura, Internacional | 1 Comentario »

La multitud de los números primos
Las preguntas y las lecciones de
Dostoyevski

La razón por la que a los jóvenes de hoy les atrae la filosofía de Dostoyevski y sienten la necesidad de acercarse a ella tiene que ver con el objetivo mismo por el que el autor escribió esos textos literarios donde se inserta su filosofía. Dostoyevski quería ofrecer al lector modelos de comportamiento orientados a hacer que el hombre piense, exista y se relacione con el mundo de un modo nuevo, a otro nivel. El orden de los factores de cambio es absolutamente preciso. El primero se sitúa al nivel del comportamiento, es decir, de la experiencia personal. A partir de ahí el hombre puede abrirse de par en par a una manera nueva y diferente de pensar y sentir el mundo.

En la situación actual, en un momento histórico en que la imagen y percepción que el hombre tiene de cuál es su lugar en el mundo están sufriendo cambios impetuosos, estos modelos de comportamiento son extraordinariamente necesarios.

Las preguntas que Dostoyevski sitúa en el centro de su obra son, de hecho, las mismas que los jóvenes de hoy reconocen esenciales para vivir (…) En virtud de todo lo anterior, he podido constatar que la interacción entre la posición existencial de los jóvenes y adolescentes de hoy y la filosofía de Dostoyevski se realiza, sobre todo, según las líneas fuertes de ciertas preguntas.

¿Qué relación se da entre el hombre y el mundo, y cómo se construye esa relación? ¿Es el hombre quien depende del mundo, o el mundo depende del hombre? Es decir, ¿el hombre está definido por el mundo en que le toca existir? ¿Debe ocupar en el mundo un espacio ya prefijado? Para ocupar su espacio, ¿debe obligar a los demás a apretarse? ¿O, en cambio, la aparición de un nuevo hombre cambia al mundo, ofreciéndole posibilidades que no tenía y un espacio y tiempo nuevos a los que antes nadie tenía acceso?

En otras palabras, ¿qué produce en el mundo la aparición de un nuevo ser humano? ¿Agota o enriquece el mundo? (…) ¿Qué caracteriza la relación hombre-mundo? ¿Miseria e impotencia, o más bien la omnipotencia del hombre “pequeño” respecto al mundo? Y entonces, ¿por qué el hombre se siente “pequeño” frente al mundo? ¿Es una percepción de sí que depende de la naturaleza o en cambio es algo que le viene impuesto por la sociedad, que se fija el objetivo de alcanzar y garantizar la estabilidad, de conservar lo que hay, insertando rígidamente lo nuevo que aparece en el perímetro de lo que ya existe? (…) ¿Cómo alcanzar la omnipotencia humana? ¿Cómo cambiar el mundo? En otras palabras, ¿dónde puede encontrar el hombre las herramientas que le permitan influir en el mundo, dando lugar a cambios al mismo tiempo imponentes y no destructivos?

¿Qué significa “cambiar el mundo cambiando uno mismo? ¿Y por qué debo ser yo mismo el instrumento de apoyo para producir un cambio y obtener un resultado que vaya mucho más allá de mi mero cambio personal?

¿Por qué el sacrificio de sí, el donarse totalmente (es decir, salir de los confines de uno mismo), no lleva a una reducción sino al contrario, a un incremento de mí mismo que coincide con mi realización? ¿Cómo puede el don de sí crear vínculos con los demás e influir en el mundo?

Queda la última pregunta que, siendo muy práctica, requiere una aclaración más, pues lo que interesa a los jóvenes y adolescentes de hoy es precisamente la práctica. Todas sus preguntas, de hecho, tratan de entender no cómo pensar sino cómo hacer. Los jóvenes perciben de manera decididamente práctica hasta el pensamiento y se preguntan instantáneamente qué acciones y modalidades de existencia derivan de una determinada concepción del mundo.

A mi modo de ver, esa es precisamente la mejor manera de acercarse a cualquier pensamiento o concepción. Una pregunta que permite a un adolescente intentar poner en práctica inmediatamente un nuevo modo de existir (porque es justo así como, normalmente, percibe su condición existencial un chico de edad adolescente, incluso cuando se encuentra bien integrado socialmente). ¿Cómo poder darlo “todo” cuando no se tiene “nada”? (…) Dostoyevski responde a estas preguntas en todos sus textos, pero las afronta de un modo más concreto sobre todo en las páginas de su “Diario de un escritor”, que de hecho fue pensado por el propio autor como un espacio destinado a ofrecer respuestas a preguntas de este tipo. Pero para Dostoyevski la dimensión en que se pueden rastrear respuestas para tales preguntas no se puede reducir a los límites en los que normalmente circunscribimos la “realidad”. Se trata, en cambio, de un espacio distinto, más grande, inconmensurable, que el escritor señala a sus lectores definiendo los textos de su Diario, donde propone directamente sus respuestas como de género “fantástico”. (…)

Sencillamente, Dostoyevski no se habría podido permitir declarar abiertamente, es decir no interiormente, lo que quería que fuera la orientación, la convicción y el objetivo por el cual se disponía a publicar su Diario, exactamente igual que nunca se había podido permitir explicitar en la versión definitiva de los Demonios el programa social que había anotado en sus cuadernos de apuntes para la novela y que sustancialmente se reduce a las palabras “si todos fuéramos Cristos…”. Ese “todos Cristos” vuelve como un estribillo en los cuadernos de la novela y se repite de varias maneras, siempre y en todas partes, para indicar la única manera posible de realizar transformaciones sociales reales. “Sacrificar y sacrificar, entonces todos seríamos felices mutuamente, si supusiéramos ser todos Cristos”; “si imagináramos ser todos Cristos, ¿acaso podría existir el pauperismo? En el cristianismo, incluso la falta de alimento y combustible llevarían a la salvación (uno no puede dejar morir a un niño y morir él mismo por su hermano)”; “imaginad que todos fueran Cristos, ¿acaso serían posibles todos los problemas actuales, los trastornos, la pobreza? Quien no entiende esto, no entiende nada del cristianismo ni es cristiano. Aunque la gente no tuviera la más mínima noción de qué es el estado o cualquier ciencia, pero todos fueran Cristos, ¿acaso sería posible que no se realizara ya, instantáneamente, el paraíso?”.

Dostoyevski no se habría podido permitir exponer tan claramente este programa, precisamente por su grado de “fantasía”. Sin embargo, Dostoyevski estaba totalmente convencido del hecho de que para cambiar radicalmente el mundo bastaba solo con una personalidad desarrollada y su objetivo era informar a sus lectores de la existencia de esa posibilidad, comunicándoles también las modalidades “técnicas” para ponerla en práctica. Puede decirse que quería inculcarles este conocimiento.

El escritor declara su convencimiento y su programa de un modo casi totalmente explícito en un fragmento de su Diario. “Ustedes, señores novelistas, siempre están buscando héroes –me dijo el otro día un hombre que ha visto muchas cosas–, y cuando no los encuentran entre los rusos, se enfadan y la toman con el país entero. Permítame que le cuente una anécdota: en tiempos del difunto soberano, vivía un funcionario que primero había servido en San Petersburgo y después, creo, en Kiev, donde murió; a eso se reduce, por lo visto, toda su biografía. Y sin embargo, ¿puede creerlo? Durante toda su vida, ese hombre modesto y silencioso sufrió lo indecible por el régimen de servidumbre, por el hecho de que en nuestro país un hombre, que ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, pudiera ser esclavo de otro hombre como él; así que se puso a ahorrar una parte de su magro sueldo, privándose él mismo, y privando a su mujer y a sus hijos, casi de lo imprescindible; y cuando conseguía acumular algún dinero, compraba la libertad de algún siervo a su propietario; naturalmente, a razón de uno cada diez años. A lo largo de su vida logró redimir de ese modo a tres o cuatro personas y, cuando murió, no dejó nada a su familia. Todo eso sucedió sin publicidad, en silencio, sin que nadie se enterara. Un héroe un poco raro, por supuesto: un “idealista de los años cuarenta”, nada más; puede que incluso ridículo e inepto, ya que se imaginaba que su desdeñable esfuerzo individual bastaba para acabar con ese mal; (…) ¡cuánta falta nos hace gente así! Siento un tremendo cariño por esos hombrecillos ridículos que están plenamente convencidos de que su microscópica acción y su perseverancia pueden contribuir a una causa común y no esperan a que se produzca una iniciativa y una campaña a gran escala”.

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Sin decirlo nunca directamente e, incluso al contrario, subrayando de todas las maneras posibles que llegar a una conclusión así sería ridículamente imposible, Dostoyevski propone al lector un pensamiento absolutamente “fantástico” que luego reiterará regularmente en las páginas siguientes de su Diario y que llegará a expresar de forma definitiva en “El sueño de un hombre ridículo”, un hombre totalmente desconocido, del que nadie en el mundo ha sabido nunca nada, viviendo en profundo acuerdo con los movimientos más profundos de su ánimo, libera de la esclavitud, en un silencio sordo, a tres o cuatro personas, y el resultado es que veinte años después toda Rusia, de un solo golpe, abole completamente la servidumbre de la gleba. La humanidad, sugiere veladamente Dostoyevski dejando a sus lectores la posibilidad de captar o no su pensamiento, es un organismo unitario y, si una célula deja de vivir según las reglas que le habían sido impuestas, empezando en cambio a seguir los deseos más verdaderos y profundos de su corazón y sacrificándolo todo por esta razón, entonces, veinte o cien años después, es decir, en la noche de los siglos, cuando sea pero antes o después, se reconstruirá el organismo entero, porque ese movimiento ya se ha puesto en marcha y ya nada podrá pararlo. Un solo hombre que cambie simplemente él mismo encaminándose por el sendero de una vida verdadera, por el camino de su destino real como hombre, cambia, inevitablemente, todo el mundo y la humanidad entera.

Bastaría dejar de limitarse a rumiar la propia miseria e intentar darse cuenta de la necesidad que tienen los otros para descubrir al instante todo lo que podemos dar. (…) Hay otra razón por la que podemos afirmar que los jóvenes del inicio del tercer milenio perciben en las obras de Dostoyevski algo que para ellos es de vital importancia, y es cuando reconocen su filosofía interior, a la que el autor añade una invitación concreta para ponerla en práctica, como hace él mismo toda su vida. De hecho, esta filosofía responde por primera vez de un modo no enigmático sino lógico y transparente a la pregunta “qué significa ser realmente los primeros” y “qué quiere decir que realmente va primero quien es segundo”.

Dostoyevski muestra de un modo bastante directo (…) que todos somos los primeros por derecho de nacimiento. Todos somos reyes, “vosotros, en cambio, sois un linaje elegido, un sacerdocio real” (1 Pedro 2,9), y el primer puesto está garantizado para todos por el simple hecho de existir. Cada uno es protagonista de su propia vida. En definitiva, en el fondo se podría describir toda la historia del mundo como finalizada completamente para uno cualquiera de nosotros, o leerla partiendo de uno de nosotros, y verla cambiar en su desarrollo a causa de la propia aparición. Por ejemplo, se puede decir que la guerra de los cien años estalló para que la tatara-tatara-tatara-abuela de alguien pudiera conocer a su tatara-tatara-tatara-abuelo. Y eso es cierto para cada uno de nosotros.

Pero entonces, ¿en qué consisten nuestra excepcionalidad y nuestra grandeza? ¿De dónde proceden? ¿Cómo pueden manifestarse? La excepcionalidad y grandeza de un hombre se muestran cuando este acepta el rol de ser segundo en la vida de alguien. Cuando superamos los límites de nuestra vida, esa en la que somos los protagonistas principales, los primeros. Es decir, cuando nos superamos a nosotros mismos, vamos más allá de nuestra historia y nos convertimos en participantes indispensables de la historia de otros, aceptamos el papel de personajes secundarios que ayudan al protagonista a realizarse al máximo de sus posibilidades. Cuanto más lleguemos en nuestra vida a ser estos secundarios, mucho más podremos influir en todo el movimiento de la historia de la humanidad, podremos ejercer una acción decisiva en el movimiento de la humanidad entera, que tiende a encontrar su forma ideal. Esta tarea de ser segundos es exactamente aquello con lo que Cristo identificó el objetivo de su venida cuando dijo que el Hijo del hombre “no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos” (Mateo, 20,28).

Para Dostoyevski, este es precisamente el resultado natural y espléndido del desarrollo de una personalidad que alcanza el último peldaño en su camino de ascenso hacia la verdad de sí misma.

L`osservatore romano / 5-Feb-2020.

–¡Miel sobre hojuelas fantásticas!
–¡¿Ser los segundos en un mundo en que todos se sienten campeones?!
–La lección de Fiodor: Vivir tus fantasías con humildad.
–A diferencia del gran Tolstoi, Dostoievski siempre fue un creador, no un moralista, aunque lo fue. Turguenev en su lecho de muerte le pidió a Tolstoi que volviera a crear, y olvidara sus cartillas morales. No lo peló.
–Bien. Mas la vida humana es sacrificio, servicio, ganancia, pérdida.
–¿Por qué la doctrina cristiana tiene un gran conflicto con los placeres humanos terrenales y especialmente el de la carne? Pregunta F. Campbell.
–Y responde el poeta: Tu parte de placer no la descuides nuca:
“Los dos se desnudaron y se amaron / por defender nuestra porción eterna, / nuestra ración de tiempo y paraíso, / tocar nuestra raíz y recobrarnos, / recobrar nuestra herencia arrebatada / por ladrones de vida hace mil siglos, / los dos se desnudaron y besaron / porque las desnudeces enlazadas / saltan el tiempo y son invulnerables…”.
–Y sin embargo las preguntas y las propuestas del demonio fantástico de Dostoievski invitan a nuestras propias respuestas y propuestas en nuestra Edad Luz. Sin rollos. Pienso. Q, Presidentes, viernes 21-II-2020.
páginasDigital.es / 21-Feb-2020. / L`osservatore romano / 5-Feb-2020.
Ligas: http://www.paginasdigital.es/v_portal/informacion/informacionver.asp?cod=9202&te=15&idage=17488&vap=0&npag=1
http://www.osservatoreromano.va/it/news/la-moltitudine-dei-numeri-primi


FRASE DE LA SEMANA

21 Feb 20 | Ricardo Méndez-Silva | Clasificado en Cultura, Internacional | 3 Comentarios »


RICARDO MÉNDEZ-SILVA
JULIETA MARTIN DEL CAMPO

El insomnio tiene algunas ventajas, destaco una reciente: Las Obras Completas de Jorge Luis Borges (EMECÉ Editores, Buenos Aires, 1974) me guiñaron el ojo. Aclaro, su nombre de pila era Jorge Luis y no José Luis como lo llamó un ex-presidente mexicano cuyo apellido es de tres letras. La velada forzosa se iluminó entonces. Ese libro prodigioso me lo había obsequiado hace ya muchos años Andrés González Pages, amigo entrañable, a quien sin razón he dejado de buscar.
Hubo un tiempo en el que hice profesión de fe Borgiana, atrapado por su imaginación y su prosa exacta y motivante. Un día fui invitado a una comida del Centro de Lenguas Extranjeras de la UNAM y me instalé en una mesa en la que ninguno de los comensales nos conocíamos entre sí. Un psicólogo, sabio por las artes de su profesión, trataba de romper el hielo. Comentó que había asistido a un paciente que durante muchas noches no había podido dormir, le dedicó varias sesiones de psicoanálisis hasta que una noche pudo conciliar el sueño pero a cambio él fue quien se pasó en vela toda la noche. Intervine diciéndole “eso parece una historia de Borges” y el repuso entusiasmado yo utilizo la obra de Borges para psicoanalizar.
Las anécdotas de su vida, obviamente, no aparecen en sus obras completas pero un buen día hallé algunas en un reportaje periodístico: Una tarde se encontraba impartiendo su clase de literatura en una Universidad de Buenos Aires cuando ingresaron súbitamente unos alumnos conminándolo a que concluyera su exposición en reclamo de un movimiento estudiantil. El egregio escritor, sin más, se negó al tiempo que uno de los huelguistas lo amenazaba: si no accede vamos a apagar la luz del salón. Sin inmutarse, Borges respondió pueden hacerlo, soy ciego.
Una más: un jóven escritor en ciernes se acercó al Maestro y muy ufano le confió que había escrito un cuento y procedió a relatárselo. Palabras más, palabras menos, el ilusionado jóven relató su historia esperando una respuesta alentadora: Soñé que mi madre muerta me veía desde el fondo de un espejo y me saludaba. Borges respondió: ¿Su madre muerta lo saludaba desde el fondo de un espejo? ¡Qué atenta su señora madre!
Una noticia periodística narró su visita a México, acompañado por María Kodama, su tardía esposa. Lo llevaron a visitar las Pirámides de Teotihuacán, paseo por demás fascinante. El guía les explicaba la historia de los colosales monumentos prehispánicos y del conjunto arqueológico, sin embargo, no faltó uno de esos especialistas en la impertinencia, quien lo inquirió sobre lo que le significaban las explicaciones siendo como lo era una persona invidente. Repuso con tranquilidad: Yo veo las cosas de otra manera.
Un cuento que no aparece en sus obras completas porque es posterior a la edición de 1974 y que encontré en la sección cultural de algún periódico, rezaba: En un sueño fui a visitar por la noche a mi enemigo, nos hicimos de palabras y luchamos, yo resulté mas diestro en ese pleito y lo maté. Antes de huir me llevé un libro de su biblioteca que me llamó la atención. Desperté sobresaltado y desde esa noche nunca se ha vuelto a saber nada de mi enemigo y, en su biblioteca, falta un libro.
Pasaron los años, un día fatal vi por la televisión su entierro en Ginebra, había dejado atrás a Mi Buenos Aires Querido. Me estrujó el alma ver el feretro del pobre ciego descender a la oscuridad inapelable de la tumba.


EL JICOTE “HUMOR Y MUERTE” I

13 Feb 20 | Edmundo González Llaca | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

No solamente yo, también los lectores, se aburren de leer críticas a un Presidente que, de acuerdo con unas palabras de Kant: “Es confuso en su pensamiento e inconstante e incierto en sus acciones”. El último ejemplo es lo de la rifa avión, que ya no tiene ni alas ni turbina, por no decir ni pies ni cabeza. El agotamiento se deriva de que a pesar de toda una corriente nacional e internacional en contra, el Presidente sigue amachado en su capricho. Es más fácil tirar a topes y pellizcos la Peña de Bernal que hacer que cambie de opinión. Me invitan a escribir de otro tema, conscientes de que soy como cecina en el mercado y me engancho en cualquier lado, me presionan para que escriba sobre el suicidio. El problema es que yo soy de natural triste y, como consecuencia, me da por reírme y encontrar lo ridículo de la realidad. Tengo graves problemas internos para escribir sobre tema tan trascendental. Paso a explicarme. El suicida como el romántico viven en los extremos: en la entrega y la intensidad absoluta a una pasión. Todo es trascendente, como afirma la canción: “Júrame que aunque pase mucho tiempo no olvidarás el momento en que yo te conocí”. Su “majestad el odio”, es también fuente de inspiración de los destructivos apasionados: “Virgencita de Talpa, y si no me la traes, vale más que se muera, que si su alma no es mía que sea de Dios”. Las empalagosas fijaciones del romántico y el profundo nihilismo del suicida chocan contra lo ácido del humorista; el fuego envolvente del enamorado y el frío brutal del suicida, nada tienen que ver con el desafecto distante del humorista. El romántico y el suicida no se ríen y su arrobamiento nos impide reír. El romántico y el suicida nos provocan compasión, lástima, emoción, sentimientos incompatibles con la inteligencia y ligereza del humor. Si queremos reírnos del romántico y del suicida tenemos que crear un artificio adecuado para quitarnos toda sensibilidad. Por ejemplo, si el romántico contara la boda de una mujer de 60 años, la describiría así: “Después de un profundo amor y entrega, por fin, llega al altar. Su rostro virginal, su vestido blanco, coinciden con su pureza. Lleva flores de azahar en su hermoso pelo ya canoso”. Esto a nadie le causa risa, aunque sí es para carcajearse por cursi. En cambio el humorista diría: “La novia tiene 60 años, en su pelo blanco lleva flores de azahar, aunque por la edad, tiene derecho a llevar naranjas. En su rostro es difícil adivinar si sonríe o son las arrugas de la edad.” El humorista saca a flote con crudeza y hasta crueldad una realidad profunda y contradictoria de algo que se nos ocultaba, Nada hay más lejano de un romántico y un suicida que un humorista. Ante los sentimientos absolutos y totales del romántico y del suicida, ante su visión tan simplificada como vehemente y radical de lo que anhela, el humorista opone su escepticismo y su relativismo. Acepto el reto de escribir sobre el suicidio, pero de antemano pido su indulgencia tanto por mi falta de conocimientos sobre la cuestión como por esos deslices chocarreros que, por más que trato, no puedo gobernar. Comparto en todas sus letras lo que afirmaba Stephen Hawking: “La vida sería trágica si no fuera tan cómica”.


La salud (I)

06 Feb 20 | Augusto Isla | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

Hace algunos años, un grupo de amigos acudimos al auditorio Karl Marx, en la Habana, con motivo de la clausura de una Convención de Cultura. El salón, repleto de convencionistas, burócratas y jóvenes escolares. La ceremonia comenzó con rigurosa puntualidad. Se abrió el gran telón. El presídium era impresionante. En el centro, el comandante Fidel Castro. Habló primeramente Ledo Ivo, el poeta brasileño, de quien, recuerdo haber leído versos como estos publicados en ‘Material de Lectura’, editado por la UNAM: “Me felicito a mí mismo por ser transitorio/ siempre tuve miedo de la eternidad/ ese gran perro oscuro/ que me olfatea las piernas y me seguía sin morder…”; a renglón seguido, la perorata del líder cubano. Lengua larga como un río inacabable. Nos aturde con el recuento de sus logros. Destaco el de salud. Con datos precisos que emergían de su prodigiosa memoria. Para aquella Cuba, la salud era primordial: un pueblo enfermo nada produce. De ahí su bien planeada política pública siempre acompasada con la investigación médica asombrosamente exitosa.
Traigo a colación este recuerdo por la actualidad del tema en nuestro México: la desaparición del Seguro Popular y su remplazo por el Insabi, fruto de ese prurito del mandamás tabasqueño de demoler el pasado y querer reinventarlo aunque no sepa ni cómo ni por dónde. Sólo afán de singularizarse. Y pienso en la diferencia abismal entre Julio Frenk, artífice del Seguro Popular, un experto serio, reflexivo, y un tal Juan Antonio Ferrer, arqueólogo tabasqueño amigo, claro está, del señor López, que no tiene idea de nada, ni siquiera de cuánto cuesta una jeringa o una sábana hospitalaria. De ahí, la justa crítica de Carlos Urzúa, otrora secretario de Hacienda: es correcta la universalización de los servicios de salud, pero el diseño carece de sustento normativo, financiero y operativo. “Una quimera riesgosa”. Nada claro. Y para colmo, en las manos torpes de un ignorante que solo repite la atosigante retórica de su coterráneo. Como quien dice: ‘lo que hace el mono, hace la mona’. Comprendo, en este sentido, la resistencia de algunas entidades a someterse a esta ‘recentralización’ de los servicios de salud, sin que haya de por medio un buen diagnóstico de los resultados del Seguro Popular. Hipócrates, el célebre médico de la Antigüedad sentenciaba: “que tu alimento sea tu única medicina”. Y es verdad: una vida sin una buena alimentación, no es vida. Una política pública que soslaya la prevención nutricional y el ánimo gozoso, olvida lo fundamental.
* * *
Sufragio efectivo, no reelección. Respeto a la división de poderes y a los ciudadanos. Sí a la vida y a la libertad de expresión.


Desde mi hamaca “Plata o Virus”

31 Ene 20 | Carlos Ricalde | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

Yo en mi hamaca y el mundo alarmado, preocupado y en algunos países hasta ocupados en evitar y, en su caso, combatir la amenaza que representa para la salud y la vida, el virus denominado “corona”, cuyo brote original se localiza en la ciudad de Wuhan, China. Murciélagos y serpientes son las posibles fuentes generadoras de dicho virus, bichos de por sí repelentes aunque sabrosos al ojo y paladar de los chinos. Yo, paso.

Hasta donde sabemos por las noticias que nos llegan (y asustan) como un tsunami, las personas fallecidas por esta causa son menos de 200. Lamentamos profundamente que eso suceda y queremos que no hubiera ocurrido ni un solo deceso. Bregamos por la vida.

Sin embargo, en el caso de México conviene dimensionar dicha incipiente epidemia china porque está funcionando como pantalla o como distractor de otra epidemia, está sí declarada y trágica, que afecta a nuestro país y cuya difusión ha sido limitada y casi ignorada al coincidir con el virus corona, se trata de los muertos caídos por la ola de violencia, que peor que la peste, azota a nuestra nación: ¡se registran más de 30,000 muertes en los últimos 12 meses! O sea, 150 veces más muertos por la epidemia mexicana que por la China. Claro, la China corre el riesgo de potenciarse mundialmente, mientras la mexicana no pasa del Río Bravo aunque tal vez se extienda sobre el Suchiate. Sería lamentable.

La cuestión de fondo es que al parecer nos estamos acostumbrando a vivir en un pueblo bárbaro, con gente buena rodeada de actos criminales, gente que se ha hecho inmune al dolor que nos asedia, indolentes ante las noticias que nos advierten que mueren violentamente 80 personas cada día, hechos que se combaten desde la más alta tribuna del país, cada mañana, con abrazos, no balazos. Ojalá.

Se sabe que las bandas organizadas cooptan a funcionarios, empresarios, etc. “Invitándolos” a realizar acciones a su favor, con la amable propuesta de que escojan la forma de remunerar sus servicios; plomo o plata. Creo que ahora, al ver que a todo nivel de ciudadano, nos asusta más el virus corona que las balas que surcan nuestras vidas, la nueva oferta será: ¡plata o virus! ¿Puede ser?

RENDIJAS
1. México Bárbaro de John Kenneth Turner, ¿otra vez?
2. México quiere paz, trabajo y salud. ¿Es mucho para la 4T? Hasta ahora parece que si.

pibihua2009@gmail.com
Queretaro, Qro., enero 31, 2020


La revolución feminista y la construcción del feminismo en México (fragmentos)

30 Ene 20 | Edgar Herrera | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

Ya es momento de presentar mis propias concepciones sobre la revolución feminista y la construcción del feminismo en México. Lamentablemente, la principal fuente de mis observaciones serán algunos de los referentes globales del feminismo más que el análisis concreto de las realidades mexicanas que desconozco en casi su totalidad.
En primer lugar, la revolución feminista en México tendrá que ser el producto resuelto de una nueva tradición revolucionaria que tomará muchos años por consolidar.
Ciertamente hoy se está trazando el horizonte de esa nueva tradición revolucionaria con el ejercicio del activismo feminista, pero aún estamos lejos de comprender el verdadero significado que estas acciones tendrán en nosotros para crear, desde el seno de las desigualdades sociales a las que sobrevivimos día a día, una conciencia feminista.
Consideremos el carácter popular-militar de las autodefensas michoacanas de 2014, la iniciativa sorpresa de Cherán en 2011, la huelga obrera de Matamoros en 2019 y, por último, el movimiento zapatista de 1994 como la guía necesaria de nuestra futura teoría y tradición revolucionarias.
Desde el prisma de estos levantamientos más o menos explosivos y duraderos, equiparados al historial combativo para derribar el patriarcado y construir nuevas sociedades en Kurdistán, así como el carácter colectivista y movilizador de sus organizaciones a través de Pan y Rosas, podemos vislumbrar el carácter socialista y el internacionalismo de la sororidad de ese feminismo del futuro que se construye desde estos días y perfilando, simultáneamente, el futuro del feminismo.
Trabajar arduamente en el despliegue de una conciencia feminista, socialista e internacionalista, que (re) formule críticamente estos hitos de la resistencia global, es un primer eje integrador para construir, desde ahora, esa nueva tradición revolucionaria.
Asumiendo una postura de total respeto y solidaridad con aquellos combatientes que se consumen y mueren en diferentes zonas del planeta, debemos proporcionar balances críticos de aquellas experiencias provistas de todas las posibilidades de victoria y fracaso que, a su vez, han influido en las posibilidades de triunfo y derrota de todo el orbe en lucha; asumir ese misma cobertura de espíritu crítico en el curso de nuestras batallas, es develar las fuerzas y los peligros que atraviesan nuestro propio drama de la liberación feminista.
Lo anterior representa la mejor forma de reivindicar nuestros sacrificios desde el presente y canalizar mejor nuestros esfuerzos para alcanzar, en el menor tiempo posible, los objetivos de ese nuevo feminismo que estamos construyendo.
Enfatizo el singular del feminismo que hasta ahora he usado. Es la unidad de necesitan y deben adquirir los colectivos y las expresiones más o menos feministas, la unidad que debe prevalecer antes y después de la toma del poder y, especialmente, en la transición de las nuevas sociedades en construcción, pero sin olvidar el legado histórico de esos feminismos que han contribuido, desde el punto de vista de su experiencia genérica, a la confrontación y a la transformación de esos discursos hegemónicos construidos y perpetuados por el patriarcado.
Esta conciencia y esta tradición feministas se construirán de forma más o menos simultánea, desde el actual escenario mexicano caracterizado por un dirigente único que aspira convertir su administración en un gigante colectivo, sin precedentes, que lucha contra la corrupción, pero sin olvidar el hecho trágico de las alianzas creadas con partidos políticos conservadores que ahora se empeñan en despojar los avances logrados en materia de derechos reproductivos como derechos humanos.
Sintetizando este primer punto, se trata de revelar el potencial de acción que adquiere nuestra conciencia feminista desde el escenario mexicano, es decir, su carácter socialista para construir una nueva sociedad y del internacionalismo sororo para inaugurar un nuevo género humano; que esta conciencia feminista debe ser el producto de largos años de luchas de masas, tanto antes como después de la toma del poder; que no pierda de vista la necesidad de una teoría y una tradición revolucionarias, construidas y adquiridas desde la pedagogía de la movilización y la organización de masas que transforman a los individuos que, algún día, se decantarán en los futuros dirigentes, sin olvidar que éstos han nacido de las entrañas de un nuevo tipo de sociedad que alterna tanto su revolución social como su evolución social.
En segundo lugar, la revolución feminista debe ser el acontecimiento y el período de construcción que supere el umbral alcanzado por el cisma que ha regido la historia contemporánea de la humanidad: el nacimiento de la civilización capitalista.
La obra de Marx y Engels es pionera de esta gigantesca investigación que ha arrojado importantes conclusiones que, por sí solas, no dejan de ser brillantes observaciones que aún no han sido apropiadas y conducidas por los pueblos del mundo, que aún no han sido totalmente elevadas al terreno social de la praxis.
El socialismo pierde su carácter científico no sólo por los viejos dogmas del pasado (el stalinismo, el oportunismo, el reformismo, la conciliación de clases, etcétera) sino también por los nuevos dogmas del presente (las relaciones desiguales entre hombres y mujeres, los medios de desinformación y odio, la pedagogía de la crueldad en la sociedad que normaliza la violencia). En otras palabras, la ciencia del socialismo económico y político, como paradigma de la revolución en el siglo XIX, queda vacía sin el fundamento cultural de ese feminismo creciente que empieza cuestionar esos viejos principios, sin dejar de quitarles su parte de verdad, para traducirlos en una nueva estrategia y tácticas de liberación en el siglo XXI.
En la ideología alemana, Marx y Engels aseveraban la esencia del comunismo como “el movimiento real que busca abolir el estado de cosas actual”. El feminismo parece encaminado a convertirse en ese movimiento de lo real que contribuya a superar la civilización capitalista.
Hoy en día, la fragmentación intestina de los feminismos, feneciendo en las soledades de sus batallas, representa una tragedia que se vive y se ignora a todas luces; impulsar su unidad necesaria y definitiva, es creer en el futuro a partir de su construcción.
En aquellos momentos en que se concluye que el destino de la humanidad se envuelve en un juego cada vez más peligroso, se ha esbozado la misión histórica de ese feminismo del futuro en palabras de Louise Kneeland: quien es socialista y no es feminista, carece de amplitud; pero quien es feminista y no es socialista, carece de estrategia.
Estoy consciente que mi exposición deja abierta la cuestión de la revolución feminista y, por supuesto, la construcción del feminismo como paradigma de una nueva sociedad en México, pero toda teoría y toda utopía revolucionarias nunca comienzan desde cero.
Inspirados en la luz épica del pasado que ha transgredido todas las posibilidades de ese futuro atemorizante, que hoy nombramos civilización capitalista, las y los revolucionarios no sólo seguirán recurriendo al estudio y a la investigación sino también a la imaginación y a la locura para transformar su eterno objeto de estudio en un perpetuo sujeto histórico: la condición humana. Quien no haya leído ni vivido la apasionante y angustiosa aventura de El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes y El Capital de Karl Marx, no merece llamarse revolucionario.
Edgar Herrera


EN DO MAYOR.

22 Ene 20 | Jovita Zaragoza Cisneros | Clasificado en Internacional, Política | Sin comentario »

(II)
UNA VENEZOLANA EN ARGENTINA.
Es bajita, complexión media, tez blanca, pelo castaño que peina en una coleta. Trabaja de taxista en la ciudad de Buenos Aires, Argentina. Ha pasado a recogernos al hotel, para llevarnos al aeropuerto, donde tomaremos el vuelo que nos llevará a Iguazú. Se ofrece solícita a ayudarnos a subir las maletas. Me brinca Su acento sudamericano. ¿Colombiana o Cubana ?, pregunto, una vez arriba del taxi. Contesta enseguida: No… soy Venezolana.
Me llama la atención aquella joven mujer, desenvuelta, rostro pálido, serio y fríamente cortés. Es la tercer taxista mujer que nos toca. Las dos anteriores de Buenos Aires. Unas cuantas palabras, un breve preámbulo y la conversación fluye. A medida que la escucho me doy cuenta que es una mujer preparada. Muestro interés por las razones que la llevaron a vivir en Argentina. Posee un amplio y fluido lenguaje y transmite fuerza interna y -cuando habla de su país- hay un tono entre enojo y desencanto que se suaviza un poco al hablar de sus hijos. Está enterada sobre lo que sucede en México. Dice que le sorprende lo que está pasando aquí. El camino que llevamos y hacia donde parece conducirnos. Entiendo de lo que habla.
Intercambio con ella mis inquietudes sobre el futuro del país y, en general, de América Latina y su historia y problemas comunes, aclarando “cada uno con sus particularidades”. Pero le pido que, por favor, hable de ella.
Leticia estudió economía en su natal Venezuela. Se forjó en el esfuerzo y se esmeró en superarse profesionalmente. Su tenacidad y profesionalismo le llevó a un trabajo como funcionaria bancaria, hasta que la política Chavista la dejó, junto a cientos de Venezolanos , sin empleo. El deterioro general de su país está en todos los sectores. La pesadilla inició y no ha terminado. La crisis y la violencia ha alcanzado a todos. “Esta última – sostiene – provocada desde el centro del poder Chavista, quien fue un experto en la manipulación y control”.
Para ese momento Leticia no paraba de hablar, sabedora de que podía explayarse sin temor alguno. “La dictadura está también en la izquierda. Eso fue Chávez: un dictador. Se sirvió de los más pobres, usó a pandilleros como grupos de presión. Les dio un techo pequeño y miserable, pero les hizo sentir que – por vez primera- eran dueños de algo. Pero los usaba para que amedrentaran, golpearan, secuestraran, provocaran el caos. Luego, a través de los medios de comunicación por él controlados, se informaba que eran grupos que la derecha enviaba para desestabilizar al país. Eso fue Chávez ”.
Leticia salió junto a sus hijos dejando su casa y su patrimonio. Dice que lo importante era ponerlas a salvo de la violencia y desabasto de alimentos que se estaba viviendo en Venezuela. “No hay futuro para ellos allí. No por lo menos de manera razonable y sana”. Fue entonces que llegó a Argentina, quien con su política de brazos abiertos y garantía de educación gratuita para sus hijos llegó hasta allí, sin saber si encontraría empleo. Gracias a la solidaridad de algunas personas que le ofrecieron un espacio para vivir, pudo iniciar. Cuida el empleo que tiene de taxista. Un cuarto, cocina y baño es lo que tiene por ahora.
-¿Con Maduro se recrudeció la política Chavista?- pregunto.
No duda en responder: “ Peor, aún. Nadie supimos cómo fue su designación. El usó la figura de Chávez para legitimarse. Tiene tomada a Venezuela”
-¿Qué pasa con la información que se da a conocer hacia el exterior? Las fotografías de los supermercados abastecidos, echando por tierra las versiones de que hay una escasez o desabasto profundo de alimentos? – inquiero.
“Es curioso el fenómeno que se da. Parte de mi familia que vive allá, me dicen que me regrese. Que hay ya todo. Y me lo dicen con una emoción, que me provoca entre pena y molestia, porque, es tal desinformación provocada desde el interior mismo del gobierno, el manejo de emociones es tal y tan eficaz para con muchos que les hace creer que todo se está solucionando y que, efectivamente, Venezuela está recuperando su poder adquisitivo. Las tiendas de autoservicio se volvieron a abastecer, pero no circula la economía. Ilusionismo puro. ¿De qué sirve que hayan productos, si están lejos del alcance del bolsillo de cualquier trabajador? Las carencias siguen estando. Todo es una fachada. Un montaje para dar la impresión de que Venezuela es victima de difamación. Tanto Chávez, como Maduro, han hecho de la victimización su bandera. Y les funciona con cierto sector de la población”, concluye Leticia, antes de dejarnos en el aeropuerto.
No puedo evitar conmoverme con su relato. Aunque está agradecida con Argentina, con su gente, vive el drama de estar sola, lejos de su familia. Ella y sus hijos, primaria y secundaria. Habla de ellos con orgullo e inocultable ternura: “ Responden bien a la disciplina del estudio y de la responsabilidad de aprovechar esta oportunidad. No le hablo de lo que perdimos. Les hablo del compromiso que tenemos con nosotros, con los demás”.
La despedida de Leticia , al bajarnos del taxi en el aeropuerto fue silenciosa y emotiva. Un abrazo y un “suerte”, con una sonrisa de respeto y solidaridad a su valentía y arrojo. Y el nudo atorado en el pecho.
Y HABLANDO DE VENEZUELA…
Cuando el ya desaparecido Hugo Chávez, ( presidente de Venezuela desde 1999- 2013), murió, dejó a un país sumido en una crisis de considerable magnitud. El líder supremo que hizo de la demagogia y el populismo una herramienta eficaz de manipulación consiguió mantenerse en el poder durante casi 14 años. De no haberse enfermado del cáncer que le causó su muerte, seguramente estuviera aún al frente de ese país, manteniéndose en su papel de redentor ante los ojos de quienes le venía bien su ánimo paternalista, lastimero y de conmiseración. Porque Hugo Chávez supo cómo convencer a su base electoral de que las causas de los males en el país estaban afuera, no adentro de su gobierno, ya inmerso desde entonces en lo más profundo de la corrupción. Chávez supo también cómo mantener a raya a la oposición y acallar toda critica posible en la misma sociedad. Su autoritarismo, fue una característica de su gobierno.
Hombre de escaso lenguaje, el que tenía lo usó para crear una realidad que, a fuerza de estar machacando en su diario discurso, terminó por convencer a la clase más humilde de que Venezuela era la victima de las ambiciones desmedidas del Imperio. Todos los males estaban afuera, no adentro. Y los que desde adentro se oponían , era porque estaban al servicio del Imperio. Bajo la sombra de ese discurso, Maduro se cobijó.
Sin embargo, negar que gran parte de los recursos naturales de América Latina , y en ciertos rubros, Venezuela , constituyen un botín para Estados Unidos de Norteamérica y su desmedida codicia, así como soslayar sus brutales y ruines métodos para hacerse de los recursos ajenos, sería ominoso y por ende, imperdonable. Sabemos ya lo que Estados Unidos es para el mundo. Y sabemos también que nuestra historia está construida y ha sufrido grandes atropellos. Somos un continente vulnerado por los intereses extranjeros que han impulsado este capitalismo salvaje que hoy nos ha colocado donde estamos. Pero, no aceptar también que la corrupción, forjada desde dentro de los propios gobiernos de nuestros países penetró hacia la sociedad, que la mayoría de los hombres que entraron al poder han hecho de él su botín personal y para sus cercanos, sería también tan ominoso como tramposo.
El enemigo está afuera. Pero también, y quizá mayormente , hacia dentro de nuestros propios países, dentro de los individuos que usan toda suerte de artilugios para ascender al poder y, una vez instalados en él olvidan todo lo que prometieron antes de quedarse atrapados en el vértigo de su ambición. Derechas conservadoras y ambiciosas y falaces. Izquierdas de pobre y tramposas demagogias, que terminan siendo un remedo de aquellos que enfrentaron con ferocidad.
Gobiernos capitalistas, gobiernos socialistas espejos unos de los otros atrapados en sus ambiciones y en la corrupción. Si los primeros impulsan el consumismo, la competencia feroz entre los individuos ; los otros, los pretendidamente socialistas no son mejores. Si los unos, los capitalistas, son hábiles en la instauración de modelos económicos, carecen -empero- de la mirada generosa y el compromiso para con los más vulnerables. Los pobres no tienen cabida en el capitalismo, en el modelo de explotación. Y en cuanto al modelo socialista los países donde han sido instaurados, hablan los resultados por si solos. Torpes en el manejo de la economía, soberbios en su ignorancia, lo suyo son las trampas y eufemismos que disfrazan la intención que hay detrás de la instalación de programas de “ayuda”. En ambos, capitalismo y socialismo hay perversión. Si el capitalismo enajena y alinea a los individuos para hacer de ellos meros entes de producción, quitándoles la dignidad de lo humano, en el socialismo también se les despoja de la dignidad al mantenerlos con dádivas en lugar de incentivar la autosuficiencia y el sentido de plenitud que otorga el conocimiento del desarrollo de sus capacidades. Las herramientas del socialismo son la división, avivar los resabios y, entre otras cosas, la masificación de la educación, la cultura. Todo ello es también una forma de alineación y control del pensamiento libre y emancipador.
¿Dónde , entonces, el punto de equilibrio? Quizá esa sea la próxima tarea a realizar como individuos y sociedades de las naciones Latinas. Porque, hasta hoy, no parece estar en ninguna derecha, o ninguna izquierda. No con ese pensamiento y ese falta de compromiso contra el mal que está en el alma de América Latina toda: la corrupción.
Cierro el tema con esta frase. Cada uno saque conclusión.
“De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo : de la DERECHA cuando es diestra, de la IZQUIERDA cuando es siniestra” (Mario Benedetti)
Zaragozacisneros.jovita@gmail.com


El drama de la violencia de los niños.

12 Ene 20 | Gregorio Morales Avilés | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

Lo sucedido en el Colegio Cervantes de Torreón nos debe llevar a una amplia reflexión sobre el alcance de la violencia en los niños. No se puede dejar de lado por el gobierno y la sociedad. ¿Qué pasa con la violencia?

1. Falta de establecimiento de límites o ausencia del padre en la educación del niño.
El problema de la agresión tiene su origen en la primera infancia, es decir, en el seno de la familia. Se relaciona básicamente con la inadecuada relación del padre y la madre con el hijo: ausencia del ejercicio de la autoridad de parte del padre o vicios en el ejercicio de esta autoridad, demasiado castigo, abandono, falta de acompañamiento amoroso en el desarrollo del niño, o mimos excesivos y carencia de normas y límites que repercuten en conductas inadecuadas de parte de los niños desde que nacen.
En sociedades ordenadas y estables, a los niños se les exige mucho, como Alemania o Japón. Se les exige y se les atiende desde que nacen.
En México, hay violencia porque no tienen los niños una frustración óptima, se les proporciona en cambio todo tipo de gratificaciones, todo se les compra, se les permiten cosas que no debieran permitírseles. Esto los hace poco tolerantes a la frustración y reaccionan con agresión. Decía Confucio: “A los niños hay que educarlos con un poco de frío y un poco de hambre”.
La tolerancia de berrinches, la agresión verbal y física, los golpes y el enfoque de premios y castigos, sin criterios claros y consistentes, llevan al niño a no saber cómo conducirse con equilibrio o a reacciones repetitivas de defensa y de adaptación a este tipo de relaciones punitivas, de descuido o de abandono.
El papel del padre es fundamental para el establecimiento de la norma ética, la cultura de la legalidad y el orden. No está valorado socialmente el papel esencial del padre en la formación de los niños, caracterizado básicamente por la ausencia. Los niños no internalizan el imperativo categórico de respetar la norma siempre.
2. Relaciones con la madre.
El lazo afectivo más fuerte de los niños es con la madre. El exceso de mimos y la imposibilidad de sostenerlos indefinidamente provocan reacciones negativas desproporcionadas. Ambivalencia en los afectos de las madres producen desconcierto, por un lado dicen amar a sus hijos y, por otro, los agreden con el abandono, o los educan en medio de inconsistencias éticas y afectivas: no digas mentiras, y ellas mismas las dicen, etc, ellas mismas utilizan lenguajes poco propicios para contener la agresividad: “no te dejes”, “no seas cobarde”, “eres un tonto”, etc., o los minusvaloran o someten con castigos y amenazas. No los obligan a devolver cosas que llevan de la escuela y aceptan explicaciones banales de los pequeños hurtos de sus hijos o sus mentiras, son demasiado permisivas y compensan con culpabilidad el descuido o desatención de los hijos.
La incorporación definitiva de la mujer al mercado laboral y profesional ha tenido como costo social el abandono de los hijos a las instituciones o a otros cuidadores que no siempre desempeñan el papel sustituto de la madre con amor, profesionalismo y cuidado. No alcanzan la norma winnicottiana de una “madre suficientemente buena”.
La tolerancia de conductas y demandas excesivas genera agresividad, cuando van creciendo los niños, no reconocen límites a las conductas negativas o agresivas. Por otro lado, el abandono emocional del bebé, por ocupaciones o descuido de la madre, es el origen de conductas de aislamiento o agresividad. La falta de madurez o de integración de su propia identidad, en la adolescencia, produce un vacío que potencia la agresividad, en un ambiente autoritario o simplemente de escasa atención.
3. La escuela.
La disciplina escolar, en primaria y secundaria es privilegiada sobre otras prácticas más tolerantes de formación hacia los alumnos. No hay diálogo, existen sistemas de castigos irracionales, los directivos muchas veces ceden las funciones de prevención, contacto o corrección a los conserjes, no se convive con los alumnos en los recreos, se abandonan grupos enteros, no se tiene una comunicación constante, individualizada, con los padres de familia. No se dan pláticas de interés, interactivas a los niños y jóvenes sobre estos temas de vida. Se masifica la atención de los alumnos.
4. La cultura.
El medio ambiente social, los mensajes de los medios y el fuerte trastorno de la legalidad simbólica, repercuten sobre los cimientos mismos de las relaciones del sujeto con la cultura de la posmodernidad.
Si la legalidad, bajo su carácter simbólico, conlleva la aceptación de enunciados que trascienden las subjetividades, al garantizar la vigencia de una ley no arbitraria, hoy en día, las formas impunes de corrupción generan nuevas modalidades de autoritarismo y uso abusivo del poder.

Asimismo, formas actuales de violencia cotidiana se ven habilitadas por concepciones que consideran preferencial en los sujetos cierta dosis de agresividad y competitividad, tanto como una buena capacidad de defensa y aún de ataque (proliferaciones de escuelas de artes marciales, esquemas de selección de personal con reactivos que favorecen la “agresividad para las ventas”, etc.). Mientras que la pasividad, como el ser generoso y tolerante, suelen ser fuente de escasa valoración.

Es así que la función paterna, ejercida a través de representantes, a su vez sujetados a la ley, adquiere carácter simbólico. Éste se ve destituido cuando, quienes se identifican con la regla misma, la colocan al servicio del propio ejercicio del poder, o de sus intereses individuales, o peor aún, cuando se mezcla la delincuencia con quienes ejercen la violencia legal para imponer la ley, la confusión que se provoca sobre quien es el delincuente y quien la autoridad es muy grave. De ahí la grave responsabilidad de los políticos de garantizar con el ejercicio de su conducta personal, el cumplimiento estricto de la ley. Ya decía Aristóteles que la política es una poderosa agencia educativa.

5. Los medios
Los medios ocupan un lugar destacadísimo en la generación de violencia. La mostración directa y constante de la violencia favorece el acostumbramiento y la reiteración de la misma, a través de la banalización de la escena violenta. Los medios de comunicación controlan al espectador con muerte, sangre y destrucción permanentes. La violencia está “normalizada” por los medios de comunicación. No hay noticiero que no hable de muertes y daños, “porque eso es lo que vende”.
Disminuyen, en su insistencia, la sensibilidad y posibilidad de reacción del sujeto frente a lo que en otras épocas fuera causa de rechazo y dolor. Esto no sólo en las películas llamadas de acción o intriga, sino en los mismos noticieros y programas de juegos infantiles.
Si bien los medios reflejan formas actuales o pasadas de violencia, a la vez contribuyen a la trivialización de un fenómeno que por impregnación, deviene ilusoriamente natural. No es natural, pero así lo perciben los niños y los jóvenes.
La repetición los convierte en percepciones acríticas y trivializadas. Esto hace que los niños, los jóvenes y aún los adultos, no reconozcan sus determinaciones socio-históricas, que permanecen encubiertas, y se muestren indiferentes ante su vida y la de los demás, se atenúen los sentimientos solidarios, al tiempo que permanezcan casi insensibles ante el dolor y la muerte de los demás. Simplemente ponen en secuencia una noticia violenta, con una comercial amable, sin comentarios, sin distinción.
No hay sino ver cómo casi han desaparecido las protestas por las muertes de inocentes a causa de la “guerra” contra el crimen organizado, donde la misma acción legal se ha paralizado. ¿Quién formula demandas, quién investiga los miles de asesinatos del crimen organizado año tras año? Todo se reduce a cifras estadísticas, a repetidas noticas cotidianas, a recuentos triviales en las noticias y comunicados oficiales. Bien decía Foucault:
“Cuantos más delincuentes existan, más crímenes existirán. Cuantos más crímenes haya, más miedo tendrá la población y cuanto más miedo tenga la población, más aceptable y deseable se vuelve el sistema de control policial.
La existencia de ese pequeño peligro permanente es una de las condiciones de aceptabilidad de ese sistema de control, lo que explica por qué en los periódicos, en la radio, en la televisión, en todos los países del mundo, sin ninguna excepción, se concede tanto espacio a la criminalidad, como si se tratase de una permanente novedad”.
Este supuesto de Foucault es el que permite el destino de gigantescos presupuestos a la seguridad pública, que bien podrían emplearse a otros rubros más urgentes y necesarios.
6. Neoliberalismo individualista vs prácticas comunitarias.
Finalmente, lo más profundo de una explicación de la agresión y la violencia, se encuentra en el individualismo, el narcisismo y sus vinculaciones patológicas, que la globalización neoliberal ha permeado en la humanidad entera. Estos trastornos, tales como sentimientos de vacío y depresión muy sutiles, periodos de embotamiento y pasividad manifiestos o encubiertos, tendencias perversas o incapacidad para formar y conservar relaciones significativas llevan a los niños, jóvenes y adultos a una incertidumbre, desconfianza e inquietudes ante la vida que muchas veces no saben manejar.
Estas percepciones de la vida están estrechamente vinculadas a modelos de vida (como el american way of life, donde el valor de lo adolescente es fundamental, sin darse cuenta que adolecer es carecer de algo, que llenan con sustitutos del afecto como la droga, el cigarro, el alcohol o la violencia y la autoagresión) ligados a la adicción y la enfermedad psicosomática.
La carencia y vaciedad y con éstas el deseo de tener, constituyen el objetivo de vida. Se da en la sociedad, en las familias y en las escuelas un valor determinante al tener y no al ser. En una encuesta del ITAM en los estados con presencia fuerte del crimen organizado, el 60 por ciento de los jóvenes afirmó como objetivo de vida el narcotráfico. No se preocupan por ser, sino por tener. Esto nos lleva a cosificar las relaciones y las personas. Nos constituimos en mercancías, en objetos, en “recursos humanos”, en objetos de consumo (“tanto vales cuanto tienes”, “compro, luego existo”). La enfermedad moderna es la neurosis compulsiva por comprar, los centros comerciales han sustituido a los lugares de recreación y al hogar.
¿Hay mayor violencia que esto para los que no tienen? ¿Qué sienten los pobres ante un centro comercial que es un show case, permanente e inalcanzable? En muchas escuelas particulares a los alumnos se les considera como clientes y obligan a los maestros a tolerarles todo. ¿Cómo reacciona un cliente? con exigencia y prepotencia, sin la capacidad crítica que te da la verdadera consideración como un alumnos o un hijo. Se han distorsionado las relaciones de autoridad y esto se aprende a través del lenguaje.

7. ¿Qué hacer?
a) Fortalecer la educación inicial. El modelo implica las relaciones de la madre Y EL PADRE con los hijos, el manejo de lenguajes y de valores que contribuyen a la implantación de pautas de conducta en la primera infancia, para toda la vida. Por ello la importancia que le otorga la OECD y la UNESCO a la Educación Inicial.
b) Capacitar a los docentes de todos los niveles educativos como mediadores, para favorecer la cultura de la paz. Organizar diplomados, congresos, cursos, pláticas sobre mediación porque los principios de respeto, neutralidad, reconocimiento del otro, autogestión, no agresión, de la mediación contribuyen a la solución no controversial de los conflictos.
c) Multiplicar la escuela para padres. Involucrar a los padres de familia en la solución del problema de la violencia. Éste nace en la familia y ahí se debe resolver. Traerlo a la agenda diaria de los Consejos Escolares de Participación Social y de las Asociaciones de Padres de Familia, así como en reuniones informativas promovidas por las autoridades civiles.
d) Introducir masivamente el servicio social de psicólogos clínicos y educativos y el trabajo social para la atención específica y personalizada de los casos de agresión, autoagresión, de niños y jóvenes en educación básica, media y superior. Generar seguimientos de capacitación y atención primaria de la agresión transversales para todos los niveles educativos, desde educación inicial hasta profesional. Esto facilita el registro, monitoreo y control de casos.
e) Construir redes sociales, para el monitoreo y vigilancia de la violencia y el narcomenudeo vinculado con la niñez y la juventud. Que el trabajo social de educación media y educación superior se aboque a construir modelos de organización social para la captación de información, respuesta rápida, capacitación, atención y evaluación de la violencia social.
f) Participación activa de la COMPES y COEPES y de los padres de familia en los niveles de educación media y superior, para que los padres no abandonen a sus hijos, que existan actividades de acompañamiento familiar.
g) Participación en medios: artículos de prensa, programas de radio y Tv para formar públicos críticos y poner en la agenda de comunicación social debates sobre el tema de la violencia, no sólo como exhibición de noticia pasiva y acrítica, sino como análisis y propuesta.
h) Reforzar el asunto de la prevención de la violencia, como tema prioritario de la agenda educativa: resiliencia, graffitis, drogadicción, alcoholismo, acciones culturales, deporte, empleo, salud, con un enfoque preventivo y abierto, considerando siempre al niño, a la niña y al joven como persona, sujeto de la atención prioritaria del estado, es decir, del gobierno y de la sociedad. Dar publicidad a los contenidos de la Convención Internacional de los Derechos de los Niños, que considera a los niños de cero a los 18 años, donde entra la protección de todos los derechos, la justicia restaurativa, la visión integral de la persona.