EN DO MAYOR.

14 Oct 19 | Jovita Zaragoza Cisneros | Clasificado en Cultura, Internacional | 1 Comentario »

Mientras leo las críticas sobre la película estadunidense “Joker” y el interés que ha despertado a su alrededor, hay una película mexicana que vi hace unos días y que está relacionada con parte de nuestra realidad mexicana: Chicuarotes, de Gael García Bernal.

¿Hay salida?, pregunta el incansable tendedor de puentes hacia el diálogo y querido amigo, Julio Figueroa, con relación a la trama que envuelve a los jóvenes de la película. Mi respuesta fue: “Si la hay”. Sin embargo, reconsidero mi respuesta y abro un espacio a la duda agregando al final de la frase un “…quizá”

La película, filmada en uno de los pueblos de Xochimilco, San Gregorio Atlapulco a cuyos habitantes se les conoce como “Chicuarotes” ( por un chile que se da en la región y cuya característica es ser aferrado y terco) ha provocado y sigue provocando interés y comentarios de quienes ven en ella un retrato social semejante a la de Los Olvidados de Luis Buñuel, por la marginación y violencia en la que están inmersos los personajes.

Sin embargo, no es una película que se pueda comparar en lo más mínimo con Los Olvidados. Las situaciones que uno y otro reflejan son diferentes. Coinciden , acaso, en la violencia que surge de la condición humana agravada en ciertos contextos sociales donde la sobrevivencia saca a flote la miseria espiritual. En la cinta de Luis Buñuel sus protagonistas no tienen asideros para salir de ese ambiente yermo y desolador en su geografía y en el universo interior de sus personajes. En Chicuarotes sus personajes no son marginales. Son jóvenes enfrentando el dilema propio de los jóvenes de todo el mundo, donde el futuro no ofrece garantías estables. El “Cagalera” pertenece a una familia violenta y disfuncional que bien representa a una gran parte de la realidad mexicana, donde la violencia en los hogares se ejerce avalada por toda la comunidad.

“Los olvidados” retrata la miseria en una zona marginal y que existe en cualquier orilla de las grandes ciudades del mundo. Es una joya que ha sobrevivido al tiempo y quedará para la eternidad. La película fue premiada en el Festival de Cannes y nombrada Memoria del Mundo por la Unesco. En “Los Olvidados” ronda un personaje como El Jaibo, un joven que escapa de una correccional donde estuvo encerrado, delatado por uno de sus vecinos de la zona marginal en la que viven y al que termina matando . El jaibo es temerario. No hay nada qué perder en su porvenir, ni nada qué ganar. No tiene frente a sí un horizonte en el que se vislumbre salida. No tiene meta alguna en la vida, ni nada a qué asirse. Desde ese resentimiento intenta también cerrar toda posibilidad de salida para los demás, como lo hace con Pedro, el niño que no ha sido contaminado del todo en su inocencia.

En el caso de Chicuarotes, el personaje viene de una familia de padre alcohólico y violento hasta la demencia y una madre que funciona como pararrayos y ,hasta donde puede, evita a sus hijos los golpes de esa violencia irracional del padre . El “cagalera” cuenta con techo seguro y comida, pero es un adolescente cuyo referente principal es el propio padre al que no sabe cómo enfrentar. La relación de violencia que establece con el hermano, opuesto a él en personalidad, es constante. En ese ambiente familiar y comunitario, moldea también la mirada hacia la mujer. Su padre maltrata a la madre, él a la hermana. En este segmento de lo femenino, hay material para estudio. La forma como las mujeres son vistas en ese mundo donde el macho descarga su frustración de sentirse, o asumirse, el eterno derrotado y encerrarse en la autocompasión.

De ese ambiente de agobio familiar el “Cagalera” quiere huir y encuentra en el “ Moloteco”, un joven bondadoso y sin familia, a un fiel y dócil compañero de aventuras que le sigue de manera incondicional a donde vaya. Son dos jóvenes tratando de encontrar un sentido de vida diferente al que se vive allí.

El “Cagalera” es, un personaje inconsciente. No mide la dimensión de sus actos. Si bien idea el asalto a los pasajeros del microbús y para ello toma la pistola de su padre, no tiene ni la inteligencia, ni la malicia suficiente para armar un plan integral de secuestro. Impulsivo, se presenta la oportunidad del secuestro del niño y lo hace. La manera como idea pedir el rescate resulta torpe y hasta ingenua.

Es una película cargada de violencia en toda su trama. Y aunque con muchos aciertos, las fallas también están presentes. Una de ellas es el que sitúe la historia en un lugar con nombre y al que en el imaginario de quienes ven la película y no conocen a los pueblos de Xochimilco, se queden con la idea de que eso es lo que prevalece en San Gregorio. El escenario que vemos en la película es el que hay ahorita. San Gregorio Atlapulco es el pueblo más castigado por el sismo del 2017. Pero no es un pueblo miserable. Es un lugar, como la mayoría de los de esa delegación con un fuerte arraigo comunitario. Hay una actividad comercial vibrante. Circula dinero de la agricultura y comercio.

El mismo Gael García, ha tenido que explicar que el mensaje de la película es la pobreza espiritual y pérdida de valores; sin embargo, no logra trasmitir eso como mensaje central de la película que termina cayendo en escenas innecesarias.

Con todo, Chicuarotes es -creo- un filme que hay que ver para entender la construcción de la violencia y nuestra mirada laxa y superficial hacia los jóvenes y hacia esa parte de nuestra cultura , para ponderar los asideros que permitan trabajar en la recuperación de los valores que estructuren a las generaciones actuales y venideras. Ahí, en esa parte, está la pequeña rendija, el quizá, por donde entra la luz y que habla de una puerta que no está del todo cerrado a la esperanza.

¿Hay salida?.

Si la hay…quizá.

Por último, esperando que la película sea usada como material de análisis, destaco dos actuaciones significativas en ella : la mirada de la mujer maltratada, la madre del “Cagalera” , a la que asoma la compasión que le provoca ver a su maltratador preso en ese sufrimiento de recuerdos que él ha cubierto de fantasías, pero que dan la dimensión a ella del infierno personal en el que está hundido el marido. Ella, la víctima, se permite la compasión para su victimario. Dentro de ese maltrato, de esa condición de vida, la madre es una mujer fuerte. No hay remordimiento alguno cuando decide matar al resentido que se autoinflige castigo y lo replica a su alrededor. La escena irradia una gran fuerza interna, determinación para terminar con el sufrimiento de todos en casa.

La otra escena, la del final de la película. La jovencita que, aterrada, al darse cuenta lo que le espera al huir con el “Cagalera”, decide emprender la huida sola. No se ve si de regreso al pueblo, o en rumbo diferente al que va el joven, pero en la decisión de no seguirle está un paso de libertad al reconocer lo que NO quiere para ella. Es, el final de la película, la escena más fuerte y más lograda. Y con esas dos escenas me quedo.

Zaragozacisneros.jovita@gmail.com


El guasón . Comentario psicoanalítico .

13 Oct 19 | Gregorio Morales Avilés | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

“Me uno a la pena que embarga a la familia de Marcelo Ebrard por la muerte de su padre”

En la película,  Arthur Fleck  ( El Guasón ), interpretado por  Joaquin Phoenix , tiene un síntoma recurrente: la risa involuntaria  e incontrolable que puede escapar en los momentos menos oportunos, pero eso es lo de menos, un síntoma característico de una patología mental, el problema es el acting out que lo lleva a cometer terribles asesinatos. ¿Qué lo hace pasar del síntoma a la comisión de un crimen?

¿Cómo hacer un comentario psicoanalítico de la película de Todd Phillips , El Guasón ? Se antoja difícil alcanzar a formular una anamnesis de Arthur Fleck. Tal vez a lo más que se puede llegar es a una descripción más o menos exacta del tipo de crisis a las que se vio sometido el personaje principal de la película y derivar, a partir de esas aproximaciones, algunas hipótesis sobre su historia clínica.

El pasado del Guasón se integraría por partes: un chico adoptado, por tanto abandonado, que recibió maltratos inauditos de parte de su madre adoptiva, vivió con una narrativa inventada por ésta sobre quién era su padre, su madre era psicótica, aunque aparece una escena en la que Arthur Fleck está bañando a su madre y, en toda la película, se exhibe una simbiosis hijo-madre, que al parecer viene desde niño, ya que repite constantemente dichos de su madre durante su infancia, lo que nos da idea de una posible neurosis obsesiva o una psicosis que ya no admite la barrera del incesto. Nunca tuvo como apoyo una figura paterna, a la que buscó como tabla de náufrago donde asirse para conservar algo que lo sostuviera en la cordura.

Se pueden derivar múltiples hipótesis a partir de un pasado nebuloso, o concluir simplemente que se trata de un capítulo más de una serie de cómics, siendo la película sólo un guión imaginario de la serie, sin relación alguna con una patología específica, reduciéndose en su trasfondo a una crítica sociológica de la violencia genérica de las grandes urbes, negras, grafiteadas, sucias y temerosas, donde “el enemigo no es un hombre, sino el sistema”, como dijo la destacada cineasta  Lucrecia Martel  al darle a  Guasón   el León de Oro en Venecia . Arthur Fleck se rebela por el corte al sistema de subsidios que le permitía acudir a terapia psicológica. Una sobre-reacción ante una política social injusta. Una visión sociológica o psicológica, sin llegar a ser una interpretación psicoanalítica.

La primera golpiza que le propinaron los jóvenes pudo haber causado lesiones o parálisis bulbar, o la conmoción cerebral provocada por los golpes pudo haber desatado alguna reacción epiléptica, en ambos casos se manifiesta el síntoma a través de risa incontrolada. De hecho, muestra una tarjeta que indica el trastorno derivado de una patología mental. Las golpizas y maltratos físicos en la infancia de parte de la madre pudieron haber generado trastornos psiquiátricos o neurológicos, como el trastorno bipolar o de plano episodios psicóticos, que tienen a la risa no controlada como forma específica de controlar el llanto. Existen esquizofrenias en las que la risa incontrolada sirve de espejo para no ver la tristeza que los invade.

El ambiente externo es sumamente hostil, desde la primera paliza, hasta las agresiones donde ya empezó a responder con la pistola, devolviendo especularmente esa violencia social e institucional. La película es en sí misma una severa crítica a la violencia social del medio urbano en que se desarrolla, que refleja, con toda su crudeza y amplitud, una cultura del narcisismo exacerbado y del capitalismo salvaje.

Las tesis de Maleval sobre la diferencia de las locuras histéricas con respecto de la psicosis disociativa, implican un análisis profundo de las conceptualizaciones de lo que caracteriza a lo psicótico y a lo neurótico (1). Una primera explicación es la de Lacan quien refiere el asunto a la forclusión del nombre del padre, que este autor ubica en el origen de las psicosis disociativas. Afirma Lacan que el fundamento de esta patología se encuentra en una perturbación de la inserción del sujeto en el universo discursivo, en la dimensión simbólica, tal como se observa en las escenas de encuentro del Guasón con su supuesto padre, que resulta una ficción.

Para Maleval, en cambio, el origen de la locura histérica se ubica en un déficit de la función especular, de la dimensión imaginaria, como es el caso de la relación simbiótica del Guasón con su madre. En la psicosis, el caos de la cadena de significantes entrañaría, entre otros efectos, trastornos de la imagen especular, en tanto que, en la locura histérica, los fenómenos patológicos surgirían sobre la base de la desestructuración yoica. Maleval se plantea la cuestión, por tanto, en relación con la dimensión del delirio disociado, que en el psicótico no debería tener límite alguno en cuanto a la apropiación de su cuerpo y en el delirio histérico, los trastornos de la representación del cuerpo no deberían extenderse más allá de lo especularizable.

Freud, al final del capítulo VIII, del texto: Esquema del Psicoanálisis, aborda este asunto de la siguiente manera: inicia el comentario subrayando la presencia de la escisión del yo en la psicosis, para decir inmediatamente que “el asunto no sería tan importante si no se pudiera aplicar también a otros estados más semejantes a las neurosis y finalmente a las neurosis mismas” (2). Reconoce la existencia de pérdida de la realidad en las neurosis mismas y no sólo en las psicosis, desactivando de este modo su importancia para el diagnóstico diferencial entre la estructura psicótica y la neurótica.

Freud concluye diciendo: “sea lo que sea lo que el Yo haga en sus esfuerzos defensivos, tanto si intenta negar una porción de mundo exterior real, como si busca rechazar una exigencia instintiva del mundo interno, su éxito nunca es completo. Como resultado se encuentran siempre dos actitudes contrarias, de las cuales, la derrotada, la más débil, lo mismo que la otra, lleva a complicaciones psíquicas” (3). El problema de la heterogeneidad encuentra una salida distinguiendo dos dimensiones de la escisión, la propiamente fetichista, que afecta a la aceptación y negación de la realidad, y la más general y neurótica, que reparte el Yo entre compromisos incompatibles con la realidad y con la pulsión. Por ello, el Guasón podía llevar una vida normal en apariencia, y desatar un acting out al momento de generarse la violencia en su contra, replicando con una violencia mayor.

Lo que divide al yo, a final de cuentas, es la necesidad de tener que utilizar la represión para unas solicitudes y la negación para otras, casi como si la escisión proviniera de la necesidad de tener que comportarse un poco como un neurótico y un poco como un psicótico. En otras palabras, Freud sostuvo que los mecanismos de la represión y la negación de la realidad bastaban para explicar la aparición del fetiche y con una combinación de los mismos instrumentos interpreta la escisión, donde el fetiche es la pintura o la máscara de payaso, la mueca de sonrisa de la boca, el baile o la vestimenta. La imagen total de payaso.

Melanie Klein, con la tesis de la separación del pecho bueno y el pecho malo durante la posición esquizoparanoide, permitió un nuevo punto de vista, gracias a prolongar la escisión al mundo exterior. Los objetos de la realidad se rompen a la vez que el yo, y tanto más lo hacen cuanto más primitivamente investidos se encuentren. La relación del sujeto con la realidad es esencialmente alucinatoria. La noción que el sujeto tiene del mundo se funda sobre esa base de relación irreal con los objetos, los cuales no son sino reflejo de sus pulsiones fundamentales. Para Klein y sus seguidores la fantasía o realidad psíquica es la trama subyacente al mundo de la realidad para el sujeto humano. Este es el caso del Guasón que va construyendo una realidad que no acaba de completarse porque falta una integración clara de su propio pasado. Proyecta en el exterior su propia imagen escindida.

Todo el impreciso dominio de los trastornos narcisistas y fronterizos es entendido como una escisión del yo que mantiene separados tempranos estados afectivos contradictorios, desde el abandono, la adopción, la agresión de la madre psicótica, hasta las golpizas y agresiones del Guasón adulto. Escisión que se transmite a las relaciones objetales (en este caso su propia madre) y permite distinguir los objetos parciales, escindidos, de los llamados totales, que se muestran más íntegros. Estos estados duran en el Guasón mientras dura el discurso de su madre en relación con su infancia y su supuesto padre, cuando la realidad se impone, viene el quiebre psíquico.

Lacan utiliza como argumento para defender la existencia de diversas realidades el fenómeno de las alucinaciones, en especial las alucinaciones verbales, como el caso del psicótico que oye voces que los demás no oyen, o ve una realidad distinta a la que otros ven. Este fenómeno clínico plantea el problema de determinar su estatuto: ¿Se trata de una percepción, de una sensación, una apercepción o una interpretación? Lacan asegura que una teoría del conocimiento no basta para dar cuenta de este fenómeno y de su estatuto en relación con la realidad, lo que él destaca en relación con la alucinación verbal es, por un lado, el sentimiento de certeza que el sujeto psicótico experimenta con respecto a ella y, por otro, el predominio de la estructuración significante-simbólica que caracteriza dicha alucinación (4). En este caso, el discurso del Guasón refleja con claridad este tipo de alucinaciones que lo llevaron a una disociación fatal con la realidad. Recreó su personaje inicial con las experiencias violentas que lo llevaron a la locura. Por esta situación asesinó al presentador de televisión que lo exhibió durante un programa, lo confrontó y le disparó en la cabeza.

Es el sujeto, antes que el yo, el que se encuentra dividido en su ejercicio neurótico por el simple hecho de hablar o dar rienda suelta al deseo, y es el yo el que se fragmenta cuando el automatismo mental hace añicos la estructura del lenguaje. Persona, viene de “ per-sonare ”, es decir, de la vibración de la voz a través de la máscara en el teatro. Sonare per , resonar a través de. El sujeto ve al mundo a través de una máscara. Dos entidades y un solo sujeto. La máscara de payaso se convirtió en el fetiche con que las multitudes co-deliraron con el Guasón.

La vida es un teatro y podemos representar a varios persona-jes, aún sin darnos cuenta. Podemos forcluir el nombre del padre o apropiarnos de él, según las exigencias o de las distintas realidades y circunstancias de cada persona. Por ello, la imitación histérica de las patologías es el asunto de mayor interés para Maleval.

Para poder establecer diferencias entre la psicosis y la neurosis, es preciso tomar en cuenta lo que Freud ya había introducido como series complementarias en la caracterización de la neurosis: el equipo básico; los elementos constitucionales de las personas; el desarrollo psicosocial (la relación libidinal con el mundo en una serie de eventos); la causalidad de la enfermedad; los aspectos socioculturales y finalmente los eventos accidentales de cada persona.

Es necesaria una visión de conjunto de la persona humana, para tomar en cuenta la herencia genética, posibles problemas del embarazo, las circunstancias perinatales, la constitución personal del individuo, el ámbito sociocultural, los sucesos que hayan ocurrido a su persona o a su ambiente y el desarrollo psicosexual. Cada persona vive una novela diferente.

•  Maleval, Jean Claude, Locuras Histéricas y Psicosis Disociativas . Paidós,p. 195.
•  Freud, Sigmund. Esquema del Psicoanálisis, Obras Copletas XXIII, 1968, Amorrortu Editores, p. 1058.
•  Freud, S. Ibid.
•  Lacan, J. Seminario III. La Psicosis (1956). Barcelona, Paidós, 1984, passim.

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Un proyecto de largo alcance. El Che Guevara y la economía mundial.

09 Oct 19 | Edgar Herrera | Clasificado en Cultura, Internacional | 5 Comentarios »

Es la hora de los hornos y no se ha de ver más que la luz.

José Martí

En conmemoración a los 52 años de la caída en combate de Ernesto Guevara, trazaremos un esbozo biográfico intelectual con el propósito de contribuir a la formación de una tradición revolucionaria -la filosofía de la praxis o marxismo- que surja como una alternativa histórica al sistema mundial que hoy empuja a esta generación de la humanidad hacia nuevas barbaries que amenazan su existencia: el capitalismo.

A lo largo de varias semanas, se recorrerán las múltiples facetas que dan integridad y coherencia al pensamiento de Ernesto Guevara y que demostrarán, al mismo tiempo, su vigencia y actualidad para comprender esta época de grandes “choques violentos y cambios repentinos,” pero, sobre todo, a la construcción de una perspectiva histórica mundial y de un programa político internacional que responda a aquélla para enfrentar “estos tiempos de confrontaciones máximas.”

Será necesario remitirnos a algunos rasgos biográficos antes de incursionar en las preocupaciones teóricas y sus implicaciones prácticas revolucionarias formuladas por Guevara, en la época histórica que le tocó vivir y armado con la filosofía de la praxis que es el marxismo.

Ernesto Guevara nace en 1928, en Rosario, Argentina, en el seno de una familia de clase media, de formación intelectual que influirá en el carácter posterior del biografiado. De personalidad rebelde y de superación constante, como resultado de un asma crónico que sufre desde los dos años, Guevara también se destaca por su inmensa curiosidad de conocer el mundo mediante viajes y una faceta como lector prematuro de diversos temas: poesía que abarca desde José Martí hasta Pablo Neruda; fantasía que recorre desde Julio Verne hasta Emilio Salgari; literatura clásica de Shakespeare y Miguel de Cervantes; biografías de Marx, Lenin, Stalin, pero también Churchill, Nehru y Gandhi; filosofía que se prolonga desde Aristóteles hasta Jean Paul Sartre; y marxismo, obviamente retomando a los autores clásicos y otros menos clásicos.

En 1950 realizará su primer solitario por el norte argentino, con una bicicleta a la que le incorporará un motor para recorrer 4500 kilómetros; entre 1952 y 1953, dos nuevos viajes le estrecharán la mirada sobre América Latina: miseria, analfabetismo, falta de medios para curar enfermedades, explotación minera, monopolios norteamericanos que reproducen el círculo de dependencia y subdesarrollo de Latinoamérica, donde también se siente el peso de un pasado colonial aún sin superar, reflejado en la discriminación de los pueblos originarios de América Latina.

El segundo viaje lo llevará todavía más lejos a otras tierras y, por tanto, a otras formas de pensar la realidad existente, de teorizarla; las obras de Marx, Engels y Lenin son estudiadas sistemáticamente durante este itinerario, pero Guatemala y México serán las estaciones de paso obligatorias para acelerar un pensamiento contestatario y crítico. Un golpe de Estado norteamericano sobre el pueblo guatemalteco y el exilio mexicano compartido por los hermanos Castro, en donde se reagrupa el movimiento 26 de julio para derribar la dictadura cubana de Fulgencio Batista, son los hechos históricos, las contradicciones regionales que forman parte de un particular proceso histórico que caracteriza a toda América Latina: el subdesarrollo. Es importante que las y los lectores mantengan esta palabra en sus mentes, pues se retomará más adelante para sistematizar el tema que corresponde a esta semana.

Una vez incluido en la empresa revolucionaria que tomará forma en tierras mexicanas durante dos años (1954-1956), Guevara se inserta en la guerrilla del 26 de julio (apoyado éste siempre con toda una estructura urbana que funge como un órgano propagandístico y vinculado a organizaciones civiles, pero también clandestino y más vulnerable a la represión).

Transcurre otro bienio caracterizado por confrontaciones entre el ejército batistiano y el naciente Ejército Rebelde del 26 de julio, el primero cada vez más desmoralizado por las victorias en el terreno militar y, particularmente, por la cobertura periodística internacional que se desarrolla de forma paralela a esta lucha, llegando a su clímax el primero de enero de 1959, consumado por la huida del dictador cubano a la República Dominicana y la huelga general que cerró ese vacío de poder.

A partir de aquí, cabe destacar las responsabilidades y nombramientos de Guevara, como miembro de esa vanguardia política, que asumirá la dirección económica y cultural del país: Comandante, alfabetizador en las campañas culturales sobre el Ejército Rebelde, diplomático, jefe del departamento de industrialización, presidente del Banco Nacional, primer ministro, escritor, editor y teórico de la Revolución Cubana en el álgido contexto de la Guerra Fría y su impacto en América Latina. Todos estos elementos conforman el terreno práctico en donde se elaborará la teoría guevarista, a su vez para enriquecer o confrontar esa teoría en las condiciones históricas particulares de la transición de Cuba al socialismo. Esta idea quedará más clara a continuación con el tema que desarrollaremos, titulado el Che Guevara y la economía mundial.

En su papel como dirigente y constructor de una nueva sociedad, Guevara desarrollará un pensamiento original y creador que se vuelve contestatario y hereje a la geopolítica de la Guerra Fría que, luego de múltiples transformaciones políticas y conmociones sociales sufridas por la Segunda Guerra Mundial, había creado las condiciones desiguales para el desarrollo de los pueblos de todo el globo. En otras palabras, la existencia de dos bloques mundiales (el soviético comunista y el norteamericano capitalista) implicaba la creación de grupos de países caracterizados por el subdesarrollo o, como definía Guevara a este concepto, un enano con cabeza gigante y miembros desproporcionados.

El subdesarrollo, categoría analítica usada por Lenin como explicación histórica del sistema imperialista mundial de principios del siglo XX, es retomada por el Che y aplicada de forma creadora a la nueva situación originada por la victoria de la Revolución Cubana en la década de los setenta.

Para el Che, el subdesarrollo no sólo es el resultado histórico del imperialismo como sistema mundial, sino que también constituye una forma capitalista como formación social de un país o región determinadas. Es decir, el imperialismo engendra nuevas formas sociales hacia los pueblos que no están inmersos ni en el bloque socialista ni en el bloque capitalista. No obstante, este concepto sirve de análisis para aquellos países tanto capitalistas y socialistas con el fin de detectar tendencias y contradicciones que enfrenta el planeta entero y que, en opinión de Guevara, si no se disponía de una voluntad de lucha, esto empujaría a una extinción de la humanidad una vez desencadenada una conflagración mundial de carácter atómico.

¿Qué se desprende de estas notas? En primer lugar, nos revela las contradicciones mundiales que vio y estudió el Che y que son tres: las relaciones de los países capitalistas con aquéllos socialistas; las relaciones de las potencias capitalistas con los subdesarrollados y, no menos importante, el problema del desarrollo para el mundo dependiente.

En segundo lugar, las tendencias que ponen en tensión mutua aquéllas contradicciones: la revolución científico-técnica. Se puede identificar la interacción cada vez más profunda entre la ciencia y la tecnología de esta época como la impronta general del siglo XXI, pues Guevara conjugaba dialécticamente otros dos conceptos importantes para su proyecto revolucionario: la soberanía económica y la independencia económica.

La primera es definida como la voluntad de un país para que ningún otro interfiera en sus asuntos y la segunda como la capacidad de crear una economía propia, basada en las necesidades y realidades concretas. Naturalmente, Guevara se remitía a Cuba como el caso específico de un país atravesado por un colonialismo de larga duración y de un capitalismo monopolista contemporáneo, que convertía a la isla en un monoproductor y dependiente del azúcar, en detrimento de una economía nacional que se enfrentaba a un mercado mundial desigual y favorecía, en última instancia, a los países capitalistas.

Retomando a la revolución científico-técnica, Guevara dirige su atención a los rasgos negativos de la ciencia (ésta conduce el desarrollo de la tecnología) que se crean en el contexto de la Guerra Fría: el armamento nuclear. Pero, al mismo tiempo, advierte de sus elementos positivos: la conducción de una economía y un mercado socialista que retomen métodos capitalistas (como la dirección de sistemas de los monopolios) para el desarrollo del socialismo en los países subdesarrollados.

En consecuencia, y como tercer punto, esas contradicciones y tendencias generales sirven de fundamento para prever ciertos fenómenos que entrarán en conflicto y tomarán mayor carácter en un futuro cercano: la creación de una nueva geopolítica, perteneciente al mundo subdesarrollado y dependiente, que ponga en jaque esa hegemonía económica imperialista.

Guevara advirtió que lo anterior solamente sería posible redefiniendo aquella geopolítica de Guerra Fría, que no sólo convertía a los países socialistas en cómplices de la explotación mundial y pasivos ante los conflictos locales desatados por estos intereses en pugna (cabe mencionar, en el contexto de una Cuba bloqueada comercialmente y enfrascada en constantes ataques, que Guevara reñía con la idea de “coexistencia pacífica”) sino que también profundizaba, y en correspondencia a esa complicidad, ese subdesarrollo y dependencia de los países no alineados, del Tercer Mundo. Y claro, sin dejar de mencionar la carrera armamentista que envolvía a todo el orbe como resultado de todas esas contradicciones y tendencias mundiales concatenadas.

Desde la perspectiva particular de Guevara, este análisis de la economía mundial (que ofrece una versión innovadora y crítica de la Guerra Fría, abarcando el análisis concreto de un país y del sistema mundo capitalista) tenía una fundamentación estratégica: el estudio de las condiciones objetivas (relaciones económicas internacionales) y subjetivas (un aumento de la organización popular) para los movimientos revolucionarios en su lucha contra el imperialismo y la lucha por el poder y la construcción de nuevas sociedades en los países subdesarrollados.

En conclusión, luego de este largo y apretado análisis guevarista, sin duda incompleto, nos proporciona la utilidad del concepto marxista del subdesarrollo para aplicarlo de forma creadora y siempre fiel al nuevo horizonte de condiciones históricas en constante cambio y ascenso.

De forma congruente con esa filosofía de la praxis destacable en la obra de Guevara, el marxismo se convierte en un medio de interpretación de la realidad concreta (Cuba) y, a su vez, dirige su atención a los fenómenos mundiales que tienen un impacto directo en la conformación de ese proceso revolucionario de un país, de una región y de todo el orbe.

Hoy en día, el concepto de subdesarrollo (y con todo el arsenal analítico desarrollado desde un marxismo nuevo en nuestra propia realidad) nos podría ofrecer algunas claves de lo que realmente significa la Cuarta Transformación en México y la situación explosiva que hoy envuelve a Ecuador ante el embate de nuevos paquetes neoliberales. Hacer apología a un individuo o partido político, es ser ciego a la rica realidad que hoy se nos presenta como prometedora y alcanzable, pero también como aterradora y posible.

Edgar Herrera.


Apuntes al paso Q 27 Isaiah Berlin (Historiador de las ideas ruso-inglés, 1909-1997)

05 Oct 19 | Julio Figueroa | Clasificado en Cultura, Internacional | 1 Comentario »

— A Enrique Krauze (crítico liberal) y a Emilio Lozada Fernández (anarquista-comunitario-marxista). Antípodas.

Al primero porque por él conocí a Berlin gracias a una entrevista en su libro Personas e ideas (Vuelta, 1989 / Debate, 2015), “El poder de las ideas”; y al segundo por postear ayer en Fb un interesante texto sobre Seyla Benhabib (filósofa turca que no conocía ni conozco). Gracias.

Este video trata sobre Isaiah Berlin, “Homenaje a un hombre justo / Cartas de Isaiah Berlin”, y aborda los valores e ideas centrales del historiador de las ideas: el pluralismo, la tolerancia, la diversidad política, la lucha contra el fanatismo y el prejuicio, el debate elevado con la mirada crítica y el saber riguroso, y desde luego, el reconocimiento de la diversidad cultural y el choque de los valores universales y personales, en el marco y el horizonte de nuestra desigual y frágil democracia.

El audio de media hora es de una meridiana riqueza: como una conferencia personal en su casa con la claridad mediterránea del verano y la inmensidad del océano Pacífico.

Al escucharlo, una y otra vez, pienso en varios amigos, conocidos, adversarios e interlocutores, especialmente en los más cercanos:

–Efraín Mendoza Zaragoza, Juan Antonio Isla Estrada, Rodolfo Loyola Vera, Gilberto Herrera Ruiz, Martagloria Morales Garza, Blanca Gutiérrez Grageda, Agustín Escobar Ledesma, Germán Espino Sánchez, Andrés Garrido del Toral, José Antonio Gurrea, Jovita Zaragoza Cisneros, Rodolfo Jiménez Guzmán… Emilio Lozada y su círculo intelectual… Tribuna de Querétaro, En la Lupa Q, Diálogo Queretano…

Sin más, hago mi juego limpio tratando de mirar hacia todos lados y pensando desde varios puntos diferentes, no uno solo y absoluto.

La pluralidad es riqueza, sin un relativismo chabacano ni absolutos ideológicos o religiosos.

Fraternalmente, libertad bajo palabra,

Julio Figueroa.

Qro. Qro., Presidentes, México, sábado 5 de octubre 2019.

Gracias a Radio Bolivariana, emisora cultural de Colombia.

(Universidad Pontificia Bolivariana).Liga del video de YouTube: https://youtu.be/hACU4HMOkL0


Farmacodependencia y violencia de los jóvenes.

29 Sep 19 | Gregorio Morales Avilés | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

Los fenómenos de la dependencia de fármacos y de alcohol, así como la violencia, están ligados con la máxima agresión a sí mismo, el suicidio, cuyo número alcanza cifras preocupantes en la República mexicana.

El periódico Reforma daba cuenta, hace ya algunos años, de una reunión del entonces subsecretario de Educación Media Superior y después subsecretario de Educación Superior (quien lamentablemente acaba de fallecer dejando un gran legado a la educación superior del país), Rodolfo Tuirán, con 80 directores de bachilleratos, en la que éste les dio a conocer que el 13 por ciento de los estudiantes de ese nivel educativo, había reconocido, en una encuesta, haber consumido algún tipo de droga. Pero al preguntar si alguno de los directores había tenido algún tipo de problemas sobre el consumo y la venta de drogas, todos levantaron la mano.

En otra edición del mismo periódico, se consigna el dato de que ha aumentado en un 500 por ciento el número de pacientes, entre 8 y 14 años, adictos al alcohol. Es decir, el consumo de sustancias adictivas ha aumentado y se ha reducido la edad de inicio de la fármaco-dependencia. Éste es lado oscuro de la violencia del narco en la República mexicana.

Las historias de casos de accidentes, violencia y suicidios, son manejadas muchas veces sólo como noticia, como dato, se relatan en forma abreviada, como “hechos” y pocas veces producen una resonancia emocional en los lectores o consumidores de estas noticias y pronto terminan en el olvido, archivadas. Hasta que llegan a impactar en algún círculo cercano o en la propia familia.

No sólo la sensibilidad de las autoridades puede contar con la expectativa de algún cambio radical de las tendencias, por medio de una política pública de contención o de prevención, sino principalmente las organizaciones sociales y académicas. Las instituciones públicas cuentan con recursos y medios que se pueden sumar con los de organizaciones privadas u ONGs para atacar de lleno este problema de nuestra sociedad, la actual, de aquí y ahora, pero son los investigadores quienes han de proveer soluciones de fondo a este problema.

He asistido a cursos, seminarios y conferencias sobre drogadicción, la mayoría con enfoques médicos, conductuales o de la psicología cognitiva, pero en ninguno he encontrado que vayan al fondo del problema, lo rodean solamente. Se debe insistir en la visión de la raíz de la drogadicción y de la violencia, que se puede resumir en la relación inadecuada del padre o la madre con los hijos, así como en la presión del medio ambiente social y mediático.

•  Falta de establecimiento de límites o ausencia del padre en la educación del niño.

El problema de la agresión, el del vacío que provoca la farmacodependencia, tiene su origen en la primera infancia, es decir, en el seno de la familia. Se relaciona básicamente con la inadecuada relación del padre y la madre con el hijo: ausencia del ejercicio de la autoridad de parte del padre o vicios en el ejercicio de esta autoridad, demasiado castigo, falta de acompañamiento amoroso en el desarrollo del niño, o mimos excesivos y carencia de normas y límites que repercuten en conductas inadecuadas de parte de los niños desde que nacen. Lo más grave que le puede ocurrir a un niño es la ausencia de la madre en los primeros meses y años de vida. Las necesidades afectivas insatisfechas generan agresión contra otros o contra sí mismo.

En sociedades ordenadas y estables, a los niños se les exige mucho, como en Alemania o en Japón. Se les exige y se les atiende desde que nacen. Existen controles eficaces de la sociedad. La educación inicial, de 0 a 4 años, es esencial para la formación de los ciudadanos.

En México, hay violencia porque no tienen los niños una frustración óptima, se les proporciona, en cambio, todo tipo de gratificaciones, todo se les compra, se les permiten cosas que no debieran permitírseles. No se da la importancia necesaria a la educación inicial, se cierran guarderías.

Esto los hace poco tolerantes a la frustración y reaccionan con agresión. Decía Confucio: “A los niños hay que educarlos con un poco de frío y un poco de hambre”.

La tolerancia de berrinches, la agresión verbal y física, los golpes y el enfoque de premios y castigos, sin criterios claros y consistentes, llevan al niño a no saber cómo conducirse con equilibrio o a reacciones repetitivas de defensa y de adaptación a este tipo de relaciones punitivas, de descuido o de abandono.

Darles todo lo que piden los niños, cumplir todos sus deseos indiscriminadamente, aunque parezca contradictorio, es una forma de agresión ya que se les enseña a no tener frustraciones y a no tolerarlas después. No aprenden a tener retos que perseguir, si no tienen carencias.

El papel del padre es fundamental para el establecimiento de la norma ética, la cultura de la legalidad y el orden. El padre aporta seguridad al niño o niña, pero también cumple con una función fundamental, la separación del hijo o hija de la madre, evitando las relaciones simbióticas. No está valorado socialmente el papel esencial del padre en la formación de los niños, caracterizado básicamente por la ausencia. Somos una sociedad de mucha madre y poco padre. El padre tradicional es el proveedor. Ahora también les falta eso a muchos niños.

•  Relaciones con la madre.

El lazo afectivo más fuerte de los niños es con la madre. El exceso de mimos y la imposibilidad de sostenerlos indefinidamente provocan reacciones negativas desproporcionadas.

La ambivalencia en los afectos de las madres produce desconcierto, por un lado, dicen amar a sus hijos y, por otro, los agreden con el abandono, o los educan en medio de inconsistencias éticas y afectivas: no digas mentiras, y ellas mismas las dicen. Ellas mismas utilizan lenguajes poco propicios para contener la agresividad: “no te dejes”, “no seas cobarde”, “eres un tonto”, etc., o los minusvaloran o someten con castigos y amenazas. No los obligan a devolver cosas que llevan de la escuela y aceptan explicaciones banales de los pequeños hurtos de sus hijos o sus mentiras, son demasiado permisivas y compensan con culpabilidad el descuido o desatención de los hijos.

La incorporación definitiva de la mujer al mercado laboral y profesional ha tenido como costo social el abandono de los hijos a las instituciones o a otros cuidadores que no siempre desempeñan el papel sustituto de la madre con amor, profesionalismo y cuidado. Las madres reaccionan con culpa ante el abandono de sus hijos y les compran todo lo que desean y pueden, generando agresión, porque lo que el niño desea es el tiempo y la cercanía de ella, no de las cosas. Las cosas no sustituyen a las personas. El vacío lo llenan con una droga o alcohol.

La tolerancia de conductas y demandas excesivas genera agresividad, cuando van creciendo los niños, no reconocen límites a las conductas negativas o agresivas. Por otro lado, el abandono emocional del bebé, por ocupaciones o descuido de la madre, es el origen de conductas de aislamiento o agresividad. La falta de madurez o de integración de su propia identidad, en la adolescencia, produce un vacío que potencia la agresividad, en un ambiente autoritario o simplemente de escasa atención.

•  La escuela.

La disciplina escolar, en primaria y secundaria, es privilegiada sobre otras prácticas más tolerantes de formación hacia los alumnos. No hay diálogo, existen sistemas de castigos irracionales, los directivos muchas veces ceden las funciones de prevención, contacto o corrección a los conserjes, no se convive con los alumnos en los recreos, se abandonan grupos enteros, no se tiene una comunicación constante, individualizada, con los padres de familia. No se dan pláticas de interés, interactivas, a los niños y jóvenes sobre estos temas de vida. Se masifica la atención de los alumnos. Se informa, no se forma.

•  La cultura.

El medio ambiente social, los mensajes de los medios y el fuerte trastorno de la legalidad simbólica, repercuten sobre los cimientos mismos de las relaciones del sujeto con la cultura de la posmodernidad.

Si la legalidad, bajo su carácter simbólico, conlleva la aceptación de enunciados que trascienden las subjetividades, al garantizar la vigencia de una ley no arbitraria, hoy en día, las formas impunes de corrupción generan nuevas modalidades de autoritarismo y uso abusivo del poder. Es así que la función paterna , ejercida a través de representantes, a su vez sujetados a la ley, adquiere carácter simbólico. Éste se ve destituido cuando, quienes se identifican con la regla misma, la colocan al servicio del propio ejercicio del poder, o de sus intereses individuales, de ahí la grave responsabilidad de los políticos de garantizar, con el ejercicio de su conducta personal, el cumplimiento estricto de la ley. Ya decía Aristóteles que la política es una poderosa agencia educativa.

De esta forma podremos considerar que la autoridad no sólo tiene una función coordinadora de los esfuerzos para la atención integral de los jóvenes y de la prevención de las adicciones, sino, sobre todo, una función ejemplar, el funcionario público es un espejo, un modelo que sustituye simbólicamente al padre en la formación de la juventud.

En suma, estos factores externos, el medio ambiente, son importantes, pero no definitorios del problema de consumo de drogas, tampoco lo es la sola explicación de las neurociencias que nos llevan a considerar de manera específica la mecánica del sistema de compensación cerebral. La adicción tiene un sujeto único por definición, no es un dato, un hijo, un ciudadano en general, sino un sujeto único con una verdad particular. No se considera a la adicción como una entidad separada del sujeto, como una enfermedad, sino como un síntoma. Está claro que existe un fundamento metapsicológico de las adicciones, referido exclusivamente a la dimensión económica del aparato psíquico. Es el Psicoanálisis el mejor medio para atender este asunto de las adicciones, a través de la palabra. Hay que dejar hablar al adicto: A-dictum , lo que no se dice.


¿Adiós también al delirio?

27 Sep 19 | Efraín Mendoza Zaragoza | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

Que Dios escribe derecho con renglones retorcidos. Que los caminos de Dios son inescrutables. Eso siempre han dicho los teólogos. Y lo dicen lo mismo ante las atrocidades del mundo que ante las nunca transparentes razones sobre las que descansa el nombramiento de obispos. El propio Faustino Armendáriz, en su video de despedida, se está yendo sin explicar por qué se va, y argumenta que nadie está capacitado para entender “la lógica de Dios”.

En sus ocho años de radicar en una las ciudades episcopales de más abolengo del corredor católico mexicano, paralelo al cinturón volcánico nacional, a don Faustino nunca se le vio acompañar causa social alguna y antes bien alentó a la feligresía ultra y cristera. Entraba en trance beatífico al lado de las potestades terrenales: cuando quiso, paseó a caballo con el gobernador Calzada y se le veía feliz al lado de la esposa del gobernador Domínguez, vestida ella de peregrina.

No detonó aquí ninguna iniciativa pastoral disruptiva, se acomodó contento en el sitial mayor de la jerarquía institucional, en la convicción de que lo suyo era dictar cátedra desde lo alto… a una población católica cada vez más menguada e indiferente. A contracorriente del olor a oveja que predica el papa Francisco, aquí se obsesionó con el narcisismo y la voluptuosidad material de una catedral de más altura que la mismísima basílica de San Pedro, sin transparentar no sólo el concurso arquitectónico sino la fuente de sus patrocinios (ver Tribuna de Querétaro 897 y 917).

Hace tres años, poco antes de la navidad de 2016, el pontífice argentino reprochó a la burocracia eclesiástica lo que denominó “resistencias malévolas” a su reforma del gobierno central de la multinacional más poderosa del planeta, y llamó a cardenales y jefes de los dicasterios vaticanos a renunciar al gatopardismo y recuperar la humildad del cristianismo primitivo. Una cosa más anunció entonces: la erradicación de una ancestral costumbre en la institución católica, consistente en ascender para remover .

Si quien suceda a don Faustino continúa el escandaloso y desmesurado proyecto de la nueva catedral en Centro Sur, habremos entendido que la prédica franciscana del jesuita no ha encontrado tierra fértil y que, efectivamente, andan muy retorcidos los renglones celestiales. Si el sucesor abandona la delirante pretensión de don Faustino, seguramente se le removió de aquí y se le ascendió al rango de arzobispo para seguir, por los siglos de los siglos, fieles a la costumbre de castigar con un ascenso pero sin humillar a los príncipes. Si ocurre esto último, una ventaja habrá: con el adiós al obispo se le dirá adiós también a un viejo y envenenado deseo de las élites locales.

Ciudad de Querétaro, septiembre 21, 2019


El derecho a decidir como bandera de la revolución feminista.

26 Sep 19 | Edgar Herrera | Clasificado en Internacional, Política | Sin comentario »

Educación sexual para decidir,

anticonceptivos para no abortar

y aborto legal para no morir.

El caso de Paulina había sentado un precedente que hoy se convierte en todo un movimiento feminista digno de ser nombrado, estudiado y apoyado.

En julio de 1999, con apenas 13 años, Paulina fue violada por dos hombres que habían ingresado a la casa de su hermana mayor. Producto de este claro abuso sexual infantil -fenómeno en que hoy México tristemente ocupa el primer lugar mundial- resultó el embarazo de esta menor. Luego de un eterno y doloroso proceso de criminalización, impunidad, discriminación por el derecho a decidir, -toda una campaña pro-vida para la época- orquestados desde agentes ministeriales hasta personal médico y teológico, finalmente lograron su objetivo: que una niña se convirtiera en madre.

Siete años después, con el respaldo de organismos internacionales y nacionales, el caso tomó fuerza y Paulina logró obtener la responsabilidad directa del Estado de Baja California para mantener a su hijo y reivindicar una maternidad que ella nunca deseó.

Con el tiempo, este caso tuvo un impacto en la formulación de leyes para tratar la violencia sexual de las mujeres (NOM-046) desde un enfoque de salud pública y respaldada desde una base con derechos humanos y perspectiva de género.

No obstante, México ha tenido una larga historia de luchas feministas que han logrado visibilizar el derecho a decidir desde hace 80 años. Las victorias coronadas en Ciudad de México (abril, 2007) y ahora en Oaxaca (septiembre, 2019) son producto de ese largo proceso histórico, encabezado por esos movimientos de mujeres, obligando a las estructuras políticas del país a realizar reformas desde un feminismo social, desde una perspectiva de género que lleve a un verdadero proceso de transformación de la sociedad mexicana.

Como punto de arranque, 1936 es el año en que se lleva a cabo la Convención de Unificación del Código Penal con el fin de visibilizar el derecho a decidir una maternidad voluntaria. Entre las ponencias expuestas, destaca la de Ofelia Domínguez titulada “Aborto por causas sociales y económicas”, basada en otro trabajo presentado por Matilde Rodríguez.

El hito revolucionario de 1968 estuvo caracterizado por una alta participación de las mujeres en las brigadas estudiantiles y el Consejo Nacional de Huelga, traducida en la inclusión de oradoras capacitadas para las negociaciones, con un gobierno ordazista cada vez más autoritario, así como la detención y tortura de cientos de ellas a manos de policías y soldados, sin dejar atrás la gesta heroica, valiente, de algunas de ellas en los grupos guerrilleros que caracterizó la Guerra Sucia en nuestro país.

Durante el último tercio del siglo XX mexicano, el papel de las mujeres también cobró nuevas fuerzas organizativas desde la convocatoria nacional sobre maternidades voluntarias, en el contexto de luchas sociales que se apropiaban cada vez más de un feminismo enfocado a los derechos reproductivos como derechos humanos, coronados en la promulgación de foros (Cairo, 1994) y (Pekín, 1995) y tratados internacionales para garantizarlos (el aborto como un derecho humano, ONU, 2016).

Ahora, en este limitado contexto de una Cuarta Transformación (2018-2024), el movimiento feminista ha encabezado la antorcha de una nueva sociedad, de una nueva dirección política desde las mujeres, que ya no sólo se limita al campo de los derechos humanos y la perspectiva de género, sino que también eleva estas luchas, o sea el conjunto de sus victorias y fracasos hacia aprendizajes teóricos y políticos, a la construcción de una hegemonía feminista que sea una alternativa, real y efectiva, sobre los modelos de repúblicas que ha conocido el país y el continente americano.

Después de todo, el derecho a decidir es una realidad que sólo es legal en Cuba, Puerto Rico, Guayana y Uruguay. Entonces, siguiendo esta lógica ¿no es pertinente colocar el feminismo como un problema continental, mundial, que denuncia aquellas estructuras políticas continentales que refuerzan la criminalización de todas las mujeres en lucha, pero también a la reproducción e interiorización de la experiencia cautiva de aquellas mujeres que aún no se han rebelado y adquirido conciencia de su opresión?

También resulta obvio que los Estados-Nación de nuestro continente, sin dejar de remitirnos a la experiencia mexicana, se han declarado enemigos resueltos de cualquier tipo de oposición que amenace sus intereses de clase, desde los pueblos originarios que hoy resisten las políticas neocoloniales de Brasil y Argentina hasta los activistas ecologistas que han sido asesinados sistemáticamente en Colombia; la lucha de las mujeres, por su estructura organizativa y su impacto de masas, sin duda representa una amenaza para el statu quo que hoy existe en América Latina.

La reciente victoria en Oaxaca por despenalizar el aborto en las primeras 12 semanas, necesariamente implica la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) como parte de un proyecto con carácter social y como un proyecto nacional, continental, que vaya acompañada de nuevas trincheras feministas para aniquilar esas estructuras federativas en que sus leyes juegan o prohíben con el derecho a decidir como un derecho sexual y humano. Por tanto, gracias a este feminismo combativo, se vislumbran las bases de un nuevo orden social y cultural en que el derecho a decidir se convierte en el medio de lucha para desentrañar nuevas problemáticas, estudiadas y asumidas de forma colectiva, y su relación con la civilización capitalista mexicana que hoy se sigue construyendo desde la negación de ese derecho no sólo maternidades voluntarias, sino también a una vivienda, un trabajo, un salario, una vida dignas de 120 millones de seres humanos.

Es comprensible que la victoria oaxaqueña tenga un eco nacional y mundial, lo que a su vez revela una correlación entre problemas sociales micro (el derecho a decidir) con aquellos fenómenos macro (el capitalismo mexicano, el imperialismo mundial) que verdaderamente han transformado el concepto de derecho a decidir en diferentes tristes destinos caracterizados por pueblos enteros a punto de sufrir un cataclismo económico (Argentina), otros más en que se lucha con resistencia en el contexto de una guerra colonial y de liberación nacional (Palestina) y aquellos en que la vida humana, sin distinción de sexo, edad, creencias religiosas, etcétera, se ha convertido en un concepto extraño, abstracto, incluso indeseable (hoy en día, replicando las políticas de exterminio de masas de la Alemania Nazi, las políticas supremacistas del Estado de Israel).

En fin, cada vez queda claro que el derecho a decidir no se limita a despenalizar el aborto ni tampoco a legalizarlo, sino que se presta como una categoría social para el estudio y la acción en nuestros respectivos contextos históricos, a nuestras correspondieses sociedades y, siguiendo esta dialéctica de lo macro a lo micro, hasta en nuestras propias relaciones con la familia en relación con nuestro propio autoconcepto como humano. Esto debe comprenderse como parte de un programa feminista que entraña grandes cambios a largo plazo.

Refiriéndonos a acontecimientos visibles a corto plazo, por supuesto que la despenalización del aborto y, en consecuencia, su legalización, empujan a sucesos inmediatos que enfatizamos en estas líneas: la no criminalización de las mujeres, no más muertes por abortos clandestinos condenadas a condiciones de insalubridad y, por supuesto, la necesidad de respetar al derecho a decidir que, el día de ayer, se tradujo en la siguiente leyenda: “el respeto al útero ajeno es la paz.” Una frase icónica a todas luces, pues se inserta dentro de la propia historia del país y la apropiación de ese pasado mexicano progresista, convertida en proyecto político y ya no sólo como parte de un activismo que, muchas veces, se subestima o ridiculiza.

Sin embargo, también es necesario no perder ese ánimo combativo y ese espíritu crítico que he tratado de esbozar en este nuevo artículo, pues el derecho a decidir es un derecho humano que sigue sometido a los intereses de esta sociedad mexicana dividida en clases y, por tanto, capitalista.

Es verdad que la Iglesia Católica y, no en menor fuerza de convocatoria, una línea fundamentalista evangélica que opera a nivel América Latina, han encabezado el mayor bloque social y político para contrarrestar ese bloque feminista que ha tomado fuerzas en los últimos años. Es una cuestión en que la lucha cultural se convierte, por tanto, en un programa de combate para transformar esa sociedad mexicana, latinoamericana, y no conformarse con su “reforma”, sino en su verdadera revolución social que impacte en los imaginarios y colectivos culturales del continente en este siglo XXI.

En esta sociedad mexicana dividida en clases, profundizando la miseria económica con la miseria cultural, no hay que perder de vista los intereses en conflicto y, por tanto, el papel de la violencia que tomará fuerza en los momentos críticos en que se desafíe el statu quo , tanto a nivel país como continental. Por ejemplo, luego de perder la votación para anular el matrimonio igualitario en Nuevo León, los grupos pro-vida enfocaron todas sus fuerzas para lograr bloquear el derecho a decidir en aquel Estado. Una vez más, no hay que subestimar el papel de las élites, partidos políticos y grupos religiosos para usar el papel de la violencia organizada en acontecimientos futuros aún más decisivos para toda esa sociedad mexicana.

Finalmente, el derecho a decidir sirve de bandera para el análisis de nuestra realidad social y continental para construir una verdadera política de masas verdadera, es decir, en la destrucción más o menos violenta de aquellas instituciones de opresión y criminalización ancestrales, y traducir la revolución feminista en una revolución social, apropiada y construida conscientemente, sin coerciones ni chantajes de ningún tipo, construida de forma democrática, centralizada, siempre en comunicación constante con las necesidades y exigencias de esta realidad histórica mexicana, latinoamericana y mundial. El tiempo dirá, por supuesto, la evolución de ese feminismo militante como verdadero feminismo entre todos los demás existentes y cómo esa nueva vanguardia histórica (recuerden el papel que Marx atribuyó al proletariado en el Manifiesto Comunista de 1848) asumirá un papel transformador de todo el género humano.

Edgar Herrera


La cuestión del suicidio para el estudio y superación del capitalismo.

13 Sep 19 | Edgar Herrera | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

¿Qué significa, en efecto, una sociedad en la que se encuentra la más profunda soledad en el seno de millones de almas? ¿En la cual se puede ser poseído por el deseo indomable de matarse a sí mismo, sin que nadie pueda preverlo? Esta sociedad no es en realidad una sociedad; ella es, como dice Rousseau, un desierto poblado por animales salvajes… Descubrí que, sin una reforma total del Orden Social, todos intentos de cambio serían inútiles.

Carlos Marx

 

Retomando el 10 de septiembre como Día Mundial para la Prevención del Suicidio desde 2003, abordamos una cuestión inédita por el Marx economista, historiador, filósofo, crítico literario y, sobre todo, el revolucionario.

En este escrito “Sobre el suicidio” de 1846, publicado en una revista comunista alemana, Marx analiza este fenómeno como un síntoma del sistema económico capitalista, que identifica a partir de la situación inhumana de la clase obrera, pero cuyo proceso deshumanizador se impregna al resto de la sociedad parisina.

Para lo anterior, nuestro autor se apoya en el uso de archivos policiales de mujeres que habían decidido quitarse la vida como resultado de las presiones sociales y sus condiciones individuales. Asimismo, retoma el concepto de enajenación del trabajo para identificar y denunciar el fenómeno del suicidio como respuesta de una sociedad dividida en clases y, por tanto, circunscrita a la existencia de luchas de clases llevadas de forma latente o directa.

En primer lugar, Marx reflexiona sobre el concepto de enajenación como la forma de expresar y explicar la pérdida de las capacidades humanas a través del trabajo. En la clase obrera parisina, esta idea se traduce en el extravío de sus necesidades propias para obedecer a necesidades externas a él, o sea, a la burguesía. Se magnifica monstruosamente la lógica de la ganancia que reproduce una conciencia social, una ideología burguesa, que justifica y normaliza la “realización humana” mediante el trabajo embrutecedor y la cosificación del ser humano.

A partir de esta explicación, Marx identifica el papel central de la enajenación para dar nacimiento a esta sociedad capitalista enferma, adulterada en su ser social y humano mediante las agudas crisis económicas, el engrosamiento de los ejércitos de desempleados y la configuración espacial y geográfica de las ciudades europeas de mediados de siglo XIX que, por ejemplo, en Inglaterra, existían los famosos “workshops” como centros disciplinares de trabajo que profundizaban las sensaciones de soledad, frustración y pérdida del sentido de la vida de la clase obrera.

A partir de este breve análisis, resulta más fácil identificar las condiciones materiales y espirituales que empujaban a la clase obrera a su propia deshumanización en correlación directa a un aumento de la riqueza burguesa, pero también descifrar esa enajenación de la especie humana en otros ámbitos sociales que rebasan las condiciones productivas del capitalismo, pero que son necesarias para su reproducción. Aquí entra en escena la opresión de género en las familias proletarias.

Marx recopila los expedientes de las mujeres que habían decidido quitarse la vida como resultado de su crítica situación social. Entre los casos identificados, se habla de una esposa acusada por su marido de perder la virginidad, luego de llegar tarde a su vivienda; otra que fue cautiva por su esposo en el hogar, con el fin de evitar escenas de celos en la vía pública.

Aquí es donde podemos discernir este fenómeno del suicidio en las mujeres como producto de una ideología patriarcal que se vislumbra y, al mismo tiempo, contribuye a reforzar la situación de la miseria de la clase asalariada; se deforma el ser femenino a través del ámbito familiar en donde el marido, condenado a la explotación y enajenación de la fábrica, se convierte en un patrón económico y machista de su esposa en el hogar, coartando su autonomía hasta el extremo de anular, definitivamente, su derecho a existir.

De esta manera, el fenómeno del suicidio se intrinca críticamente a la existencia relativamente nueva de un orden civilizatorio de corte capitalista, que ya estaba demostrando su fracaso económico, disfrazado de progreso, para garantizar la existencia de la especie humana. Por tanto, para Marx resultaba clara la necesidad de llevar a cabo una revolución social para transformar el orden existente.

Nuestro autor ya disponía de un primer poderoso arsenal conceptual –el trabajo, la enajenación, la propiedad privada- que le otorgaría al texto “Sobre el suicidio” un carácter sociológico y filosófico, pero también lo definiría como uno de los primeros panfletos militantes de la obra marxista.

Para Marx, el suicidio era una forma barbárica en que se manifestaba el capitalismo en su etapa industria. ¿Qué podemos decir y hacer nosotros desde el país que ocupa el primer lugar en América Latina en feminicidios?

Edgar Herrera


México se escribe con X, los 80 Años del Exilio Español.

08 Sep 19 | Gregorio Morales Avilés | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

Ayer tuve la oportunidad de revivir recuerdos y sensaciones gratas de mi formación en El Colegio de México, durante la conmemoración de los 80 años del exilio español en México, festejo al que asistí acompañando a mi queridísima amiga Dra. Alicia Ramos, hija de una de las niñas del grupo conocido como “Niños de Morelia”. No cabe duda que, como decían los antiguos clásicos latinos, la Historia es maestra de la vida y vida de la memoria, “magistra vitae, et vita memoriae.
Volví a sentir ese sentimiento de fraternidad, de cariño, en la convivencia abierta y franca entre personas, como era antaño en El Colegio de México, donde podías desayunar con Don Daniel Cosío Villegas o con Víctor Urquidi, lo mismo que podías invitar a cenar a tu casa a Rafa Segovia o Lorenzo Meyer, sin distancias ni distinciones, ayer tuve la oportunidad de platicar con Arturo Herrera, secretario de hacienda, con Graciela Márquez Colín, secretaria de Economía y con Armando Rosales García, subsecretario de la SEDATU, egresados del COLMEX, sin formalismos y sin distancias burocráticas. Me agradó sinceramente la sencillez de Arturo Herrera para hablar de economía, pero también de las anécdotas de su estancia en los muros de El Colegio de México.
Lo que se respiraba era esa cercanía que te da la pertenencia a una institución que dio acogida a un gran número de intelectuales españoles. Se montó una exposición fotográfica, del fotógrafo Ricardo Vinós: “La Otra Orilla del Olvido”, que recupera la memoria de un gran número de intelectuales que vinieron primero en el famoso barco Sinaia y después en muchos otros muchos barcos que no sólo fueron el rescate de la muerte, sino la esperanza de vida de tantas personas que vinieron a rejuvenecer y revitalizar la vida intelectual de México. Este es uno de los grandiosos efectos positivos de la política mexicana del asilo y una visión distinta de la migración.

Aunque existen algunas variaciones en cuanto a los números, la mayoría coincide en que llegaron a México alrededor de 5000 profesionales calificados, 2700 catedráticos y profesores tanto de educación básica como profesional, muchos de ellos fundaron el equivalente de la Casa de España, el Colegio Madrid, donde estudiaron inicialmente los hijos de esos refugiados españoles y que ha aportado tan buenos frutos al sistema educativo mexicano. Llegaron también militares, sobre todo de la rama de la aviación. Un grupo de médicos, alrededor de 500, constituyó un aporte muy importante en la fundación del Ateneo Ramón y Cajal, dirigido por el Dr. Manuel Márquez, discípulo del sabio español, eminente investigador y descubridor de las neuronas, Ramón y Cajal. Ignacio Bolívar se encargó de regularizar su participación inmediata en investigaciones, docencia y producción intelectual en México.
La Casa de España se transformó posteriormente en El Colegio de México, presidido por el ilustre intelectual mexicano Alfonso Reyes. Desde tiempos de la Casa de España fue notoria la producción editorial de revistas memorables como: España Peregrina, Las Españas, Romance, Litoral, Diálogo de las Españas, La Nostra Revista, Ultramar, Ciencia, Los Sesenta, Pont Blau, Quaderns de l”Exili, Mundo, Los Cuatro Gatos. Hazaña personal de Max Aub fue la edición de El Correo de Euclides, revista de contenido irónico y fabuloso que obsequiaba a sus amigos a fin de año. Hubo publicaciones esporádicas, intentos malogrados y numerosos boletines. Colateralmente, los escritores del exilio animaron, con sus colaboraciones, revistas nacionales, como Letras de México, Taller, El Hijo Pródigo y Cuadernos Americanos, así como los suplementos culturales de El Nacional y México en la Cultura. Toda una larga contribución al esplendor de la letra impresa, a la cual pertenece la creación e impulso de editoriales asociadas a nombres como José Bergamín, Juan Larrea, Eugenio Imaz, Juan Grijalbo, Joaquín Díez Canedo, etcétera. Y una impresionante suma bibliográfica que puede haber rebasado ya los 6.000 títulos.
Curiosamente, junto con la exposición fotográfica, montada en la Biblioteca del COLMEX, se exhibieron numerosos libros sobre el Exilio Español que posee la riquísima biblioteca Daniel Cosío Villegas.
Al rememorar en la plática esas experiencias, me llamó mucho la atención la idea que manifestaron muchos de los hijos de refugiados ahí presentes, que hacían mención los refugiados sobre la diferencia del trato recibido en Francia y la recibida en México. Hay que recordar que Francia vivía en el terror de la guerra y de la ocupación alemana y una situación de subordinación ideológica en la República de Vichy. Sólo hay que recordar las peripecias y dificultados que enfrentó el diplomático mexicano Gilberto Bosques, para embarcar a México a miles de perseguidos por el fascismo, el franquismo y el nazismo. Estuvo en el ambiente la memoria de Lázaro Cárdenas y de Doña Amalia Solórzano, que propiciaron esta página gloriosa de la política exterior mexicana.
Es en estas experiencias donde se aprende que el cruce de la X de México, representa un abrazo de culturas, un cruce de experiencias positivas entre dos pueblos, que si bien es necesario el pedir perdón por la destrucción que hicieron los españoles de las culturas originarias de estas regiones de América, también hay que decirlo, se abrazan fraternalmente en coyunturas de dolor y heroísmo, como lo sucedido en España en la Guerra Civil y en Europa durante el nazismo y la Segunda Guerra Mundial. Una visión distinta de la migración. Hay que estar plenamente conscientes de la riqueza de las aportaciones que hizo el exilio español a México.


La encrucijada del siglo XXI

06 Sep 19 | Edgar Herrera | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

Han sido días agridulces para las ciencias sociales y, particularmente en estas últimas horas, para ese imaginario artístico mexicano que sigue afianzando su identidad y su unidad colectivas en el acontecer diario de aquellas sociedades alternativas, desde esas experiencias populares de construir un poder de masas, de rostro antisistema, anticolonialista, anticapitalista.

Las recientes muertes de Immanuel Wallerstein y Francisco Toledo profundizan ese vacío que magnifican las ideologías de ayer y hoy para convertir al género humano en un simple valor de cambio, en un objeto de la historia condenado a la marcha violenta de la civilización capitalista en que hoy vivimos. Como en toda sociedad que transita las épocas barbáricas, también hay resistencias, surgen distintos discursos que niegan la supremacía del capital sobre el hombre, del hombre sobre la mujer, del blanco sobre el negro, de la impunidad sobre la justicia social.

El perder a dos intelectuales en menos de una semana no resultará en vano si nos remitimos a sus respectivas obras, aunque sea brevemente, como aliento de nuevas proyecciones políticas y culturales para Nuestra América, retomando las palabras del maestro José Martí, que también incluye a la humanidad como nuestro destino común.

Mientras Wallerstein encabezó la ambiciosa misión de descifrar el devenir del sistema-mundo capitalista a las condiciones de este siglo XXI, Francisco Toledo, con el propósito de reivindicar el patrimonio cultural oaxaqueño, también mexicano, formuló una vía explícita de autogestionar la cultura desde abajo, desde los pueblos originarios.

Teoría y praxis, acción y pensamiento se derivan de ambos autores, pero también surge con fuerza y renovación la posibilidad de crear un nuevo un sujeto político, ético, artístico, masas enteras abriéndose paso en la “hermosa marcha humana” que vislumbró Martí para Nuestra América.

Esta semana también resultó de gran importancia gracias al sociólogo e investigador mexicano Carlos Antonio Aguirre Rojas, presente en el aula forense de la Facultad de Derecho de la UAQ, quien el día de ayer impartió la conferencia “Globalización no, crisis estructural del capitalismo”.

A manera de homenaje, Aguirre se refirió a Wallerstein como un sociólogo “insuperable” en cuanto al estudio científico del capitalismo como sistema mundial, como un verdadero discípulo de Fernand Braudel y Carlos Marx para entender las crisis actuales que se desprende y amenazan a la humanidad, desde la epidemia de los feminicidios y los movimientos migratorios de sur a norte hasta las crisis ecológicas.

Enfatizó en la esperanza ilusoria o el peligro real de los dirigentes, derechistas y progresistas bien reconocidos, como Jair Bolsonaro y Andrés Manuel López Obrador, éste último objeto de críticas duras, directas, en su lucha contra la corrupción y de continuar la militarización del país bajo la gran mentira de la Guardia Nacional y, sobre todo, la puerta abierta para un nuevo representante fascista en América Latina.

Por supuesto que son afirmaciones que están muy lejos del ridículo que hoy realizan los apologistas hacia el actual mandatario, quienes olvidan o quieren ignorar las fuerzas destructivas de toda una cultura colonizadora que reproduce a dirigentes mediocres o reformistas que entregan la soberanía de todo un continente a los designios de monopolios y capitales globales, dejando una estela de destrucción ecológica a su paso y la pérdida, real y efectiva, de un hogar por defender.

Retornando a la conferencia de Aguirre, y ante la confrontación de este inquietante siglo XXI queda una cuestión por responder: ¿qué podemos hacer?

Nuestro autor responde categóricamente a la organización popular en la que él ha descollado la experiencia de las y los estudiantes chilenos. Cubriendo el vacío dejado por una huelga legítimas, se organizaron las clases, se determinaron las materias impartidas, de forma gratuita, convirtiendo a los profesores en coordinadores de apoyo, pero el concierto de la transformación educativa estaba depositado en un verdadero consejo estudiantil que ejerció, de forma democrática, los cambios necesarios para solventar el tiempo perdido por la huelga.

Posteriormente se tomó la medida de no volver a sus hogares, por lo que los padres, en un principio, quedaron desconcertados, pero luego fueron dándose cuenta de que las y los estudiantes podían compartir en colectivo los conocimientos necesarios para su formación, mientras que los progenitores se daban cuenta de sí realmente era necesario invertir en pasajes y carreras con alta tarifas. Un verdadero laboratorio de la conciencia social sin intermediarios institucionales, académicos o políticos, que se enfrentaba a la lógica de la ganancia que operaba en los contextos educativos.

Han sido días difíciles para los científicos sociales; años dolorosos en que la humanidad se ha desagrado en todos los rincones del planeta, sin una bandera que las guíe al horizonte del mañana.

No obstante, desde el ejemplo heroico de José Martí hasta Adolfo Sánchez Vázquez, desde Ernesto Guevara hasta Eduardo Galeano, retomando a la mejor generación revolucionaria de marxistas y no marxistas, de verdaderos revolucionarios, también rendimos humildemente nuestro pequeño homenaje a esa humanidad que sigue resistiendo, que sigue creando, aún sin apropiarse de toda esa solidaridad internacional y de ese programa político que eleve al cuadrado la fórmula martiana, de Nuestra América empujada a Nuestra humanidad.

Edgar Herrera


El cuidado de sí mismo

01 Sep 19 | Gregorio Morales Avilés | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

Michel Foucault, en su libro La hermenéutica del sujeto , profundiza el concepto socrático del cuidado de sí mismo ( epimhleia eautou, epiméleia Heautú , el cuidado de sí mismo), pero aun con mayor énfasis en el libro El gobierno de sí y de los otros , trató de desplazar el eje de la historia del conocimiento hacia el análisis de los saberes, las prácticas discursivas que organizan y constituyen el elemento matricial de esos saberes, y estudiar dichas prácticas como formas reguladas de “veridicción”. Del conocimiento al saber, del saber a las prácticas discursivas y las reglas de “veridicción”, es decir, buscó analizar las matrices normativas del comportamiento y su traducción en la verdad de la dicción, de la palabra. Lo que hizo Foucault fue pasar del análisis del poder al análisis de cómo se ejerce ese poder en los procedimientos, nos habla de la gobernabilidad y de la gobernanza. Ésta se encuentra en el fuero interno.

En esta ocasión, me centraré en la idea del cuidado de sí mismo. El concepto de Epiméleia Heautou fue lo que realmente hizo que el espíritu griego se abriese paso hacia una nueva forma de vida. Sócrates y sus discípulos supieron comprender certeramente que era esta idea la renovación de la antigua idea del arquetipo donde residía la fuerza más importante de la paideia griega. “La experiencia socrática del alma como fuente de los supremos valores humanos dio a la existencia aquel giro hacia el interior que es característico de los tiempos más brillantes de la antigüedad y su vinculación con la espiritualidad posterior del medioevo europeo” y hasta nuestros días. (Foucault, La hermenéutica del sujeto , FCE, México, pag. 29).

Uno de los elementos vinculados al imperativo “Ocúpate de ti mismo” (Epiméleia Heautou), es un elemento familiar de los diálogos socráticos, la ignorancia. La ignorancia que es a la vez ignorancia de las cosas que habría que saber e ignorancia de sí mismo. Por ejemplo, en el diálogo Alcibíades , éste creía que le resultaría muy fácil responder a la pregunta de Sócrates y definir qué era el buen gobierno de la ciudad. Había creído incluso poder definirlo como lo que aseguraba la concordia de los ciudadanos. Pero ni siquiera sabe qué es la concordia, lo cual muestra que no sabe y que ignora incluso que no sabe. Sócrates le demuestra eso. Alcibíades se desespera y Sócrates lo consuela diciéndole que no es para tanto, que es un joven y tiene tiempo ¿Para qué? No sólo para aprender, sino para “ocuparse de sí mismo”. No se trata sólo del conocimiento, sino de otra cultura que es el cuidado de sí. Una Paideia distinta y más completa, más parecida a lo que ahora se llamarían inteligencias múltiples o inteligencia emocional.

La educación socrática nos introduce a un concepto nuevo: la falta como elemento esencial para la generación del deseo. La búsqueda de los “ eromenoi ” potenciales (los jóvenes imberbes amados, en pasivo) por el “ erastés ” (el amante activo, el adulto) se iniciaba con el reconocimiento de la falta y la transferencia hacia el erastés (el adulto al que los padres confiaban al joven para su educación) en un procedimiento amoroso.

Había un “ eros ”. En su origen eros se entiende como un ser intermedio, hijo de la pobreza y de la riqueza, que tiene dos acepciones: no es dios ni humano, es el equilibrio entre riqueza y pobreza. Es una especie de divinidad menor, “ daimon ”: un ser entre dios y humano, un ser “en falta”. Este es el significado original de “ eros ”, el de “un ser en falta”. Es la fantasía de lo que nos completa. Esta es la clave del procedimiento educativo.

La manera de hacer Filosofía de Sócrates: la mayéutica, la erística, la dialéctica, la misosofía, la ironía y el elenkós son instrumentos didácticos que se orientan hacia el fenómeno amoroso de la pederastia. No hay que confundir la pederastia socrática con la acepción peyorativa que esta palabra tiene en la actualidad. El abuso sexual de los niños era tan repudiado por los griegos como ahora.

Platón hizo del “eros” un amor espiritual (Ver Foucault). El eros es indispensable en el joven para lograr lo que se propone la Filosofía socrática: el cuidado de sí mismo, Epiméleia heautou, comenzando por el conocimiento de sus propias limitaciones, el Gnóthi seautón (Conócete a ti mismo) . El reconocimiento de la falta, el sólo sé que no sé nada.

¿Qué tiene qué ver esta lógica, este enfoque socrático, con nosotros hoy, aquí y ahora? Pues al parecer se ha perdido la brújula del devenir de la humanidad. Parece que el objetivo es hacer dinero, sin importar los medios y las formas. Pero, sobre todo, a costa de uno mismo y la familia, o a costa del bienestar nacional o mundial, como el incendio de la selva amazónica para obtener ingresos por una mayor exportación de carne y una mayor riqueza de unos cuantos.

No es un enfoque exclusivamente epicureista pensar que la vida se vive para gozarla, no sólo para ganar dinero. Que lo que existe en la vida no se trata sólo del progreso material, sino, ante todo, de un desarrollo integral de la persona. Veo a esos políticos y no políticos que, al parecer, se la juegan como en ruleta rusa, haciendo maquinaciones para desviar recursos públicos a sus cuentas privadas, o no haciendo políticas públicas a favor del bienestar de la sociedad como un todo, sino sólo para preservar el poder y sus privilegios, pero también a tantas personas cuyo único propósito en la vida parece ser sólo tener dinero a costa de ellos mismos. A este fin sacrifican todo, donde todo es la vida misma. No es un idealismo, o misticismo, pero parece serlo, excepto porque no trae consigo paz interior, sino estrés.

El estrés ha sido un tema de interés y preocupación para diversos científicos de la conducta humana, por cuanto sus efectos inciden tanto en la salud física y mental, como en el rendimiento laboral, familiar y académico de la persona. Provoca preocupación y angustia y puede conducir a trastornos personales, desórdenes familiares e incluso sociales.

Está claro que el concepto socrático del cuidado de sí mismo, tal como lo analiza Foucault, es un concepto muy extenso y complejo, pero quisiera centrarme en que la ausencia del cuidado de uno mismo en términos personales e íntimos, la lucha por el dinero muchas veces nos genera estrés, que está asociado a la pulsión de muerte de que nos habla Freud. Por el contrario, el reconocimiento de la falta genera deseo, ésta es una de las finalidades del Psicoanálisis, revisar las carencias, las faltas del pasado, los traumas, para hacer una nueva historia de deseo, de vida.

Se han expresado ahora novedosas teorías sobre la necesidad de educar con amor, que no son más que reediciones de la pederastia socrática. Pero hay que recordar que ésta comienza con el reconocimiento de la falta, sin éste, no se genera el deseo, el conocimiento empieza con el reconocimiento de los problemas, con el diagnóstico. Reconocer la falta no equivale a lo que algunos argumentos simplistas identificarían como disminución del amor propio, al contrario, un amor propio real, verdadero, no es posible si antes no revisamos los defectos, las carencias, las equivocaciones y los errores.

Los traumas y trastornos están ahí, hay que verlos para generar el cambio. Esto tiene que ver con la honestidad básica de la vida y se aplica a todos los ámbitos, incluyendo el político. Por ejemplo, en Querétaro, o lo que pasó en la CDMX, que no se reconoció la existencia del crimen organizado, ni las omisiones gubernamentales en materia de seguridad, se dejó de prestar atención y difusión a los crímenes, hasta que éstos se hicieron evidentes con cuerpos colgados en los puentes, narcomantas o asesinatos en lugares públicos, como síntoma ominoso por no reconocer las carencias de atención y de políticas públicas eficaces. Reconocer la falta es el inicio del deseo de cambiar en todos los ámbitos, el personal, el social, el económico y el político. La Filosofía de Sócrates es más actual que lo que pensamos.


Planeta Tierra. La lucha por nuestra unidad sociecológica.

30 Ago 19 | Edgar Herrera | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

El imperialismo es el pirómano de nuestros bosques y nuestras sabanas.

Thomas Sankara

Por este bosque daré hasta mi última gota de sangre.

Raimundo Mura, líder indígena

El tema mediático del momento es la tragedia en los bosques tropicales del Amazonia, un área de la Tierra que ha merecido el título de “pulmón del planeta” gracias al equilibrio permanente entre los ingresos y salidas de dióxido de carbono y oxígeno y, en consecuencia, el desarrollo armónico de una rica biodiversidad, compartida por las comunidades humanas indígenas y las especies de flora y fauna aún por clasificar.

La importancia que ahora ocupa la Amazonia reside en revelar las gigantescas fuerzas de la naturaleza que han conformado la historia de la humanidad desde sus orígenes, el hecho real de que aquélla es nuestra más ancestral determinación histórica, atravesando la Edad de Piedra hasta la Edad Contemporánea, desde las relaciones que construimos en sociedad a través del tiempo hasta nuestro propia identidad individual con los diferentes entornos ecológicos que han definido nuestro devenir humano.

Desde las primeras civilizaciones, la humanidad se ha caracterizado por ser una especie interdependiente, con el objetivo de aumentar su riqueza material y garantizar su supervivencia, así como evolucionar en la técnica, en el arte, la política, la ética, etcétera. Pero su conexión ancestral con la naturaleza es una cuestión que queremos tratar de discernir entre las llamas que hoy consumen nuestros bosques y envenenan nuestro ríos.

Es un hecho que los responsables del aumento de la crisis ecológica que hoy vive el mundo, no se reduce al daño que hoy amenaza a los 7 millones de kilómetros cuadrados de áreas verdes que conforman a la Amazonia. Tampoco podemos encontrar a Bolsonaro y Evo Morales como los culpables solitarios de este desastre de escala global. Tanto uno como otro, han promovido decretos y tratados que promueven la ocupación de tierras privadas y comunitarias para el mercado mundial capitalista.

Hoy existe sobre la mayor parte de la Tierra, encadenada en toda su esfera, el capitalismo como sistema mundial; su rama industrial agrícola, convertida en monopolio, es la responsable, hasta ahora, de la deforestación de 35,000 kilómetros cuadrados en Brasil para la creación de campos de cultivo de soja y actividad ganadera, con el fin de alimentar el mercado europeo en consumo de carne.

Por supuesto, el antecedente de dichos campos es la quema de cientos de hectáreas de selva que, desde hace dos semanas, los ganaderos locales y los hacendados, organizados en grupos de Whatsapp, han iniciado la campaña del Día del Fuego, siguiendo la lógica de la ganancia de los monopolios norteamericanos y franceses en territorio indígena brasileño.

La fórmula perjudicial para el planeta entero es la siguiente: se provocan incendios con el fin de destruir la biodiversidad existente para dar paso a campos activos en actividades ganaderas y agrícolas, reforzando al mismo tiempo la industria minera, y luego de 10 a 15 años de uso, abandonan dichos cultivos, dejando a su paso una tierra estéril y la muerte de especie únicas en aquel ecosistema, destruyendo gradualmente la sostenibilidad y el equilibrio ecológicos.

Si la humanidad apenas se ha salvado de un holocausto atómico, no podemos decir lo mismo de su fatal destino que está intrincado al destino de la Tierra como planeta que, a lo largo de millones de años, ha creado diferentes ecosistemas y formas de vidas más o menos desarrolladas, entre ellas, la especie humana.

El mito de la victoria del hombre sobre la naturaleza se sigue perpetuando desde la ignorancia de los mandatarios mundiales que creen burlarse de la naturaleza ancestral, partiendo de sus ideologías neoliberales y el mercado común que hoy dinamiza al capitalismo existente. Ese capitalismo es el responsable de convertir a los seres humanos en mercancías, en desechos, en obreros explotados por todas las industrias existentes, en reducir el poder de los Estados-Nación del siglo XXI al poderío económico de los monopolios que, cada vez más, definen el curso humano hacia catástrofes mayores, desde guerras de baja intensidad en América Latina hasta guerras abiertas en Oriente Medio.

Ahora bien, la naturaleza tiene un carácter humanizado. Desde nuestra primera intervención directa para transformar los ecosistemas a nuestro favor, por nuestra perpetuación como especie, formamos un vínculo dependiente con los entornos ecológicos que, a su vez, tienen un impacto en nuestra conformación futura, anunciando los cambios venideros que le dan significado a nuestra existencia como seres humanos en la Tierra.

Nos estamos confrontando a la realidad histórica que ha conformado a la humanidad que, luego de miles de años de catástrofes naturales y crisis civilizatorias, llega a comprender, al menos una parte de ella, que su pasado, presente y futuro han estado determinados por un tronco común que es la madre tierra, el resultado de nuestra conciencia como seres sociales y, al mismo tiempo, como seres ecológicos que hemos sabido materializar una relación armónica con diferentes ecosistemas para las generaciones futuras y el curso permanente de la naturaleza.

En otras palabras, las crisis sociales más grandes, las grandes conmociones internacionales del momento, aquellas que activan la llave del final de una era, tiene su fundamento último en nuestra relación más o menos equilibrada con nuestra naturaleza, con nuestro planeta hogar, íntimamente relacionado al modo de producción que han aparecido en las diferentes etapas de la era humana.

La crisis de la Amazonia es un producto de la crisis del sistema capitalista mundial, de la necesidad de convertir en mercancías el agua y la tierra; de justificar la intervención estatal sobre tierras habitadas por indígenas ancestrales; el crecimiento de los gases de efecto invernadero en los cielos y territorio del mundo, convirtiendo éste en un problema mundial; la dislocación de nuestras relaciones sociales al enfrentar a los seres humanos en su lucha por la supervivencia contra el terrorismo neoliberal; el aumento de la población planetaria que sobrepasa la productividad natural de la Tierra.

En estas líneas está explícita la necesidad de cambiar radicalmente nuestro modo de vida actual, nuestras ataduras económicas por una nueva forma de producir a escala global.

Reivindicamos un socialismo ecologista, retomando la realidad existente que hoy lucha no sólo por los bosques y ríos, sino también por una identidad y una unidad americana que está en peligro. Retomamos a nuestro primer teórico americano, José Martí, con el fin de sistematizar las luchas comunitarias en una plataforma continental y fundar el viejo sueño martiano de una República nueva americana, un pueblo unido contra el imperialismo de los Estados Unidos, que supere de una vez por todas las rencillas entre fronteras ilusorias o los temas arcaicos que nos distraen de los verdaderos dilemas para la humanidad.

Aquellos que se horrorizaron por las pintas feministas en Ciudad de México o la Catedral de Notre Dame en Francia, ¿en dónde está su indignación ahora que el mundo se juega su destino desde la vida y muerte de estos ecosistemas?

Hoy América sigue siendo una sola, pero hay que revelarle sus fuerzas, hay que despertar al gigante dormido. Después de todo, siguiendo fielmente al maestro, es un mundo lo que estamos equilibrando.

Edgar Herrera