Julio Scherer García y la disputa por la opinión pública

13 Ene 21 | Julio Figueroa | Clasificado en Cultura | Sin comentario »

Palabreo en el sexto aniversario luctuoso de Julio Scherer García (1926-2015). Tras releer aquí y allá su prosa punzocortante, bien afilada, lista para cortar, sin florituras. No juega con las palabras. Bisturí de corte fino y preciso, roca de golpe seco. También sabe exponer sus faltas, sus caídas, sin atenuantes. No se esconde tras las palabras, es visible su humana humanidad. Su amor incondicional por los suyos y sus amigos. Sus querencias y sus dolencias.

Tampoco confunde el reportaje del periodista con las memorias del hombre. La mirada de pajarraco carnicero con el yo agradecido. El testigo de su tiempo y el testigo de su vida. La terca memoria (2007), Vivir (2012), Estos años (1995), Los presidentes (1986), Cárceles (1998), La Reina del Pacífico (2008).

Escultor de prosa golpe tras golpe, palabra tras palabra. Sabe guardar y acumular silencio y estallar en una palabra, una línea. Sin humedades. Fajador y estilista. Amoroso sin ataduras cuando tiene que ser.

Pero esta vez y aquí no se trata del periodista, el reportero y el memorioso, sino de la disputa de la opinión pública en tiempos del patriarca del sexenio y la Sagrada Familia de la 4T. La pelea de varios medios de nuestro tiempo, entre ellos Proceso.

El imperio de la opinión pública no reside en la casa del poder, sino en las calles y plazas públicas de la sociedad abierta.

El presidente en turno puede representar más o menos la voluntad popular, pero no la opinión pública de las mejores cabezas y conciencias de la ciudadanía: escritores, intelectuales y periodistas, entre otros, artistas, científicos, activistas sociales, líderes civiles, etc.

La narrativa real, verdadera y compleja de la res pública no es monopolio del púlpito del poder instalado en Palacio Nacional, por más que lo dispute y pretenda el patriarca del poder. No, las múltiples narrativas vitales y que en verdad cuentan, están fuera y frente al monopolio del verbo del poder actual.

Si bien en tiempos del Excélsior de Scherer García y en la primera década de Proceso los críticos punzantes del poder podían contarse con los dedos de una mano, hoy por fortuna no alcanzan los dedos de ambas manos para nombrarlos en los diferentes y variados medios de opinión nacionales y locales.

¿Cuál es la función central de la opinión pública? No por cierto agradar al poder ni alabarlo, sino cuestionarlo, revisarlo, vigilarlo, dudar de lo que dice y hace, exigir cuentas transparentes, levantar acta ciudadana.

Ejercer la mirada crítica en libertad a partir de la información y el conocimiento disponibles. Decir lo que no se dice desde el poder. Poner un poco de luz en las recámaras oscuras de los poderosos, como hizo Scherer García en sus libros.

Si el presidente Benito Juárez fue confrontado, cuestionado y criticado por las mejores plumas de su tiempo, ¿por qué no habría de serlo el presidente Andrés Manuel López Obrador?

Naturalmente en nombre de la libertad, la crítica democrática, la diferencia ciudadana, la justicia, la igualdad, los derechos humanos, la diversidad sexual, valores todos que frecuentemente chocan entre sí. ¿Cómo no habrían de chocar democráticamente frente al poder?

La narrativa real del estado que guarda el país no se hace en Palacio Nacional; vive y palpita en la plaza pública.

Finalmente pienso que López Obrador necesita enemigos identificados para pelear y sostenerse entre sus simpatizantes; es un buen luchador, pero no es un buen constructor ni un restaurador de la democracia.

Sobrado, le hacen falta dos tres contrapares. Si no los encuentra ahora, lo serán la historia y el tiempo. La crítica y la muerte tarde o temprano nos emparejan a todos y nos ponen en nuestro sitio. Las estampas bonitas se rompen, el río de palabras se seca, los dioses cambian, sólo quedan las experiencias vividas, la actitud y los hechos bien hechos.

La única salvación en el mundo es la vida de los otros aunque sean adversarios.


Como Veo Doy 2021, ¿Año Nuevo?

03 Ene 21 | Carlos Ricalde | Clasificado en Cultura | Sin comentario »

Sintesis: Un festejo de esperanza y hermandad se ha venido transformando en un ¡tremendo reventon!
___________________________________________

Querido y amable Lector, quizás convenga usted conmigo en que hay muchos tópicos en la vida que celebramos de manera rutinaria, unas veces anheladas, otras enseñadas. Digamos que muchas cosas las hacemos por costumbre y es bien sabido que la costumbre hace Ley y si no se cumple con ella, uno se vuelve rebelde o subversivo o inadaptado, por decir algo tenue y no usar las correspondientes palabras escabrosas. En mi caso toda la vida, que ya empata con la Cuenta Larga del calendario maya, he sabido y algunas veces celebrado, el advenimiento del ¡Año Nuevo en la Noche Vieja del año previo! Y, sabe que, nunca hasta esta ocasión me había preguntado qué se celebra, quienes lo celebran y porqué. ¿Lento? ¡Lentísimo!

Me di entonces a la tarea de investigar y, descontando el motivo más sencillo, pero quizás el más importante de comer uvas, bailar y brindar por la esperanza, al lado de la familia y de los amigos que más se quiere y que es un acto que une a millones de personas en todo el mundo, encontré que el 31 de diciembre es el último día del calendario gregoriano, que consta de 365 días más uno adicional en año bisiesto como ocurrió en 2020. Este calendario se llama así por el Papa Gregorio XIII quien promovió una reforma para introducirlo en ¡el año de 1582! y que rige hasta hoy en el mundo occidental, Esta acción emanada de la Iglesia Católica, sustituyó, ni más ni menos, al calendario juliano del Emperador Julio Cesar que data del año 46 a.C. Sacando sumas y restas, encontramos que el calendario juliano se aplicó durante 1628 años y el gregoriano, que es más exacto con el ajuste del año bisiesto, lleva apenas 438 años. Año de pandemia y con un día más. El colmo.

El caso es que el cambio de calendario para el ámbito occidental, se hizo racionalmente porque es más preciso que el juliano, pero desde el punto de vista astronómico no ocurre nada especial el 31 de diciembre como para establecer un parteaguas y decir que en ese día la Tierra completa un periplo en relación al Sol y que al día siguiente, el 1 de enero, se inicia otro. En la práctica cualquier día del año puede considerarse, convencionalmente, como el último y el siguiente el primero. ¿Cuando se convirtió en motivo de pachanga y se llenó de fetiches y de exóticos y ridículos rituales, a veces, como el calzón rojo para el amor y el amarillo para el dinero? ¿Desde cuándo un festejo que nace con un halo religioso se va convirtiendo en un acto pagano? No estoy juzgando acción o persona alguna, solo son preguntas porque observo que el Dios Baco es adorado en Nochebuena. Para mis preguntas delanto una posible respuesta: en mi pueblo, cuando niño, los pobres no sabíamos de tal festejo y cuando joven lo empezamos a escuchar, pero se trataba solamente de ir a Misa de Gallo y nada de comer 12 uvas, una por campanada, porque en un clima tropical no existían uvas, pero ni en foto. Bueno, tal vez exagero, porque algunas familias ricas se las ingeniaban para poner uvas en la mesa. Infiero, por lo tanto, que la borrachera, perdón, el festejo en grande cada vez por más capas de la población de un Año Nuevo, es tan reciente como los últimos 50 años y el 2021 no tendrá nada de nuevo, será copia del 2020. Ojalá me equivoque.

RENDIJAS

Unos dicen que en 2020 aprendimos a valorar lo que tenemos. Otros prefieren haber seguido sin aprender tal enseñanza y seguir abrazando al familiar que perdieron.

La vacuna que no es vacuna, es una especie de multiplicador de defensas contra el covid-19. Y eso es mejor que nada.

Como siguen los contagios, ya en las redes solo desean, cuando mucho, feliz quincena. Pero yo le deseo a usted, amable Lector, ¡Feliz Año!


LA JOYA

16 Dic 20 | Augusto Isla | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

Un amigo me ha recomendado que tenga más cuidado en los remates de mi columna, refiriéndose a la cita de “Nazarín”, que probablemente nada dice a los jóvenes esa película de Luis Buñuel, filmada en 1958. Pero si algún joven lector tuviese la curiosidad de investigar, descubriría que esa obra del genio aragonés es mucho más que una antigualla: es una joya, una película sin edad, como me comenta otro amigo. Como “Ciudadano Kane” de Wells o “Fresas salvajes” de Bergman. “Nazarín” ocupa el sexto lugar dentro de las cien mejores películas mexicanas, en una encuesta publicada no hace mucho por la revista “Somos”. Amén de haber sido premiada en Cannes en 1959, es una de las obras predilectas de Don Luis. “Nazarín” es la recreación fílmica de la novela de Benito Pérez Galdós (1843-1920). Y nos cuenta la historia de Nazario, un sacerdote católico envuelto en un conflicto en la religión y el humanismo, una criatura a quien atormentan las vacilaciones de su fe, por momentos más creyente en el ser humano que el mismo Dios, un hombre acosado por la idea de una caridad inoperante e inútil, que bien observa las dificultades de una auténtica praxis cristiana, enemigo también de fariseísmo de muchos cristianos apegados a las modalidades institucionales. Y sin embargo, el padre Nazario nunca se derrumba, camina por los senderos polvorientos en pos de Dios, en compañía de esas mujeres, Andara y Beatriz, que ven en él un ser milagroso por haber sanado a una niña, aunque el cura sabe que no ha sido así.
Todas las obsesiones buñuelianas fluyen en esta narrativa tan compleja como profunda. Amarga y lúcida. Como otras obras suyas: “Viridiana”, “El ángel exterminador”… Y por supuesto “Los olvidados”.
¿Descuido pues? Una cita culta sí. Y un homenaje a Pérez Galdós, cuyo centenario de su fallecimiento conmemoramos en este fatídico 2020. Merecidísimo por demás para ese escritor que con su narrativa y dramaturgia iluminaba todas las mañanas que, lápiz en mano, cubría, infatigable, páginas y páginas de sus cuadernos. ¿Benito o Bendito? Recordemos hoy a este peninsular que aportó tanto a las letras hispanas. Y también regalo para el cine. Pues quién puede olvidar “Doña Perfecta” (1950) del talentoso Alejandro Galindo con la hermosa Dolores del Río, “Tristana” del propio Buñuel, y otras muchas.
El hispano vive en las letras y en el cine y en los escenarios. Es una presencia poderosa e irrenunciable.


EL JICOTE EL BESO. RAZONES DE SU TRASCENDENCIA

13 Nov 20 | dialogoqro | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

Edmundo González Llaca
​ Me permito recordarles las razones que tenían los griegos para considerar al beso como un acto trascendental del afecto. Pensaban que el aliento era el alma, cuando moríamos dábamos la última boqueada de vida y nuestro aliento se despedía de nuestro envase físico. El beso en la boca era trascendente por ese intercambio de almas, donde cada alma quedaba apresada en el cuerpo del otro.
​Creo que la teoría griega es hermosa poéticamente, pero otra es la razón del peso jerárquico sobre las musas que inspiran el beso. Mi hipótesis es la siguiente: Estamos hechos de barro pero en algunas partes del cuerpo ese barro es muy sensible. La boca, la apertura de arriba de la mujer, tiene grandes semejanzas con la apertura del bajo vientre: rugosidades; espacios resbaladizos; calor interno superior a la temperatura exterior de la piel; humedades. Dos aperturas con la carne casi viva; la carne del cuerpo con la epidermis más delgada. Dos aperturas aptas para penetraciones y succiones; roces y frotamientos; efluvios, suavidades, sensibilidad; superficies brillosas; proclives a las hinchazones y a los movimientos fuera de control.
El beso en la boca es la reciprocidad clara, patente del dar y recibir en un juego alterno. Son estos elementos concretos, la mayoría fáciles de distinguir visualmente, los que otorgan amplias fuentes de creatividad y expresión a los artistas.
Pero hay otra causa muy poderosa para la amplia difusión. El beso en la boca representa la bisagra del contacto erótico y el sexual; el beso en la boca es el gesto erótico más íntimo y paradójicamente más público, porque es el más común, el más moralmente correcto. Prueba de ello es que en las bodas los sangrones invitados se suman al coro de: “beso”, “beso”. Es una pícara, morbosa y abierta provocación. El público quiere ver la pasión que pronto tendrá todo el camino abierto para desatarse. Al ver cómo se besan los novios la gente pretende adivinar lo que pasará en privado.
Los novios siempre quedan mal, si se besan en la boca tímidamente, se piensa que son hipócritas; si lo hacen con toda lascivia y descaro, la opinión es: ¡Contrólense! ¡Hay niños! ¡Si esto lo hacen en público, ya nos imaginamos lo que hacían de novios!
​Concluyo. La boca, con su capacidad de abrirse y cerrarse, de contraerse y distenderse, de ser un lugar y un no-lugar, como la define Jean-Luc Nancy. La boca es cavidad, cerrazón, abertura, abismo, precipicio; cualidades que le otorgan una inmensa capacidad creativa y hacen del beso en la boca una de las más grandes y profundas experiencias eróticas. La agenda de todo buen amante debe incluir los besos, esos besos que no disimulan el anhelo de comerse al otro o, al menos de prenderle miles de luces de bengala interiores que enciendan sus sentidos, le alumbren el oscuro camino de la tentación. Pero el buen amante tampoco debe olvidar los besos tiernos que son aquéllos, como dice Andrés de Luna: “Tienen la etiqueta del fin de las acciones”. De la misma forma con este artículo finalizamos con el tema del beso. Espero haberles hecho esta temporada menos fría.


EL JICOTE EL BESO, ENAMORADOS AL RESCATE

06 Nov 20 | dialogoqro | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

Edmundo González Llaca

Todos los besos son dignos de rescate, pero los que se dan los enamorados son uno de los símbolos de entrega en los que más ha incursionado la literatura y le ha dedicado las páginas más excelsas del erotismo. Siempre he creído que las mujeres, más que los hombres, practican un erotismo duro, leamos a la poetisa francesa del siglo XVI, Louise Labé:

“Déjame que engulla tus besos, y tú engulle los míos,

y con nuestras bocas sorbamos nuestra mutua dicha”.

Ya que estamos en la Francia, pero del siglo XVII, del poeta y gran libertino, Cyrano de Bergerac:

“Un beso después de todo, ¿qué puede ser?

un juramento que nos acerca más que antes;

una promesa más precisa;

el sellar unas confesiones que antes casi ni se susurraban;

una letra color de rosa en el alfabeto del amor”.

John Cleland en Fanny Hill describe al beso como última alternativa para romper las fronteras de la piel, dice:

“Comenzaron entonces el ataque furioso por su parte y los empellones con que yo le correspondía y lo seguía, a la vez que, quedando nuestro goce más allá de la posibilidad de expresarlo, entrelazamos nuestras lenguas, labios y dientes tan estrechamente que de órganos de la voz los convertimos en órganos del tacto”.

El poeta y novelista del siglo XVIII, Pierre Louis, en su novela “La mujer y el pelele” ,revive la experiencia: “Nunca comprendí tan bien, en medio del vértigo, el extravío, la inconsciencia en que me encontraba, todo lo que hay de verdad cuando se habla de la embriaguez del beso”.

Pero es Anaïs para mi gusto, quien escribe los mejores párrafos: “Elena dejó que su boca y sus manos hallaran toda clase de secretos, repliegues y rincones permanecieran en ellos,

cayendo en un sueño de caricias envolventes, inclinando su cabeza sobre la de su amante cuando él colocaba su boca en la garganta de ella, besando las palabras que no podía emitir. Parecía que él adivinaba dónde deseaba ella el próximo beso, qué parte de su cuerpo reclamaba calor. Los ojos de Elena se fijaban en sus propios pies, y entonces los besos iban allá o debajo del brazo, o en la curva de su espalda, o donde el vientre se transformaba en valle, donde comenzaba el vello púbico, escaso ligero y ralo”.

Continúa Anaïs: “Pierre extendió el brazo como lo hubiera hecho un gato, como para recibir un golpe. De vez en cuando sacudía la cabeza, cerraba los ojos y permitía a Elena que le cubriera de besos ligeros como mariposas, que no eran más que la promesa de otros más violentos. Cuando él ya no podía aguantar más los contactos ligeros y sedosos, abría los ojos y ofrecía su boca como una fruta madura, y Elena caía hambrienta sobre ella, como si de esa boca manara la verdadera fuente de vida”.

¨¡ Qué calor! Regresemos mejor a escribir sobre la pandemia.


COMO VEO DOY. CALAVERAS 2020

01 Nov 20 | Carlos Ricalde | Clasificado en Cultura, Nacional | Sin comentario »

Como Veo Doy

Calaveras 2020

SALUD (LÓPEZ-GATELL)
Nostradamus, el vidente,
Faltar este año no podía,
Entre tanta profecía
Predijo Pandemia el veinte.

No hay que ser tan exigentes
Si falló por unos días,
Pues López-Gatell, otro médium,
Dijo: ¿muertos? ¡seis mil serían!

Ya pasan de noventa mil
Y la muerte no lo toca,
Será que a él lo perdona
¿Porque ayuda a la Pelona?

EXTERIORES (EBRARD)
No le temo a ese bicho
Soy mexicano muy macho,
La mano no me tiembla,
Pero el cuerpo sí, ¡todito!

Chisme o no, dijo quedito
La Parca: el Ministro aclaró,
“Ese bicho es Trump” -y gritaba-
¡Que me cambien! ¡que me cambien!

Condolido el Presidente,
Ante la voz ya quebrada,
De sepulcro lo cambió,
¡Eso sí que es buena suerte!

SEGURIDAD (DURAZO)
La Parca trabaja duro,
Nadie se lo puede negar,
Entre Covid y el Crimen
Han tirado duro a matar.
,
Sesenta mil muertos o más
Creció el corte de guadaña,
Sin duda la ineficacia
Durazo habrá de pagar.

Su pago será en abonos,
Como se mira llegar,
Pues ladina la Huesuda
Otro hueso le dará.

A los amigos compensa,
buen aliento le dará:
El Estado de Sonora
¡Joya para gobernar!

Más el ciudadano común
a su suerte ha de quedar,
La inseguridad campea
¡Miedo de nunca acabar!

SEPARATISMO (ALFARO)
Un Gobernador bravucón
Triste epitafio presume:
“Aquí yace, feliz enterrada,
Lengua floja y descarada”

La Calaca lee y sonríe,
¡Vaya, que bien lo resume!
Voraz rencor lo consume:
Incita Alfaro muy feo

A separarse del Pacto,
Porque poco le regresan
De lo mucho que él aporta
Y ya desprecios no aguanta.

“Le tomamos la palabra
al Presidente” -dijo burlón-
consulta pediré a la gente
Aunque me digan llorón..

CORRUPCION (DOMÍNGUEZ SERVIEN)
“Hacer bien sin mirar a quién”
No ha sido lema de Servien.
Filmado el secre por soborno,
Obliga renuncia al entorno.

Que recién apenas supo,
De tan infame cochupo,
Que los dichos de Lozoya
Son ejemplo de bajeza.

Aunque finjas extrañeza,
Gobernador estás frito,
Con qué cara pedirás
¿Para Kuri un voto limpio?

ECONOMÍA (MEXICO)
La catrina perdió elegancia,
En harapos casi se quedó:
Al matar Pueblo con Pandemia,
La mano seca, se le pasó.

Tanto fue lo perdido
Que sin calzones nos dejó,
Méndiga Calaca, se ensañó:
Arrasó con los ahorros,

Sin empleo nos dejó,
Amigos y parientes
Y negocios florecientes
Sin piedad se los llevó.

Pero el país no se quiebra,
Algo bueno nos quedó,
¡Echarle la culpa al virus
Y a la 4a transformación!

Noviembre 1 del 2020
pibihua2009@gmail.com


EL JICOTE EL BESO Y EL BIGOTE

23 Oct 20 | dialogoqro | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

Edmundo González Llaca
Fue todo un gozo humano ser amigo de Arturo García Peña, tan temido por sus adversarios en el litigio como querido por sus alumnos en la UAQ, El famoso “Burro”. Era un hombre elegante, lúdico, erótico y con un sentido del humor, que en cualquiera se pone a prueba cuando se trata de reírse de sí mismo. Arturo lo hacía. Desde joven fue calvo y tenía un hermano, de seguro copetón, que lo molestaba por su calvicie. Arturo, me platicó, que estuvo pensando una defensa ante esa burla y la encontró en el siguiente argumento: “Pues sí, soy calvo, pero debes saber que se es calvo porque se tiene una mayor virilidad que los greñudos”. El hermano le contestó: “Pues sí, a lo mejor eres calvo porque tienes más virilidad, lástima que calvo y feo, tienes menos oportunidad de encontrar con quien comprobarlo”. En alguna ocasión le sugerí que se dejara el bigote, desdeñoso me respondió: “Soy calvo, compensaciones de pelo en la boca, mejor no”.
Yo, como soy lampiño, soy un criticón feroz del bigote. No es un vello que, como otros en otra parte del cuerpo, se esponje y ni siquiera se pone eréctil al contacto con una caricia, si se pusiera eréctil el portador parecería morsa. Crece en ese espacio donde se recogen los residuos de las otras partes del cuerpo, nariz y boca, de la que es vecino. Actualmente son un invernadero del virus. Como prueba de mi liberalismo y tolerancia, les transmito una defensa del bigote El gran novelista francés Guy de Maupassant que, por supuesto, era bigotón, hace una apología al respecto:
“Nunca te dejes besar por un hombre sin bigote; sus besos no saben a nada, ¡a nada, a nada! Ya no tienen ese encanto, esa blandura y esa… pimienta, sí, esa pimienta del verdadero beso. El bigote es el condimento”. Sigue Maupassant.
“Imagínate que te aplican sobre el labio un pergamino seco… o húmedo. Así es la caricia del hombre afeitado. Con toda seguridad, ya no merece la pena”. Encarrerado, argumenta.
“¿De dónde viene pues la seducción del bigote?, me dirás. ¿Lo sé acaso? En primer lugar, hace unas cosquillas deliciosas. Lo sientes antes que la boca y hace pasar a todo tu cuerpo, hasta la punta de los pies, un estremecimiento delicioso. Es el bigote el que acaricia, el que hace temblar y estremecerse la piel, el que da a los nervios esa vibración exquisita que provoca ese pequeño “¡ah!”, como si una tuviera mucho frío”. Concluye, el novelista. “¡Y el cuello! Sí, ¿has sentido alguna vez un bigote en tu cuello? Te embriaga y te crispa, te baja por la espalda, te corre hasta la punta de los dedos. Hace que una se retuerza, que sacuda los hombros, que eche hacia atrás la cabeza; una querría huir y quedarse; ¡es adorable e irritante! ¡Pero qué bueno!”.
Del ícono del romanticismo, Gustavo Adolfo Bécquer:
“Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso… yo no sé
por un beso… yo no sé
qué te diera por un beso”.
Chance con un beso te daría el corona virus. Pero, ni modo.


EL JICOTE. LA PANDEMIA Y LA CORRUPCION VII

22 Oct 20 | dialogoqro | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

EL JICOTE
LA PANDEMIA Y LA CORRUPCIÓN
VII
Edmundo González Llaca
“Acepto hacerme de la vista gorda pero ¿Con cuánto se va a caer?”. “Nada de que ya me voy ¿Y el moche?”. “Si no se empareja, me lo llevo”. “Se lo advierto, si no hay donativo, no hay solución”. “Ya dígame ¿Está dispuesto a aceitar la maquinaria?”. “Como cuates, cambie de criterio”. “Si quiere platicamos acá, en lo oscurito”, “Antes de que me lleve a la delegación vamos a dar una vueltecita”, “Busquemos una forma para que me haga la valona”. “Si se porta cuate le puedo hacer el quite”, “Usted dígame ¿De a cuánto es la untadita?”.
Todas estas frases sintetizan el diálogo entre la autoridad y el ciudadano, víctima y cómplice de la corrupción. Ahora, en medio de las desgracias producto de la pandemia, hay aportaciones de este flagelo muy positivas. Los riesgos y el contagio del virus están obligando a que la comunicación con la autoridad se haga por medio de instrumentos tecnológicos, como el internet. Obviamente todo ese regateo de la corrupción entre quien ostenta el poder y el ciudadano ya no puede hacerse público y se cancela esta posibilidad.
Lo real y concreto es que hasta 2019 la cruzada contra la corrupción, la gran bandera del Presidente. no se ha visto reflejada en el aumento de honestidad de la administración pública. La Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) de 2019, publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), dice que la corrupción a pequeña escala, aquella que practican los ciudadanos en su trato cotidiano con autoridades de gobierno –municipal y estatal– creció en el 2019.
La mayor cantidad de actos de corrupción se concentra en el contacto con autoridades de seguridad pública, en los que un 59.2 por ciento de los usuarios reportaron haber experimentado algún acto de corrupción: cartas de no antecedentes penales y solicitudes de licencias. También en trámites en instituciones de salud y empleo, conexión o reconexión de energía eléctrica.
Según la encuesta del Inegi, en 2019 hubo 19.2 por ciento más de actos de corrupción en instituciones de gobierno –al pasar de 25 mil 541 actos de corrupción por cada 100 mil habitantes en 2017 a 30 mil 456 en 2019–; y hubo 7.5 por ciento más víctimas de actos de corrupción –al pasar de 14 mil 635 víctimas por cada 100 mil habitantes en 2017, a 15 mil 732 en 2019.
Lo que se desprende de la información del Inegi es que la corrupción no ha disminuido sino que ha crecido. La frustración y pérdida de esperanza en la 4T, tiene una causa muy clara, según el mismo Inegi, el costo el año pasado de aquellos que fueron víctimas de la corrupción fue de tres mil 822 pesos, promedio por persona. Lo peor de todo, que esta corrupción, la del diálogo personal, la de abajo, es la menos costosa, en comparación con la corrupción de las cúpulas, de las asignaciones directas y de las concesiones. El compromiso de la lucha contra la corrupción de este gobierno es un absoluto fraude. Una gran tomadura de pelo.


LORENZO MEYER, el intelectual frente al poder

21 Oct 20 | Julio Figueroa | Clasificado en Cultura, Nacional | 2 Comentarios »

El historiador Lorenzo Meyer en entrevista a Contraluz:

–Me gustaría que AMLO tuviera un proyecto económico más claro.
–¿Qué intelectual es usted frente al poder?
–Yo era desde el principio crítico de un sistema: el sistema priista.
–¿Y al poder se le cuestiona o se le solapa?
–Se le cuestiona, pero cuando el poder se enfrenta a poderes mayores, entonces, se le apoya.
–¿Libre? Sí, en la medida en que se puede hablar de libertad, en particular libertad política.
–He dejado la crítica porque veo ahora que el poder se enfrenta a poderes mayores, mayúsculos, muy viejos, muy fuertes que resisten el cambio.
–Soy opositor a la estructura social vigente.
–La polarización es natural, no puede haber un cambio de régimen sin polarización.
–El Estado que López Obrador heredó es un Estado absolutamente debilitado, corrupto y que en más de un área no servía para nada. El que tiene ahorita tampoco le sirve mucho.
–Quizá deberíamos ser más inteligentes en nuestras reacciones inmediatas. Hay mucho de pasión y poco de razonamiento.
–Estar en contra de AMLO ahorita, como están las cosas, como la oposición no tiene proyecto, entonces es estar con la idea de que hay que volver al pasado.

Claro y honesto pero muy suave y leve me parece la posición del historiador Lorenzo Meyer frente al poder político en turno: AMLO, la 4T, Morena. No está adentro pero tampoco afuera, distante, observador atento, lúcido e imparcial, hasta donde es posible, sino comprometido con la causa: combatir la desigualdad y la injusticia social, la corrupción y la impunidad. Contra el sistema político autoritario y la estructura social derivada, por la construcción o reconstrucción de un régimen. Por el cambio, la transformación, aunque sea a trompicones. Porque las cosas sean diferentes. Y desde luego mejores.
¿Cuántos más estamos contra la injusticia y la desigualdad social, contra la corrupción y la impunidad, por la libertad y la crítica al poder? Sin ser necesariamente obradoristas. Contra el sistema político autoritario y la estructura social vigente. Porque las cosas sean diferentes. Por la construcción democrática. Sin partir de cero ni destruir todo el pasado como si el país empezara con nosotros.
¿Se puede ser crítico y solidario al mismo tiempo de una corriente de pensamiento político?
Yo pienso que sí. No es fácil. Pero algo se puede hacer. Un crítico doliente o festivo, ponderado y lúcido, con responsabilidad ciudadana y prudencia social. Solidario con los ojos abiertos, atentos a lo bueno y lo malo, sin ocultar ni encubrir nada, sin ningunear ni pasar por alto las cosas. Críticos y solidarios con lo que nos duele, queremos, creemos. Sabiendo que el mundo humano no es perfecto. Que las faltas existen y son humanas. Cuidándonos unos a otros en el mejor sentido. Respetando a nuestros adversarios, la oposición. Conociéndonos. Sin enemigos identificados, que simplifican todo. Ponemos todo el mal en los otros.
Un buen intelectual no es un buen militante político.
Su función es otra. La verdad y el conocimiento, el saber y sus dudas, la vida y sus contradicciones, las paradojas. Su responsabilidad es con sus demonios y su conciencia, no con el jefe político.
¿Qué es la libertad política? La posibilidad de poder decir abiertamente y con responsabilidad lo que puede incomodar a la autoridad política. No quedarse callado cuando se tiene algo que decir y se sabe que hay que decirlo. Lo cual no significa ser un suicida. La libertad y la inteligencia política para decir y hacer las cosas pienso que deben ir juntas.
¿Qué clase de intelectual se puede ser fuera, dentro y frente al poder? Tres palabras clave: dentro, fuera, frente al poder.
Dentro del poder no es fácil seguir siendo intelectual, que quiere decir dudar, pensar por cuenta propia, llegado el caso, disentir de la línea marcada, ser libre; fuera es una necesidad y una obligación todo lo anterior, sin ligarse ciegamente a otro poder; frente al poder es el reto y el problema: si se está de acuerdo, ofrecer elementos que enriquezcan el proyecto y el debate; si se está en desacuerdo o hay dudas, plantear nuestras ideas con toda honestidad, que pueden ser acertadas o erróneas.
Siempre será más honesto cuestionar que encubrir o aplaudir sin convicción, o peor aún, guardar silencio para no incomodar, por no tener problemas y no darles armas a los enemigos.
¿Cuál es el caso de Lorenzo Meyer? Personalmente pienso que le falta distancia crítica, no está adentro pero tampoco totalmente afuera, frente al poder en turno. No veo su concepción de la historia frente a la concepción política de la historia del poderoso. Su mirada crítica en lo que cree, en lo que duda, en lo que disiente, en lo que le duele.
Como sociedad nos hace mucha falta la mirada crítica ilustrada de la intelectualidad solidaria sobre el actual poder político. No la simple aprobación, los aplausos, el silencio.

¿Quiénes son los enemigos de la 4T?
En primer lugar puede hablarse de tres principales.
Una buena parte de la ciudadanía común de la sociedad abierta que es claramente conservadora y hasta reaccionaria, no quiere ningún cambio. Mediatizada, si se quiere, por los medios de comunicación tradicionales. Parte de los intelectuales, académicos, escritores, artistas y periodistas privilegiados por los anteriores gobiernos y que ahora tienen que nadar a contracorriente. Y los grandes intereses económicos nacionales y trasnacionales. La élite del gran capital es un adversario serio del Estado de ayer, de hoy y de mañana.
Es bueno no confundir esos tres grandes grupos. (No hablemos aquí del extendido crimen organizado, el cuarto enemigo público). Peleando contra algunos intelectuales de antes, otros intelectuales de ahora apoyan en todo o casi todo a AMLO, sin cuestionar a éste en lo más mínimo.
Poco ayudan los malos críticos de la izquierda orgánica que saben aprobar y aplaudir, pero no disentir cuando es necesario. Su fe ciega y su silencio ante las faltas del poder no hacen bien ni al propio poder.
Y desde luego el propio AMLO es enemigo de AMLO, como lo han señalado varios. Su concepción política simplista de la historia, pragmática, en beneficio propio. Su concentración del poder sin pares a su altura. Su protagonismo, estar siempre en el ring. Virtud y vicio.
Y la estructura misma de los problemas acumulados y complejos, agravados ahora por la crisis sanitaria y económica, y la violencia criminal que no ha bajado para nada.
En fin, son tantos y tan graves y complicados los problemas nacionales que en primer lugar hay que reconocerlos, y no desvalorarlos, como ha hecho el propio López Obrador con la pandemia.

Grandes y poderosos enemigos, como bien dice Meyer.
¿Eso significa estar con el poder menos fuerte frente al poder más poderoso? Los dos grandes factores de poder son el Estado político y el gran capital, los dos grandes monstruos, y entre ellos estamos los más: los ciudadanos, los periodistas, los intelectuales, los artistas, los pequeños empresarios. Y la relación con ellos casi siempre es inevitable y no pocas veces necesaria. ¿Qué clase de relación establecer? Allí entran en juego la libertad y el carácter, las circunstancias y el azar.
La inmensa sociedad abierta es tremendamente contradictoria, no es uniforme, ni buena ni mala, compleja, cada quien con sus intereses.
Las faltas no están sólo en los otros, sino también en nosotros. Y nuestras posibles virtudes o cualidades, igual pueden existir en los otros. Como los vicios que condenamos, reproducirlos nosotros.
¿Es muy difícil comprender esto? No creo en los enemigos identificados que simplifican todo. La democracia consiste en cuidarnos y vigilarnos unos a otros. Sin sentirnos los buenos, los puros, los moralmente superiores. Allí empieza la mierda.
No hagamos de AMLO el monstruo político que estamos haciendo.
Evitemos entre todos la violencia civil ideológica.


EL JICOTE PANDEMIA. LA HORA DE LA CIENCIA VI

19 Oct 20 | dialogoqro | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

Edmundo González Llaca
En el centro de las preocupaciones de la humanidad está la salud y con ella será la ciencia la que en el futuro partirá el queso de la política. La pregunta permanece: ¿El virus es de origen natural o fue creado por los científicos?. Serán ellos los que nos deberán sacar de la duda presente, pero como no pasa desapercibido a los Estados los efectos destructivos que producen los virus, impulsarán aún más la creación de armas biológicas. Y sin llegar a esos extremos de un conflicto bélico entre naciones, no es descabellado considerar que, de la misma forma que se inventan los virus en las computadoras, el negocio estará en tener listo el virus y el anti virus para los humanos.
En México estamos viviendo esta subordinación de la política a los científicos, de los pocos y mágicos momentos en el que se queda callado López Obrador, es cuando López-Gatell, Lord Tapete, habla sobre el tema del Corona Virus. La agenda pública tiene como principales cuestiones a los muertos, los contagiados, el semáforo de riesgos, los protocolos sanitarios; si el tapabocas es la mejor forma de prevención y cuáles son las gestiones del gobierno para comprar la vacuna. Quienes tengan vocación política que no estudien ciencias sociales sino epidemiología.
El combate a la pandemia va de la mano de los avances tecnológicos, pues de lo que se trata es tanto de detectar a los enfermos como de evitar el contacto humano. El auge en estas dos trincheras es para la informática, la automatización, la robotización, la inteligencia artificial. Ernesto Derbez, rector de la universidad de las Américas de Puebla, sintetizó el cambio inminente: “El 50% de las ocupaciones que hoy definen el mercado de trabajo desaparecerán; los nuevos empleos estarán orientados a la digitalización y a la automatización de actividades y lo que vamos a encontrar es un cambio tremendo en las empresas, como el que se puede observar en la composición del número de personas y el número de máquinas que trabajan en ellas”.
Ante esta realidad la consigna mundial es aumentar la inversión en la investigación y en el desarrollo tecnológico, no en balde los países que invierten más en este sector son los de más rápido crecimiento y fortaleza económica: Corea del Sur, Alemania, Finlandia, Singapur, Estados Unidos, Japón y China. En sentido contrario el Presidente López Obrador ha determinado para la ciencia y la tecnología el presupuesto más bajo en una década. En el machetazo a los fideicomisos desaparece 26 fondos de centros de investigación. Como puntilla, se cancelan los incentivos a los miembros del Sistema Nacional de Investigadores. El Conacyt, ahonda el ninguneo a la ciencia y a la tecnología y deja de pagar la membrecía en los organismos científicos internacionales. México se aísla de la reflexión mundial y las perspectivas de innovación producto del corona virus. Entre otros temas el cambio climático.
A esta política algunos editorialistas le llaman: austericidio fideicomicidio. Me parecen palabras muy elegantes, son burradas, que se aplican sin el menor andamiaje racional ni ético. El Presidente, con tal de tener dinero para comprar votos, es capaz de serruchar la rama donde está el futuro y el progreso del país.


EL JICOTE. ¿POR QUÉ ES UNA TRAGEDIA PERDER EL BESO?

16 Oct 20 | dialogoqro | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

Edmundo González Llaca

No podemos permitir que, por el acoso de la pandemia, se pierda uno de los grandes símbolos de la cultura: el beso. Es tan grave como prohibir la risa o las lágrimas. La humanidad perdería una de las grandes divisas que nos otorgan el título nobiliario de seres racionales, pero también emocionales. El más famoso de todos los besos es el de Judas: el beso delator. Judas llega al Huerto de Getzemaní, después de haber adiestrado a los soldados: “Al que yo besare, ese es: prendedle”. De entrada lo besa en la mejilla, cuando a los maestros, como era Cristo, la costumbre era besarlos en la mano. Lo saluda: “Salve Maestro”. Jesús le responde “Judas, ¿con un beso entregas al hijo del hombre?”. El beso de la traición.
En el cine, el beso más famoso es el de Burt Lancaster y Deborah Kerr en la película, “De aquí a la eternidad”. Es un beso de los dos tumbados en la playa al mismo tiempo que los alcanzan las olas del mar y bañan sus cuerpos, pero el agua nos les llega a la boca, pues de haber sido así se hubieran atragantado con espuma, agua, saliva y arena. La escena besucona agregaba un toque hasta entonces desconocido en el cine: el tema de la infidelidad.
Imposible no mencionar el beso del vampiro que ha tenido su expresión en la novela y en las películas del mismo nombre, el famoso personaje creado por Bram Stoker, ni más ni menos que Drácula. El vampiro se alimenta de sangre de jovencitas y vírgenes (me imagino que cada día tiene más problemas para consumirla, circunstancia que lo obliga a bajar el umbral de la edad). El beso del vampiro, ojo, es en el cuello. Drácula no se anda con cuentos de besar en la boca y chupa directo la sangre. Si antes mordiera haría un auténtico batidero. Nada de eso, sin mayor preámbulo, Drácula se va directo a la arteria.
Lo interesante de este beso es que la supuesta víctima, como que no quiere la cosa, extiende el cuello para que los colmillos penetren con más facilidad, el pelo no le estorbe y la sangre se acumule buscando atropelladamente la salida. Todo listo para que Drácula no ande como enfermera de consultorio “patito” clavando los colmillos aquí y allá, o se agote chupando desesperadamente. Toda la actitud, cuando menos en mi tiempo, es muy femenina, la resistencia y el abandono, el sí pero no, el válgame Dios, ¿qué vas a pensar de mí? Pero…, aquí estoy, con mi remilgosa pero plena disposición, ante la fatalidad de un deseo que avasalla.
El último beso que se ha puesto de moda, es el del “Hombre araña. Por sus costumbres arácnidas lo da mientras está colgado de cabeza. Nomás se quita la máscara y vamos a darle que hay mole de olla. No les recomiendo que se cuelguen como piñata para practicarlo, en una de esas su pareja se emociona y lo jala… y al suelo, puede acabar con fractura de cráneo. Si lo quiere practicar, mi recomendación es que lo haga mejor acostado a la orilla de la cama o en el sofá. Ciertamente colgando la cabeza, pero en el caso de una caída a lo más que le sale es un chipote.
“Los labios, dice Grecco, son las manos de la boca”, prueba de ello es que cuando se piensa que ya no se puede inventar una nueva forma de besar, los labios siguen estimulando la imaginación de los amantes. No lo podemos dejar que se pierda.


EL JICOTE LA DIGITALIZACIÓN. EFECTOS COLATERALES V

15 Oct 20 | dialogoqro | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

Edmundo González Llaca
La digitalización de la vida que tiene como sustrato la exigencia de prescindir de la presencia física, tiene como motores de impulso el teletrabajo y los movimientos a distancia del dinero. A partir de estos fenómenos se salpican consecuencias para todos lados de la convivencia económica y social. La clase política, en el poder o en la oposición, principales responsables de la conducción de las políticas públicas del país, están como pasmados. Un cohete les ha explotado en la oscuridad y deslumbrados no atinan ni siquiera a convocar a los interesados y a toda la sociedad al análisis y discusión de los beneficios y riesgos que ya estamos viviendo. Bueno, no han creado ni una oficinita que organice una red mínima para dar asesoría o capacitación sobre el tema.
Existe un problema muy grave, el avance de la tecnología ha crecido paralelamente a la búsqueda de control del virus, se monitorea no solamente a los enfermos, sino a larga distancia se obliga ya en algunos países a que la gente se conecte para tener información hasta de sus signos vitales. Con la gran justificante de prevenir los contagios se conoce cada día mejor el estado de nuestra salud, lo que comemos, lo que consumimos. El fantasma de la constante vigilancia propicia el autoritarismo, pero no sólo eso, los grandes ganones pueden ser los emporios digitales que tendrán toda nuestra información. La desgracia es que nuestra seguridad informática es muy vulnerable, hasta en Tepito se vendía el padrón electoral.
La mayoría de nuestra fuerza laboral son los trabajadores informales, son algo así como el 53% quienes andan sacando el sustento a golpe de talón en las calles. ¿Qué va a pasar con ellos, ahora que la gente se quedará en casa? El comercio formal ha tratado de buscar la salida con la venta a domicilio, pero en México, aún las empresas ya organizadas, apenas son el 20% los que han logrado avanzar en esta modalidad. Los mismos trabajadores informales deberán ser ayudados por el Gobierno para, desde ofrecerles computadoras a bajo precio, como cursos de orientación y capacitación en las opciones que tienen en este nuevo mercado enclaustrado. No se trata de ser muy suspicaz para considerar que si esa fuerza de trabajo no encuentra clientes en las calles, entrará a buscar víctimas dentro de las casas.
Existe un tema muy sensible para Querétaro y al que el Gobernador Francisco Domínguez le debe interesar más por la proximidad que tiene con una de sus actividades económicas. El desarrollo tecnológico ha abierto grandes posibilidades de inversión en el campo. Al poder monitorear la temperatura, la humedad, el estado de los cultivos, ha aumentado la certidumbre de la agricultura. Ojalá que el gobierno impulse la investigación y la promoción de la aplicación tecnológica en el campo.
El avance digital, ya imparable en el mundo, puede ser un factor más que ahonde la desigualdad económica del país y la discriminación, o que colabore a la formación de una sociedad más incluyente, más justa; con un mejor nivel y género de vida.