Las palabras y las cosas en psicoanálisis.

19 Ago 19 | Gregorio Morales Avilés | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

El entrelazamiento entre la lingüística y el psicoanálisis es de gran importancia en la clínica psicoanalítica. Lo que conocemos como verdad, enunciada por Aristóteles como Adaecuatio rei et intellectus , es decir, la relación de conformidad entre la idea producida por la mente y la cosa conocida como realidad, no existe en psicoanálisis. La verdad psicoanalítica es huidiza, como en el concepto de Aletheia de Heidegger, que afirma que la verdad es aquella que al decirla se oculta, por esta razón hay que profundizar en el estudio de las palabras. Los psicoanalistas no son lingüístas pero se interesan en el límite donde el lenguaje tropieza, ahí donde la palabra se extingue, donde la definición común se evapora, el medio dicho, el lapsus, el doble sentido.

Las palabras contribuyen, en cualquier idioma, a precisar, a definir, a decir el ser de las cosas, pero en psicoanálisis, esa realidad es evanescente, huidiza, dice y no dice, como expresa el concepto de la Aletheia de Heidegger (Heidegger:1983), la verdad que al decirla se oculta.

Todo mensaje, verbal o escrito, en la selección y combinación de sus constituyentes, implica un recurso a un código dado y a un conjunto de operaciones metalingüísticas latentes, el símbolo, cuya representación o investidura subyace a este armazón perpetuo, sostiene Jakobson.

La función metalingüística es la única de las funciones inseparables del lenguaje (y exclusivamente humana), dado que está centrada sobre el código simbólico y su funcionamiento. Es decir, la característica esencial del lenguaje no es la información, como bien lo dice Chomsky, sino que practicamos el metalenguaje sin percatarnos del carácter metalingüístico de nuestros asertos. Más allá de estas formulaciones lingüísticas, está la función de la palabra en el psicoanálisis, en el que el empleo del lenguaje para la comunicación no es sino sólo uno de sus usos. Aquí es donde el psicoanálisis comenzaría. Sin embargo, los límites no son claros, son como las playas, se estiran o encogen conforme el estado de ánimo del mar.

El lenguaje no se queda como referente único de comunicación, como afirma Noam Chomsky (Chomsky:1963), sino que existe el metalenguaje. Jakobson (Jakobson:1975) hablaba, en su momento, de la función metalingüística o glosadora, asignando al término “metalenguaje” un significado equivalente al que en el paradigma tendría un término como “meta teoría”, es decir una reflexión sobre el lenguaje mismo, en donde la etimología juega un papel de gran importancia en el proceso asociativo tanto del paciente como, principalmente, del analista.

Si el analista examina con cuidado, en la transferencia y la contratransferencia, ese cuidado debe ser extremo para no introducir en las intervenciones convicciones o palabras que impliquen un tipo de prejuicio propio, que contaminen el proceso psicoanalítico. Existe un lazo indisoluble e imperceptible entre lo que hablamos y el inconsciente , no sólo en los lapsus, sino cuando ejercemos la contratransferencia en la clínica de manera inercial. Es inevitable el entrelazamiento entre la etimología y el psicoanálisis, por ello es importante desentrañar los diversos significados de las palabras , tal como lo hizo Freud magistralmente en los análisis de casos que presenta en su obra.

Una palabra que puede causar inquietud en cualquier supervisión analítica, en la contratransferencia, es ABSOLVER . La intencionalidad latente del psicoanalista de buscar absolver, en vez de remitir, los conflictos de un consultante. ¿Qué habría detrás de esta equivocación?

El origen etimológico de absolver es: absolvo, absolvis, absolvi, absolutum, absolvere. El participio pasivo es absolutum , absoluto, total, omnicomprensivo, lo último a que se llega. Ab y solvere , donde ab expresa separación del exterior, de un límite, a partir de un inicio, desde, y solvere, de soltar, disolver. Absolvere tiene significado de desatar desde el principio , remover, declarar, concluir, morir, perfeccionar, desembarazarse, despedir, probar, tal como lo han usado los clásicos latinos.

De esta manera Sallustio dice: Paucis absolvam, “ lo diré en pocas palabras”. Terencio: absolvere diem, “ morir” (desvanecer el día); Cicerón lo usa para concluir un trabajo, dar la última mano, terminar: absolvere opus. Prisciliano lo usa en su sentido de totalidad: absolvere nomen, nombre absoluto. Lo anterior demuestra las variantes literarias de la palabra absolver.

Es conveniente esta revisión de los clásicos porque la Iglesia católica estereotipó el verbo absolver vinculándolo a la remisión de los pecados: Ego te absolvo a peccatis tuis (yo te absuelvo de tus pecados, yo te perdono). La confesión inventada en la Edad Media y elevada al nivel de los sacramentos como el bautismo, el matrimonio o la extrema unción, para otorgar al poder eclesiástico la capacidad total de perdonar los pecados, de esta manera absolver se convierte en la llave para ir al cielo o en la espada para la condenación eterna (sentido de absoluto), si no acudes al confesionario y arrodillado confiesas todos los pecados de pensamiento, obra y omisión y pides la absolución, viene la condenación eterna. Esa es la disyuntiva en que te pone absolver o no absolver, ser o no ser, ad aeternum. Por toda la eternidad.

Siempre me pareció excesivo este poder para un mortal sobre otro. ¿Con qué cualidad o superioridad moral podría un sacerdote perdonar los pecados a un semejante? ¿E s superior para decidir sobre otro ? ¿La unción sacerdotal te da realmente esa superioridad sobre otra persona para tener el poder de mandarlo al cielo o al infierno?

Si vinculamos este exceso religioso al poder de curación del psicoanálisis, esta palabra atraerá esa irrupción de la iglesia medieval en la vida de los otros, pero también la soberbia del psicoanalista sobre los semejantes. El supuesto saber del psicoanalista no equivale a la unción sacerdotal para condenar o salvar, desde una posición de poder, para desatar las cadenas de los pecados psicológicos y otorgar la gloria de la felicidad , la remisión de la enfermedad o del trastorno.

Tal vez a lo más que se llega en la clínica es a desembarazarse de algunas tensiones, de algunos recuerdos encubridores , disolver alguna angustia, perfeccionar algún afecto, declarar alguna neurosis de transferencia, remitir algunos síntomas, pero eso sí, nunca podrá otorgar las llaves del cielo o condenar al infierno eterno del trauma o el trastorno . No es absoluto. El psicoanalista sólo “posa transferencialmente”, no tiene el poder sobre la mente o sobre la vida de nadie.

Es preferible un psicoanálisis relativo, equidistante, temporal , humano . Es preciso evitar el convencimiento de que la interpretación psicoanalítica absolverá los pecados psíquicos del paciente, el poder curador del psicoanálisis no puede confundirse con la remisión de los pecados, de los errores, de nadie. La educación religiosa del psicoanalista no puede traslaparse con la interpretación y debe cuidarse en la transferencia de confundir el papel del psicoanalista con el del confesor. Es preciso desterrar la noción de poder en la clínica.

No podemos llevar el psicoanálisis al ámbito de la fe, éste no equivale a limpiar el alma. Por eso me dan escalofríos cuando encuentro artículos psicoanalíticos en los que se traslapan términos religiosos con conceptos psicoanalíticos. Aquí tiene sentido la neutralidad del psicoanálisis, esa neutralidad tomada del Derecho Internacional aplicada a la no intervención, a no tomar partido en los conflictos del paciente, principalmente cuando éstos sean de carácter religioso. Ese error lo cometió Bert Hellinger, pero eso no hace a las constelaciones familiares poderosas fuentes de remisión de nada. Hay que estar atentos a la contratransferencia inercial de la fe personal en la clínica psicoanalítica y desterrar radicalmente cualquier abuso de poder. Es parte esencial de la ética profesional.


EL JICOTE “QUE ¿POR QUÉ ESCRIBO?”

16 Ago 19 | Edmundo González Llaca | Clasificado en Cultura, Queretanidad | 2 Comentarios »

Una amiga me pregunta: ¿por qué escribes? Respondo. Escribo para darle voz a quienes no la tienen, por criticar a quienes sí la tienen. Escribo para ponerle un lente de aumento a la realidad, para descubrir en lo obvio lo más profundo y lo complejo hacerlo más accesible. Escribo para platicar de lejos con mis amigos. Escribo para darle argumentos a mis enemigos que los veo tan estreñidos de imaginación. Escribo para invitar a todos a escribir, que al final de la lectura digan: “Si este tipo escribe tales mamarrachadas, yo también puedo escribir”. Escribo para resucitar en mi imaginación a mis muertos y para enterrar a los malos recuerdos que aún están vivos. Escribo para que me amen, para que me amen sobre todo las mujeres. Escribo para seducir, pero reconozco que tal vez nunca he seducido a ninguna. Siempre me queda la duda si yo soy el seductor o el seducido. Escribo para conocerme y al escuchar los comentarios conocer a los demás. Escribo para denunciar y escribo para solidarizarme. Escribo porque detesto los congestionamientos de tránsito y escribir es un pretexto para no salir de mi casa. Escribo para ayudar a hacer de este mundo menos miserable, o al menos sentir que he hecho algo para mejorarlo. Escribo para ser testigo e ilusionarme que también soy actor. Escribo para hacer preguntas y dar mis propias respuestas. Aunque al final siempre me pregunto: ¿Alguien me leerá? ¿Perdurará en la memoria de alguien una línea? Escribo para reírme de las cosas, de la gente y, ya encarrerado tratar de reírme de mi mismo, que reconozco es lo que más me cuesta trabajo. Escribo para quedarme callado y no decir tantas tonterías en voz alta. Escribo para que la gente común y corriente despierte su curiosidad y a los poderosos hacerlos dudar. Escribo para invitar a todos a pensar. Escribo para convocar al insomnio y escribo para sentir que merezco el sueño. Escribo para buscar las palabras más precisas, luego para encontrar las más bellas, cuando ya las tengo, las acaricio, las beso, les doy pequeñas mordiditas y pellizcos amorosos y ya, cuando estoy a punto de escribirlas, se me desaparecen como fantasmas, a lo mejor sólo las imaginé, a lo mejor nunca existieron y resignado escribo las palabras que tengo más a la mano. Escribo por nostalgia de lo que ya pasó. Escribo por melancolía de lo que pudo ser y ya no fue. Escribo para exorcizar la sensación de una vida inútil y recuperar mi auto estima; para sentir que no desperdicié la oportunidad de vivir y sirvo para algo. Ahora, que ya estoy en la recta final de mi existencia, escribo para sentir que no me mata la muerte sino la vida; a la muerte sólo le dejaré la tarea de escribir la crónica. Escribo para ser feliz, para estar triste, para angustiarme, para ser humilde; para vivir y sentir la permanente insatisfacción de que lo escribí no vale la pena. Finalmente escribo, escribo porque me da la gana. ¿Queda claro por qué escribo? ¿Algún problema?


EL JICOTE “HUGO GUTIÉRREZ VEGA”

15 Ago 19 | Edmundo González Llaca | Clasificado en Cultura, Queretanidad | Sin comentario »

Hace cuatro años murió Hugo Gutiérrez Vega y quisiera recordarlo. Personalmente lo consideraba mi amigo pero reconozco que no estoy muy seguro que él compartiera el mismo sentimiento. Nuestros puntos de vista políticos nos distanciaban y ponían estática a nuestra amistad. Cuando en la conversación surgía alguna cuestión política, como dos amigos que fueran caminando y que de improviso se encontraran ante un charco lodoso, optábamos por rodear el tema y platicar de otra cosa. Lo que más hice y compartí con Hugo fue la risa. Le gustaba que fuera yo quien le recordara sus anécdotas y luego compartir la carcajada. A continuación una de ellas. Como buen tragón apreciaba como nadie los deleites de la cocina, no perdía jovialidad salpicando sus experiencias con la comida, consciente, como él afirmaba: “La sazón no tiene explicación científica ni natural, pues su presencia es milagrosa y pertenece a los reinos de las gracias y de los misterios”. Se reconocía, como buen mexicano, arrocero, en todo tipo de presentaciones, blanco, rojo, con chícharos; se aceptaba también convicto y confeso tamalero; muestra su respeto por el “milagroso mole, que solemniza los momentos más importantes de la vida”; pero no hay duda que sus preferidos eran los sacrosantos frijoles, “que, decía, llenan los huequitos”.

Hugo era jalisciense de nacimiento, su buen apetito se iniciaba desde la mañana, a tal punto que Savater, citado en un libro por Hugo, afirma que los que van al cielo son acreedores a tomar un desayuno mexicano. Hugo llegó de visita a la casa de un amigo de Monterrey, que tienen fama, para mí muy bien ganada, si no de tacaños sí de ser bastante ahorrativos. En la mañana llegó al comedor y fue recibido por la amistosa y sonriente sirvienta que le preguntó:

•  Señor, ¿cómo quiere su huevo?

El singular del producto de gallina fue un duro golpe a su estómago. En silencio pensó en una sola unidad que le restregaba de alguna manera la cocinera. Obviamente no quería manifestar abiertamente que en Jalisco se comen cuando menos dos.

•  ¡Perdón!

•  Que cómo quiere su huevo.- repitió la muchacha.

Hugo respondió:

•  Mi huevo lo quiero revuelto con otro huevo.

A Hugo le agradaba que le dijera un sobre nombre, No sé si para darme el avión, pero decía que era el mejor apodo que le habían aplicado. Donde quiera que te encuentres te lo repito: “Hugo Gutiérrez Vega, el Vasconcelos del Bajío”.


Diálogo Queretano SUPRIMIR LA COMPLEJIDAD Y ALIMENTAR LOS PREJUICIOS EN NOMBRE DE LOS FIELES Y NO DE LOS CIUDADANOS.

14 Ago 19 | Julio Figueroa | Clasificado en Cultura, Política | Sin comentario »

José Woldenberg en El Universal de México:

–Hace unos días, en una de sus conferencias mañaneras (7-VIII-2019), nuestro Presidente refiriéndose a los científicos dijo:

–“No salen de las oficinas, de los cubículos. Los investigadores, los académicos, no van al campo, no conocen la realidad y no se puede transformar una realidad que no se conoce. Entonces se opina de todo, son todólogos, saben de todo, pero están en las nubes, levitan, no tienen los pies sobre la tierra, no tienen información”.

Woldenberg, científico social, sociólogo y crítico político, acota muy bien al señor presidente:

–En unas cuantas palabras se descalifica a un universo complejo, numeroso y diverso, en el cual hay de todo:

–Tenemos investigadores de excelencia, buenos, regulares, malos y aún simuladores, y suelen ser sus propios colegas los que los señalan.

–¿Para qué necesita un historiador del siglo XIX ir al campo? Ni modo, un astrónomo deberá estar laborando pegado al telescopio.

–La inmensa mayoría de los científicos normalmente opinan de asuntos ligados a su campo de especialidad, aunque como ciudadanos tienen todo el derecho a expresarse en relación a cualquier materia.

–Y en efecto, hay quienes opinan de (casi) todo, pero no son precisamente los científicos, sino aquellos que participan en el circuito del debate público, donde destacan los políticos a los que se les dificulta decir simplemente “no sé”. (El Universal, 13-VIII-2019).

Liga: https://www.eluniversal.com.mx/opinion/jose-woldenberg/suprimir-la-complejidad

Palabrero:

–Andrés Manuel López Obrador de un brochazo suprime la realidad compleja del mundo y la simplifica hasta la ignominia, alimenta el prejuicio y habla como un pobre diablo en nombre de México.

–El señor presidente no quiere ciudadanos con conciencia crítica diversa e independiente; quiere fieles, Él es el Salvador de la Patria.

–¡Viva la Razón de Estado Morena en nombre del Bien Supremo! ¡Fuera las conciencias ciudadanas que no comprenden, no saben y no están alineadas en la ruta de Obrador!

–¿Qué pensaría un Tomás Moro en México en tiempos de Andrés Manuel López Obrador, querido Efraín?

–Tal vez simplemente se apartaría y marcaría la diferencia con su silencio. No sé.

Julio F.

Qro. Qro., Col. Presidentes, México, miércoles 14-VIII-2019.

–En el cumpleaños de Dersu, hijo querido.


Puebla

13 Ago 19 | Augusto Isla | Clasificado en Cultura, Queretanidad | 1 Comentario »

Con motivo de su cumpleaños, el restaurante Nicos, la propietaria invitó a Margarita Carrillo, excelsa cocinera que durante varios días se ocupó de atender a los comensales con platillos inolvidables. Acudí al lugar para conocerla y agradecerle su devoción a México. Pues que Margarita, en el canal Gourmet, difunde, infatigable, la gastronomía mexicana, sobre todo la del sur de nuestro país. Recuerdo en particular, un programa dedicado a Puebla. Con ella recorro calles, talleres de cerámica, leyendas como aquella de que una noche, misteriosamente, los ángeles subieron hasta la torre de la catedral la pesada campana de bronce. Y tomo nota de recetas que comparte con generosidad, como esa del ‘mancha manteles’. Ya instalado en una mesa, pido la comparecencia de Margarita, quien se acerca gentil. Conversamos unos momentos. Ella parece preocupada por el destino de Puebla, amenazada por el inminente triunfo electoral de Miguel Ángel Barbosa, un rufián que en 2015 hablaba de la ‘infinita soberbia de AMLO’ y en agosto de 2019, en su toma de posesión como gobernador, se refiere al tabasqueño como un ‘hombre de época, un gigante’. ‘Es un honor estar con Obrador’, ha dicho. Trato entonces de consolar a Margarita: la tragedia no es sólo de Puebla, sino de México entero, gobernado por personajes que creen haberse purificado en el río Jordán, cuando no son sino migrantes de antiguos pantanos.

Margarita se despide. Y mientras se aleja, pienso en la grandeza de esa ciudad barroca, en la primera biblioteca de América, la Palafoxiana, fundada por Don Juan de Palafox, obispo de Puebla en 1646, en su rico acervo, en esa maravillosa estantería labrada en cedro, gracias al obispo Francisco Fabián y Fuero en 1770. Cuánta majestad la de la Biblioteca Palafoxiana que hoy alberga más de 45 mil libros y documentos. ‘Memoria del mundo’, así declarada por la UNESCO en 2005. ¡Qué pena por esa ciudad asombrosa que amo de verdad, que, en contraste, ha sido y sigue gobernada por políticos aborrecibles!

* * *

Sufragio efectivo, no reelección. Respeto a la división de poderes. Sí a la vida y a la libertad de expresión. No más derroches.


EL JICOTE “PARACHARAZEIN” Y LA CUARTA TRANSFORMACIÓN

13 Ago 19 | Edmundo González Llaca | Clasificado en Cultura, Política | 1 Comentario »

“Paracharazein” era una palabra terrible, que angustiaba a los griegos. Literalmente significa “desgaste de la moneda”. Sin embargo, Eurípides prefería aplicarla a la pérdida de respetabilidad del lenguaje de los políticos, pues consideraba que esto último era más grave que cualquier empobrecimiento material.

Es reconocido que los políticos se han superado, ya no mienten descaradamente, solamente utilizan un lenguaje eufemístico, es decir, las grandes tragedias y los grandes fracasos los envuelven en palabras que disminuyen los acontecimientos y los hacen aparecer como minucias que solamente teniendo cabida en una mentalidad muy tiquis miquis, de esa gente que no se les da gusto con nada.

Los colombianos, cuyo pueblo y los líderes políticos son reconocidos por su aprecio a la gramática, su clase en el poder se ha distinguido por los eufemismos. Cuando el ex Presidente Turbay fue exigido para que tomara medidas contra el despilfarro y la deshonestidad, aplicó de inmediato duras órdenes de austeridad, pero la corrupción no se detuvo, sino que al contrario se agravó, cuando le criticaron esa incongruencia, con rostro grave y ya hundido en el pragmatismo afirmó: “Era indispensable reducir la corrupción a sus justas proporciones”.

Pero quien se saca el premio mayor, ya no de eufemismo, sino de cinismo, fue el Presidente Colombiano José Manuel Marroquín (1899-1902), después de la “Guerra de mil días”, que dividió al país y Colombia perdió lo que hoy es Panamá, el Senado le reclamó semejante desastre, contestó tan campante: “¿Y qué más quieren? Me entregaron una República y yo les devolví dos”.

Nuestra democracia liberal hizo grandes aportaciones al lenguaje eufemístico, mientras en México el pueblo se hundía en la desesperación porque no había trabajo o el salario no alcanzaba, los políticos, con desdeñosa tosecita o viendo arriba del hombro afirmaban: la pobreza y el desempleo son simples mitos geniales; que la crisis económica se debía a que cuando a Estados Unidos le da pulmonía a nosotros nos da gripa; que la inflación galopante o la austeridad que llevaba apretarse los cinturones hasta casi la asfixia, se trataban de simples baches en la ruta de la prosperidad nacional. La Cuarta Transformación no se ha querido quedar atrás y dice “presente” en la difusión de mentiras rosas. Ahora se rasga las vestiduras y afirma que no hay “recesión”, sino que aclara, es “desaceleración”. ¡Por favor! No se confunda. Ojalá que esto conmueva a una actividad económica que está prácticamente paralizada. Pero otro eufemismo, este sí de concurso. El gobierno reconoció que hubo un subejercicio en el gasto público de 174 mil millones de pesos. Pero aclaró, no es “subejercicio”, no calumnien, son “ahorros”. Es toda una plaga en la clase política nacional, no reconocer que la confianza en la palabra es más importante que la confianza en la moneda.


EN DO MAYOR.

12 Ago 19 | Jovita Zaragoza Cisneros | Clasificado en Cultura, Política | Sin comentario »

“López Obrador no tiene calidad moral para acusar al PRI de comprar votos a favor de Enrique Peña Nieto en la elección presidencial”, respondió en julio del 2012 Rosario Robles Berlanga a los señalamientos que el ahora presidente hiciera a la práctica del PRI y su compra de votos. Lo anterior fue en el marco de una entrevista en Radio Fórmula, en la que Robles Berlanga, agregó: “En el año 2000 López Obrador me pidió repartir despensas para que él ganara la jefatura del gobierno capitalino. Que no se venga a dar golpes de pecho, el PRD también compra los votos en el DF, si no pregunten en Iztapalapa…”.

Ocho años habían pasado de aquel conocido y escandaloso video mostrado por Brozo en su espacio de la Televisión, donde se expuso a René Bejarano ( en ese entonces operador político de Andrés Manuel López Obrador), recibiendo dinero de Carlos Ahumada. Escándalo que – por cierto- no fue el único en el que Rosario Robles se vio involucrada, ya que también fue señalada de trasiego de dinero. Su cercano colaborador Ramón Sosamontes fue exhibido también en otros videos , junto a Carlos Imaz, recibiendo dinero de Ahumada. La serie de escándalos le costó a Rosario Robles ser expulsada del PRD, ya que esta última sostenía relación sentimental con Ahumada, el argentino que supo mimetizarse en empresario prominente y tejer una red de mentiras y complicidades en la que, según dio a conocer en 2009, en su libro “Derecho de Réplica” , hay una larga lista de personajes de la política mexicana involucrados. En ese libro Ahumada da cuenta de su conexión con cada uno de ellos. Y, sin ambages ni miramiento alguno da pormenores de lo que señaló como “obsesión” de Rosario Robles por ser presidenta de la república.

La crónica de lo sucedido en ese entonces fue abordada por todos los medios informativos. Y hoy Rosario Robles vuelve a ser centro de noticia por las imputaciones que la Fiscalía General de la República (FGR) le hace. Nuevamente el escándalo acompaña, a ella y a los personajes involucrados en esta trama farragosa y burda, propia de un país donde la justicia es más una entelequia, que una figura tangible y respetada. Por lo menos eso ha sido hasta ahora. En cada cambio de administración, así ha sido.

Al menos que ahora estemos hablando de un verdadero cambio y este sea de fondo, porque bien se sabe que en México, la política y la aplicación de la justicia es selectiva y responde más a revanchismos, juegos de estrategias y caprichos de la administración que esté a cargo en esos momentos. El molde establecido por el viejo sistema sigue siendo una fórmula más parecida el juego de azar que eligen a conveniencia quienes detentan el poder y cuyas reglas ya sabemos. A menos que en los días por venir nos muestren que estamos equivocados. Pero, por lo pronto, la dinámica es similar a la de siempre en donde la concreción de las acusaciones parecen decidirse como si fuera un juego de póquer con cartas marcadas , o con dados cargados, o como un juego de billar, en el que saben cómo lograr la carambola de tres bandas.

Y esto, justamente, es lo que parecen estar jugando desde el poder. Tres nombres, tres, están en el candelero. Y todos tienen relación entre sí y – en su momento- afectaron la imagen del actual presidente: Carlos Ahumada, Juan Collado y Rosario Robles. Lo que está sucediendo ahora no parece tan fortuito, ¿hay algo que en política lo sea?

Por lo pronto, el presidente, “defiende” y sostiene que Rosario Robles es un “chivo expiatorio”, que los artífices de todo esto y que forman parte de la Estafa Maestra son personajes que están más arriba. Las declaraciones del presidente López Obrador, con relación a Rosario Robles parecen más un gesto de cortesía hacia quien otrora fuera su aliada en su carrera hacia el poder.

Sobre el tema, una de las narrativas más claras de lo que está sucediendo con estos tres personajes ( Rosario Robles, Juan Collado y Carlos Ahumada) la ofrece el periodista Raymundo Riva Palacio en su columna semanal que publica en EJECENTRAL, El portal de noticias y análisis político en México, del que es director.

El autor de Estrictamente Personal, en su columna del pasado miércoles 7 de agosto, ofrece un minucioso relato, dividido en Tres Tiempos de este caso al que titula: Ayuda de Memoria. Carlos Ahumada.

El Primer Tiempo, lo subtitula Cuando Todo Empezó a Caer. El Segundo Tiempo: Las Obsesiones de Rosario. Y es el Tercer Tiempo: El Final, en que sintetiza de manera puntual y precisa el caso Robles. Lo comparto aquí, de manera íntegra.

“ Tercer. TIEMPO: El final.

En 2002, alguna vez confió Carlos Ahumada, recibió a un periodista en sus oficinas de Quart en San Ángel, quien le pidió cuatro millones de pesos a cambio de no publicar que era el mecenas del PRD. Ese encuentro derivó en una relación para sacar un periódico que quería llamar El Independiente. No cuajó ese primer proyecto, pero el periódico finalmente salió diseñado, armado y coordinado por mí. Poco se sabía de toda la red política y financiera que había construido en unos cuantos años. Había rumores, pero no certezas. El periódico, visto en retrospectiva, galvanizó la lucha por la candidatura presidencial del PRD entre Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador. La presidenta del partido era Rosario Robles, y su debilidad, Ahumada. Por ahí, López Obrador comenzó a apretar. Le clausuraron plantas y obras. Le llovieron auditorías. Ahumada estaba nervioso y comenzó a decir que “tenía una bomba” contra López Obrador para arruinar su candidatura. Pocos sabían que durante mucho tiempo había videograbado en su oficina a cercanos de López Obrador recibiendo dinero: alcaldes, diputados, senadores, líderes de partidos, de sindicatos y periodistas en situaciones les podría provocar daño reputacional. Quería dárselos a alguien con poder. Un amigo suyo le presentó al abogado Juan Collado, quien lo llevó con el expresidente Carlos Salinas, a quien le entregó copia de los videos. Con apoyo de panistas dentro y fuera del gobierno de Vicente Fox y el conocimiento de Marta Sahagún, la esposa del Presidente, se inició la operación de descarrilamiento de la campaña nonata de López Obrador con la difusión de los videos. Fue poderosa, pero el jefe de Gobierno respondió que se trataba de un “complot” de “la mafia del poder”. Su discurso pudo más que la campaña. Ahumada se escondió en Cuba, donde les dijo todo lo que sabía a los cubanos. Estaba seguro que lo protegerían sus aliados en México, funcionarios del gobierno y gobernadores del PRI, pero no. Lo deportaron. A Ahumada le cambió la vida, que se convirtió en tragedia. Estuvo preso en México y en Cuba, fue utilizado como ficha de cambio, desechable por los políticos y despreciado colectivamente por todos, salvo unos cuantos. Su soberbia y exagerada autoestima contribuyeron a su caída. No ha terminado. La Fiscalía General en el gobierno de López Obrador ha revivido un caso enlatado desde 2013 por presunta extorsión contra Robles. Qué paradoja para quien se pensó superior a todos y terminó en el basurero” (final de la cita) .

Veamos cómo termina todo esto. Pero hay varias preguntas en el aire que estaremos abordando en este inicio de lo que el actual presidente insiste en llamar “Cambio de Régimen”; mientras, fiel a su costumbre de hacer palanca con los errores de los demás para él ostentar su “virtuosismo”, camina seguro de que cuenta con las herramientas que todo político, los políticos “ extraordinarios”, como él, tienen a la mano y son capaces de forjar una narrativa a su medida.

Rosario Robles es indefendible. Al igual que los demás personajes involucrados. Pero ¿las investigaciones y acusaciones en curso responden a un compromiso ético de aplicación de justicia? Si la respuesta es sí, entonces que se aplique por igual. De otra manera, estaremos hablando de lo de siempre: “justicia selectiva”. O, más claro, mero revanchismo.

zaragozacisneros.jovita@gmail.com


Diálogo Q Las trampas de la fe política.

12 Ago 19 | Julio Figueroa | Clasificado en Cultura, Política | 1 Comentario »

Si ellos son los buenos, nosotros los otros somos los malos.

Los malos entre ellos no existen. Entre nosotros no hay buenos.

Es la simplificación perfecta para no darle armas al enemigo.

La guerra entre absolutos, perdida de antemano por ambas partes.

No es que todo sea relativo, es que los absolutos se mueven y cambian de lugar en la historia y en la vida chiquita.

Como durante la guerra fría, después de la segunda guerra mundial, especialmente en los años 50-60, los años leídos y recordados en estas memorias intempestivas.

Eran los tiempos del conflicto entre el bloque occidental capitalista y la Europa socialista del este, entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, la dictadura revolucionaria y la libertad capitalista, la revolución y la democracia, el bien total contra el mal absoluto.

Naturalmente narro los hechos desde el bloque occidental y desde México, una periferia de occidente. Y desde el pensamiento de izquierda.

Poco se podía decir entonces del imperialismo soviético y sus campos de concentración, “para no darle armas al enemigo / para no hacer propaganda a favor del enemigo identificado: / el imperialismo Norteamericano”.

Estados Unidos y Rusia como los dueños del mundo.

¡Ninguna crítica a los nuestros para no darles armas a los otros!

Y tarde o temprano acabamos reproduciendo lo que condenamos.

Ninguna crítica es infalible, pero al menos sostiene la libertad de hacer la crítica al poder sin ser aplastados por el poder. Si en verdad hay libertad democrática e igualdad socialista.

Entre nosotros siguió la década de la revolución cubana y la guerrilla del Che Guevara. Casi toda la izquierda mexicana de entonces creía que el camino de México era el de la revolución cubana. Muy pocos hablaban y apostaban por la democracia capitalista. Entre ellos Paz, en su libro Posdata (1970).

En nuestros días, a pesar de todas sus faltas, fragilidades, contradicciones y malentendidos, nuestro camino sigue siendo el de la democracia, no el de la revolución y menos el de la dictadura.

Andrés Manuel López Obrador es un presidente legítimo y democrático, no un líder revolucionario.

Parece estar acabando un régimen y empezando otro. El que acaba es fácil definirlo como autoritario, corrupto, desigual, injusto y lleno de impunidad. Y sin embargo tiene muchos logros positivos. El que empieza no es fácil definirlo, porque apenas es el embrión. Si hablara menos el presidente y esperara él mismo a presentarnos los resultados de las acciones hechas, en vez de servirnos todos los días un plato de palabras ardientes, tal vez todos seríamos más reflexivos y mesurados. Pero la virtud de AMLO puede ser su mayor lastre: un hablador más.

¿No estar con Obrador es ser de derechas? ¿Criticar a Obrador es ser reaccionario? ¿Diferir de Obrador es ser conservador?

¿Para no dar armas a sus poderosos enemigos que son los enemigos de México, es preciso callar y aplaudir al presidente?

¿La crítica debe estar del lado de Obrador, no en su contra?

¿La libertad debe estar del lado del presidente, no de los ciudadanos?

¿No hay más ruta que la de Andrés Manuel López Obrador?

En suma, ¿no criticar al amigo público para no darle armas al enemigo común? ¿Pasar sus faltas? ¿Guardar silencio? ¿Desviar la mirada? ¿Aplaudir? ¿Elevar sus aciertos, no sus errores y contradicciones? ¿Cerrar filas contra el enemigo identificado?

Ese puede ser tal vez el papel de los militantes partidistas, morenos, azules, rojos, blancos y negros. No el de los ciudadanos de la sociedad abierta. Lo acaba de decir muy bien un amigo poblano: la sociedad civil no es un partido político (Juan Carlos Canales). La sociedad plural es la conjunción y convivencia de miles y millones de ciudadanos de diferentes colores, posturas, actitudes, acciones.

Si se habla de transición y cambio, hagamos la que está en nuestras manos hacer como ciudadanos libres: una nueva forma de apoyar al gobierno en turno e igual una nueva forma de hacer la crítica al poder actual. Bajo los criterios de la verdad, el conocimiento y la vida, la lucidez y la mirada crítica que es también solidaria. Sin miedo a la crítica, hacia uno y otro lado.

MIEDO A LA CRÍTICA

–Qué miedo a hacer la crítica al presidente Andrés Manuel López Obrador, por miedo a ser calificados de conservadores, reaccionarios, de derechas. Fifís, dice el presidente.

–El diálogo y la solidaridad no excluyen la crítica al poder. La crítica es parte de la comunión. No son relaciones de sociales, son las difíciles y tensas relaciones entre ciudadanos y autoridades.

–Los testigos sociales de calidad no los pone el gobierno; se ganan su lugar en la sociedad por su función y su prestigio empeñado.

–Pasión crítica. No empedrar el camino con grandes verdades ni absolutos; levantar acta y hacer lo que nos toca hacer.

–El diálogo democrático es abrazo y pelea, comunión crítica.

–Las trampas de la virtud son religiosas y políticas, a izquierdas y derechas.


EL JICOTE “LA CENSURA” (II y último)

09 Ago 19 | Edmundo González Llaca | Clasificado en Cultura, Política | 1 Comentario »

 La censura que pretende realizar Max Arriaga, Director General de Bibliotecas de la Cuarta Transformación, a los libros de Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín, por considerar que estos autores hacen por su carga ideológica insinuaciones inconvenientes, representa un crimen y un error. Un crimen porque es un atentado contra la libre circulación de las ideas, el debate y la pluralidad. Significa fosilizar el pensamiento y reconocer de antemano su impotencia para debatir ideológicamente con los adversarios. La censura en cualquier gobierno es una aberración, pero en el gobierno de López Obrador, que siempre denunció lo que llamó un “cerco informativo”, es más penoso que el festejo del crecimiento del 0.1%. La censura también es un error, pues bien decía Chateaubriand: “La censura ha perdido a todos aquellos que han querido servirse de ella”. Nosotros tenemos un ejemplo reciente, un ex secretario de gobernación, omito su nombre porque ya falleció, solicitó a los maestros de la escuela a la que asistían sus hijos, que prohibiera la lectura de la bastante regularcita novela de Carlos Fuentes, “Aura”, por considerarla obscena. El resultado fue que la editorial tuvo que reimprimir el texto pues la demanda aumentó considerablemente.

El carácter obtuso de los censores, de estos gozadores solitarios de lo prohibido, estos gallardos polemistas sin interlocutores, parece remontarse muchos años atrás. Para quien lo dude, los siguientes extractos, con un finísimo humor – no sé si voluntario o involuntario de la Guía del perfecto censor, escrita en 1474 por el Papa Alejandro VI:

“1) La censura es el arte de descubrir en las obras literarias o dramáticas, las intenciones perversas.

“2) Lo ideal es descubrir estas intenciones, aun si el escritor no las tuvo.

“3) Un censor capaz debe, a primera vista, detectar en la palabra ‘oficleido’ una injuria a la moral pública.

“4) La divisa del censor es: ‘Cortemos, cortemos, siempre quedará demasiado.

“5) El censor debe estar convencido de que cada palabra de una obra tiene une alusión pérfida. (Insinuación ideológica inconveniente diría Max Arriaga)

6) Cuando el censor llegue a descubrir la alusión, cortará la frase. Cuando no llegue a descubrirla, la cortará también, pues las alusiones mejor disimuladas son las más peligrosas.”

La censura y el autoritarismo caminan tomados de la mano, conscientes de su debilidad y cobardía los dos le echan montón a la democracia, de lo que se trata es borrar su esencia: las diferencias y la libertad. Todos, hasta los simpatizantes de la cuarta transformación, deberemos impedirlo.


Pare de sufrir

08 Ago 19 | Efraín Mendoza Zaragoza | Clasificado en Cultura, Nacional | 1 Comentario »

Disfrutando de la delicia de la mitad de tráfico en la ciudad, varias veces me ha tocado escuchar un programa radiofónico en la grupera 89.1 FM, que se transmite desde Celaya. Llamó mi atención porque el conductor ofrecía, textualmente, “respuesta a sus dudas, solución a sus problemas y encontrar la felicidad”. Caramba, esto sí que está seductor, dije para mis adentros.

Se oyó luego una voz llena de pesadumbre en lo que parecía una llamada telefónica: “Profesor, vivo con un dolor de cabeza que no aguanto, estoy desesperada, ayúdeme”. Y el llamado profesor respondió con la convicción de un vidente: “Madrecita, a usted me la están velando”. Luego le explicó que es víctima de alguien que le tiene envidia y que le hizo un “amarre” mediante una “veladura satánica”, es decir, un “trabajo de brujería”.

Lo que siguió fue un amasijo de disparates que explotan impunemente la ignorancia de la gente sencilla. Pensé en los terroríficos programas televisivos a cargo de una iglesia mejor conocida como “Pare de sufrir”, e imaginé cómo sería la programación radiofónica el día en que se otorguen concesiones a iglesias, sean católicas o de cualquier denominación del supermercado religioso.

Recordé entonces que hace unas semanas un agrupamiento denominado Visión de Dios recibió oficialmente una concesión por 30 años para operar servicios de telecomunicaciones y radiodifusión. Tras las críticas, el Instituto Federal de Telecomunicaciones aseguró que, pese al nombre, entre los beneficiarios no hay ministros de culto y sus actividades no están encaminadas a fomentar alguna devoción. Cuando salga al aire en Mérida en el 101.9 de FM, sabremos si es así o se trata de un gol.

Para algunos malpensados, esa concesión se enfila a reformar la ley que prohíbe que asociaciones religiosas sean favorecidas con autorizaciones para operar estaciones de radio y televisión, y de este modo satisfacer las presiones que provienen tanto del frente católico como del evangélico, pues para llegar a su feligresía el campanario ya no les es suficiente y reclaman una antena.

Trátese de grupos interesados en propagar creencias ligadas a dogmas católicos; a limpias, amarres o sanaciones milagro, en el otorgamiento de las concesiones de radio debe prevalecer el carácter laico del Estado. Es más, dado que el espacio radioeléctrico es propiedad de la nación, debe extenderse hasta allá el criterio que la Constitución define para la educación pública: explicar al mundo desde la ciencia, es decir, desde las evidencias y no desde las creencias, así como “luchar contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios”.

Ciudad de Querétaro, agosto 8, 2019


Calentamiento global. Los paradigmas culturales.

04 Ago 19 | Gregorio Morales Avilés | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

Hace unos 15 años, mi amigo Adolfo Aguilar Zinser vino a Querétaro, invitado por Paty Ruiz Corso, a dar una plática en una sede de la Legislatura ubicada en la calle Madero, de aquí de Querétaro. Empezó su exposición haciendo mención que en la página 16 de El Universal , el día anterior, había salido una noticia, casi escondida, sobre el desprendimiento de un gran iceberg, de 200 kilómetros de ancho, de la Antártida, haciendo hincapié en el escaso valor noticioso de un hecho grave para el planeta. Ahora ese tipo de noticias ya son lugar común. Se han superado las peores expectativas planteadas para el 2030 y algunas del 2050, ahora en 2019.

En Europa cada mes de julio, consecutivamente, se declara el mes más caluroso en 100 años o desde que se registran las temperaturas, y así será, año con año.

Cada país, cada gobierno, recoge esta información y los efectos del calentamiento global en diversos campos: Deshielo, incendios, biodiversidad, desertización y desertificación, huracanes cada vez más violentos y costo en infraestructura, etc. sin embargo, parece que todavía no nos lo creemos. Los efectos sobre la sociedad en salud, energía, turismo, agricultura, ganadería y pesca, alimentación, calidad del aire y suficiencia de agua, son ya una clara advertencia de que el inmovilismo es y será fatal para vida en el planeta. Hay que hacer algo.

Algunas entidades gubernamentales ya han estado creando áreas específicas de la administración pública dedicadas al calentamiento global. No sólo las áreas de construcción de infraestructura, llamadas de desarrollo sustentable, o de urbanismo y ecología, sino transversales para atender y prevenir este fenómeno en todas las actividades gubernamentales relacionadas con los efectos del calentamiento global.

Hace 11 años, el domingo 26 de agosto, otro amigo mío, Luis Tamayo, escribía en La Jornada de Morelos un artículo sobre el bosque de agua, en el que hablaba de un paradigma diferente con el que debemos visualizar el futuro de nuestro entorno inmediato, a esto me referiré más adelante. En realidad, es urgente la asunción de posiciones porque el futuro ya nos alcanzó, aunque algunos aún no vean esta realidad presente.

Volvemos a toparnos con un conflicto de valores. Al parecer vemos la realidad con lentes diferentes. ¿No estará claro que los bosques son la fábrica del agua y que ambos, bosques y agua, son asuntos de seguridad nacional?

Si fue un error grave de las pasadas administraciones priistas y panistas considerar que la vocación de México era la agricultura y devastaron con las políticas agrarias oficiales una extensión irrecuperable de bosques para dotar de tierras, pobres y de temporal, a los campesinos, destruyendo gran parte de la inmensa riqueza forestal del país, o llevaron a la venta grandes extensiones de áreas protegidas para la urbanización. La vocación de México no es agrícola y el urbanismo debe cambiar de óptica, nuestro país debe fortalecer la vocación forestal con devoción religiosa o, mejor, mística. La riqueza forestal no estriba en la cantidad de madera que los bosques pueden producir, sino en la cantidad de agua y aún de productos forestales no maderables, como son las plantas medicinales, las resinas, el hábitat de nuestra gran diversidad biológica. La idea del presidente López Obrador de crear empleo a través de la siembra de árboles por eso ha recogido la aprobación de todo mundo.

Las definiciones de los paradigmas políticos que enfrentamos son insoslayables. Es urgente encontrar ese denominador común de los valores sociales para enfrentar de la mejor manera posible las adversidades y catástrofes climáticas que ya están presentes. En todos los ámbitos de nuestra vida se asume como un hecho el cambio climático. Es tan evidente como la ferocidad creciente de los huracanes. En México (y aquí no podemos hacernos los ciegos) sufrimos las consecuencias, año con año, de la devastación de este fenómeno climatológico, que con certeza ha incrementado su número, su temporalidad y su peligrosidad, es decir, habrá más huracanes, por periodos más amplios y más de grado máximo). Por más que se esfuercen los cuerpos de protección civil, no los podremos detener, porque el clima ya se alteró. El costo en vidas, en bienes y, sobre todo, en esperanza de vida de calidad para las futuras generaciones es ya muy alto. Si ya conocemos estos hechos irreversibles, ¿por qué no contribuir de la manera más eficaz a reducir sus efectos negativos?

Los valores de la sociedad deben ser congruentes con el objetivo de preservar el medio ambiente. Se trata de valores universales de los que depende nuestra vida en el planeta. Cualquier doctrina o filosofía social los considera prioritarios. Es conveniente retomar la idea del bien común no para fortalecer las posturas panistas, que no acaban de comprender este concepto, sino para intentar convencer a toda administración pública de su consistencia ideológica y pragmática.

El concepto del bien común, que acuñó Tomás de Aquino (siglo XIII, d. C.) y que parte de la comunidad de intereses cristianos de la obra Ciudad de Dios de Agustín de Hipona (siglo V, d. C.), se expresaba como un conjunto de valores orientados al compromiso de cada individuo con los otros hombres. La doctrina de la iglesia católica ha perfeccionado este concepto del bien común (Concilio Vaticano II, encíclicas Mater et magistra, Pacem in terris, Octogessima adveniens) El bien común no consiste en la simple suma de los bienes particulares de cada sujeto del cuerpo social. Siendo de todos y de cada uno es y permanece común, porque es indivisible y porque sólo juntos es posible alcanzarlo, acrecentarlo y custodiarlo, también en vistas al futuro” (Gaudium et spes), “Las exigencias del bien común derivan de las condiciones sociales de cada época y están estrechamente vinculadas al respeto y a la promoción integral de la persona y de sus derechos fundamentales ” ( Pacem in terris). Como podemos ver no es un concepto propio del PAN que, por cierto, ni comprende, ni lleva a la práctica.

Afortunadamente existe una literatura muy amplia para afirmar que tales exigencias atañen, ante todo, al compromiso por la paz, a la correcta organización de los poderes del Estado, a un sólido ordenamiento jurídico, a la salvaguarda del ambiente, a la prestación de los servicios esenciales para las personas, la salud, la economía, la libre circulación de la información y la tutela de la libertad religiosa. Las encíclicas Gaudium et spes y Mater et Magistra, coinciden en la necesidad de la cooperación internacional en vistas del bien común de la humanidad entera, teniendo en mente también las generaciones futuras. El bien común exige armonizar con justicia los diversos intereses sectoriales.

La correcta conciliación de los bienes particulares de grupos y de individuos es una de las funciones más delicadas del poder público.

En un estado democrático, en el que las decisiones se toman ordinariamente por mayoría entre los representantes de la voluntad popular, aquéllos a quienes compete la responsabilidad de gobierno están obligados a fomentar el bien común de la comunidad, del municipio, del estado y del país, no sólo según las orientaciones de la mayoría, sino en la perspectiva del bien efectivo de todos los miembros de la comunidad civil, incluidas las minorías.

Los grupos ecologistas no son herejes, ni apóstatas, son simples ciudadanos que están al tanto de lo que le está sucediendo a nuestro planeta enfermo. Tienen miedo de que, si continuamos con el actual paradigma del progreso, las convulsiones que se alzarán en toda la tierra en la lucha por el agua, por los energéticos, por los alimentos, por la seguridad social y la seguridad nacional, serán inimaginables. El apotegma de Bellum omnium contra omnes (la guerra de todos contra todos) será real en cada uno de los rincones del planeta. Por eso adquiere relevancia el libro de Luis Tamayo, La Locura Ecocida, en el que habla de esa condición interna, de la pulsión de muerte, como mecanismo inconsciente que nos ha llevado a la situación actual y nos llevará a las peores catástrofes de la humanidad.

Quisiera tener la inspiración de Dante para poder describir el futuro inmediato que nos espera si no cambiamos los paradigmas culturales del modo de producción y reproducción social de la actualidad. Estamos en el límite del calentamiento global.


Otra vez América. Parte 2: Los aprendices de la república nueva.

03 Ago 19 | Edgar Herrera | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

Es un mundo lo que estamos equilibrando.

José Martí

El proyecto de liberación nacional, concebida por Martí, fue la continuación de los movimientos independentistas del siglo XIX, interrumpidos por décadas de caudillismos, dictaduras, guerras intestinas e intervenciones extranjeras que amenazaron la civilización de “Nuestra América”.

Aquellas independencias fueron capitalizadas por los criollos y mestizos que, con el tiempo, se convirtieron en las oligarquías locales que impidieron la unidad continental, mediante la creación de Estados-Nación que emprendieron, directamente o no, proyectos de balcanización americana (la partición de Centroamérica en 1840, la guerra norteamericana de conquista y rapiña contra México de 1846-1848), revelando la inviabilidad de estos modelos políticos, subordinados cada vez más a los capitales estadounidense y europeos.

La segunda independencia americana, la definitiva, no obstante, estaba prevista como un largo y complejo proceso en que cada etapa debía consolidarse para no comprometer la totalidad del proyecto continental.

En Martí existen ideas clave para comprender las luchas de su época y las nuestras, así como referentes para direccionar el destino de los pueblos que hoy conforman la humanidad: la democracia, la educación, la justicia social, la independencia económica, la unidad, la identidad, la diversidad de las fuerzas sociales existentes, las tendencias geopolíticas y la lucha política.

Todos estos conceptos derivaron en el proyecto martiano de la “república nueva” de América, cuyo fundamento geográfico y social se encontraba en la liberación de “las tres islas hermanas” de Cuba, Puerto Rico y República Dominicana. En esta zona del planeta se concentraban las viejas contradicciones del arcaico imperio español, con la sumatoria de las nuevas contradicciones y peligros del Amo del Norte, un área decisiva, de ahora en adelante, para el destino de los pueblos americanos.

Esa “republica nueva” llevaría en su sello un pueblo unificado por una agricultura poliproductora, base material necesaria para romper con la dependencia colonial y los modos de producción esclavistas, convirtiendo el anhelo de justicia social en un hecho fundamentado; una educación y una filosofía centradas en el hombre y la mujer como sujetos históricos, en los futuros gobernantes que respondan, creadoramente, a sus realidades sociales; promover una política democrática de masas que, para el “maestro”, tuvo su antecedente en el nacimiento del Partido Revolucionario Cubano como un órgano representativo de la voluntad popular, -de ahí la elección anual su delegado y directores- como un ensayo democrático de esa “república nueva” por fundar en el Caribe y proyectarla al resto del continente.

Como se puede ver, todos elementos –justicia social, democracia, educación, unidad, identidad, independencia económica, soberanía nacional, lucha política- están íntimamente vinculados a la lógica del proyecto de liberación nacional, formulados a la luz de los peligros de la época imperialista en ascenso y, a su vez, acompañados de la necesaria reflexión de las posibilidades civilizatorias, reales, que se encontraban en el seno de las masas americanas, con el fin de crear esa “república nueva” que continúa como un proyecto por realizar.

Hasta aquí hemos sintetizado la contribución de Martí en la historia americana, que también pertenece a la historia de la humanidad, pero a partir de ahora intentaremos esbozar, seguramente de forma incompleta, la dirección histórica que han tomado algunos de estos elementos martianos en el alba del siglo XX.

Historiográficamente hablando, el siglo XX se inauguró con el triunfo de la Revolución Rusa de 1917, nacida al calor de la Primera Guerra Mundial, ejecutada brillantemente por el arte de la insurrección de masas -éstas formadas políticamente por años de huelgas y protestas que impactarían gradualmente en la economía imperial rusa- y la dirección permanente del Partido Bolchevique, decidida a conquistar el poder mediante la instauración, a nivel federativo, de los soviets, o asambleas de trabajadores, campesinos y militares, originados en el ensayo revolucionario de 1905.

Las noticias de Rusia impactarían en la propia conciencia de las masas americanas, detonando el nacimiento de partidos comunistas centroamericanos, lo que significaba un salto adelante en el ascenso de esa identidad continental -establecida mediante lazos internacionales con el pueblo ruso-; la formación de un partido comunista como órgano creado de forma democrática –a partir de la organización de sindicatos obreros militantes del bolchevismo en Centroamérica en 1920-; la identidad nacional, continental, construida a través de un interés de clase obrera, sector social creado mediante las relaciones capitalistas entre asalariados-patrones y consolidadas, en última instancia, por la presencia del capital extranjero, creando las condiciones objetivas no sólo del capitalismo americano, sino también las condiciones materiales y los agentes del cambio social, abanderados por el proyecto emancipador del comunismo soviético, elevados a la práctica universal con la creación de la Tercera Internacional Comunista en 1919.

A grandes rasgos, es la fisonomía de las sociedades americanas de principios de siglo XX, forjándose al calor de las revoluciones mundiales y elevando al cuadrado las previsiones martianas de liberación nacional, no sólo identificando al enemigo como Estados Unidos, sino también revelando la lucha contra los mecanismos imperialistas de penetración económica y subordinación política mundiales, que se extienden del Río Bravo hasta la Patagonia.

Se había inaugurado, a la vez que retomado, la tradición olvidada martiana para América en una nueva etapa, esta vez bajo el cariz del comunismo soviético que, en mayor o menor medida, ahondaba el ideario del “maestro” para y con las nuevas condiciones históricas presentes.

Esta tradición de la década de los veinte fue violentamente clausurada por las dictaduras nacientes de Centroamérica y los errores sectaristas cometidos en los partidos de vanguardia, aunque retomando su ímpetu revolucionario con nuevas organizaciones militantes, insurrecciones armadas, mareas sociales y, principalmente, con la aplastante victoria de la Unión Soviética sobre la Alemania Nazi, extendiendo la esfera de influencia comunista en Asia y Europa del Este, estimulando aún más la conciencia y el imaginario emancipador de América Latina, coronada finalmente con el triunfo de la Revolución Cubana.

Se han cumplido 60 años desde la gesta heroica en Cuba, lo más cercano a una “república nueva” para América, derivando en la historia de una isla que, si bien ha logrado sobrevivir a la industria militar norteamericana, no ha logrado aniquilar el peligro del cerco económico que ha estrangulado al pueblo cubano.

Difícil es pensar, desde hace mucho tiempo, que Cuba lleve por sí sola, y ante los cambios de relaciones internacionales, la formulación de una estrategia continental para la creación de esa “república nueva” que eche sólidas raíces al conjunto de la especie humana. Sin duda, se han multiplicado las condiciones mundiales de liberación nacional –la guerra imperialista sobre Libia y Siria, la tradición revolucionaria en Sudán del Sur, Yemen, Palestina- pero pocas veces se han traducido, esa infinidad de sacrificios y epopeyas, en un programa de transición como lo vislumbró Martí en su época de complicada transición.

Los aprendices del maestro no son fácilmente identificables en la historia americana y en la historia mundial, pero todos comparten una guía y una moral pocas veces vista en nuestros días, que a su vez se articulan en las lecciones extraídas de su caída en la lucha: la conciencia revolucionaria de transformar la realidad existente por una nueva; la capacidad de convertir la derrota de hoy en la victoria de mañana; de transformarse en un sujeto político, ético y estético de la revolución social, siempre abierta al conocimiento y a la defensa del negro, del indio, de la mujer, de la infancia, a ésta que dedicó sus más bellas letras en la Edad de Oro, una publicación mensual suya de poemas y cuentos, su forma última de transmitir el aprecio de la libertad desde la cuna y su lucha como norma categórica para la construcción de tiempos de paz.

Edgar Herrera