EL JICOTE “TEDIO. EL PEOR ENEMIGO III”

07 Ago 20 | Edmundo González Llaca | Clasificado en Cultura, Nacional | 3 Comentarios »

La consecuencia más clara del enclaustramiento ha sido que la humanidad se ha visto obligada a reflexionar sobre su vida cotidiana, principalmente observar sin miramientos lo que se realiza para ganarse la vida. El trabajo no ha sido solamente un medio para que el ser humano sea libre de todo tipo de ataduras de la naturaleza y del ambiente, sino que también, se supone, debe ser un medio para el desarrollo integral de las facultades físicas y mentales del trabajador. Ya sea por estar inmerso en el sistema capitalista, esencialmente competitivo, el trabajo se ha reducido mayoritariamente a un medio de subsistencia. En el mejor de los casos, trabajar para tener la posibilidad de acceder a los tesoros que están al final del arco iris capitalista: el confort, las diversiones y el consumo.
El problema es que el virus vino a hacer añicos estos placebos. No se ha podido ir normalmente a los centros comerciales, donde más de una familia se pasaba su tiempo, comprando y recorriendo aparadores. Los espectáculos y las diversiones están prácticamente inexistentes. Personalmente en los sábados por la noche, sin box, braceaba dificultosamente para salir del tedio. Algunos han optado por el alcohol y los más radicales en la fuga del tiempo muerto, por las drogas. Pues tedio y transgresión van de la mano.
El enclaustramiento ha permitido contrastar los equilibrios personales, acordes al metabolismo, con los que se someten al ritmo del crecimiento material de la empresa, a los horarios que impone la ganancia, a los larguísimos viajes para llegar a los centros de trabajo. La verdad es que descubrir un tiempo en el que cada quien ha hecho lo que se le da la gana, ha sido sentirse como Adán en el paraíso antes de comer la manzana.
En la peor de la crisis de vacío, más de uno ha considerado que si bien el trabajo que realiza no desarrolla su potencial, cuando menos es algo entretenido. Otros más, sin embargo, han puesto a consideración si vale la pena el cheque quincenal por toda la frustración que se padece en el trabajo. Toda esta circunstancia ha hecho que en las redes sociales haya cada vez más memes de los que se resisten al regreso de la rutina. ¿Qué hacer para tener un trabajo en el que se extraiga la realización y la alegría de vivir? El tedio puede ser la matriz que conduzca a esta reflexión.
Reconozco que lo que diré a continuación no tiene como base una investigación seria y sistemática, ni resultado de exhaustivas encuestas, pero si López-Gatell se la pasa diciendo mentiras a nivel nacional, que no pueda yo especular con mis observaciones personales. Creo que el tedio invade hoy más a los queretanos que a los “dendenantes”, ¿La causa? Creo que es la pérdida de tradiciones, en el tedio nos quedamos en el vacío, sin asideros, anteriormente teníamos una serie de fiestas, que eran de todos, sin ninguna distinción. El sentido de la vida tenía una brújula, uno se refugiaba en la alegría comunitaria o en el misticismo personal. La queretanidad era el mejor escudo contra el enemigo del tedio.


La pandemia (IV)

05 Ago 20 | Augusto Isla | Clasificado en Cultura | Sin comentario »

La primera epidemia que sufrió la población asentada en nuestro territorio fue la viruela que apareció en 1530. En una primera versión, se pensó que un esclavo negro del expedicionario Pánfilo de Narváez fue quien contagió a la población nativa. Pero investigaciones posteriores revelaron que, en realidad, fueron los propios nativos que regresaban de viaje a la península ibérica, por supuesto bajo el mando de los conquistadores. Como haya sido, las consecuencias fueron trágicas. El virus “Anthoponic” diezmó la población en 90%. 25 millones fallecieron por causa del contagio. La viruela producía sus efectos por el simple estornudo cercano a la víctima. Para un pueblo exento de estos males, la vulnerabilidad era muy alta. Todo era asombro: ¿cómo el mero contacto salival podía ser tan mortífero? Es de imaginarse la desesperación de quienes se ocupaban de la salud comunitaria. No había paliativo alguno, ni menos medicamento que menguara los efectos virales que se manifestaban con fiebre y sarpullido causante de prurito. Hoy podemos decir, sin hipérbole, que nuestro pueblo ha pagado muy cara su relación con otros. Recordemos que no solo ha sido la viruela, erradicada hasta 1980, sino también la sífilis que nos han traído, como “regalo” perverso los marineros venidos de otros lares. Por solo mencionar ésta.

Pero cabe una aclaración: la presencia de la viruela data de 3 mil años antes de nuestra era. La India y Egipto están en sus orígenes. Bien lo saben los historiadores que registran la muerte de los mismos faraones. Pues, como ya lo he dicho en otras columnas, a nadie perdonan estas plagas, menos aún a quienes las desafían, considerándose inmunes a ellas porque así lo sentencia el poder aunque sea insignificante y pasajero. Como la vida.

* * *

Mi reconocimiento y solidaridad con el personal de salud que hoy ofrenda vocación y vida para salvar la de otros, desconocidos quizás, pero seres humanos al fin que por accidente o, incluso por ignorancia e irresponsabilidad, dejan de respirar víctimas de una actualidad aterradora.


EN DO MAYOR “EL CÍRCULO DE LA LOCURA”

03 Ago 20 | Jovita Zaragoza Cisneros | Clasificado en Cultura | Sin comentario »

Escenas de películas que por alguna razón registramos sin saberlo y quedan guardadas
en nuestra psique, saltando luego como herramientas salvadoras ante momentos en los que nuestro cerebro alerta sobre algo que no aceptamos. Imágenes que son metáforas en cuyo significado encontramos guías o respuestas a nuestra inquietud.

Por hoy traigo a tema una película dirigida por el exitoso director del cine Alan Parker (feb 1944—julio 2020), cuyo fallecimiento, ocurrido este viernes 31, conmocionara a la industria cinematográfica e inspirara emotivas palabras de despedida de quienes trabajaron con él y conocieron su trayectoria. Una de esas voces fue la de la cantante Madonna, quien, bajo la dirección de Parker, interpretó el controvertido personaje de Eva Perón, en “Evita”, filmada en 1996 y acreedora al Globo de Oro.

La película de Parker y motivo de mi tema es Expreso de Medianoche (1978), historia basada en el caso de un estudiante estadounidense.
William Hayes tenía 22 años de edad cuando en 1970 fue sorprendido por la policía del aeropuerto de Estambul con un contrabando de droga (hachís). Presidia el gobierno de Estados Unidos Richard Nixon y la relación con Turquía estaba atravesando por momentos difíciles. Lo anterior derivó en una politización del caso Hayes, cuya condena inicial de 4 años fue ascendida a 30 años. William Hayes estuvo preso 5 años, logrando escapar hacia Grecia para luego ser deportado a Estados Unidos.

Más tarde, ya escritor, Hayes escribió un libro autobiográfico (Midnight Express), narrando lo vivido en la cárcel de Turquía. Su experiencia fue llevada a la pantalla grande, bajo el mismo nombre. El guion fue escrito por Oliver Stone. El peso actoral del filme cayó en el joven actor norteamericano Brad Davis (1949-1991) y en un gigante de la actuación, el británico John Hurt (1940-2017). El filme fue acreedor a varios premios internacionales.

En lo personal hay una escena de esa película, una sola, que me impactó y quedó impresa en mi memoria. Hace un tiempo que me acompaña. Y hoy está más presente que nunca. Es una imagen reveladora que recuerdo a menudo cuando veo cómo se ha apoderado en nuestra sociedad el pensamiento alineado. Me refiero a la escena de cuando el joven reo, Hayes, al enterarse de las complicaciones que está adquiriendo su caso, de las pocas posibilidades que tiene de salir de allí en corto tiempo, comienza a experimentar los estragos de la desesperanza. El ambiente de sobrevivencia en un lugar de hacinamiento y sordidez como lo es una cárcel, le tornan agresivo. Luego de agredir a uno de los guardias o compañeros, es trasladado a la sección psiquiátrica de la prisión. Allí los reos deambulan todos en un solo sentido, dando vueltas en círculo. La escena es Dantesca.

Desarrapados, con la mirada extraviada los reos se entregan al ritual que su mundo de vértigo mental les dicta. Se agitan sus emociones si alguien camina en sentido contrario al de ellos. El joven Hayes comienza a hacer lo mismo, hasta que, en el instante revelador, se percata que está empezando a actuar igual que ellos. Es entonces que descubre que para conservar su salud mental tiene que hacer precisamente lo contrario, porque de otra manera terminará formando parte de ese extravío disfrazado de normalidad y donde ya no se es dueño de nada.

Es un pasaje que acaso dure menos de 3 minutos –según recuerdo-, pero su significado es potente. No actuar, no pensar como ellos es lo que mantendrá su mente dentro de lo razonable que necesita para estar del lado donde todavía se puede distinguir las graduaciones de la cordura. Es esta la escena que me salta muy a menudo últimamente. Cuando veo tanto dentro y fuera de las redes sociales a grupos o individuos alineados a una causa o ideología y observo cómo se agitan sus emociones si una voz desentona en la melodía que en su imaginario resulta perfecta. Y eso, está más presente en el escenario político, en donde un líder marca el tono seguir a los demás. Todos obedecen, funden su canto desafinado a la partitura discordante cuidando no desentonar del grupo donde ha encontrado un lugar de pertenencia. Y ¡ay de aquél que desentone! Así le va.

DOS GIGANTES DE LA POLÍTICA.

Pregunten a don Porfirio Muñoz Ledo, quien de un tiempo a la fecha viene padeciendo los insultos y descalificaciones de simpatizantes e integrantes de Morena, por atreverse a disentir sobre algunas decisiones del presidente y legisladores. Sin miramiento alguno y enojados ante la voz de este político, cuyas críticas emite con sólidos argumentos, las hordas de simpatizantes e incondicionales a Morena lanzan sus infundios, queriendo sembrar la duda sobre la lucidez de sus palabras. Sin respeto alguno por un hombre que se ha caracterizado por ser una voz crítica y propositiva en los partidos en los que militó, lanzan epítetos con los que evidencian la incapacidad para aceptar las observaciones de este político que renunció al PRI en 1987 y que, de manera valiente, acusó al partido de obstruir la democracia.

Es un hombre que entiende los juegos de la política de México, viciada por personajes que con su hacer y actuar han envilecido lo que Muñoz Ledo desempeña con cierto arte. Sabe bien dar los finos quiebres de inflexión para negociar – en el buen sentido- aquello que permitirá el avance del país. Conoce las complejidades de la naturaleza humana. Tiene un sentido de la historia de México. Sabe que la política es un hervidero de pasiones, de egos y ambiciones. De zalamerías y traiciones. Sabe que el poder transforma y que en el buen uso de ese poder depende el destino del país.

Somos varios los ciudadanos que reconocemos en el al político lucido y digno. Y hoy, junto a Ifigenia Martínez unen voces para hacer un llamado a la actual clase política, convocando a “arribar a un pacto de estado o a un acuerdo nacional de emergencia que nos permita atacar con mayor éxito la pandemia mediante el concurso del gobierno, empresarios, trabajadores, academia y sociedad civil. Más de seis horas de debate revelaron sucesivos círculos viciosos que invitan a proceder con certeza y eficacia. Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL, planteó la necesidad de “instituciones públicas robustas” pero no autoritarias, mientras que en la práctica sólo se perciben las castrenses encargadas de 13 tareas civiles. Es extraño que este gobierno sea el primero que detenta una legitimidad abrumadora y sin embargo padezca el vaivén de los poderes económicos y financieros. Cálculos matemáticos indican que lo peor del Covid-19 está por venir, mientras que desde el poder se habla de una cura milagrosa…”

Por la trascendencia del tema y el contenido de los puntos que ambos abordan en esta convocatoria, comparto el enlace https://www.eluniversal.com.mx/opinion/porfirio-munoz-ledo/el-doble-taladro

Dos trayectorias. Dos voces respetables y respetadas por quienes conocemos su trayectoria. Dos gigantes en un escenario incierto y trayendo luz con propuestas que buscan contribuir con el país en este momento delicado y decisivo. Larga vida, pues, a don Porfirio, a doña Ifigenia y a todos esos personajes que han dejado para bien su huella que hoy, los soberbios e ignorantes, pretenden desdibujar para escribir una historia a modo.


EL JICOTE “TEDIO: EL PEOR ENEMIGO II”

31 Jul 20 | Edmundo González Llaca | Clasificado en Cultura, Nacional | Sin comentario »

El tedio es peor que vivir como si se estuviera muerto, porque la vida y las cosas siguen ahí, pero se ha perdido la relación con ellas y todas carecen de sentido. El tedio es como un pozo sin contornos, es un vacío, una caída sin angustia; no se siente ningún malestar, no dan ganas de averiguar lo que se siente y se renuncia a toda posibilidad de esfuerzo. Fernando Pessoa lo resume así: “Sufrir sin sufrimiento, querer sin voluntad, pensar sin raciocinio. La vida es hueca, el alma es hueca, el mundo es hueco”. Algunos autores (Véase sobre el tema el libro de Lars Svendsen) comparan al tedio con una niebla del alma, un enfriamiento del espíritu; nos hacemos impermeables a la realidad y a nosotros mismos. Todo es intrascendente y efímero. Karl Wilmont, lo resume: “El espíritu se encoge, como una ciruela seca”.
En general al tedio se le identifica como una aflicción de la nobleza, de los privilegiados. Las pocas ventajas de la pobreza es que resulta rarísimo que los necesitados padezcan del tedio, ellos viven en la zozobra del ingreso, de la sobrevivencia, por lo tanto en la lucha. Analizamos el tema porque la cuarentena ha hecho que los miembros de la clase media también lo padezcan, principalmente el “tedio situacional”, que tiene su origen en el medio ambiente, personas y cosas, resultado de un aislamiento prolongado. Pero hay otras causas que están haciendo del tedio, como el Corona Virus, una enfermedad que ya no discrimina a ninguna clase social.
La jornada laboral y el dinamismo de la urbe hacen que todos andemos jadeantes y correteados como repartidores de pizzas. Por si fuera poco la tecnología también pone su grano de arena al acostumbrarnos a que todo debe tener una respuesta inmediata. Milan Kundera lo expresa así: “La velocidad es la forma de éxtasis que la revolución técnica ha brindado al hombre. Y, en esa velocidad, podemos olvidarnos de nosotros mismos”.
No es de sorprenderse que por causa de esa cotidiana hiper actividad, de ese estado febril de movimiento, de pronto, cuando el virus nos obliga a detenernos, nuestro umbral de aceptación a un tiempo muerto se vive como un vacío, una oquedad. No todos son capaces de enfrentar esa especie de pasteurización, de pasar de todo movimiento a toda inacción. Es tal el colapso de la existencia que algunos se quedan en estado “sope”, al ver que tantos afanes para aparentemente nada, y es cuando aparece el tedio cuya logística es pasar del aburrimiento, al escepticismo y concluye con el: “Todo vale madre”. Kafka el “vale madre”, en forma más elegante: “Como si hubiese huido de mí todo lo que he poseído, y no hubiese de satisfacerme si regresase”
El sistema es todo, menos tonto, sabe de lo delicado que puede ser que el trabajador le pierda sentido a la existencia, para anular ese efecto ha inventado otras estratagemas: el consumo, los espectáculos y diversas formas de diversión. Las más peligrosas: el alcohol y las drogas. Por cierto, en ésta época ha aumentado su consumo. Algo me dice que las vigas del capitalismo empiezan a crujir.


La pandemia (III)

29 Jul 20 | Augusto Isla | Clasificado en Cultura | Sin comentario »

La pandemia más devastadora de la humana historia ha sido la peste negra o también llamada bubónica, por las ‘bubas’, o hinchazones pestilentes. Por su causa fallecieron en Europa aproximadamente 25 millones de personas. Asia y África registraron entre 40 y 50 millones de contagiados. Apareció en 1347 y tuvo su punto más alto en 1353. Los síntomas de la enfermedad eran la inflamación purulenta de los ganglios linfáticos, fiebre, dolor de cabeza, dificultades respiratorias. El agente infeccioso era las pulgas que se hospedaban en las ratas, depositarias de la bacteria llamada ‘Yersinia pestis’. El imaginario colectivo atribuía la desgracia a la ira justa divina, pero no faltó quienes interpretaron la plaga como una mordedura diabólica de la comunidad judía.
Giovanni Boccaccio (1313-1375), sobreviviente de aquel infierno que diezmó la población de Florencia. En un capítulo de “El Decamerón” dejó para la posteridad el testimonio de la mortífera peste en aquel año 1348. Nos cuenta el italiano que no solamente hablar y tratar con enfermos desataba contagio y muerte de los sanos; el simple tocar cualquier cosa usada por el enfermo infundía el pánico. Huir de la pandemia era la única medicina. Y aun así, pocos encontraron la salvación. Huir significaba abandonar al enfermo sin importar que se tratase de un ser entrañable: amigo, hermano, padre, madre, hijo. Como hoy día, para el enfermo todo era abandono y soledad. En casa, en la vía pública. Los ataúdes eran insuficientes. Familias enteras se acumulaban en uno solo.
¿Y la economía? Destrozada. Ovejas, cabras, cerdos erraban por los campos sin dueño. Las cosechas en total abandono. Con estupor, Boccaccio narra las consecuencias de aquel mal:
¡Oh, cuántos grandes palacios, cuántas bellas casas, cuántas nobles moradas llenas por dentro de gentes, de señores y de damas, quedaron vacías hasta del menor infante! ¡Oh, cuántos memorables linajes, cuántas amplísimas herencias, cuántas famosas riquezas se vieron quedar sin sucesor legítimo! ¡Cuántos valerosos hombres, cuántas hermosas mujeres, cuántos jóvenes gallardos a quienes no otros que Galeno, Hipócrates o Esculapio hubiesen juzgado sanísimos, desayunaron con sus parientes, compañeros y amigos, y llegada la tarde cenaron con sus antepasados en el otro mundo!
* * *
Las pandemias son tozudas, como los políticos ambiciosos. Todavía, en este 2020, hay nuevos brotes de aquel mal. Justo en Mongolia, donde surgió por primera vez.


EN DO MAYOR. “LE VIEIL HOMME ET LES NARCOS”

27 Jul 20 | Jovita Zaragoza Cisneros | Clasificado en Cultura, Nacional | 2 Comentarios »

Su nombre ya es leyenda. Su historia está en corridos y continúa inspirando relatos, documentales y series para la televisión. Y ha llegado hasta Europa en una historieta o comic causando el asombro de quienes en su momento leyeron lo sucedido en los diarios y de quienes no conociendo el caso, hoy saben que está basado en un hecho real.
Y no. No se trata de la recreación del Llanero Solitario montado en su caballo “Plata” y su amigo, el apache Toro y su caballo “Pinto”, historietas que acompañaron a la niñez de mi generación. “Le vieil homme et les narcos” (El Viejo y los Narcos), que iniciara la promoción de la venta del comic el pasado año en Francia y Bélgica, está basado en un personaje cuya historia cimbró la vida de México hace 10 años, cuando la presencia del narcotráfico en nuestro país y la violencia todavía movía el asombro de los mexicanos, porque no formaba parte de la aberrante normalidad en que se ha convertido hoy. “Le vieil homme et les narcos” tiene en un primer tiraje 5 mil ejemplares, con difusión en el mercado franco-belga con un costo de 16.90 euros -366 pesos mexicanos aproximadamente-, y planes de extenderse a España y México…La firma editorial Nouveau Monde Éditions publicitó en su muro de Facebook la obra de 58 páginas con guion de Ricardo Vílbor y viñetas o dibujos de Max Vento, ambos españoles.”, documentó al respecto Antonio Sosa para El Sol de México (7 febrero 2019)
En noviembre de este 2020 se cumplen 10 años de un suceso que en su momento movió nuestro asombro y nos conmovió a tantos. Esta es la tercera vez que traigo a colación su caso y el nombre de quien otras plumas de escritores y periodistas, como Arturo Pérez Reverte, han dedicado también espacio, relatando la historia de un hombre que en el zenit de su vida fue capaz de defender con dignidad y valentía lo que elementos del crimen organizado le quisieron arrebatar.
Hablo de don Alejo Garza Tamez, el anciano de 77 años que el 13 de noviembre del 2010 se enfrentó a más de 30 sicarios en su Rancho San José, ubicado en Padilla, Tamaulipas. Este hombre que recibió amenazas del narco para que les entregara su rancho y que decidió enfrentar la amenaza sólo, sin denunciar los hechos a la policía Tamaulipeca, porque hacía mucho que ese Estado vivía, y continúa, bajo el yugo de la delincuencia organizada. Ante la advertencia de los sicarios a Don Alejo de que si no les entregaba su rancho ellos lo tomarían y el ultimátum de 24 horas que le dieron para hacerlo, el anciano contestó que jamás cedería su propiedad y patrimonio de toda la vida y que les estaría esperando. El hombre reunió a sus trabajadores y les ordenó que al día siguiente no se presentaran a trabajar. No dio más explicaciones. Don Alejo, amante de toda la vida de la cacería, se dedicó a idear su estrategia. Reforzó puertas y ventanas, acomodó sus armas de caza listas para usarse. Y se dispuso a esperarlos.
Por testimonios de pobladores cercanos se supo que el 14 de noviembre pasaron camionetas de sicarios alrededor de las 4 de la mañana. Ese sábado, más tarde, cuando la Marina Armada de México llegó al Rancho San José (situado a 15 kilómetros de Ciudad Victoria), se encontraron con que la construcción sencilla y austera de don Alejo estaba semi destrozada. Afuera había cuatro sicarios muertos y en los alrededores encontraron a otros dos malheridos e inconscientes y a los que sus compañeros abandonaron porque los dieron por muertos. Adentro de la casa un solo cuerpo: el de Don alejo Garza Tamez. Tenía dos armas a su lado y en puertas y todas las ventanas armas de caza y casquillos. Los Marinos, sorprendidos, buscaban rastros de más hombres. No daban crédito a que hubiera sido uno sólo el que enfrentó al grupo de la delincuencia.
Nombre e historia de don Alejo Garza Tamez están presentes. Un hombre de 77 años. Un Estado. Un país entero en el que gobernantes y ciudadanos continúan transitando en una normalidad en la que subyace una realidad de horror que se pretende ignorar no mencionándola. Un país de un presidente cuyos graves problemas los pretende solucionar con decretos y evasiones de una realidad que conoce bien, pero que finge querer combatir con una buena voluntad adornada con palabras que los hechos desmienten.
Ignora el presidente que si la violencia del crimen organizado se manifiesta con sangre y horror, hay otra clase de violencia que él está ejerciendo al negar el sentimiento de indefensión de los ciudadanos de este país que navegamos en océanos de incertidumbre ante una realidad que él se empeña en menospreciar.

MARES DE DESOLACIÓN, RÍOS DE SANGRE Y PUENTES DE IMPUNIDAD.
Hoy, la realidad del narcotráfico operando con sus diversas máscaras ha aumentado y cerrado el cerco en varios Estados. Fortalecido por la omisión de una clase gobernante preocupada por posicionar su control y permanencia en el poder y que niega las historias de muertes, despojos de propiedades, invasiones, asaltos, secuestros, extorsiones que están por todo el país.
Diez años se cumplirán el próximo 13 de noviembre del caso de don Alejo Garza Tamez. Diez años de este caso, pero no significa eso el arranque de la violencia provocada por el narcotráfico. No olvidemos lo ocurrido a mediados de 2009, un año antes de lo sucedido a él, la comunidad LeBarón estaba sometida en Chihuahua a amenazas por denunciar la presencia del narco en esos lugares. El caso de Erick LeBarón, joven de 17 años secuestrado en ese entonces. La exigencia a su comunidad para su liberación fue de un millón de dólares. En un franco desafío a la amenaza la comunidad decidió no pagar nada. A cambio de eso arreció la exigencia para que el joven fuera liberado. Ocho días después, Erick LeBarón fue soltado por sus captores. Un mes después de su secuestro el ejército detuvo a una veintena hombres en un poblado de Nicolás Bravo. Se hacían pasar por elementos de la institución. Declararon pertenecer al grupo delictivo “La Línea”. La detención de los integrantes del narcotráfico no detuvo la voz de protesta de Benjamín LeBarón, quien desde tiempo atrás venía denunciando la violencia en aquellos lugares. En julio fue asesinado junto con su cuñado Luis Whitman. Diez años después, a principios de noviembre del 2019, nuestro país y parte del mundo sería testigo de escenas dantescas ante la masacre de mujeres y niños LeBarón.
Aquí apenas dos casos de los más emblemáticos y significativos por la manera de enfrentarse a sus agresores. Pero hay tantas historias de dolor alrededor de este flagelo que opera al amparo de la impunidad y, en unos casos, con la colaboración de las mismas autoridades de ciertas localidades. ¿Cuántas historias individuales, familiares, colectivas de dolor hay ignoradas y cuántas registradas? Sabemos que es una realidad. Y que es de tal magnitud que continúa creciendo la presencia del crimen organizado en el país entero.
Casos, hechos de violencia que sólo tienen cabida en la parte más oscura de una sociedad capaz de transitar por los laberintos de la inconsciencia, donde lo irracional es tomado por normalidad.
DIVORCIO NECESARIO DE MÉXICO.
Mis ojos tropiezan con la fotografía de una pareja de extranjeros que lucen sonrientes a la cámara. Ella viste una sencilla blusa blanca. El, una camiseta color bugambilia, gorra. Son Mauri y Kenneth Karger, estadounidenses que llegaron hace 20 años a San Miguel Allende a vivir. Hoy anuncian su marcha del país al que llegaron cargados de buenos propósitos, atraídos dicen, por la belleza pródiga natural y de su cultura.
Es a través de una carta escrita por Kenneth Karger, publicada el pasado 18 de julio en el México News Daily que conocemos su historia de puño y letra: “Estoy terminando una relación de 20 años con México y eso es muy triste para mí. Es como el fin de un matrimonio. Lo que hace más triste esta situación es que amo a México. Amo su belleza natural, desde el desierto hasta las montañas y las prístinas playas. Pero más importante, hemos amado a los mexicanos. Yo he invertido personalmente millones de dólares en su país, pero me rindo. Su gobierno claramente no me quiere aquí”.
Su historia nos ha llamado la atención. Kenneth Karger es dentista jubilado. Su hermano y esposa decidieron radicar en San Miguel Allende, involucrándose con la comunidad en labores altruistas, como rescate de perros callejeros. Kenneth por su parte, decidió radicar en Quintana Roo donde invirtió en la restauración de una propiedad ubicada en Puerto Aventuras. Adquirió también otros terrenos sobre el lago Bacalar; también otro rancho semiabandonado en Chetumal. Pronto los convirtió en lugares espectaculares, a donde regresaron las especies animales que habían huido ante el abandono. Además de restaurar los sitios, creó fuentes de trabajo para los lugareños, a quienes ofreció condiciones laborales dignas.
Cuenta él mismo en su testimonio, que su rancho fue invadido en dos ocasiones. “Una por 10 hombres con armas que amenazaron con matar a los trabajadores si no salían de inmediato. Llamamos a la policía. ¿Qué hicieron? Nada. Se necesitó un año y 2 millones de pesos para recuperar mi rancho de los invasores…Tengo otra propiedad en la que estoy peleando una invasión desde hace tres años. He ganado las batallas en los tribunales, pero los invasores están todavía en mi propiedad y he gastado 200 mil pesos en abogados. ¿Ganaré? Sí, pero ya no tengo deseo de seguir peleando esta batalla. México me obliga a gastar dinero simplemente para conservar las propiedades que ya he adquirido legalmente y pagado”.
El de Kenneth es un testimonio vivido en experiencia propia. Pero está lleno de referencias de casos poco son dados a conocer a la luz pública. Comentó que su hermano ha sufrido asaltos en carretera y de otros casos que llegan a él del norte del país, donde algunos habitantes han terminado por malbaratar propiedades y abandonar su estado ante la constante amenaza del crimen organizado. Hasta él llegan noticias de secuestros, ejecuciones.
Estas y otras experiencias nada agradables refiere haber sufrido este ciudadano estadounidense que llegó a aquellos lugares con una propuesta de disfrutar, pero también contribuir con la comunidad. Hoy se despide con la certeza por el experimentada de que en esta tierra el estado de derecho es tan frágil, que cualquiera puede violentar. Y que la vida, es también un bien sujeto a capricho de quienes, desde hace mucho, operan con total impunidad.
zaragozacisneros.jovita@gmail.com


“HA PARTIDO A SU DESCANSO ETERNO, LA MEJOR Y BELLA VOZ DE LA RADIO COMERCIAL Y CULTURAL DE NUESTRO AMADO QUERETARÍN”.-

27 Jul 20 | Mario Rodríguez Estrada | Clasificado en Cultura | Sin comentario »

El pasado 15 de julio, a las 20 horas de este cabalístico 2020, partió, hacia tal vez mejores estadíos, donde seguramente continuará ejerciendo su “trabajo”, de impartir felicidad a todos sus radioyentes; nuestro querido amigo Don ALFREDO GARCIA VARGAS,camino que inició muy joven a través de las ondas radiales de XENA y XEJX, donde, desde sus primeros minutos de actuación, electrizó a todos los Queretanos de “aquellos tiempos”, por su bella, sonora y modulada voz, educada mediante el continuo ejercicio de declamar en alta, mediana y baja locución, los mas hermosos versos que le hacía recitar su inolvidable Maestro de primaria Profesor José Antonio Estrada Pérez, más conocido como el maestro “Toto”, allá por la mitad de los años “cuarenta”, bajo los añosos patios y salones de la no menos antigua Primaria “Benito Juárez”, cuando ésta se situaba en la calle de Madero, entre Guerrero y Ocampo, respondiendo a mi pregunta “¿a qué se debía su bella voz ?”, llenándome de nostalgia y orgullo, el que alguien agradeciera y recordara a mi ilustre tío materno.
El Contador Jesús Romero Santoyo al escucharle en una plática con sus compañeros universitarios, lo llamó aparte para invitarlo a trabajar en la Radio comercial queretana, Alfredo se sorprendió de que aquel maestro de la dicción, y excelente locutor, le ofreciera algo semejante, aceptando de inmediato, sin preguntarle cuanto era la paga, y acompañado de uno de sus amigos, penetrar al sacrosanto estudio radial, sin saber, ni remotamente manejar un extraño y enorme aparato llamado Consola, a cuyo lado estaba el aparatito que iba a ser por muchos, pero muchos años su inseparable amigo, el micrófono, que al empezar a hablarle, no le hizo el menor caso, pues había que conectarlo con el monstruo aquel que lo miraba con fieros ojos.
Utilizando el viejo método de acierto y error, que en un principio fue de real horror, logró que su nuevo amigo hablara con el eco de su voz, y ya todo fue miel sobre hojuelas , excepto cuando se dio cuenta el “alto” sueldo con que eran retribuidos los antiguos trabajadores de la radio, 25 centavos por hora, Alfredo de por sí fúrico y algo bilioso, no le pareció nada bien y usando sus dotes de persuación, logró conjuntar a la mayor parte de sus compañeros y le hicieron un paro al Maestro Romero Santoyo, quien lo pensó bien y les aumento el sueldo a un peso con ochenta centavos por hora trabajada.
Resulta que el estudio que mencionamos, para refrescarlo y airearlo un poco, daba al patio de la casa que por “aquellos tiempos” ocupaba la familia de mis padres y hermanitos, Jorge, María Luisa, Ana Gloria y Pepe…Mario Re, el mayor, por aquel año de 1954, estaba terminando sus estudios de Secundaria en la gloriosa Secundaria Nocturna para trabajadores, siendo amigo de su compañero de salón Antonio Robles, excelente locutor y amigo a su vez de Alfredo, nos presentó, sin gran trascendencia, pues este se sentía la mamá de los patitos, pues todo mundo lo alababa y apenas si me hizo algo de caso, no así Toño Robles, que me consiguió de la pequeña, en ese entonces, discoteca de la estación, la música de las canciones “Torna a Sorrento y Violetas Imperiales”, mismas que el Maestro Don Adolfo X, Blanco me había marcado para cantarlas en la fiesta de fin de cursos, próxima a celebrarse en el Teatro de la República.
La excelente voz de Alfredo fue la culpable de que destacara sobremanera en la Radio queretana, y culpable además de que no siguiera estudiando su carrera de Leyes en la Universidad, su vida la llenó de amigos y de música, apasionándose por el Tango, inaugurando el programa que se convirtió en el motor de su vida: “FIESTA DEL TANGO Y DE LA CANCIÓN, EN TORNO A LA MEDIA NOCHE”, QUE TRANSMITIÓ POR TODAS LAS ESTACIONES EN QUE LE TOCÓ TRABAJAR…XENA, XEJX, XEQG,Radio Querétaro, terminando en Radio Universidad, donde formó una gran audiencia y miles de fans por su programa.
Alfredo minada su salud por los años, los pesares de vivir en solitario y sus frecuentes mal pasadas, fue minando su estado físico, sin dejar la casa de la calle Arteaga, misma que por un tiempo fué asiento de su familia ,la que al paso de los años, lo mismo que Alfredo se fue deteriorando con gran alarma de su familia, sobrinas, sobrinos y amigos que le visitábamos en ella, pues los techos podrían aplastarle, con gran renuencia aceptó irse a la casa de descaso “luz al ocaso”, misma en donde pasó sus últimos años de vida, asistido por una gran dama: Normita, que lo cuidaba 24 horas al día…en los penúltimos meses su gran amiga Lupita Escobedo, el Ing. Pepe Valencia, su Técnico de cabecera, quien con suprema paciencia y cariño le grababa sus programas radiales y su amigo Mario RE, le invitábamos s desayunar, acompañándonos con supremo gusto, hasta que el tal COVID nos separó, dándonos tan solo la pequeña oportunidad de saludarlo telefonicamente.
Alfredo siempre conservó la misma tónica de vida, expresada musicalmente por Raúl di Blasio en su obra “CORAZÓN DE NIÑO”, sin apartarse jamás de la gran musicalidad y belleza de su música preferida LOS TANGOS, misma pasión que compartimos, junto con mi gran Divo de Bernal.
Alfredo García Vargas vivirá en nuestros corazones y recuerdos, en tanto, con lo que nos quede de vida, sigamos disfrutando de la música, DE TODAS CLASES, QUE TANTO AMÓ… CON LA MIRADA PUESTA EN EL INFINITO…AÑORANDO TRISTEMENTE A LA COMPAÑERA… QUE ALGUNA VEZ LLEGÓ…Y NUNCA SE CONCRETO…Mario RE le abraza y saluda a todos ustedes sufriendo el dolor que sentimos cuando un gran amigo se va…descanse en PAZ.


EL JICOTE “EL PEOR ENEMIGO: EL TEDIO”

24 Jul 20 | Edmundo González Llaca | Clasificado en Cultura | 1 Comentario »

George Sand, novelista francesa del siglo XVIII, tuvo una vida sentimental azarosa, entre sus amantes se encuentra ni más ni menos que Chopin y Musset. Ya anciana fue a la oficina de correos, los telegramas eran algo novedoso y es ayudada por un hombre de su edad, de recompensa le da una moneda. Al retirarse le pregunta al portero quién era ese viejito tan amable que se ganaba la vida ayudando a la gente, el empleado le da el nombre. Es grande su sorpresa, era un hombre que en su juventud había sido su amante, con él había vivido un tórrido romance, incluso se trataron de matar, ante tanta pasión y tanto pleito optaron por hacer un pacto suicida que afortunadamente quebrantaron. Ella lo observó por un buen tiempo. Al llegar a su casa escribió: “Lo más grave de la vida no es el dolor, no es tampoco el sufrimiento, lo peor que nos puede pasar, es no sentir nada”.
Varios amigos y amigas, se diría convencionalmente, de todos los niveles sociales, edades, ideologías y partidos me dicen que ya quisieran tener ese ocio creativo y divertido que tanto pondero, pero que al contrario, en el encierro, sin trabajo ni diversiones, lo que sienten es un hueco; una falta de interés en todo. No les anima mayormente regresar al trabajo ni tampoco les entusiasma seguir como están. Dicen: “Es una especie de vacío, como que tanto tiempo sin hacer nada, me ha hecho perderle sentido a las cosas”. Los antiguos le llamaban “tedium vitae”, “cansancio de vivir“, posteriormente “acedia o spleen”. Lo primero sería saber sobre qué estamos hablando, son sensaciones parecidas, sus diferencias son de matiz, tenemos que hacer lo que llaman los ingleses: “splitting hairs”, “dividiendo cabellos”. En la meticulosidad lingüística. Una cosa es estar aburrido, es decir, perderle el gusto a algo, pero será pasajero y pronto volveremos de regreso a lo que estábamos haciendo. Lo que experimentan mis amigos no es propiamente depresión, porque ni siquiera tiene el dramatismo y la angustia de una depresión. Un amigo resume su estado: “Me vale madre todo”. Otra sensación es la nostalgia, que es una pena por el anhelo de un regreso de algo que se tuvo y ya no se tiene. Su prima hermana es la melancolía, son tan parecidas que algunos afirman que son sinónimos. Mi amigo Julio Figueroa afirma algo interesante: “La nostalgia endulza el pasado y suprime el lado amargo de las cosas; la melancolía, junto a la añoranza, mantiene la mirada crítica”. Por mi parte me apoyo en Víctor Hugo, que decía que la melancolía es: “La felicidad de estar triste”. Creo que la melancolía no es la sensación de una pérdida concreta, Es como una atmósfera, no hay fijeza, una vaguedad agridulce que se acepta que ya pasó.
Lo peor de todo es lo que dice George Sand: “no sentir nada”. Esta afección del alma tiene un nombre: tedio. Es la sensación de que se está al margen de todo, nos engulle sin trascendencia; la existencia misma y el mundo son insustanciales y vacuos. En fin, yo soy de naturaleza triste, la depresión no va conmigo ni tampoco el aburrimiento, pero siempre ando de puntitas alrededor de los charquitos de la nostalgia y la melancolía. Ante la posibilidad de caer en ese lodazal del tedio, mejor le seguimos después.


La pandemia (II)

22 Jul 20 | Augusto Isla | Clasificado en Cultura | Sin comentario »

La peste antonina fue la primera gran pandemia de la historia. Tuvo su epicentro en Roma. La llevaron los soldados romanos que regresaban de la guerra contra los partos cuyo imperio, el de Partia, disputaba con Roma el control del Oriente Extremo. Durante quince años (165-180 de nuestra era) asoló la ciudad. Dos mil personas morían a diario, aquejadas por la fiebre, la diarrea, supurada la piel. El diagnóstico fue obra de Galeno, el célebre médico de la Antigüedad. Como hoy día, la gente, por el temor al contagio, se guarecía en sus casas. El impacto económico fue brutal, como el de ahora: paralizó el comercio.
Los observadores de aquel momento interpretaban la desgracia como el amargo fruto de preocupaciones y desesperanza. A nadie perdonó aquella pandemia: arrastró consigo a humildes y poderosos. La víctima más sobresaliente fue el emperador Marco Aurelio, cuyas Meditaciones han llegado hasta nosotros por ese aire de eternidad que imprimió su temple estoico. En mitad de aquel horror, ejercitó su pensar siempre sereno, pese a que la pandemia le arrebató a ocho de sus trece hijos y a su propia mujer. Algo tenía claro el emperador filósofo: “La destrucción de la inteligencia es una peste mucho mayor que cualquier infección”. Gran lección para los idiotas que hoy gobiernan el mundo. Lección del pensamiento y de la acción: Marco Aurelio propuso una Constitución igualitaria. “La razón, que hace de nosotros seres razonables, nos es común –escribe Marco Aurelio–: ella es quien prescribe lo que debemos hacer o no; por consiguiente, también la ley es común; si es así, todos somos conciudadanos: vivimos juntos bajo un mismo gobierno, y el mundo es como una ciudad; porque ¿de qué otro gobierno común podría decirse que participa todo el género humano?”. Política y pedagogía abrazaron la conducción de su reinado. No era un populista: poseía el sentido de la justicia; fue un visionario, lo que hoy llamaríamos ‘un líder’ del proceso civilizatorio, en medio de las adversidades. Entereza y valor guiaron su vida. Aún en el lecho de muerte, sentenció: “Adáptate a lo que te ha correspondido vivir. Y a las personas que te han tocado en suerte, ámalas de verdad”.
* * *
Mi reconocimiento y solidaridad con todo el personal sanitario que, en esta pandemia, ofrenda su saber e incluso su vida para salvar otras, con ese espíritu estoico que, sin saberlo acaso, rinde un tributo a Galeno.


VIAJE al centro del mundo

18 Jul 20 | Julio Figueroa | Clasificado en Cultura, Nacional | Sin comentario »

Querétaro es todo Querétaro. México es todo México. América es toda nuestra tierra americana. Todo el país es mi país: de frontera a frontera, de costa a costa, y en medio: sus montañas, sus ríos, sus nubes, bosques, valles, selvas, caminos y carreteras, puentes, el desierto y el semidesierto, sus pueblos y sus ciudades. Toda esta gente es mi gente. Ricos y pobres. ¿Por qué hay ricos y pobres? ¿Cómo es el mar? ¿Conoces el mar? ¿Quieres conocer el mar? No el mal, el bien.

Viaje al fin del mundo. Pasando por dos pequeñas comunidades: Llanos de Santa Clara y Medias Coloradas, en el municipio de San Joaquín, en el estado de Querétaro, tierra adentro y a orillas del mundo. 13-15 familias y menos de cien gentes en cada una de ellas. Comunidades rurales pobres. Poca educación, poco trabajo, pocas esperanzas. Familias cuya dieta diaria es leche, atole o café, galletas, sopa de pasta, arroz, huevos, frijoles, salsa, tortillas; una o dos veces al mes comen carne.

Un pequeño grupo de trabajo acompañamos al sembrador GHR. ¿Qué siembra? Letras, números, imágenes, sueños, esperanza. Un programa de vida: “La escuela es nuestra”. Un salón de clases para cinco-trece niños de preescolar y primaria. Con un profesor multigrado. Los recursos necesarios para construir, echar a andar y mantener el funcionamiento de la pequeña escuela que puede abrir el camino de la vida por el mundo.

Los recursos del gobierno federal directamente en manos de la gente. Sin pasar por los filtros y los moches de los gobiernos estatal y municipal, y los concesionarios. En manos de las familias que necesitan las escuelas para sus hijos. Especialmente en manos de las mujeres, quienes tienen que administrar y cuidar el dinero, tomar decisiones y elegir lo que se va a hacer y cómo se va a usar el dinero. Nada fácil en tierra de machos. Un primer recurso de 150 mil pesos. Que curiosamente alcanza para hacer lo que los gobiernos locales hacen por 400 mil pesos.

Todo consiste en organizar bien los recursos, tomar buenas decisiones y vigilar las obras. Emprender el largo y difícil camino de hacer comunidad y el tejido social favorable a los hijos en crecimiento, niñas y niños en la edad de la escuela, los juegos, las ilusiones y los sueños. ¿Qué quieres ser de grande? ¿Qué te gustaría estudiar después de la secundaria? ¿En qué te gustaría trabajar? Muy bien. Primero tienes que hacer la primaria y dar buenos resultados. Luego, ¿habrá continuidad?

Tres elementos tienen que conjugarse en favor de los niños en su comunidad: la escuela, el trabajo y su vocación personal individual.
La escuela. La información básica de las materias esenciales: leer y escribir, hablar y exponer, hacer cuentas (matemáticas), geografía, historia, biología, medio ambiente, lenguaje… Información y formación del peque en su conciencia. Despertar el amor al saber, la curiosidad, saber preguntar, dudar, buscar, conquistar la libertad, la mirada crítica y fraterna.
Trabajo. ¿En qué voy a trabajar a los 15, 20, 25 años? ¿Cómo encender mi voluntad de ganancia para poder vivir, junto a mi voluntad de servicio a la comunidad, la sociedad, el país? ¿Cómo dar algo al mundo por lo que el mundo me ha dado? ¿En dónde voy a trabajar?
Vocación. Es un fuego interior que hay que despertar, sentir y alimentar. ¿Qué me gusta hacer y qué quiero ser? ¿Cuáles son mis talentos naturales y cultivados, al lado de mis defectos y limitaciones? ¿Cuáles son mis posibilidades en el medio en que vivo y en otros medios, otros mundos? ¿Cuál es mi camino con corazón?

Falta escuela para los niños y el buen inicio de su educación y formación escolar, y falta escuela para que los adultos y las madres terminen sus estudios elementales: primaria, secundaria, oficios.
Falta trabajo que proporcione los medios necesarios para la vida.
Falta amor al saber y el conocimiento, curiosidad por el mundo, hambre de libertad y de justicia, fraternidad y espíritu humanista y crítico.
Amor a la vida y hambre de igualdad y democracia. Carne, proteínas.
¡Faltan tantas cosas a unos muchos y sobran tantas cosas a otros pocos! ¿Cómo mejorar el mundo en que vivimos?
¿Cómo equilibrar la humana voluntad de ganancia y la humana voluntad de servicio?

–Hoy quiero tomar lo mejor del mundo, porque también es mío, me pertenece, soy hombre, mujer, ciudadano del mundo y todo el mundo es mi mundo, toda la tierra es mi tierra.
–Pero también hoy quiero dar al mundo lo mejor de mí. ¿Qué es lo mejor en mí y qué puedo dar al mundo?
–El palabrero, estas pocas palabras democráticas.
–“Y reconozco que me importa / ser pobre, y que me humilla, / y que lo disimulo por orgullo”. (Rubén Bonifaz Nuño, “Fuego de pobres”, poema 15).

Un pequeño grupo de trabajo acompañamos al sembrador GHR al fin del mundo que es el centro del mundo. En un país llamado México que desde el siglo XIX es una república federal que vive bajo un férreo centralismo. Todo gira en torno a la capital del país, la capital del estado, la cabecera municipal, el centro histórico. Pero estas palabras fraternas y agradecidas giran en torno a Medias Coloradas y Llanos de Santa Clara, en dos rincones del municipio de San Joaquín, uno de los más pobres y menos poblados del estado de Querétaro. (¿Por qué Medias Coloradas se llama Medias Coloradas?).

¿Y qué siembra el sembrador GHR? Posibilidades, metas, recursos, caminos de vida, sueños, imágenes, números, letras.

¿Y quién diablos es ese sembrador GHR? Un maestro duro y exigente. Una cabeza clara y bien organizada, sabe diseñar y ejecutar. Un animal de trabajo, no de sociales. Un académico y político que le gusta hacer trabajo comunitario de escritorio y de terracería. Una voluntad y un saber firme y flexible. ¿Ingenuo, idealista, cordero entre animales de presa?

No lo sé. El tiempo y los hechos lo dirán.

–El sembrador es un faro de luz y esperanza en el fin del mundo que es el centro para sus pobladores. Porque el centro se desplaza. Y el centro está ahí, aquí, donde estás de pie.


EL JICOTE “PANDEMIA: PESADILLA Y SUEÑO”

17 Jul 20 | Edmundo González Llaca | Clasificado en Cultura, Nacional | 1 Comentario »

Francisco Perusquía es el único filósofo de carne, hueso y espíritu que he conocido. Sabio, bondadoso, magnánimo, humilde. Descansa en paz maestro, hermano, amigo. En todo ejemplar.

El encierro ha hecho que volvamos los ojos a nosotros mismos, a la familia, al trabajo, a nuestras rutinas y diversiones. Nuestras preocupaciones y valores las hemos pasado por un soplete. El materialismo ha sufrido un duro golpe, nos hemos dado cuenta que necesitamos menos cosas de las que antes considerábamos indispensables. El capitalismo no se dejará vencer tan fácilmente, procurará convencernos de que todo ha sido una pesadilla, un tropezón, pero que todo seguirá como antes, con la sola incomodidad del tapabocas, pero incluso con originales y exclusivos diseños. En fin, después de una transición el mercado con todas sus tentaciones de consumo nos espera con nuevas ofertas. El problema es que mucha gente ya duda resistir un trabajo por el dinero para comprar. Este tiempo nos ha permitido reflexionar si nuestro trabajo nos deja satisfechos, de acuerdo con el origen etimológico de la palabra: “satisfacere”, hacer bastante. ¿En verdad desplegamos en nuestra jornada todo nuestro potencial como seres humanos? Pero incluso en el caso maravilloso de que efectuáramos un trabajo que nos permite el desarrollo integral de nuestras facultades físicas y mentales, todavía tenemos intereses que quisiéramos cumplir, pero sin dinero y sin tiempo, parecería que su destino es quedarse como una deuda en nuestra realización; es la alegría personal la que pagará la factura.
La cuarentena ha sido una gran matriz de vocaciones, de gente que busca nuevas formas de ganarse la vida en cosas que más le gustan o que le dejan más tiempo para hacer lo que auténticamente les da la gana. El encierro ha permitido recordar las formas antiguas de organización de la vida, que ayuda a la forma de resolver las dudas que ahora nos atormentan. Ya Platón escribía: “La naturaleza no hace zapatero ni herrero: semejantes ocupaciones degradan”, Ese barbón alemán que se niega a pasar de moda, Carlos Marx, sobre la misma línea escribía: “Pues en cuanto el trabajo se distribuye, cada hombre tiene una esfera particular y exclusiva de la que no puede escapar –es cazador, pescador, pastor o crítico-, y debe seguir siéndolo si no quiere perder su medio de vida, mientras que en una sociedad comunista, donde nadie tiene su esfera exclusiva de actividad sino que cada uno puede perfeccionarse en la rama que desee, la sociedad regula la producción general y hace posible que cada uno haga una cosa hoy y otra mañana, cazar a la mañana, pescar a la tarde, criticar después de la cena como a mí me gusta, sin convertirse jamás en cazador, pescador o crítico”.
El encierro nos abrió fugazmente a la sociedad ideal donde el tiempo libre es la mayor fuente de felicidad, con un mérito, no se fincará la dicha en la esclavitud ni en la explotación. Será una nueva civilización que, gracias a la tecnología, se podrá mantener la producción y el desarrollo, sin descuidar lo más importante: el ocio. La pandemia ha sido una pesadilla, pero ha tenido también un gran provecho: nos ha permitido soñar.


La pandemia (I)

15 Jul 20 | Augusto Isla | Clasificado en Cultura | Sin comentario »

Comienzo por decir que la pandemia es una enfermedad, en el caso de la presente, de origen viral que se extiende por varios países, si no es que por todo el planeta. Como toda pandemia, desnuda la vulnerabilidad humana. Impacta al cuerpo social, pero sobre todo a su parte más débil, aquella golpeada por la pobreza. En esto ha puesto énfasis Byung-Chul Han, brillante filósofo coreano residente en Alemania. En este sentido, la Covid-19 no es solo un problema sanitario, sino también social. Enferman y mueren, más aquellos trabajadores que tienen que continuar sus labores en las fábricas, en los mercados, en la recolección de los desechos… Y desde la perspectiva de los países, aquellos que no disfrutan de buenos sistemas sanitarios. Como lo ha señalado el coreano la pandemia impone un control de nuestros cuerpos. Es decir, da lugar a una “sociedad disciplinaria biopolítica”. El virus es “un espejo”. Nos muestra cuán grande es nuestro temor a la muerte, de suerte que el sobrevivir se convierte en “algo absoluto”. De ahí, nuestra obediencia al confinamiento. De modo que todas nuestras energías se concentran en la prolongación de la vida. Así, la buena vida y los placeres cotidianos pasan a un segundo término. Acosados por el pánico, estamos dispuestos a sacrificarlo todo, ese mismo que logra vencer incluso el orgullo de habitar en las grandes urbes. La pandemia doblega ese sentimiento de superioridad de ser alemán o estadounidense, a tal punto que el virus, tal parece, se ensaña con los neoyorkinos cuyo hacinamiento paga el costo de su falso bienestar. Nueva York, el mismo París, pierden su brillo y contemplan, aterrados, la multitud de fallecidos. A juicio de Byung-Chul Han, la Covid-19 “hará que el poder mundial se desplace un poco más hacia Asia. Visto así, el virus marca un cambio de era”.
La pandemia nos recuerda lo que decía Montaigne, que la vida “sólo es un relámpago en el curso infinito de una noche eterna, […] la muerte ocupa toda la parte delantera y toda la parte trasera de ese momento y buena parte también de ese momento mismo”.
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Mi reconocimiento y gratitud a médicos y personal de la salud que luchan por salvar la vida de los desconocidos, con alto sentido del deber.