La fiesta y la contingencia

28 Mar 20 | Julio Figueroa | Clasificado en Cultura, Queretanidad | 1 Comentario »

No se trata sólo de repartir dinero; la idea de fondo es tratar con dignidad a nuestros viejos y que ellos sientan y recuperen la dignidad y la alegría de estar vivos.

El gobierno del actual Estado mexicano piensa en nuestros viejos como personas y les ofrece un modesto pero vital aliento de vida.

Los viejos no son tan sólo una cifra estadística, un número, un dato; son vidas vividas a lo largo de 68, 70, 80 años.

En una población tremendamente desigual, injusta y pobre, ¿por qué no ofrecerles un poco de bienestar económico a nuestros adultos mayores?

Los viejos son nuestra memoria de la vida y el trabajo, la familia y el tiempo, los sabores y sinsabores en la tierra, las vicisitudes vitales.

Un aliento de vida en la vejez es un aliento de dignidad.

Yo aplaudo sin reservas este apoyo directo a los adultos mayores, a los discapacitados, a los jóvenes, a los estudiantes.

Ni Peña ni Calderón movieron al México desigual y jodido, empobrecido.
El México real y profundo sí se mueve con Obrador, para bien o para mal, y trata de empujarlo hacia adelante. Nada fácil.
Nos guste o no, López Obrador sí mueve a México, ¿hacia dónde?
¿AMLO y su gobierno llevarán al país a un buen puerto de abrigo al final de su sexenio, 2024, o lo dejará colgado en el puente, tendido en el llano en llamas, crispado y enfrentado entre sí al fin del camino?
No lo sé.

Durante varias horas me tocó ver el operativo del pago de la pensión para el bienestar de los adultos mayores, en la escuela del CETIS 142 en el municipio de Tequisquiapan, Querétaro. Doble pago esta vez por la contingencia de salud nacional y mundial.
Un buen operativo desarrollado por una veintena de jóvenes y mujeres maduras al servicio de una noble causa social. Un servicio bien coordinado, ágil, eficiente, lleno de buenas atenciones, desde la puerta de entrada del CETIS, el largo recorrido entre árboles y sombras y sillas de la escuela, hasta las mesas de pago, con gel en las manos, distancia entre las personas y tapabocas, con un trato digno hacia nuestros queridos viejos, cansados, trabajados, con problemas, penas y alegrías como todo el mundo.
En el primer día de los cuatro que durará el operativo de entrega del apoyo económico fueron atendidos, bien atendidos, unas 500 personas.
Por la pensión doble de dos bimestres, marzo-abril y mayo-junio, cada uno recibió 5,240 pesos.
Durante horas yo vi los cuerpos endurecidos y los rostros contentos, silenciosos o platicadores, dignos, de nuestros hermosos viejos mexicanos.
El operativo fue casi una fiesta. No una pachanga. La fiesta del apoyo, el bienestar y la dignidad de los adultos mayores que han vivido todo lo que se vive en el mundo, alegrías y penas, satisfacciones y tristezas.
Y de pronto la contingencia, hacia las 3 de la tarde.
Un hombre de 81 años, con el apoyo recibido en la bolsa, camina hacia la salida del CETIS 142, y de pronto dice que le falta el aire, que no puede respirar, lo sientan en una sombra sus familiares que lo acompañan, sería el sol, la hipertensión, la alegría del bienestar, la enfermedad crónica que padecía, el destino… le viene un infarto y fallece. En cuestión de minutos llegó una ambulancia y los paramédicos le brindaron los primeros auxilios, bombearon el pecho, el corazón, hicieron todo lo posible y nada se pudo hacer, el hombre quedó tendido en el suelo bajo la sombra verde de los árboles, rumbo a la salida que ya no alcanzó, o más bien se fue por otra salida: la del fin de la vida, con su apoyo y la solidaridad en la bolsa. Amén.
Era la última hora del operativo para el bienestar, y naturalmente dejó un aire de tristeza y de luto.
–Tras el goce va la pena, dice el poeta.

Nos guste o nos disguste, el país se mueve, ¿hacia dónde?
Contingencia: lo que puede suceder y lo que puede no suceder.
Por ahí me crucé con el doctor GHR y nos saludamos fraternalmente; político de academia y terracería, con ideas y acciones, de decir y hacer.

Q, Presidentes, viernes 27-III-2020.
juliofime@hotmail.com


Una nueva cultura genérica en tiempos de aislamiento mundial.

28 Mar 20 | Edgar Herrera | Clasificado en Autores, Cultura | Sin comentario »


En un artículo anterior mencionamos la necesidad de construir una cultura genérica, tal como la concebía Marcela Lagarde en su texto Identidad sexual y derechos humanos. En estas difíciles condiciones de aislamiento mundial, que impactan directamente en la vida y la salud mental de los niños, los adultos mayores y las mujeres, resulta crucial intentar descifrar la actualidad del mundo desde la perspectiva feminista de esta cultura genérica.
Los tres principios de esta nueva cultura de género (solidaridad, sororidad y mismidad) se abren paso en diferentes latitudes del planeta y en grados distintos. No obstante, nos referiremos brevemente a la situación del país del sol naciente como guía de nuestras primeras reflexiones.
En el Japón, uno de los primeros países afectados por el Coronavirus, se resiste el embate biológico gracias a su formidable sistema de salud que se traduce en la no aplicación de una contingencia nacional; su industria y su mercado internos siguen prácticamente activos, influyendo poderosamente en el elevamiento de un espíritu nacional que nada tiene que ver con nuestra triste política moral, fomentada por la Cuarta Transformación. La apreciación y la resignificación de la vida humana y su armoniosa relación con la naturaleza, son resultado de una generosa concesión del gobierno nipón para permitir la libre circulación de sus habitantes ante el espectáculo ofrecido por sus famosos cerezos de flor.
Japón constituye uno de los referentes socioculturales más prominentes para investigar las necesidades, carencias, limitaciones y fortalezas de América Latina y el Caribe para generar una cultura democrática de género. Intentaremos delinear algunas ideas, aclarando que este artículo no agotará sus múltiples aristas de análisis.
¿Cómo podemos siquiera pensar la solidaridad entre hombres y mujeres cuando el 80 por ciento del personal médico en la región está constituido por mujeres, que refleja la extensión de los roles de género de aquéllas para el cuidado de las personas dependientes? Esta realidad arroja también luces sobre la vulnerabilidad de las mujeres ante el Coronavirus, especialmente para las mexicanas cuyo país ocupa el primer lugar de brecha salarial en el continente y, actualmente, en constante amenaza para profundizar los recortes salariales y elevar los despidos.
La feminización del sector laboral médico, que se precariza con la desigualdad salarial, es también acompañada por el peligro que implica el aislamiento de las mujeres y su retorno a los hogares, no solo para reproducir su rol de género para las actividades domésticas y del cuidado de los hijos y adultos mayores, sino que también revela la cuestión de la violencia ejercida por los esposos. De acuerdo a datos del INEGI en 2018, 4 de cada 10 feminicidios ocurren en el hogar en manos de sus parejas, mientras que 6 de cada 10 mujeres han sufrido violencia intrafamiliar.
Las mujeres, los niños y los adultos mayores son víctimas de esta pandemia silenciosa llamada machismo. Colectivos feministas y organismos internacionales han advertido de un aumento de la tasa de violencia en los hogares como resultado de un aislamiento permanente que reproduzca las tensiones psicológicas y económicas del confinamiento, la falta de apoyos y recursos del exterior y el corte abrupto de la movilidad como signo de la autonomía de las mujeres.
Naturalmente que nosotros, como hombres que hemos normalizado la violencia machista y que nos hemos autoviolentado de múltiples formas, tenemos una gigantesca responsabilidad de crear ambientes seguros y equitativos entre los sexos, visibilizando, durante el proceso, otras diversidades humanas con sus respectivas necesidades y temporalidades, como son la infancia, la vejez, los homosexuales, las lesbianas, etcétera.
Mientras que algunos Estados (Argentina, Italia, España, Chile, Israel) han militarizado su dominio autoritario, esto mediante el aislamiento y la asignación de la política de salud pública en manos de la policía y el ejército, otros Estados demuestran el fracaso y la ficción de su supuesta hegemonía mundial, como el territorio estadounidense que se ha convertido en el epicentro de la pandemia; Cuba, país víctima de un bloqueo que ha durado más de medio siglo, demuestra uno de los más elocuentes ejemplos de solidaridad internacional no con un pueblo hermano sino con la humanidad entera. Es la victoria de David sobre Goliat traducida en el campo de la medicina social.
Lo anterior es suficiente para demostrar que esa cultura de género, replicada en la solidaridad cubana, en la sororidad de los colectivos mexicanos y en la mismidad japonesa, necesita prosperar a escala mundial. La pandemia ha revelado las condiciones mundiales en que el machismo sigue matando a hombres y mujeres, ha quitado el velo de las condiciones internacionales, necesarias, para nacionalizar los servicios médicos privados (el caso de Irlanda) y acceder a una mayor justicia social y de salud pública como derechos humanos, constantemente mercantilizados en la era neoliberal.
En otras palabras, podemos apreciar estos tiempos de aislamiento como el ensayo mundial para crear y acelerar las condiciones de una nueva cultura de género, sin que medie una guerra para su victoria, pero sin ignorar la violencia que han practicado los ejércitos del mundo para pisotear cualquier intento democrático emanado de los pueblos y de sus más profundas necesidades y aspiraciones.
Marcela Lagarde consideraba la solidaridad, la sororidad y la mismidad no solo como puntos de partida sino también como fines, como metodologías políticas y valores nuevos orientadores de nuestras vidas colectivas e individuales.
Para las y los colaboradores de Diálogo Queretano, la lectura de Identidad de género y derechos humanos, y haciendo un esfuerzo honesto por intentar traducir las tendencias y contradicciones del planeta entero desde esta cultura de género, podría resultarles estimulante para aumentar su moral en tiempos de confinamiento depresivo. En lugar de reposar la mirada triste en la filosa guadaña de la parca, habría que ganarnos el derecho a una vida digna al reposar nuestras cabezas en libros alentadores, en lecturas que construyan utopías de largo alcance y transformen sus hogares en saludables laboratorios mentales para estos tiempos convulsos. Es nuestra pequeña contribución de solidaridad en el más sincero y puro sentido de la palabra.
Edgar Herrera


EL JICOTE “DIALOGANDO CON LA MUERTE” II y último

27 Mar 20 | Edmundo González Llaca | Clasificado en Autores, Cultura | Sin comentario »

Lo que más me aterra al llegar al final de la vida es todo el proceso burocrático previo, es decir, la agonía. Salvo un bendito infarto o un maldito chofer de combi, que nos aceleren el cambio a otra zona postal, La muerte llegará -tal vez- tarareando: “poco a poco, me voy acercando a ti”. Y es ahí donde me quiero ver.
Decía Sócrates que filosofar es aprender a morir. Ojalá me dé tiempo de echarle filosofía, pero no soy muy optimista. Pienso que, como cualquier mosco que es perseguido en un cuarto, me aferraré a la vida. Espero no alcanzar niveles de ignominia. Me he jurado a mi mismo que no gritaré, no me arrastraré, no chillaré suplicando tiempos extras. ¿Qué voy hacer?
No sé por qué pero, insisto, estoy seguro que veré a la muerte física y concretamente. La veré acercarse, dulce y suave como una tentación. Se sentará a mi lado. Yo le diré: “Perdone Señorita, pero los carbohidratos siempre son necesarios” Sin verme exclamará: “Cuando me llevo de este mundo a los sangrones, me da más gusto mi tarea”.
Me haré el desentendido para no entrar en discusión sobre su falsa opinión, pero la veré duramente a los ojos. Perdón, a sus huecos. Sentiré un poco de escalofrío al perderme en su negrura. Ella dirá con un tono irónico: “¿No me reconoces?” “Ya basta, soy la muerte y vengo por ti”. ¡Ay Nanita!
Nos quedaremos un momento callados. Ella reflexionará en voz alta: “El problema de los seres humanos es que piensan que la muerte es la negación de la vida. Nada de eso. Al vivir morimos y al morir vivimos. Si la humanidad supiera lo que le espera en el más allá, todos se pegarían un tiro al llegar al uso de razón. No es gran cosa, pero es mejor que aquí, simplemente porque uno está más solo y sin tantos fantasmas”.
Tomará con firmeza su guadaña y verá su reloj de arena, del que caerán unos granos apenas imperceptibles. Escucharé su voz metálica: “Ya es hora”. Le diré con un aire de suficiencia: “Tu tecnología está muy pasada de moda, creo que traes tu reloj adelantado”. “No, -responderá-, antes de venir por ti puse mi hora con el celular”. Sentiré un poco de miedo. Insistiré: “Déjame terminar de hacer el amor; déjame que me acabe esta copa; déjame concluir esta discusión; déjame decir unas últimas palabras para la historia”.
Ella suspirará desesperada: “Me choca venir por los queretanos, se echan unos rollos interminables.”. La muerte me dará un beso, sentiré el frío de su vacío. Suavemente me subirá en sus hombros.. En brevísimos instantes contemplaré nuestra esfera azul flotando en el espacio. Volveré los ojos hacia arriba, hacia el lugar que me espera (obviamente, dada mi bondad, una suite en el cielo). Quedaré maravillado. La muerte me preguntará: “¿En qué piensas?” Girando una y varias veces la cabeza hacia arriba y hacia abajo, como buscando comparar los lugares, le contestaré: “Pienso Muerte que, después de todo, tienes razón. La “rola” de la vida… no es para tanto”.


EL JICOTE “DIALOGANDO CON LA MUERTE” I

26 Mar 20 | Edmundo González Llaca | Clasificado en Autores, Cultura | Sin comentario »

Cada quien tiene su estrategia para exorcizar sus miedos, en mi caso me imagino dialogar en mi último momento con la muerte. Lo tendré al final de una divertida comida con los cuates. Ya en los digestivos sentiré una leve molestia en el pecho, me diré como siempre, no es nada por qué preocuparse. El perfil de mis amigos se hará borroso y sus voces las oiré lejanas; un poco de sudor frío y un adormecimiento en el brazo derecho, harán que me recargue en la silla para que la incomodidad pase.
De pronto, la veré a Ella, ceremoniosamente sentada al lado mío. Intentaré ligármela: “Perdone Señorita ¿No cree Usted que se ha excedido un poco con su dieta?”. Ella se mostrará solemne como agente de tránsito a punto de pedir mis documentos “¿No me reconoces?”. Me preguntará. Displicente le contestaré: “Sí, aunque no de cuerpo entero, como ahora. De niño, la vi en las banderas de los piratas y en pomitos que decían “Veneno”. Ya de grande en los letreros de los cables de alta tensión. Puede denunciarme por acoso, pero es más atractiva personalmente”.
“Basta de sangronadas, -me interrumpirá- vengo por ti, prepárate a morir”. No perderé la calma y la barreré con la mirada. “Me disculpa -le diré- la muerte que venga por mi, será elegante, estará vestida como la muerte de Posadas, con sombrero, pieles, joyas. Usted francamente se ve muy naca”. “Bueno -intentará disculparse- lo cierto es que antes me vestía así, pero me asaltaron en un uber y ahora ando más modesta”.
Para distraerla le pediré: “Me permite su guadaña”. “No, la última vez que la presté a un mexicano se echó a correr”. “Pues francamente se ve artesanía muy chafa -le comentaré para provocarla- ¿La compraste en Sanborns?” “¿Por qué dices eso?” Contestará molesta. “Simplemente -le responderé- ni siquiera trae inscrito un letrerito, algo así como, “Ahí guárdamela”. “Te equivocas”. –Dirá- Volteará la guadaña y se leerá: “The End”.
“¡Qué bárbara! -le recriminaré- “Eso está muy gringo”. “Cuestiones de la globalización, así todo mundo entiende que ya se le acabó la película”. Ya más zacatón le rogaré: “¿Puedo dejar un mensaje a la afición mexicana?”. Mejor apresúrate, pues están a punto de traer la cuenta de la comida y puedes morir con un rictus de dolor que se te va a ver horrible en el féretro”.
Resignado aceptaré. Preguntará: “¿Listo?” “Listo”. Diré con voz firme. Una profunda punzada ¡Zas! Un telón que se baja, una luz que se apaga; todo negro, el ala de un cuervo que me cubre; ruidos y murmullos que se pierden. Otra vez la claridad, volaré sobre su espalda, tomado de sus clavículas. “Estás fría”. Diré. “La elegancia es fría”. Responderá. Veré sus cabellos escasos en su nuca. Le diré romántico: “Muerte, tú, yo, el silencio, la soledad”. “Ya Edmundo, que no traigo condones”. “Te has vuelto amargada”. “No lo niego reconocerá- el neoliberalismo me ha cargado el trabajo”. Finalmente dirá: “¿Verdad que fueron inútiles tantas depresiones por el temor a morirte? Y no por hablar mal de la competencia, “pero no vale la pena tanto atribulo por esta pendeja vida “


Los antecedentes (I)

24 Mar 20 | Augusto Isla | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin comentario »

Leonardo Da Vinci decía que “quien piensa poco se equivoca mucho”. ¿Los millones de mexicanos que votaron por el tabasqueño razonaron su decisión? ¿Cayeron en la cuenta de a quién le entregaban su voluntad? ¿Fue la razón o la víscera lo que trazó el destino de un país? Si como afirmaba Shakespeare, “la memoria es el centinela del espíritu”, ¿por qué no considerar que el espíritu se ausentó en aquel instante en que las urnas se pusieron a nuestra disposición? Los antecedentes de López Obrador son más bien sombríos. En 1996, el entonces joven nacido en Macuspana tomó por asalto y bloqueó más de cincuenta pozos petroleros e incitó a la violencia, so pretexto de defender a las comunidades afectadas por la empresa paraestatal. Aquellos doce días que duró su ‘lucha social’ significaron pérdidas por 54 millones de pesos. Pero, a pesar de esa acción delictiva, nunca fue juzgado. Lo que sucedió después parece indicar que su interés era otro: el poder. Así que contendió por la gubernatura de Tabasco y sufrió su primer revés. Su segunda gran derrota, años después, ocurrió cuando, después de haber gobernado la ciudad de México, fue vencido nuevamente. Entonces se apoderó de la avenida Reforma. Esta vez las pérdidas fueron para la iniciativa privada. Mas el hombre no abandonó su empeño de ser el mandamás. Y lo logró en 2018 arropado por un movimiento, Morena, mitad echeverriano por aquello del “cuarto movimiento”, mitad delamadridista con su “regeneración moral de la sociedad”.
Ebrio de triunfo, ha dedicado su tiempo, no tanto a gobernar como un buen estadista, como a blandir su espada contra el pasado inmediato, contra esa plaga de ‘conservadores’ y ‘neoliberales’ corruptos. Convertido en un verdadero Homo loquens, madrugador trivial que, entre sermones y devastaciones institucionales, consume su tiempo dadivoso. Pues que para repartir dones es un genio, lo mismo que para nutrirse de la sangre de las masas a la voz de “Primero los pobres”. El tabasqueño, en sus desenfrenadas correrías, da y vampiriza. Sin importarle si la economía camina o duerme, si los recursos se agotan. Es el rostro del populismo.
* * *
Sufragio efectivo, no reelección. Respeto a la división de poderes y a los ciudadanos. Sí a la vida y a la libertad de expresión. Sí a la solidaridad con la marcha de Javier Sicilia y los Le Barón, sí a las protestas de las víctimas del desabasto de medicamentos.


EN DO MAYOR.

24 Mar 20 | Jovita Zaragoza Cisneros | Clasificado en Cultura, Nacional | 3 Comentarios »

Hay un rictus, apenas perceptible, que suele asomar al rostro de los recién nacidos cuando están durmiendo. La mueca que irrumpe en su placidez mueve a la ternura y beneplácito de la madre o de cualquiera de la familia que lo contempla . “Está sonriendo a su ángel de la guarda… está riendo con él”, salta la frase fervorosa. Y no hay nadie que se atreva a desmentir tal creencia popular con la explicación que la ciencia tiene para eso: ese rictus – dice – es solamente un reflejo muscular con el que nacemos.
Por mi parte no me complico. No entro en alegatos con las dos ciencias: la “ciencia” popular y la seria y formal. Guardo con humor mi particular punto de vista. No digo que esa contracción muscular es uno de los tantos mecanismos de defensa con los que nacemos. Esa mueca que asoma al inefable rostro del recién nacido , programada en nuestra especie humana, tiene una función. Es el ensayo de lo que será más tarde la risa liberadora ante una tensión. Nos servirá a lo largo de nuestra vida para enfrentar y sortear momentos absurdos que viviremos de manera involuntaria. Saltará una risa o carcajada que aligerará la angustia ante situaciones que no logramos manejar o enfrentar desde la lógica.
Y estos días han sido y son aún de tensión y sobresaltos. Y yo, que no suelo reír con chistes y memes que saltan por aquí y allá, me sorprendo riendo en estos días. En otras circunstancias no suelo detenerme en los tantos chistoretes. Los considero una pérdida de tiempo. Pero hoy, ante el escenario mundial que estamos viviendo y el particular en nuestro país, no puedo evitar la carcajada, la risa que libera la tensión. Ahora mismo que escribo este artículo acabo de soltar una risa involuntaria al ver la declaratoria del Presidente López Obrador, sobre su propuesta de saludo . “Ni patadas, ni codazo. Qué es eso. Propondré el saludo de la mano en el corazón, así – agrega- haciendo una pequeña reverencia llevándose la mano derecha al corazón”. En otro momento esa actitud me indignaría. ¡Han sido tantas sus “ocurrencias”! Lo que estamos viviendo es tan grave, que esta última rebasa al absurdo mismo de lo que está pasando. Intento descifrar si habla en serio o trata de hacer bromas a la prensa para – desde la pobreza de su lógica – aligerar la preocupación de lo que está por venir y que él, o no dimensiona, o no sabe cómo enfrentar. Estalla mi risa y agrego: solo le falta que pasada esta epidemia, proponga que el saludo sea el del juego de manos que hacen los niños pequeños: “piedra….papel … o tijera”.
¡Ay México! ¡Ay mi paisito tan dolido, tan amado, tan inconsciente, tan lastimado! Mi país, tan niño siempre.
Rio. Rio para no llorar ante los absurdos que estamos presenciando y viviendo. Río para no llorar al ver a mi país en manos de un presidente al que solo uno pocos alcanzaron a ver la dimensión de su extravío, que los otros, sus cercanos colaboradores se encargan de exacerbar, porque así les conviene. Porque mientras él está en su delirio de omnipotencia, los otros alteran reglas para sentar las bases de su permanencia en el poder. Por eso río, para no llorar.

HUMOR PARA SOBREVIVIR.
Y, precisamente, al reír ha venido a mi mente el extraordinario Psiquiatra Vienés, creador de la Logoterapia, Viktor Frankl, a cuya obra me acerqué allá por 1988 . Encontré en sus libros valiosas enseñanzas que, después, aplicaría en momentos difíciles de mi vida. A través de la lectura de uno de sus libros, “El Hombre en Busca de Sentido” dimensioné la fuerza interior que nos habita y nos mantiene de píe y libres en medio de los momentos en que la esperanza parece abandonarnos. Su libro es un extraordinario testimonio de vivencias límite, el discernimiento brillante de un hombre con consciencia profunda de lo que experimentó en momentos de crueldad en los campos de exterminios. Las reflexiones de Viktor Frankl son de inmenso y profundo valor. Habla de nuestra capacidad humana de encontrar en los momentos más extremos un algo que nos sostiene y da sentido a nuestra existencia.
Hoy que a través de la risa o carcajada libero la tensión que estamos viviendo, recuerdo a Viktor Frankl y lo que escribiera sobre el humor : “El humor es otra de las armas con las que el alma lucha por su supervivencia. Es bien sabido que, en la existencia humana, el humor puede proporcionar el distanciamiento necesario para sobreponerse a cualquier situación, aunque no sea más que por unos segundos…Los intentos por desarrollar el sentido del humor y ver las cosas bajo una luz humorística son una especie de truco que aprendimos mientras dominábamos el arte de vivir pues aún en un campo de concentración es posible dominar el arte de vivir”
Ese y otros conceptos y definiciones sobre el humor me llevaron a rememorar vivencias de mi infancia. Entendí el porqué de las risas y carcajadas sirvieron para aligerar situaciones de tensión que la recia figura paterna nos llegaba a provocar en casa, “a veces convertido por mi padre en pequeño campo de concentración ( pero nunca de exterminio) ”. Allí mis hermanos y yo, unos más que otros, aprendimos a dominar ese arte. Ahora mismo que escribo esto, vienen a mi memoria algunas escenas: Me veo niña, sentada en la mesa del comedor. En la cabecera de ella mi padre. La hora de la comida y todos reunidos. A los lados los hijos. Mi hermano , mayor dos años que yo, sentado frente a mí , mediando el ancho ( que no es tanto) de la mesa rectangular. Hemos aprendido a ver en el gesto de mi padre su humor. Si es adusto sabemos que C A LL A D I T O S y bien portados. A comer en silencio, nada de risas, peleas, bromas si no queremos que su rostro enrojezca y tense las venas de su cuello antes de soltar el poderoso bufido que nos aviente lejos volando como ligeras plumas en el aire.
Pero, en la niñez todo es juego e ingenio para burlar al temor. Al rato el poder de abstracción de todo niño lleva a olvidarnos del padre que está allí. Por abajo de la mesa siento el píe de mi hermano pegándome en la espinilla. Siempre empieza él. Contesto y regreso dos. Pues va más fuerte. ¡AH sí: pues toma! Luego la mirada cómplice y traviesa. El gesto de: “síguele y te voy a acusar”. La respuesta de ida y vuelta con muecas en la cara. Mi hermano, experto en voltearse los parpados superiores y poner los ojos en blanco, mueve la boca para uno y otro lado. Me hace reír. ¡De qué se ríen!, la voz de trueno nos centra en la realidad del momento. Silencio y risitas contenidas, las prisas por levantarnos de la mesa para irnos a jugar. Pero antes la frase agradecida por los alimentos. De corridito y memoria : “¡GraciasaDiosquemediódecomer!”. ¡Y córrele que la vida de niños es eso: juego, risas, retos, pruebas de resistencia, competencias de diversión e ingenio! ¡Córrele! Córrele y guarda en tu memoria este hoy. Somos niños y todo es el hoy, el aquí y ahora. Un hoy que mañana aparecerá convertido en ayer. Pero somos niños no Saurinos o prestidigitadores del futuro. Córrele. ¡ A seguir jugando!
¿Cuántas veces nos salvó la risa de momentos tan densos? Incontables.
Con nuestras miradas y risas cómplices conjuramos los castigos y opresión que mi padre, hombre de su tiempo, en su malentendida autoridad heredada también del suyo, replicó en nosotros, niños. De no ser por esa salida, que de natural y espontáneamente le dimos a través de las risas, dolería recordarlo. Pero ahora mismo que escribo esto , asoma una sonrisa.
¿Castigos? Muchos. Pero nunca menguó nuestro afán de jugar. Nuestra libertad. Y más de una vez mi padre fue el accidental víctima de nuestras travesuras. Como aquella ocasión en que se nos ocurrió poner una cubeta pequeña con un poco de agua ( antes eran de acero) entre el dintel y la puerta por la que – según nuestro cálculo- pasaría una de mis hermanas o hermanos. Nosotros, expectantes , del otro lado donde veríamos la cara de sorpresa de quien entrara primero. No habíamos visto cuando llegó mi padre y, en mala hora, al entrar y empujar la cubeta cayó en su cabeza con la poca de agua. Nosotros fuimos los sorprendidos. Corrimos hacia el fondo del terreno. Pero era ya tarde. Nos había visto. Retumbó la casa con su enojo y gritos, mi hermano y yo nos miramos asustados deseando que se abriera una zanja ancha y profunda que nos tragara en ese momento y una vez, pasada la ira, aparecernos. El cinturón volador nos alcanzó. Un cinturonazo y Luego “¡a permanecer allí, hincados en el suelo un rato, porque ya son muchas travesuras!. Demasiadas. Y no miden que un cubetazo de esos puede abrir la cabeza! ”. Obedecemos asustados y la lección aprendida. Unas lágrimas. Luego, hincados uno al lado del otro, evitábamos vernos, sabiendo que la risa brotará. Al rato, ¡a seguir jugando…! Mismas trampas entre el dintel y una puerta; pero, esta vez, con almohadas, para que solo se quede en sorpresa y susto.
Hoy recuerdo a Viktor Frankl y confinada en casa junto a Guillermo, sin poder ver a mis nietas , con quien solemos pasar un día a la semana , trato de reír para paliar esta tensión. Este mal chiste de que un infinitesimal en tamaño, pero letal virus nos amenaza, trato de mantenerme en calma. Estoy a punto de terminar la lectura de “Mi Hermanita Magdalena, de Elena Garro”. Lo alterno con películas. Algunas ya las vi. Pero quiero verlas de nuevo. Rashomon, de Akira Kurosawa, uno de mis directores favoritos. Me asomo al jardín, donde Guillermo armó un Tomlin o trampolín. Lo compró para la nieta pequeña antes de que se decretara cuarentena, sabiendo que gusta tanto de brincotear El Tomlin espera. Mantengo la esperanza de que esto pase pronto, para verla saltando mientras nuestra voz le acompaña: ¡Vamos…salta, corre, juega, vuelve a saltar, una y otra vez. Las que quieras, que el hoy pronto será mañana y el mañana pronto será un ayer!
zaragozacisneros.jovita@gmail.com
dialogoqueretano.com


La ciudad, el hospital, las farmacias…

22 Mar 20 | Julio Figueroa | Clasificado en Cultura, Nacional | Sin comentario »

Una delicia la ciudad.
Ha bajado sensiblemente el ritmo frenético de la selva urbana.
El tráfico vehicular y el tráfico humano son mucho menores.
También ha bajado y sufre el comercio.
Ante la contingencia mundial, no todo es ganancia ni pérdida.
Fraternidad, comunidad, solidaridad.

Voy temprano al hospital, que igual está en cuarentena, puede entrar menos gente, tapabocas, gel, restricciones de seguridad médica.
Voy a la farmacia por el medicamento prescrito, con la receta en la mano: Tolterodina, de 2 mg., envase con 14 tabletas, tomar 1 cada 24 horas por 3 meses. Desde hace ocho días no hay y hoy me dicen que no ha llegado en 6 meses, aunque está en la lista pedida. ¿Llegará? Lo más seguro es que quién sabe, me dice la señorita de la farmacia. Vaya viendo los precios del comercio, me aconseja.

Farmacia Comercial de Especialidades: 500 pesos, envase con 14. Necesitaría seis frascos, 3 mil pesos.
Farmacias Similares: 250 pesos, promoción de tres envases con 14, por el precio de dos, 250 pesos, si no entendí mal. Necesitaría dos promociones, seis envases por 500 pesos, si no entendí mal.
La duda. ¿Sirven o no sirven las medicinas de Similares? Una persona que algo sabe me dice que no sirven. ¿Qué saben y qué me dicen los que mejor saben?
Farmacia del Ahorro: 746 pesos, envase con 28 tabletas. Necesitaría tres: 2,238 pesos.
Aumentan mis dudas y mi perplejidad. ¡Esa es la libertad irracional del mercado sin control racional! ¿Qué hago?
¿Qué me aconsejan los secretarios de Salud y del Bienestar de Querétaro, Julio César Ramírez Argüello y Gilberto Herrera Ruiz? ¿Esperar a que llegue el medicamento para la próstata al Hospital General? No compré nada y seguí haciendo la calle por Zaragoza.
Al paso: cada vez hay más jóvenes del comercio sexual en Zaragoza con Vergara. Flores de llamativos colores y sabores. Más de una docena.

FARMACIA GUADALAJARA de Pasteur: 212.50 pesos frasco con 28 tabletas. (Precio máximo al público, 701.75 dice la cajita / Venta exclusiva en Farmacia Guadalajara). Revisé bien el envase junto con la receta. Con todo el dolor de mi bolsillo y por el bien de mi aparato sexual compré tres cajas con 28 tabletas de 2 mg. Total: 637. 47 / Usted ahorró (me dice el boleto de compra) 1,467.78. GRACIAS. Cada uno de mis tres meses tendrá 28 días. Lo que resiento es mi magro presupuesto del mes que quedó todavía más flaco, y apenas estamos a 20.

BANCOS / El postre / Banco Santander
–Ya dije y repito que odio los putos putos putos putos putos bancos. Son peores que el Estado mexicano en manos del PRI, del PAN y de Morena. Odio los putos putos putos bancos. Segunda vez que se traga mi tarjeta y me deja sin quinto en la bolsa. La vida en un hilo y en un cacho de plástico. La Edad Luz es la Edad de Plástico, diría José Emilio: “El fin de la edad de plástico: México 1982”. / “Imitación de Juvenal” / En su libro Los trabajos del mar, Era, 1983, p. 76).
–Hora y media en el puto banco para que me dieran una tarjeta exprés.
–Detesto los putos bancos, con todo respeto.
–Mi número de cuenta Santander es el mismo: 60-57676500-6
–Igual la CLABE bancaria: 014680605767650067
–Sólo cambia el número de Tarjeta de Débito Santander: 5579 0701 1381 9844 es el nuevo número.
Pongo estos datos por si el señor presidente de México o el secretario de salud de Querétaro sienten la necesidad y el deseo de reembolsarme el gasto de la medicina que no hay desde hace seis meses en el Hospital General de Querétaro. “Los servicios son gratuitos”, dicen.
Gracias por su atención y por favor reciban mis saludos democráticos.
Atentamente, C. Julio Figueroa Medina.
Qro. Qro., Presidentes, México, viernes 20 de marzo 2020.
juliofime@hotmail.com / Cel. 442-205-04-04.

La ciudad es una delicia. ¿Como en los años 60-70?
Bajó el tráfico vehicular y humano.
Sufre el comercio…
Ya son muchos los autos y la población, crece y crece.
¿Cuál sería la enseñanza democrática?
Q, Presidentes, viernes 20-2020.

Silencio, fraternidad, comunidad, solidaridad. Gratitud. Estoy vivo.


EN MEMORIA DEL PADRE

22 Mar 20 | Julio Figueroa | Clasificado en Cultura, Queretanidad | Sin comentario »

–Es tan difícil expresar el momento como describir la eternidad, dice Octavio.

Querido Efraín: Otra estación más, y las que nos faltan, hasta llegar a la nuestra.

Amanecer con pájaros. Bajo del camión, todavía esta oscuro. Silenciosa la calle y agradable el aire fresco. Voy a la funeraria.

Buena conversación íntima con Efraín y Margarita, recorriendo las estaciones del padre y la familia, y las últimas vicisitudes. –La doctora que en la misma hora atendió a una parturienta y a un moribundo.

Don Pablo Mendoza Castillo en su féretro. Chiquito e inmaculado. Como que el pecho quiere respirar, volar. Me recordó a mi amigo Juanelo en su ataúd. Hermoso retrato junto al féretro: los ojos queriendo ver más allá del cielo. Un jardín de flores blancas en los ojos de los presentes.

Rumbo a la iglesia detrás de la carroza, andando, como en los pueblos. Es una mañana asoleada y parece un día festivo. Verdes los árboles de la vida y dorado el día.

La misa luctuosa, con el cuerpo presente, con los familiares, amigos y conocidos, si no se queda en una simple reunión de sociales, es una prodigiosa liga de todos los presentes. El “religarse” que ofrece toda religión, más allá de la enajenación. Es el reencuentro con los otros y con el misterio de lo sagrado, lo desconocido y con nosotros mismos, pienso.

La música de órgano y los coros de la iglesia, en la hora del adiós o en la comunión matrimonial, son poesía pura elevando el alma colectiva y personal, enchinando el cuerpo, creo.

Eduardo (2013), Esperanza (2016), Ramiro (2017), Pablo (2020)… los muertos de la familia Mendoza Zaragoza, que nos recuerda que las familias no sólo crían alacranes, sino también crean psicólogos, amas de casa, médicos, trabajadores, sociólogos, ingenieros, sacerdotes…

–Esperanza y Pablo, 64 años juntos en la tierra, en las buenas y en las malas, en las verdes y las maduras, con tres años de diferencia llegaron a la estación final. Ambos vivieron el don de la vida, hasta llegar a la plenitud de la misma, y alcanzar la Gracia del Señor.

–Pablo fue un niño y un hombre de campo, del duro y hermoso trabajo del campo. Que las circunstancias lo hicieron emigrar a la ciudad, adaptarse a otros ámbitos y otros trabajos, y sacar adelante a 12 hijos.

–Todo ser vivo es un grano de trigo que puede caer en tierra fértil o yerma. Un grano de maíz y milpa, un grano de fruta y árbol. Un brote de flor. Aquí importa la tierra, el agua, el sol, el clima; pero también el carácter, la voluntad, la decisión, la fuerza interior contra las circunstancias.

–La vida es una semilla que puede guardarse o arrojarse a los cuatro vientos, sembrarse en la tierra, en la comunidad, en el mundo o en el vacío. El potencial es infinito y efímero (tiene fecha de caducidad), esperado e inesperado, previsible e imprevisible.

–La meta es llegar a la plenitud y dar frutos y luego morir. Vivir en plenitud hasta la muerte y aceptar el fin y crear vida. Este es el sentido humano: vivir en plenitud y morir dando frutos, como la semilla en tierra fértil. “Y la vida perdurable / del polvo, de los frutos, y del polvo”.

–Esta es nuestra acción de gracias en nombre de nuestro hermano y padre Pablo. Quien aró y sembró la tierra, vivió y creó comunidad, parió y partió de este mundo con la fe intacta –del deber ser.

–Vivir la vida y sus oportunidades. No encerrarse en sí mismo sino entregarse al mundo. Para vivir la vida hasta la muerte y dar frutos. Y saborear el amor eterno, gracias al don de la vida que nos fue concedido.

–Demos gracias a Dios, oremos… –concluyó el padre Jesús.

El bello sermón del padre Jesús Mendoza Zaragoza apenas duró nueve minutos. Yo llevo algunas horas garabateando estas notas. A partir de sus bellas y bien pausadas palabras, he tratado de plantar estas semillas en el espacio de luz. Ofrezco mis disculpas al padre Jesús por traducir mal y tal vez tergiversar sus claras y cristalinas palabras cristianas.

¡Hasta dan ganas de morirse y escuchar su misa celestial, le dije!

La ovación final a don Pablo (1926-2020), rumbo al crematorio.

Tras los abrazos y los adioses de los amigos, salí de la iglesia y caminé hacia la parada del camión. Sí, parece un día festivo, Efraín, un domingo, un día lleno de sol y pájaros y gente viva, ¡y apenas es martes!

Martes de tianguis en la Presidentes. Fui a comprar los víveres de la comida. Qué caro está todo. No sólo de letras vive el palabrero. ¿Cuál será nuestra estación final?

Q, Presidentes, 18-19-II-2020.

–¿Te parece hoy un buen día de comienzo?
–Me parece un día festivo.
–¿Por qué festivo?
–Porque lo veo lleno de sol y de pájaros y de gente viva.
–Pero vienes de un funeral…
–Tal vez por eso.
–Para mí es un día de comienzo.
–Adelante.
–¿No me preguntas de qué?
–No, comenzar y acabar algo es bueno.
–¿Lo que sea?
–Es tu libertad y tu responsabilidad.
–¿Y tú qué haces?


A Contraflujo “Aún hay tiempo Presidente”

20 Mar 20 | Carlos Ricalde | Clasificado en Cultura, Política | Sin comentario »

He estado observando el fuerte oleaje que ha provocado un bichito asesino y trotamundos denominado Coronavirus o Covid19. Chino para variar. El mundo está inundado de productos chinos, pues uno más. Llevo 10 días sin salir de casa, pegado al televisor y al whats app atento a la información que se deriva y circula sobre ese virus. Parece, a fuerza de repetirse, que ya se lo mismo que sabe un experto científico sobre el tema y de ello derivan dos observaciones, a mi juicio, críticas: la velocidad contagiosa de dicha enfermedad y la aparente indolencia del Presidente de México. Los abrazos no serán suficientes.

Haciendo a un lado las causas sobre el origen del virus y de las opiniones que plantean que se trata de una cortina de humo para justificar que es la causa de la inminente recesión económica de los Estados Unidos, que nos arrastrará a todos, y que no es debida a los murciélagos, ¿o debo decir vampiros?, financieros encuevados en Wall Street y en los principales centros financieros del mundo, lo real, es que ya tenemos encima un desafío más que potencia las amenazas que a diario vive la humanidad entre dolor y muerte y que se debe frenar y minimizar sus consecuencias. Ahora, no mañana.

Pues bien, para poner en perspectiva la velocidad de este virulento bicho, habrá que resumir algunas cifras que ya son de dominio público. En China, en cuestión de días, el brote pasó de 1 a 30 infectados; en Italia de 1 a 17, y ya se sabe lo que siguió, alrededor de 4,000 muertes en cada país; México ha pasado de 1 a ¡164 infectados! en muy pocos días. ¿Eso significa que los casos de mortandad en nuestro país superarán con mucho los casos de China e Italia? Veamos qué pasaría aplicando a nosotros las proporciones que los expertos estiman sobre la experiencia recién vivida en diversos países: de los 120 millones de mexicanos, unos 6 millones manifestarían los síntomas del coronavirus: de ellos, 4.8 millones lo pasarán como una gripe fuerte; unos 900 mil necesitarán ingreso hospitalario con oxígeno y cerca de 300 mil van a requerir de la unidad de cuidados intensivos (UDI). Italia registra más de 47 mil contagios y 4,032 decesos. Si aplicamos igual porcentaje a los mexicanos recluidos en UCI, el número de fallecidos rondaría las 25,000 personas. Prohibido relajarse.

Hasta ahora el Presidente de México parece desestimar lo que está pasando en el mundo, particularmente en Italia. Nuestro país cuenta con unas 120 mil camas, entre los servicios públicos y privados, para atender a cerca de un millón de posibles infectados y, respecto al sector público, solamente 2700 camas de cuidados intensivos con 4100 ventiladores. Faltaría afinar estas dos últimas cifras con las disponibilidades de los hospitales privados las que, a lo sumo, aportarian dos tantos más. Insuficiente de cualquier forma, aún comparándolas con las cifras que estima el gobierno y que son bastante conservadoras: 250 mil contagios y unos 10,500 a cuidados intensivos, hecho que de darse, se traduciría a unos 1000 fallecimientos. De ser así, pues nada de qué alarmarse. Ver para creer.

Las cuentas anteriores, las pesimistas, sumada a la necesidad de aislamiento para frenar el contagio, nos llevan a alertar al Presidente de que extreme dicho aislamiento y ordene construir unidades hospitalarias, fijas o temporales, antes de que reviente la pandemia. Para ello será necesario aplicar un fuerte gasto público que el ciudadano aplaudirá. Nada más democrático que la muerte y nada más festejado que las acciones que ayuden a limitarla. Todos aplaudirían la medida, sin reclamo alguno. Esta acción debe acompañarse con otras como la condonación de pagos a CFE, a CEA, al transporte público, a otorgar salarios de desempleo y a exceptuar de cargas impositivas a ciudadanos y empresas, así como destinar fondos de rescate para aquellas empresas que la suspensión de actividades pongan en riesgo de quiebra. Hay que aplicar estas acciones aunque el precio del petróleo se derrumbe y la recaudación se deprima. Ahora es cuando.

Rendijas

1. Ojo, el 8 de marzo el gobierno italiano decretó el aislamiento de 16 millones de personas debido a que ya tenían 233 muertos y 5,061 infectados. Bueno, pues solo 11 días después, el 19 de marzo, las personas fallecidas ya sumaban 4,032 con 627 decesos en un solo dia, casi tres veces más que el total reportado 10 días antes, y con 47,021 infectados, algo así como otras 10 veces más en igual número de días. Preguntas obligadas: ¿Qué estamos esperando en México para invertir en capacidad instalada que enfrente el ataque explosivo del covid19? ¿Nada vale el sufrimiento y la agobiante situación que se vive en otros pueblos hermanos?
2. Sinceramente, ¿qué nos pasa?, nos espanta la posibilidad de un número tan elevado como 3 o 4 mil personas fallecidas por causa del coronavirus? Y sin embargo vivimos sin mayor alteración sabiendo que, en 2019, perdieron la vida por homicidio casi 34,000 compatriotas. ¿Será por eso que usted, Presidente, no se asusta?
3. Aún hay tiempo, poco, señor Presidente. Aprecie el reiterado aviso de que ninguna muerte se justificara por falta de equipo, camas y ventiladores. Un abrazo. No basta pero tampoco sobra.

Correo-e: pibihua2009@gmail.com


EL JICOTE “DEPRESIÓN, SUICIDAS Y RISA”

20 Mar 20 | Edmundo González Llaca | Clasificado en Cultura, Nacional | Sin comentario »

El aumento de la tasa de suicidios hasta en los niños preocupa a las familias, me acusan de sembrarles la angustia pero mostrar poco empeño en aportarles remedios. Me defiendo argumentando que no tengo estudios del comportamiento humano y que mis sugerencias pueden ser muy chabacanas. Tembloroso y trastabillando me atrevo a decir lo siguiente. El problema es, como escribe Amos. Oz: “¿Cómo podemos escuchar un inaudible grito de socorro que vaticina el suicidio?”.
El potencial suicida está deprimido, la depresión se refleja en nuestro cuerpo y sus sensaciones, la misma palabra encarna esta impresión anímica. El término “depresión” tiene su origen en el latín “de” y “premere”, que significan apretar, oprimir; “deprimere” quiere decir: empujar hacia abajo. La depresión hace referencia a esa sensación, cuando menos al principio, no de angustia, sino un estado bajo de espíritu; algo parecido a la melancolía. Su perfil no es claro, pues es una especie de atmósfera, de nube mustia, que nos cubre en forma casi imperceptible; no es cansancio es languidez. No tiene el aire brutal y descarnado de la tragedia, de la muerte; la depresión es una especie de pérdida de impulso, de marchitamiento. Aquí va mi consejo, ante el deprimido y potencial suicida lo mejor es hacerlo reír. Hay una discordancia absoluta entre la depresión y la risa, por algo se dice: “Desternillarse de risa”. En la depresión el cuerpo se contrae, se aprieta. “Desternillarse” nos envía a la separación de los cartílagos, a un descoyuntamiento de lo que estaba forzadamente unido. La palabra tiene una gran semejanza con “desatornillar” y no es en balde, la risa actúa como un desarmador que da vueltas en sentido contrario al tornillo opresor de la depresión.
A reserva de profundizar en cada caso, empecemos por el exterior, la risa es un signo corporal suficiente para soportar la existencia. Así lo sostiene el nihilista genial de Cioran. Un día un amigo le pide su beneplácito para suicidarse, el escritor le responde: “Si aún puedes reír no lo hagas, pero, si no puedes, entonces sí. Mientras puedas reír, aunque tengas mil razones para desesperarte, debes continuar. Reír es la única excusa de la vida, ¡la gran excusa de la vida! La risa es una victoria, la verdadera, la única, sobre la vida y la muerte”.
El libro de Dale Carnegie “Cómo Ganar Amigos e influir sobre las personas”, en la línea gringa tan dada a los recetarios, sugiere: “Una sonrisa cálida es atributo esencial del encanto. Para lograrla, ejercite su labio superior siguiendo este método: 1. Estire el labio superior hasta por debajo de los dientes. Diga “Mu–u–u”. 2. Oprima el labio entre los dientes y sonría. 3. Frunza los labios échelos hacia abajo y haga muecas. 4. Deje caer la mandíbula inferior y trate de tocar su nariz con el labio superior. Serán necesarios meses de práctica diaria para eliminar lo forzado de la nueva manera de sonreír, pero finalmente será algo tan natural como todas las sonrisas seductoras”. No recomiendo ni siquiera que se intente perpetrar esta sonrisa, lo que podría dejarle un rostro tan flexible que ni la cirugía plástica podría regresarlo a su estado normal. La sugerencia es hacer reír al deprimido y potencial suicida, con la convicción de que lo exterior es sólo el principio


La utopía feminista del derecho a decidir como victoria del mañana

20 Mar 20 | Edgar Herrera | Clasificado en Cultura, Política | Sin comentario »

Creo en el futuro porque yo mismo participo en su construcción.
Jules Michelet

El 18 de marzo de 2020, negando a todas luces cualquier práctica democrática de reflexión y cuestionamiento público sobre el derecho a decidir una maternidad deseable y placentera para las queretanas, el Congreso del Estado blindó sus instalaciones aprovechando el “peligro” que representa el coronavirus, evitando así cualquier concentración de masas que pudiera amenazar la hegemonía panista en el campo de los derechos sexuales como derechos humanos.
Nuestro partido político que rige el destino de dos millones de queretanos, de forma mediocre, primero se pretende como representante feminista a principios de marzo. Posteriormente, continuando con su montaje en favor de las mujeres, sube a las redes sociales una encuesta sobre la defensa de la vida desde el momento de la concepción: un contundente 60 por ciento fue el motivo suficiente para que la publicación desaparecería sin mayores explicaciones.
Sin abandonar la ferocidad de nuestras convicciones con perspectiva de género contra el partido en el poder y sus estrategias de coerción y consenso sociales, la presencia de grupos a favor y en contra del aborto a las puertas del Congreso representaba ya un doble acto inútil.
Por un lado, de los pañuelos verdes, ya no era posible echar marcha atrás una resolución que estaba condenada a perpetuarse, al menos por un tiempo, especialmente sin la poderosa presencia de miles de mujeres que hicieron historia en Plaza Constitución el pasado 8 de marzo (ya surgirá la tradición revolucionaria feminista para un reajuste de cuentas con el poder machista en turno). Por el otro lado, la concentración religiosa de los pañuelos celestes, tampoco representa la victoria definitiva de sus dogmas sobre la realidad queretana, menos si ésta no cuenta con las condiciones mínimas para garantizar maternidades deseables y libres de la violencia, no sólo desde el ámbito familiar, una alerta que ahora aumenta en estos tiempos de contingencia mundial, sino también desde una economía asalariada que precariza la vida de las trabajadoras queretanas; de instituciones educativas y jurídicas que promueven el acoso y la criminalización por el solo hecho de ser y vivir como mujeres, ilustrados en las denuncias presentadas desde la Universidad Autónoma de Querétaro y el procesamiento de Dafne McPherson.
Así como MORENA nunca representó un cambio decisivo en el curso autoritario del país de los últimos 80 años, el acontecimiento simbolizado por el PAN en el Congreso del Estado tampoco significa el final de la historia de las queretanas y organizaciones feministas, ni mucho menos las historias de más de quinientas mujeres de nuestra entidad que han viajado en condiciones difíciles, desde 2007, a la Ciudad de México para ejercer su derecho a decidir como un derecho reproductivo y como un derecho humano.
Para nosotros como hombres, el día de ayer representa un recordatorio de que la educación sexual y los derechos reproductivos también se ejercen desde los cuerpos y los sueños de esas nuevas masculinidades en ascenso. Con nuestro silencio y nuestra ignorancia en materia de perspectiva de género, también podemos perpetuar o combatir esta cultura machista queretana que invisibiliza los feminicidios, las desapariciones, la trata de personas, las relaciones interpersonales ejercidas, día a día, por pequeños actos de violencia cotidiana. Después de todo, es la revolución secreta del feminismo que aún está desprovista de su espada y de su escudo, que sigue siendo campo desconocido dentro y fuera de Diálogo Queretano.
Para concluir, el derecho al voto de las mujeres fue nuestra utopía de ayer que hoy es realidad. El derecho a decidir, sin olvidar la transformación de nuestra realidad económica y cultural, ya dejó de ser una utopía en Cuba, Puerto Rico, Guyana y Uruguay. Recientemente, Argentina se enfila a incorporarse en la historia con perspectiva de género y no olvidemos la Ciudad de México y Oaxaca como referentes del cumplimiento de una de las utopías y consignas feministas más atesoradas en territorio mexicano: el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos de hombres y mujeres.
Edgar Herrera


EL JICOTE “RESPUESTA A UN LECTOR”

19 Mar 20 | Edmundo González Llaca | Clasificado en Cultura, Queretanidad | Sin comentario »

Siempre agradezco cuando los amables lectores me envían un comentario, no importa si es para cubrirme de improperios. Reconstruyo la escena: el lector ocupa su valioso tiempo para leer mi texto; lo piensa; le provoca una gran indignación y hasta un poco de náusea; se dirige a la computadora; reflexiona las palabras más contundentes, las más hirientes, las más ponzoñosas; revisa el diccionario; lee satisfecho lo que escribió; se cae bien y se estimula su auto estima: lo envía. Todo lo anterior me hace sentir que cumplo con una de las misiones de un editorialista: provocar, hacer pensar, investigar y actuar al lector, sin importar que coincidamos en nuestras posiciones. Lo prefiero al resignado tedio dedicado a pasar saliva y bilis en silencio.
Algunos de los lectores se quejan de que no contesto y, efectivamente, casi no respondo, porque ni ante las sensaciones ni los adjetivos hay defensa. ¿Qué puedo responder cuando me escriben que soy un prianista amargado? ¿Chayotero? ¿Qué estoy celoso porque un discípulo me superó? Las redes sociales están invadidas de francotiradores que con un párrafo denigratorio pretenden borrar tres cuartillas en las que procuro dar argumentos y avalarlos, cuando es posible, con estadísticas o hechos. Independientemente a quién le asista la razón, no es equivalente el esfuerzo.
Ahora sí voy a responder al amable lector José Fabio Espinosa, que expone tesis y argumentos. Algo excepcional entre los adherentes de la 4T, que son más apóstoles que simpatizantes, los apóstoles manejan dogmas, los simpatizante la lógica y la realidad, con los primeros no hay nada qué hacer pero con los segundos se puede dialogar. Por ejemplo, Don Fabio afirma que: “La sociedad civil es un término indefinible y muy manoseado por los malos analistas”. Entre otros “malos analistas” está Maquiavelo, que bosqueja el tema. También manosearon a la sociedad civil Hegel, Marx, Tocqueville, quien le atribuye una de las causas del florecimiento de la democracia en Estados Unidos. No le sigo con más nombres porque me vería medio mamón, acá entre nos sí lo soy pero procuro disimularlo. Pero ¡Qué ganas de ser mal analista! El término de sociedad civil está de moda entre los escritores modernos por la crisis de los partidos políticos, la gente prefiere formar una asociación a integrarse a un partido.
Don Fabio afirma que no hay una definición de la sociedad civil, sobran definiciones, le propongo la siguiente: “Es una comunidad de ciudadanos dedicados a la defensa de sus libertades económicas, civiles y políticas; cuya organización y relaciones internas están separadas del Estado”.
Afirma Don Fabio que “reprueba a las encapuchadas, vandálicas”. Pues quiero decirlo que el Presidente no tanto. Las redes sociales están cubiertas de pruebas de que esas encapuchadas bajaron de vehículos oficiales y hasta de un camión proveniente de Morena de Tabasco. La persona que tiró la bomba molotov está plenamente identificada con nombre y hasta dirección. ¿Sabe Usted de alguna investigación? Yo no. Estimado Don Fabio, gracias por leerme y realizar todo el proceso, sueño de un editorialista. Reciba un saludo respetuoso. Como decimos los queretanos: Por Dios que sí.