Caso El Colorado. ¿Inocente o culpable o montaje del poder? Parte 11.

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El diputado federal Marcos Aguilar Vega tiene una buena metralla verbal de palabras rápidas, claras, inteligentes y limpiecitas. Pero, ¿son verdaderas sus palabras y, sobre todo, eficaces? Hasta ahora no tengo ninguna prueba. Ni un correo, ni una llamada, ni un encuentro real del político con los ciudadanos, ni una respuesta eficaz. Nada. Estaré atento, sin embargo. Esperaré haciendo (escribir en mi caso), como bien decía el escritor argentino conservador Eduardo Mallea, por quien guardo especial afecto.

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Primera declaración de José Miguel El Tortillas. Domingo 8 de enero hacia la tarde noche. Hay testigos. No aparece por ningún lado dicha declaración. Fue secuestrada y amputada por el H. Ministerio Público Número 1. Chulada de actuación.

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Primera confesión de El Tortillas, después de los putazos. Martes 10 de enero, a las 10 de la noche, luego de haber sido recogido en El Colorado antes de las 8 de la noche y luego de darle su buena calentadita para dejarlo a modo. Supuestamente declara como simple testigo:

Averiguación Previa Número I/30/2012.

–Y con relación a los hechos DECLARA:

–Que vengo porque elementos de la policía me andaban buscando y pues me trajeron a que viniera a declarar de lo que pasó en El Colorado, el sábado que acaba de pasar en la noche, después del partido de los Gallos contra el América y pues ya estoy para declarar lo que sucedió… Al partido del América como dos días antes de que fuera me decidí a ir, pues como era el partido pues quería estar ahí alentando al equipo, pues pa que siempre sepan que ahí estamos con el equipo, la verdad yo sí me considero de La Resistencia que es la porra que pues está ahí en todos los partidos de los Gallos… El día jueves en la tarde vi al Rey y me dijo que al otro día iban a pintar una pared, esto con dibujos de Gallos esto ahí mismo de la comunidad, y me dijo que si quería llegar… Al día siguiente llegué, yo creo que llegué como a las 4 y pues ahí estaba el Rey, y también estaba el Hamburguesa, el Verijas, y pues otros más, yo creo que eran como doce o quince güeyes; luego como a las 6 comenzamos a pistear y a platicar de los Gallos y de los dibujos que íbamos a hacer; ya cuando me iba, les pregunté que como a qué hora nos veíamos para ir al partido y pues ahí nos pusimos de acuerdo que nos íbamos a ir como a las 3 de la tarde, que para que empezáramos a pistear a esa hora.

–Al día siguiente, salí de mi casa como a las 3, y pues pasé por el Hamburguesa y de ahí nos fuimos a la esquina donde siempre nos habíamos quedado de ver con los otros… Como a las 3 y media empezaron a llegar los otros, al final fuimos el Hamburguesa, el Rey, el Melo, el Cochicuil, el Güero, Verijas, Pepín, el Cosa y yo; ahí compramos un seis de barrilito, de las que se llaman “huevito de toro” y pues nos las empezamos a tomar, y pues ahí me tomé dos. De ahí caminamos al otro lado de la carretera y ahí tomamos uno de los camiones Amealcenses y pues nos fuimos a la Central; ahí nos bajamos y nos fuimos al Oxxo, ya ves que ahí hay un Oxxo pues ahí nos cooperamos, y pues compramos como un cartoncito, creo que son de doce, eran de cerveza Tecate y pues nos fuimos tomando, de hecho íbamos tranquilos, lo único que yo hice fue prender dos bombas de humo y pues ahí iba con ellas, de hecho también le di una al Rey y pues también la prendió. Ahí en la Central me encontré con otros compas de ahí de Pedro Escobedo, y pues ya nos fuimos todos en bola.

–Ya de ahí nos fuimos de la Central al Estadio caminando, hasta eso íbamos medio tranquilos… Cuando íbamos llegando al estadio, unos de guardia municipal nos tumbaron lo que nos quedaba de cerveza, que porque estábamos tomando en vía pública, luego ya entramos al Estadio, yo creo que faltaban como quince para las 5, de hecho el partido empezaba a las 5. Todos traíamos boleto excepto el Cosa y el Cochicuil quienes los compraron ahí mismo, no sé si los compraron en la taquilla o en reventa. Ya entramos al estadio y pues nos fuimos a acomodar a donde estaba la Resistencia, ahí en la cabecera norte y pues ahí estuvimos en el partido; durante el partido todo estuvo relax, no hubo ningún enfrentamiento; nada más me di cuenta de que al medio tiempo sí hubo un pedo, pero era entre los mismos de La Resistencia, porque se andaban subiendo a la reja y los polis los bajaban… Luego ya siguió el partido, y pues nos chingaron 2 contra 0, y pues la neta yo sí andaba bien emputado, aparte, ya me había echado otras cheves ahí adentro, me tomé como dos de esas de a litro… Luego que acabó el partido, pues salí con mis compas, con los mismos que llegué junto con otros que nos habíamos encontrado que vienen de Pedro Escobedo… La verdad a la salida andábamos bien calientes, la neta afuera del Estadio yo sí se la hice a varios del América, de hecho ya saliendo sí se la canté a un chavo americanista, era como de 28 años y pues el güey sí me respondió pero con un putazo, y fue cuando yo le solté uno en la cara, y pues se fue de espaldas y pues ya luego todos empezaron a rodearlo y lo empezamos a patear; luego ya se acercaron los policías y uno de ellos hasta me dio una patada, pero fue cuando yo le dije “aguanta, aguanta, yo no hice nada”, ya luego entre la bola me fueron haciendo para atrás, y pues la neta nos zafamos. Ya de ahí nos fuimos caminando a la Central, y pues llegamos como a las 8, yo creo que sí era esa hora… En el camino también nos encontrábamos a algunos americanistas y pues nada más les mentábamos la madre… Ya luego tomamos el camión Amealcense y pues nos fuimos todos en él; la neta todavía venía más encabronado, primero por lo del partido que nos ganaron y luego más por el putazo que me había soltado el americanista ese en el Estadio… La neta me di cuenta de que le tumbaron las protecciones de las lámparas que trae el camión… como me cayó a mí, la agarré y la rompí contra el porta equipaje, y pues uno de los pedazos que cayeron lo ensarté ahí donde va el foquito, ahí donde va el porta equipaje, la verdad sí venía haciendo desmadres… Nos bajamos ahí en El Colorado y nos esperamos ahí en la Ermita que es como una capillita, es como un monumento a la virgen de Guadalupe. Ahí nos bajamos el Hamburguesa, el Rey, el Melo, el Cochicuil, el Güero, Verijas, Pepín, el Cosa, aunque también ya eran el Huicho, el Piolín, Ríos, el Boni. Ya cuando nos bajaron, y cuando el camión ya se iba a ir, un señor se asomó por la ventanilla y me dijo: “Pinche Gallo Puerco”, y pues la neta sí me encabroné y pues agarré una piedra y pues se la aventé, y como le alcanzó a cerrar la ventana pues sí le rompí el vidrio… Pues la neta, ¿no?, las cosas como fueron… Cuando bajamos del camión, la neta no me acuerdo quién dijo, pero se escuchó que alguien dijo: “Bueno, vamos a esperar a esos putos del América”. Aunque no todos se quedaron, se fue el Rey, el Güero, Huicho, el Piolín, el Cosa y el Boni. Como los íbamos a esperar nos fuimos a parar ahí por donde está el muro de contención, pero pues no pasaban, y después de cómo diez minutos de espera nos fuimos a la Ermita y ahí nos quedamos otra vez esperando. Ahí me encontré una chava que se llama Betty y pues me fui a cotorrear con ella. Cuando voltee, me di cuenta de que todos estaban ahí esperando en el muro de contención, pero pues yo seguí platicando con la muchacha. Como a los cinco u ocho minutillos, se empezaron a escuchar los cristalazos, por eso voltee y me di cuenta de que mis compas estaban apedreando unos camiones que iban pasando por ahí, y pues luego luego me di cuenta de que eran del América. De hecho, cuando me di cuenta de todo esto, me di cuenta de que atrás de los camiones venían tres patrullas, pero la neta no se pararon, se fueron de filo con otros camiones que también venían llenos de americanistas. Cuando me di cuenta de esto, pues ya no alcancé a hacer nada, de hecho ni intenté aventarles piedras pues, porque pensé que se iban a seguir, de hecho seguí cotorreando con la muchacha. Luego, un rato, escuché que alguien de mis cuates gritó: “Ahí vienen los putos”, y cuando voltee me di cuenta de que mis cuates se estaban bajando de ahí del muro de contención, como huyendo de los americanistas. Ahí me zafé, y me fui corriendo para donde está un puesto de periódico y pues les grité: “Pues vamos a toparlos”, yo esto se los dije, pues porque pues si ya les habíamos aventado piedras y éstos ya se habían parado, pues ya vamos a enfrentarlos, ¿no?… Cuando grité esto, y me voltee para ver quién se iba a quedar conmigo, pues me di cuenta de que todos mis compas ya se habían ido por la calle que se llama Avenida Juárez de ahí mismo del Colorado. Cuando me di cuenta de que me habían dejado solo y que pues yo estaba (ex)puesto, porque traía la playera de Gallos, también me fui corriendo por esa calle, pero pues me di cuenta de que dos de esos putos me estaban correteando a mí. Cuando iba corriendo, me encontré en el piso una botella de vidrio, era como de cerveza Victoria de media, y pues yo la agarré, pues dije “pues por si me alcanzan”, pero la neta como estoy medio gordillo, pues uno de los americanistas que estaba más flaquillo pues ya me andaba alcanzando y pues fue que me dijo: “¿Qué, apoco muy Gallo?”, y pues ahí fue cuando yo me voltee y dije: “Pues a huevo puto”, y ahí fue cuando rompí la botella y me quedé con un cacho de la botella en la mano y pues me le dejé ir y pues como iba dando la vuelta, le di un rozoncillo como que en el hombro o en el brazo, no sé bien dónde se lo pegaría… Yo me acuerdo que este chavo traía playera del América, era la de color amarilla… Después de que le di ese madrazo, éste me da un madrazo en la cara, y pues yo le respondí con otro putazo en la cara, de hecho hasta me encajó el dienten el dedo… Luego me di cuenta de que venía un güey bien tatuado, uno pelón y pues acá bien pinche madrezononón, y ese gritó a los demás, como volteando a la carretera: “Acá hay más Gallos”. Cuando escuché eso, pues me seguí corriendo y pues me metí más adentro de la calle. Ahí fue cuando alcancé a mis otros compas, de hecho estaban todos, el Hamburguesa, el Melo, el Cochicuil, Verijas, Pepín, el Cosa, y pues ya estaban ahí el Huicho, Ríos, yo creo que fueron por ellos. Ya cuando los alcancé, todos estaban con el “vamos a sacar más banda, vamos a darles en su madre”, y pues la neta ya estaba (yo) ya más calentón y como yo había sido el único que se había quedado hasta atrás, sí alcancé a ver que esos güeyes traían sus palotes y pues recuerdo que le dije al Hamburguesa presta una navaja, pero la neta no sé quién, después de eso me dio una navaja, y pues la agarré y pues me regresé por la misma calle… Cuando agarré la navaja, la agarré con la punta para adentro, como escondiendo la hoja de la navaja, y pues ahora sí fui a topármelos, y cuando voy dando vuelta para subir a donde está la cancha, escuché que unos chavos y chavas gritaron: “Están puteando a tus compas”, refiriéndose a mí que estaban puteando a mis amigos; por eso, todavía más encabronado, pues yo me fui a la cancha, y cuando voy bajando los escalones, me salieron como tres güeyes y me dicen: “Ya valiste madres también tú, pinche Gallo”… De estos tres chavos, recuerdo que uno traía como expansiones en la oreja, todos traían playeras del América. Uno de ellos, traía una piedra en las manos, y cuando me le acerqué me la aventó, pero cuando la vi venir me quité, y fue cuando yo le dejé ir el navajazo y pues fue que se lo atiné en el estómago, la neta sí se lo encajé yo creo que sé le entro… [Aquí se interrumpe la narración; todos los puntos suspensivos son del acta. Declara exactamente todo lo que va a ser usado en su contra, según le ordenaron, dejando el proceso planchadito].

Toma la palabra el agente del ministerio José Luis Ontiveros Pacheco:

–En consecuencia a las manifestaciones que refiere el testigo, vistas las circunstancias que precisa en su declaración, toda vez que de su narrativa se desprende su participación en hechos que son posiblemente constitutivos de delito suficientes para ser considerado Probable Responsable, es por lo que el suscrito, inmediatamente ordena se suspenda la presente diligencia, a efecto de guardar las garantías que de contar con dicho carácter la tutelan para dar oportunidad a dar inicio a una distinta cambiando su situación jurídica. Ante esto, se le hace del conocimiento al declarante tal circunstancia, y hecho lo anterior, se da por concluida la presente diligencia, firmando por constancia los que en ella intervinieron.

Qué agente ministerial tan magnánimo, legalista sin justicia.

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Segunda parte de la confesión del Tortillas. Pero ahora declara como Probable Responsable. Son las 01:50 horas del miércoles 11 de enero. El ratón está atrapado en la ratonera sin queso.

Averiguación Previa I/30/2012.

–Y con relación a los hechos DECLARA:

–Pues ya que sé que ahora tengo el carácter de Probable Responsable, y pues que sé de lo que se me está acusando, y que también ya está mi defensor (de oficio) conmigo, quiero mencionar que pues, lo que dije en mi primera declaración pues es cierto, todo lo que dije en ella pues es lo que pasó, lo ratifico… La verdad, como les iba diciendo, ahí donde me quedé, pues ya que me dieron el cuchillo, la verdad no sé bien si fue el Hamburguesas, fue (que) me regresé, y cuando iba de regreso, fue cuando me gritaron que se estaban chingando a mis compas y fue cuando ya me encontré a estos primeros tres… El primero, fue el que me aventó la piedra, pero no me la atinó, y a ese fui al que le di el filerazo en la panza; el segundo es el que me agarró del pescuezo por atrás, y pues a él le aventé también un filerazo con la misma navaja con la que me chingué al otro, , pero la neta no sé si a él también le alcancé a dar… Ya después, el otro chavo se me acercó pero no supe qué actuación tuvo, ya ni sentí madrazos, porque la neta, vi que se me venían más, y pues ya preferí mejor irme, ahí fue cuando aventé el cuchillo y pues me fui corriendo de ahí, y pues me metí a la calle Juárez de ahí del Colorado y pues ahí me encontré a mis compas, al Hamburguesas, al Melo, Pepín, Ríos y pues otro chavo, nada más que no sé cómo se llama ni cómo le dicen… La neta ahí no les dije que había fileteado a alguien, pero ellos se veían que estaban todavía calientes, decían que querían ir a buscarlos pero ni se movían; ya como unos quince minutos después, regresamos hacia la cancha pero por la parte de arriba, pero ya desde ahí nos dimos cuenta que se estaban subiendo a los camiones. Luego ya el Melo me dijo “vámonos para mi casa” y pues yo le dije al Pepín “vente, vámonos” y nos fuimos caminando hacia la casa del Melo pero él se metió a su casa; luego me fui con Pepín a recoger una camioneta que él había dejado en el auto lavado y pues ya de ahí abordamos la camioneta, y pues me llevó a mi casa y pues él se fue.

Sin preguntarle si desea el acusado agregar algo más, dice el agente ministerial:

–Siendo todo lo que desea manifestar el declarante, el suscrito Agente del Ministerio Público tiene a bien formular los siguientes cuestionamientos:

–Que nos diga el declarante, si puede precisar el número de personas a las que, en todo el evento que narró en su primera y segunda declaración, agredió físicamente.

Respuesta: –Pues el primero al que me madree, fue ahí en el Estadio… De ahí el siguiente fue hasta el que le aventé el golpe con la botella rota… El tercero, pues fue al que filerié en la panza… El cuarto, el del pescuezo, el que me estaba agarrando y que también le aventé el putazo con el filero con el que me chingué al otro, y pues fueron todos.

–Que nos diga el declarante, si recuerda las características de las cuatro personas a las que dice haber agredido en su respuesta anterior.

Respuesta: –Al primero era como de unos 28 años de edad, se peinaba así con gel, así como de piquito en el copete, moreno, y pues traía una playera del América y pantalón de mezclilla, ese andaba con otros güeyes, pero no me acuerdo de ellos, a él nada más vi que lo tiré, no sé qué le pasó con el golpe que le di… Al segundo al que le pegué con el gollete, ese güey es un poquito más alto que yo, flaco, trae playera del América la de color amarilla, traía el pelo chiquillo corto, era morenillo… El tercero al que le di el filerazo, era moreno, flaco, altillo, se veía chavo, traía un chaleco creo, y abajo traía la del América la amarilla, traía el pelo también corto. Y el cuarto la verdad no lo vi bien, sólo recuerdo que andaba pelón, de ese me acuerdo que traía una playera azul, del América.

–Que nos diga el declarante, si puede describir el objeto que identifica como “navaja” con el que dice haber fileteado al tercero de los sujetos.

Respuesta: –Pues yo la sentí más o menos larguilla, yo sentí que era como de… quince o veinte centímetros… el mango se sentía como de metal, la verdad no la vi mucho.

–Que nos diga el declarante, si puede describir qué sensación tuvo al realizar este movimiento que refiere en su respuesta anterior.

Respuesta: — Pues cuando se la dejé ir, pues sí sentí que se la encajé, y pues sí sentí que le entró en la panza, sí se la clavé pero luego luego se la saqué, no sé que tanto le habrá entrado.

–Que nos diga el declarante, por qué razón no comentó nada después de lo sucedido, cuando se reagrupó con sus demás amigos.

Respuesta: –Por miedo, miedo a que me encerraran, a que cayera preso, porque pues así como se abrieron al rato me iban a quemar.

–Que nos diga el declarante, si recuerda en qué lugar y momento arrojó el arma que ha reconocido anteriormente.

Respuesta: –Pues la verdad no me acuerdo, fue cuando piqué al que me agarró del pescuezo cuando la aventé y pues me fui a correr.

–Que nos diga el declarante si puede describir de qué manera vestía en aquella ocasión.

Respuesta: –Yo traía una bermuda de color verde, como verde soldado, una playera blanca de algodón con aerografías de Gallos, y pues así nada más, ah y pues traía estos tenis.

–Que nos diga el declarante si derivado de este hecho se maculó o manchó de sangre.

Respuesta: –No, no me manché.

–Que nos diga el declarante, de dónde obtuvo el arma que fue utilizada, y que ha reconocido líneas arriba.

Respuesta: –Pues yo se (la) pedí cuando estaba con mis compas, cuando me había regresado, yo me acuerdo que se la pedí a mis compas, entre ellos al Hamburguesas, y pues la mera neta no sé bien quién me la dio.

–Que nos diga el declarante, por qué razón agredía física y verbalmente a las personas que identificaba con el club deportivo América y cómo les distinguía.

Respuesta: –Pues, primero porque cuando los Gallos fuimos al Distrito federal, pues nos dieron en la madre, luego pues porque nos ganaron en el partido de aquí… Luego más, pues porque uno de ellos, el primero al que le pegué pues también era americanista, y pues ya al final, pues porque son del América… Y pues los reconocía porque traen sus playeras del América.

–Que nos diga el declarante, si tiene conocimiento de la trascendencia del hecho en el que ha participado.

Respuesta: –Pues sí estos consciente de que fue una pendejada, pero pues también fue en defensa.

–Que nos diga el declarante, si tiene conocimiento de la trascendencia legal que implica.

Respuesta: –Pues la cárcel, ¿no?

–Siendo todo lo que desea manifestar el imputado, se concede el uso de la voz a la defensa quien manifiesta:

“…Es mi deseo reservarme el derecho a realizar manifestación alguna en esta diligencia…”

Aquí cae el telón y la guillotina. (Los guiones en blanco son preguntas y respuestas inocuas que me salto).

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Segunda declaración real del Tortillas, viernes 13 de enero, 11:03 horas, ante la juez del Juzgado Sexto de Primera Instancia Penal, Consuelo Rosillo Garfias, para ser ingresado al penal de San José El Alto. ¿Y los golpes sufridos y confesados, no le dijeron nada, señora juez?

El inculpado MANIFIESTA:

–…Afecto a las bebidas embriagantes, no afecto a las drogas o enervantes, me había tomado cuatro cervezas, no venía ni alcohólico ni drogado el día de los hechos, no procesado anteriormente…

–Reconozco la firma de mi declaración rendida el 10 de enero 2012, pero no la declaración al manifestar que fui obligado. En relación a la declaración del 11 de enero 2012, reconozco como mías las firmas que obran en la misma, pero no así lo que ellas contienen, ya que fui obligado a declarar, y los golpes que tengo en la cara no fueron de ese día (del juego) sino de los policías (martes), y yo rendí otra declaración el domingo 8 (que no está en ninguna parte).

–Quiero agregar que en mi declaración, hay unas partes que sí son verdaderas y otras que fueron inventadas. Quiero agregar que me golpearon los judiciales, de hecho fueron por mí al Colorado para que les dijera los nombres de unos apodos que me preguntaron ellos, y yo accedí a ello, el policía, el judicial, ellos me recogieron en la ermita de El Colorado, de ahí me llevaron hacia el rancho y ya les ubiqué las casas que me preguntaron, en eso ellos se salen hacia tomar la carretera a Querétaro, y yo pensé que me llevaban a la procuraduría, en eso yo saqué mi celular para avisar a mis primos o a mi mamá para que fueran por mí, y uno de los judiciales me dijo: “Ni madres, ya valiste madre, hijo de tu puta madre”, y pon las manos atrás y baja la cabeza, y yo le decía que porqué, y me decían que te calles cabrón, y me iban golpeando en la nuca, se pararon en el puente de La Piedad y los oficiales eran: el oficial Fernando, sin saber apellidos, e Iván, sin saber sus apellidos, de la Agencia 1 de Homicidios, sé que son de esa agencia porque fue a donde me llevaron, no me metieron a declarar, me dejaron afuera arriba del carro y me empezaron a golpear las personas antes referidas, el que se llama Fernando se bajó y pues no sé a dónde iría, yo me quedé con el otro oficial, en eso ingresó el otro elemento de ellos y él fue el que me empezó a golpear aquí en la cara, y me decía: “Confiesa cabrón, ya todos dijeron que tú fuiste, confiesa, te la quieres comer tú solo”, y pues yo seguía negando, bueno con mi verdad de que yo no había sido, pero ellos me decían: “A huevo a huevo, tú fuiste tú fuiste”, y luego llegó su comandante o bueno uno de ellos y llegó y le dice: “¡Cómo va este cabrón!, ya confiesa pinche Tortilla que traigo mis aparatitos, aquí nos podemos quedar toda la noche si quieres”, pues ahí fue cuando me bajaron del carro y me dieron unos toques en los huevos, y ya fue cuando dije: ¡¡¡Yo fui!!! ¡¡¡Yo fui!!! Ya después ahí me dijeron que les dijera cómo había sido todo y pues yo me inventé todo acerca de lo de la navaja y ya el oficial que se llama Iván me metió hacia adentro de la agencia y cuando íbamos caminando me dijo que si decía algo más me iban a romper toda mi madre (en este momento se asienta que se le quiebra la voz). Ya adentro otro oficial diferente, es uno alto, que no conozco de nombre pero sí de vista, me decía y quién te pegó ahí (señalando la cara del lado izquierdo), y entonces el oficial Iván le dice ¡Pues fueron los del América, pendejo! En ese momento se ríe el oficial Iván y me dice, ya ves qué te costaba, y pues ya continué rindiendo mi declaración, que como ya mencioné, no todo fue verdad, porque fui coaccionado.

Siguen las preguntas del juzgado y las respuestas del acusado:

–No estoy de acuerdo en la parte en que me voy yo que dicen que quiebro el envase de la botella y que con el corchete le pego al chavo y lo de la navaja que según se la pedí al Hamburguesa, lo cual no es cierto y de que yo haya picado a alguien o lesionado a alguien, sin percatarme de que haya traído alguien una navaja. Quiero mencionar que con el pie soy zurdo y escribo con la mano derecha.

–Estaba en la ermita con Betty que estaba esperando a su mamá. Estuve con Betty en lo que apedrearon (los camiones); los que apedrearon fueron el Hamburguesa, Pepín, Verijas, Melo y un chavo que le dicen Río, y había otro pero no sé ni su apodo ni su nombre, y se bajaron los del América, estuve como de 7 a 10 minutos.

Yo estaba en la ermita con Betty, entonces ya oí cuando estallaron los vidrios, y volteo y me di cuenta que eran los camiones del América, y yo seguí platicando con la muchacha, en eso ya los mencionados amigos me dicen ahí vienen, yo me salgo hacia media calle y es cuando digo vamos a toparlos, y volteo y ya se estaban metiendo todos a la calle Juárez, y entonces es cuando digo si me quedo aquí me van a madrear, y me fui sobre esa misma calle, ahí estuve un lapso de unos 20 ó 25 minutos, exactamente en una (calle) frente de una tienda que se llama Deportes Michel, atrás de un carro estaba escondido, no sé si me vio alguien, yo iba solo y me vieron correr los dos lesionados del Colorado, el Chapelo y Guaperras, ellos viven por los taxis enana tienda en El Colorado. Y me regreso por la misma calle hacia la cancha y a un costado, con dirección a la calle estaban unos amigos y me quedé platicando con ellos, era el Shaggy de nombre Hugo, y el Pooh quien no sé su nombre. Me quedé platicando con ellos, en eso volteo y veo que vienen mis amigos y corrimos hacia la cancha sobre la parte de arriba para la carretera, y es ahí cuando me dice el Melo vámonos para mi casa, en ese momento ya los del América estaban abordando sus camiones, y yo le digo a Pepín, pues vámonos entonces, llegamos a la casa del Melo y él se metió, y yo me fui con Pepín a recoger la camioneta que habíamos dejado antes de irnos al auto lavado Conín. Yo no me di cuenta si hubieran lastimado a alguien porque había mucha gente de las casas de enfrente de la cancha, la gente estaba afuera en la calle y otra en la cancha, pero no me di cuenta qué había pasado. Yo me enteré hasta el otro día en el periódico de lo que había pasado.

–Cuando me golpearon yo iba en la parte trasera con el agente Fernando, cuando me dieron toques en los huevos no sé quién lo hizo, porque me taparon los ojos y me hicieron la cabeza hacia atrás. No vi el objeto con el que me dieron los toques.

–De hecho los agentes me hicieron que me pusiera esa playera de Gallos, esa playera no era mía, ya que yo traía puesta la que porto en este momento. Me dijeron que me pusiera esa playera para que me viera muy Gallo, para que vieran que sí era de La Resistencia.

Juzguen los ciudadanos lo que no juzgó jurídicamente la juez Consuelo Rosillo Garfias, entonces del Juzgado Sexto Penal, y hoy elevada a magistrada del H. Poder Judicial.

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En suma, dos declaraciones reales (una de ellas desaparecida adrede por el aparato torturador) y dos confesiones increíbles. Ninguno de los otros compas del Tortillas habla así en sus declaraciones. Como es natural, todos son parcos, evasivos, tienen dudas. Ninguno dice haberle dado la navaja al Tortillas y nadie les pregunta quién se la dio. Alguno insinúa que tomó un fierro por ahí y otro dice haber visto al Tortillas con la navaja en la cintura dentro del Estadio. Nada de eso es creíble. Y luego, El Tortillas se sube solito a la horca del aparato represor, no de justicia. Si esa es su justicia, con razón hay tanta injusticia.

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Despidieron de sus trabajos del gobierno a los dos hijos del bloguero de DQ, HP.

Que porque están ayudando a DQ a hacer lo que está haciendo, denunciar el caso de El Tortillas.

Así se las gasta el sistema priista.

Cortar cabezas a diestra y siniestra que obstruyan la máquina trituradora de conciencias.

Y eso que HP es un probado priista e hipercrítico de la izquierda.

Este informante informa que sus únicos informantes han sido El Tortillas, la familia del Tortillas, el expediente, Libertad de Palabra y Presencia Universitaria, y la prensa nacional.

Apenas si conozco de lejos a uno de los hijos de HP y no tengo tratos con ninguno de los dos.

¿Vendrán ahora por mí y tendrán los ojos de Pepe, Jorge y Arsenio?

Vendrá la muerte por todos y tendrá los ojos de todos.

Pero antes…

Hacer lo que nos toca hacer.

Unos cortarán cabezas y otros sembraremos trigo.

Y amén.

Nos vemos en Derechos Humanos.

Aunque sea inútil.

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“La tradición”, poema del poeta de India Dharmakirti. En la insuperable versión en español de nuestro poeta Nobel. Joya que aparece en Vislumbres de la India:

“Nadie atrás, nadie adelante.

Se ha cerrado el camino

que abrieron los antiguos.

Y el otro, ancho y fácil, de todos,

no va a ninguna parte.

estoy solo y me abro paso.”

La tradición de la ruptura.

Romper el pacto de simulación.

Querétaro en su tinta de sangre.

Con todo respeto romperles el respeto.

Estoy desnudo y palabreo.

Querétaro en su sangre, sudor y lágrimas: toda la luz ciudadana sobre el oscuro poder, esto también es democracia.

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Pregunté al Tortillas, ¿cómo son los toques eléctricos en los huevos?

–Te bajan el pantalón y los calzones, te rocían con agua los testículos y luego te ponen unos fierros. Me taparon los ojos. En menos de un segundo, sentí una descarga que recorrió todo mi cuerpo. Un rayo que te parte el alma. Sólo aguanté dos. Antes de la tercera dije todo lo que querían. No pude más y me arrepiento.

 

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Al fin pude ver y platicar con el diputado federal por Querétaro Marcos Aguilar Vega. Sobre el caso del Tortillas, quedamos de realizar algunas acciones conjuntas, a su regreso de un viaje en puerta a Filipinas, a donde acude a hablar sobre la transparencia. ¿No sería mejor que lo hiciera en el Palacio de la Corregidora, en Palacio Nacional y en Los Pinos? ¡Qué chingaos va a hacer hasta Filipinas! Quedó de involucrar igualmente en el caso de El Colorado al diputado federal por El Marqués y Querétaro José Guadalupe García Ramírez. Y se agendó un encuentro con la señora Ofelia Franco, madre del Tortillas. Sólo quiero recordarle al diputado MAV, diferencias aparte por ambos lados, la enseñanza del Che Guevara, quien la llevó hasta su último suspiro: “Decir y hacer en la misma entramada / Nunca dicha la voz sin acto”.

Gracias por su atención.

Feliz viaje y mejor regreso.

Julio Figueroa. / Qro. Qro., domingo 20-I-2013.

juliofime@hotmail.com / www.dialogoqueretano.com.mx










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