Carta abierta (pegada en la puerta de la sala de profesores)

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San Juan del Río, Qro. A 24 de junio de 2011.

“Querida” RATA:

Hoy me di cuenta que decidiste llevarte, por segunda ocasión, algo de las pertenencias que tengo en mi pequeño escritorio de esta sala. La primera vez hurtaste una fotografía en la que aparecen mis alumnos de la generación 2007-2010. Sobra hablarte acerca del valor sentimental tan grande que tengo de esta imagen. ¡Pierdo mi tiempo! ¿Cuándo le ha importado a una rata el sentimiento de los demás?

Ahora me encuentro con la desagradable sorpresa de que te llevaste mi tasa de acero inoxidable, la cual tiene un precio muy por encima de las tasas convencionales. ¿Por qué no te llevaste mi otra tasa, está en el mismo lugar? ¿No te gustan las tasas de materiales corrientes? ¡Eres un roedor inteligente y de muy buen gusto! Sé que algunos piensan que lo más fácil sería usar, como todos en este sitio, vasos de unicel y así evitar que me vuelvas a robar. Sin embargo, existimos personas con una mínima conciencia ecológica que contribuimos en algo para no deteriorar más este planeta. ¡Vuelvo a perder mi tiempo! ¿Qué cultura ecológica puede tener una rata? ¡Todo lo contrario, en un mundo lleno de basura vivirías mejor!

Te platico algo más, acabo de pagar diez mil pesos por las protecciones que colocaron en una pequeña casa que dentro de poco habitaré. No te estoy presumiendo, es más, pasé varios días cuestionándome sobre el por qué uno tiene que auto encarcelarse en su propia vivienda. Hoy, tú me has dado la respuesta, ¡Gracias! Recuerdo que cuando era niño vivía en una casa sin protecciones. También me puse a recordar la excelente novela de Truman Capote, “A sangre fría” en la cual se narra un brutal asesinato de toda una familia en un pequeño y pacífico pueblo de Estados Unidos, en el cual, después de ese crimen, todos tuvieron que cambiar sus chapas y lo más triste DESCONFIAR TODOS DE TODOS. ¿Te estoy hablando de literatura, habré enloquecido? ¿Te gusta leer, mi buena rata? Lo dudo, nunca me has robado uno de los libros que aquí tengo. En fin, creo que es todo, me despido porque yo sí tengo cosas decentes que hacer y no como tú que sólo tienes tiempo para ver en qué momento te puedes llevar algo. Nuevamente gracias por devolverme mi escepticismo hacia el ser humano (sí, escribí ser humano porque ya me cansé de ofender, con mis comparaciones, a las ratas que son mucho mejores que tú), hacia su solidaridad, bondad, etc.

Me despido de ti con, espero, humor (¿Astrológico?): Sé que cuando leas esta carta me acusarás de exagerado, pero recuerda que soy PISCIS y, para mi desgracia, somos personas muy sensibles.

Sin más por el momento, quedo de usted para cualquier aclaración.

ATENTAMENTE: Oscar Amézquita Ugalde.

amezquita27@hotmail.com










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