Carta a JEP / En sus 80 de luz

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 Querido José Emilio:

A cinco años de tu partida, quiero informarte de esta verdad evidente y amarga en la Tierra, que tú conociste y tocaste en vida: en nombre de los buenos contra los malos, casi todos acabamos reproduciendo lo que condenamos, pese a los grandes ideales, acabamos haciendo lo peor.

Esto, los buenos. Imagínate los malosos, que desde luego existen.

Te quedaste corto en los desastres sobre la Tierra, y en especial, en México. Seguimos de desastre en desastre en todas las líneas. Y sin embargo, igual seguimos pataleando aperradamente hacia la próxima estación que puede ser la última. Es el amor a la vida que tú conociste.

De la velocidad del paso del tiempo no te digo nada, porque tú sabes más. Vivimos en la Edad Luz y es el puro acelere, nada se detiene, todo va y llega rapidito a ninguna parte.

José Emilio, ¿cómo es la eternidad vacía sin los otros y sin tu conciencia del yo, con quien conviviste toda tu vida?

Tú sigues siendo muy leído y muy querido aquí en la Tierra. Gracias al amor que salva lo mejor de la vida. Esa palabra efímera y tramposa, que hace prodigios cuando es real y encarna en la vida. Aquí están tus “Textos a la deriva” en plena Edad Luz. Tus Batallas no viven en el desierto sino entre tus lectores. Voz y memoria de la tribu, tu poesía.

Muchas cosas siguen vivas porque tú las nombraste.

Los Inventarios de tus días fueron publicados y aplaudidos por todos. Son el testimonio vivo de otro tiempo. Fuiste una enciclopedia y una universidad para no pocos lectores. Nos iniciaste en la lectura, la escritura, y la curiosidad por el mundo. Y ese mundo sobrevive por la vivacidad de tus letras. Luz negra sobre el incesante desgaste de las cosas.

De tus contemporáneos, la gran mayoría son fantasmas, como tú.

Cristina sigue escribiendo, gota tras gota, su mar de historias de gente común, túyoélnosotros.

Laura Emilia se deja ver de vez en vez en la red de luz y de Cecilia nunca he sabido nada.

Tu yerno, FGR… mejor que te cuente él.

Como Luis Buñuel y Octavio Paz, ¿te gustaría reencarnar de vez en vez e ir al puesto de periódicos y comprar todos los periódicos y las revistas del mes, y luego ir a la librería a la vuelta de tu casa y llevarte todas las últimas novedades? ¡Qué atracón te darías! Jajajajjajaja.

Alguien me dice, sólo llévale un celular con carga eterna a donde están sus cenizas.

Ya desvarié, perdón por la confianza, pero siempre la hubo, gracias a ti.

¿Qué es la eternidad vacía en la Edad de las Tinieblas?

–¿Somos apenas sombras que alguien proyecta en un muro invisible? ¿El quinqué de una futura edad de las tinieblas?

Otros hablan con sus dioses. Yo hablo contigo, querido José Emilio, porque estás dentro de mí, como Octavio, como don Julio, como Elías. “Ya no son inmortales, ahora son eternos” (Loquillo).

Hoy escribo estas tonterías porque anoche te soñé. En tus 80 años de luz. Eso es todo. Gracias por tu literatura. Por tu luz en el camino.

Q, junio 2019.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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