Carlos y Tomás

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Gracias a don Hermenegildo Longoria, hubo que volver a Tomás Moro con motivo de una nueva presentación del libro Gobernar, de Gerard B. Wegemer, el miércoles 19 en el Centro Cívico, ante servidores públicos.

El estadista Moro era un jovencito cuando con Colón el mundo expandió su geografía y su economía. Y su pensamiento no se quedó en el Renacimiento. Gracias a que supo implicarse en las batallas políticas de su tiempo, sus reflexiones son profundas y guardan hoy extraordinaria vigencia.

Piensa Moro que la interpretación sensata del entorno está vinculada a otra fuente ineludible de comprensión del mundo, que es la historia. Esto me parece útil recordarlo a propósito de un dogma que se ha implantado en nuestro tiempo como una asombrosa patología, esto es, construir relatos como si el presente fuese autónomo. Como si este día no hubiera sido engendrado por el ayer inmenso y fuera, en cambio, una aparición mágica o producto de la generación espontánea.

Atormentados por el exceso de presente, algunos hablan del pasado con desprecio, incluso se regodean diciendo que todas las mañanas se resetean. Lo pasado ya pasó y a otra cosa mariposa, alegan. Por eso, valga la pena recordar una reflexión de Carlos Marx en El 18 brumario de Luis Bonaparte :

“Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre albedrío, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentra directamente, que existen y han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos”. Pensamiento de Tomás y Palabra de Carlos.

Ciudad de Querétaro, junio 20, 2019.










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