Cápsulas UAQ 135 Cartilla ciudadana

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Más que una Cartilla moral con valores y preceptos, los ciudadanos de la sociedad abierta necesitamos una Cartilla ciudadana con experiencias sociales vitales que nos ayuden a comprender el mundo en que vivimos.

Algo que no nos puede dar el Estado-Gobierno sino nuestras mejores mujeres y hombres de cultura, nuestros artistas creadores.

Necesitamos experiencias de vida que nos ayuden a salir de nosotros mismos y vernos en los otros como en un espejo de vida, comulgar o diferir con los otros ciudadanos y romper el espejo de la Edad Luz del yo-yo.

La sociedad de nuestros días no es un partido político, ni una orden militar ni religiosa. Es una pluralidad de actitudes, personas y clases sociales impresionante. Junto al respeto a la autoridad nos hace falta la mirada crítica y fraterna frente hacia la autoridad y los otros nosotros, los ciudadanos. ¿Dónde está o cuál puede ser el común denominador social de esta tumultuosa diversidad humana y no pocas veces antagónica? Este es el punto vital.

Pienso en una cartilla ciudadana que incluya a los malos ciudadanos sencillamente porque son parte del mundo y son legión.

El mal y el bien están en nuestra conciencia y en nuestras acciones; luchar contra el mal es luchar contra nosotros mismos, lo dijo el poeta, no el político. Las circunstancias nos condicionan pero el libre albedrío nos responsabiliza.

¿Por qué no encomendar esa cartilla ciudadana con experiencias vitales a nuestros creadores culturales? Cineastas, teatreros, escritores, pintores, músicos, artistas varios. (Pienso en la película “Fe, Esperanza y Caridad”, 1974, de Alberto Bojórquez, Luis Alcoriza y Jorge Fons).

Los temas a expresar con libertad, fraternidad y crítica:

–Corrupción, impunidad, desigualdad, injusticia, libertad acotada por los poderosos…

–El poder, los poderes en amasiato y/o en disputa, la razón de Estado, el interés del Capital, la fe Religiosa, la obediencia Militar, la conciencia Ciudadana… La voluntad de ganancia y la voluntad de servicio.

–La vida, el amor, la muerte…

–La diversidad sexual, la paridad de género, el machismo, el feminismo, el patriarcado, las familias… Los derechos humanos y ciudadanos.

–El bien y el mal, el respeto y la crítica, la solidaridad y la crítica, la fraternidad y la crítica, la lealtad y la crítica, la ley y la crítica, el amor y la crítica…

–La libertad… Tradición y modernidad… Etcétera.

El arte y la cultura más que pedagógicos son subversivos de la conciencia: acumular saber, rompen algo y crean otra tradición.

Seguramente estoy desvariando pero espero que no demasiado.

Junto a la decadencia también nos hemos modernizado y prosperado en no pocos sentidos, políticos y culturales, si bien en forma desigual.

El Estado puede proporcionarnos el bienestar material y la seguridad física pero no la felicidad del alma.

México necesita reformas importantes, no renacer, porque no ha estado muerto, ni en sus peores desastres políticos y naturales.

“Promover una manera de vivir sustentada en el amor a la familia, al prójimo, a la naturaleza, a la patria y a la humanidad”, ¿es responsabilidad del Estado? Que empiece por su casa y nos dé un gobierno, unos poderes y unas instituciones más sanas, eficientes y transparentes.

Promover el desarrollo con justicia y una mejor distribución del ingreso, junto a la seguridad física y social, sí es responsabilidad del Estado.

Los más altos principios y valores se mueven y chocan unos con otros; no es fácil cumplirlos todos al mismo tiempo y en la misma proporción. De vez en cuando hay que ceder un poco de libertad, igualdad o justicia en aras de su valor contrario e igualmente valioso.

Andrés Manuel López Obrador, presidente legítimo y democrático de México, ¿”respeta la pluralidad y la diversidad” de sus contrarios? Por lo menos de 60 millones de votantes que no votaron AMLO-Morena.

Este es mi modesto diálogo ciudadano acerca de “la moral, la ética y los valores” que promueve el gobierno de López Obrador, en aras de una sociedad más fraterna y crítica.

La Cartilla Moral de Alfonso Reyes fue escrita en 1944 y publicada hasta 1952. Luego fue enterrada en el tomo XX de sus Obras Completas. Más tarde tuvo cierta difusión gracias a las antologías sobre Reyes, junto a sus textos clásicos: “La cena”, “Visión de Anáhuac”, “México en una nuez”, “+ 9 de Febrero de 1913”, “Sol de Monterrey”, “¡A Cuernavaca!”.

Digamos que Alfonso Reyes y José Luis Martínez no fueron ningunos revolucionarios sino unos conservadores en el mejor sentido del término, cosa que no reconoce López Obrador, para quien todos los conservadores son unos reaccionarios fifís.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

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