Candidatos ¿Lágrimas de cocodrilo?

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Existe la creencia de que los cocodrilos cuando devoran a su presa se ponen a llorar, la verdad es que no tienen ninguna emoción o acto de arrepentimiento, simplemente lloran porque así es su naturaleza. Las lágrimas de cocodrilo son sinónimo de falsedad e hipocresía. Los candidatos se comprometieron a luchar a brazo partido contra la corrupción, pero no necesitan llegar al poder para demostrarlo. En estos momentos son candidatos y jefes de sus respectivos partidos y pueden impulsar, pero ya, al Fiscal General, al Fiscal Anticorrupción, que desde 2014 debería de ser nombrado; al Auditor Superior de la Federación y a los dieciocho jueces encargados de sancionar la corrupción administrativa. Nada de eso impulsan, los candidatos y sus partidos se limitan, vale repetirlo, a rasgarse las vestiduras y a derramar lágrimas de cocodrilo. No hacen, fuera de discursos, acciones que avalen su indignación y compromiso contra la corrupción.










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