Borracho y cantinero

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Después de que Trump ganó las elecciones de su país invitó a Slim a almorzar. A las preguntas de los reporteros sobre su opinión del empresario, Trump fue elogioso y comentó que Slim le advirtió del cambio de actividades, de ser un empresario a ser un Presidente. El ejemplo con el que ilustró la diferencia de responsabilidades fue: “No olvide que no es lo mismo ser borracho que cantinero”. De la misma diferencia debe de percatarse López Obrador. A la acusación de fraude de su partido relacionado con un fideicomiso destinado a apoyar a las víctimas del temblor, respondió iracundo: “Es una calumnia de los ‘conservadores’, ‘de la prensa fifí’ ”; una vil venganza de las mismas autoridades que días antes habían reconocido su abrumador triunfo. El Presidente electo debe de caer en la cuenta que su nueva posición demanda un discurso mesurado, juicioso, prudente, reconciliador. Ya no es opositor sino Presidente electo, no es borracho sino cantinero.










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