Autocrítica

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Siempre he admirado a quienes en momentos difíciles dicen frases memorables y, según esto, yo me documentaba preparándome para eso, pero fracasé. Me pareció flojo y soberbio John Ross, millonario que viajaba en el Titanic, al ser avisado del percance, dijo: “Hace falta más que un iceberg para que me levante de la cama”. Murió ahogado. Mejor el comentario de Ben Guggenheim, con traje de etiqueta, en la cubierta ladeada, dijo a sus acompañantes: “Estamos listos para morir como caballeros”. Yo estaba en un piso 13 en una réplica del temblor, rodeado de mujeres, y dije: “No se preocupen, si morimos, garantizamos que en el nuevo edificio pongan una placa con nuestros nombres, como los que murieron en las torres gemelas de Nueva York”. Al mismo tiempo gritaron histéricas. Creo que no fue una frase afortunada.

Publicado en Noticias el 27 de marzo de 2012.










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