Arrancan… ¿hacia dónde?

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No ilusionarse como ingenuos es el único antídoto de la desilusión, dicen que aconsejó don Jesús Reyes Heroles. Ya encarrilados hacia las próximas elecciones, percibo entre la gente un ánimo que oscila entre una franca abulia y una violenta contrariedad. Y no faltan datos para documentar la desesperanza. Legalmente se encuentra ya en marcha el proceso electoral que tendrá su punto culminante el domingo 3 de junio de 2018. La declaratoria federal se hizo el viernes 8 de septiembre. En Querétaro renovaremos la cámara de diputados y los 18 ayuntamientos. Ese día votaremos también por el presidente de la república y por nuestros representantes ante las dos cámaras del Congreso de la Unión.

A ese ánimo desesperanzado abona el lenguaje bravucón y callejonero de los presidentes de los dos partidos que han gobernado la nación. Desde un rincón de la taberna, en un receso de su añeja complicidad, el colorado le grita al azúl: ¡niño llorón y mentiroso!, y desde su esquina le responde el azúl al colorado: ¡corrupto, vulgar borracho de cantina y pistolero balín! En respuesta, un lambiscón del colorado aparta su licor para gritar: ¡emperador de la corrupción, parricida, canalla, traidor! Sin exagerar, esas palabras intercambiaron la semana pasada quienes encabezan lo que la Constitución identifica como “instrumento fundamental para la participación política”. En lugar de contribuir al debate nacional, su prepotencia incrementa la irritación social.

Bajo esa temperatura, en un acto de lucidez, el árbitro electoral se atrevió a poner orden en la cancha y contener los excesos de los partidos en su asfixiante e inmunda propaganda. Pero, azuzados por los fajadores, vinieron los jueces y echaron abajo la marca del árbitro, pavimentando con ello el piso de la inequidad. Lo hicieron del mismo modo que tiraron una reforma a la Constitución de Yucatán que recortaba a la mitad el dinero de los partidos políticos.

Justo cuando oficialmente se comunica al país que casi media república está en la línea de pobreza, se nos informa que en 2018 los partidos romperán record en cuanto a dinero a su disposición. Tan sólo durante los 90 días de la campaña federal que viene, el conjunto de partidos gastará a un ritmo de un millón de pesos por hora. Jauja enrojecería de vergüenza.

En la ebriedad del dinero de todos tirado a la basura, nos enteramos, por ejemplo, que por anunciarse durante una pelea de box, una diputada ecologista de nombre Wendolin, pagó a Televisa nada menos que 17 millones de pesos. Eso, sin contar los 410 mil pesos que pagó por la producción del promocional de 20 segundos. Con el dinero de todos, desde luego.

Mientras le recortan a la salud, a la ciencia y a la educación, los gobernantes se solazan en su ebriedad desenfrenada y tiran sin misericordia el dinero público. Lo mismo en Zacatecas que en Querétaro. En Zacatecas, por ejemplo, el gobierno priísta dispuso este año de 50 millones de pesos para subsidiar a un equipo de futbol propiedad de un pobre mendigo llamado Carlos Slim. No es para enojarse, es para enfurecerse, pues esa bolsita es adicional a los 35 millones de subsidio anual que reciben los jugadores del señor Slim.

Y como en Querétaro las rancheras se cantan también con particular emoción, al amparo de la obligación que tienen de rendir cuentas, varios diputados federales emanados del Partido Acción Nacional nos sonríen desde las alturas de sus espectaculares, haciendo pasar por informe una propaganda simplona que en los hechos constituye un deliberado acto anticipado de campaña. Junto a ellos, el representante del Ayuntamiento de la capital, personalizando el ejercicio presupuestal de un gobierno colegiado, compró las portadas de los diarios y mandó repartir, casa por casa, un folleto a todo color en el que su nombre aparece 39 veces y su cráneo cerca de 30.

Por ahí apareció otro aspirante que, como su cargo no es de esos que la ley incluye entre los que rinden informes, recurrió a la trampa de los gobernadores de Puebla y Chiapas: se hizo fotografiar sonriente para la portada de una revista y esa portada escaló los espectaculares de la ciudad. Lo que está haciendo el jefe de la oficina del gobernador de Querétaro se llama, aquí y en Constantinopla, fraude a la ley. Apoyada en Justiniano, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha definido que incurre en fraude a la ley el que, respetando las palabras de la ley, elude su sentido y obtiene un resultado antijurídico.

Así, entre pleitos de bandidos, criminal tiradero de dinero público, actos anticipados de campaña y fraudes a la ley, estamos iniciando el proceso electoral.

Ciudad de Querétaro, septiembre 6, 2017

 










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

Un Comentario en “ Arrancan… ¿hacia dónde?”

  1. Julio Figueroa dice:

    Don Boni para el amigo EMZ:

    “No me ilusiono, admito, es de mi gusto,
    que soy un hombre igual a todos.
    Trabajo en algo, cobro
    un sueldo insuficiente; me divierto
    cuando puedo o me aburro hasta morirme;
    hablo, me callo a veces, pido
    mi comida, y a ratos
    quisiera ser feliz gloriosamente,
    y hago el amor, o voy y vengo
    sin nadie que me siga. Tengo (tenía) un perro
    y algunas cosas mías.”
    (…)
    Poema 15 de “Fuego de pobres”, 1961, Rubén Bonitas Nuño.
    Qro. Qro., miércoles 13-IX-2017.

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