“AQUELLOS TIEMPOS”

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Caminante no hay camino, se hace camino al andar…
Con estas primeras frases y el inmortal poema de Antonio Machado “El viajero”, recordaremos a una de las más icónicas colonias de nuestra bella ciudad de Queretarín de las Flores, CARRETAS, y la fabulosa historia atrás de su nombre: “He andado muchos caminos/he abierto muchas veredas/he navegado en cien mares/y atracado en cien riberas”…

Pues resulta que allá por “Aquellos tiempos”, en los viejos años de 1548, arribó a nuestra incipiente ciudad un andante viajero Gallego, que cansado y aburrido de los incómodos caminos de lomo y pezuña, únicos que por aquel entonces conectaban los pueblos de la antigua Nueva España, se le ocurrió fundar un sistema de Carretas, para lo cual tuvo que mejorar y aún, trazar, nuevos caminos, capaces de soportar el peso y anchura de las mismas, el primero fue el correspondiente entre Veracruz y Puebla, convirtiéndose, además, en el primer “Charro” mexicano, pues Don SEBASTIAN DE APARICIO tuvo que cazar y recolectar los bueyes mostrencos, que con gran éxito se habían reproducido a lo largo y ancho del país, a lomos de un brioso caballo, adoptando, además, el primer modelo del campirano sombrero de alas anchas.

Don Sebastian eligió como estación de sus Carretas el solar contiguo a los aún no construidos ARCOS, nombrándolo las gentes como Paradero de Carretas. Y no solo hizo eso, sino que utilizando el tiempo de su estadía entre nosotros, se afanó en culturizar a sus trabajadores indígenas y antiguos pobladores de Queretarín, tratando de mejorar sus condiciones de vida, misma tarea que realizó dondequiera que se paró, siendo por esto muy apreciado por todos, sobremanera por los belicosos indios chichimecas que continuamente atacaban cualquier conducta que utilizara el después llamado Camino Tierra adentro, o Camino de la plata, entre Querétaro y Zacatecas.

Vivió entre Puebla y la ciudad de México, rodeado siempre por el amor y veneración de sus contemporáneos, pues no se cansaba de hacer y realizar calladas e innúmeras obras piadosas, forzado por sus coterraneos gallegos y españoles a que dejara descendencia, lo casaron, muy a fuerza dos veces, con tan mala suerte que sus jóvenes esposas se le morían, tal vez por la tristeza de obligarlas y convencerlas de vivir en “santidad”, pues ya apuntaba a tomar los hábitos de San Francisco en 1574…muriendo en el año de 1600…descansando sus restos en la iglesia de San Francisco, en Puebla. -Pío VI lo beatificó en 1790.

Mario RE le recuerda con un gran sentimiento de agradecimiento, por su ejemplar vida y su obra en bien de mi amada ciudad…se despide su amigo de Aquellos Tiempos…Mario RE.

08 de diciembre del 2018.- Queretarín, México.-

 










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