Apuntes al paso Q 18 Descifrando al político Obrador.

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Todo político requiere ser descifrado. Agustín Basave lo intenta en Proceso 2214: “Descifrando a AMLO, el político” (7-IV-2019, pp. 43-44). Leí y releí el artículo muy interesante. Paso en claro la prosa macarrónica de Basave, y expongo en síntesis sus ideas y conceptos. Pienso que vale la pena este trabajo ciudadano para ciudadanos reflexivos, de todos colores.

–El mundo de la política es habitado por una legión de fulleros y un puñado de soñadores. Sin astucia no se llega al poder y no se puede gobernar. Sin sagacidad y sin mando los sueños no se hacen realidad. Unos persiguen sin escrúpulos su beneficio personal y otros procuran el platónico bien común.

–Andrés Manuel López Obrador es idealista y maquiavélico. / Basave prefiere al político que contendió en 2006, que al de 2018 y que hoy gobierna con alianzas reprobables e innecesarias, según él.
–AMLO es un pícaro jugador de carambola que juega siempre a dos o tres bandas.
–Los “superdelegados” quieren combatir el burocratismo y la corrupción y al mismo tiempo maniatar a los gobernadores y perfilar a sus sucesores.
–La austeridad de los órganos autónomos, las organizaciones de la sociedad civil y los partidos va encaminada a destinar más recursos directos a sus programas sociales pero también a remover escollos y en vez de cooptar a sus adversarios empobrecerlos y debilitarlos.
–La revocación de mandato quiere más democracia participativa pero también con AMLO en la boleta darle más votos a sus candidatos.
–Por varios lados hay una estratagema para socavar a las autoridades locales y propiciar la imagen de un primer mandatario magnánimo y todo poderoso.
–Los equilibrios creados por el federalismo y las autonomías eran necesarios y tenían sentido cuando el Palacio Nacional era usurpado por los neoliberales corruptos. Hoy son un estorbo para el Ejecutivo.
–AMLO no concibe a Morena como un partido sino como un entero. Sin la reelección de AMLO pero sí con la tentación del maximato. Privilegiar al morenismo para aplanar el terreno en que se edifique la 4T.
–Los adalides que poseen la certeza de que la verdad y la historia están de su lado no tienen que mentir para faltar a la verdad.
–(¿Quién de los suyos ha dicho que Obrador engaña con la verdad?).
–Cuando el idealismo se hace gobierno y se mide en términos de redención los ardides truecan en deberes.
–Tenemos una presidencia caudalosa, y muchos de los diques contra este presidencialismo son cotos de corrupción, por tanto, la misión puede y debe permitir encarnar en autoritarismo.
–Todos los líderes desean obediencia, pero sólo los autoritarios parten maniqueamente las aguas, estigmatizan al disidente y arrojan al opositor a la hoguera de las redes sociales.
–(Poco importa que Krauze y FGR hallan operado bien o mal en la Operación Berlín contra AMLO; ya fueron exhibidos y enjuiciados -sin pruebas ni juicio democrático- en las mañaneras de la Edad Luz y su operación Berlín trocó en “Operación balín”).
–Nada ha de detener la epopeya; dudar o reconsiderar son flaquezas imperdonables.
–No es tanto que el poder excesivo corrompa (para Basave, “AMLO es incorruptible”) cuanto que en ausencia de límites democráticos el desacierto del poderoso que libra una justa épica puede causar males épicos.
–La ambición de AMLO no es vulgar sino enorme.
–Obrador, el idealista, el pragmático y el luchador.
–AMLO se forjó en la lucha social, y son el choque y la polarización los que lo llevaron a donde está, no el diálogo ni la conciliación.
–En Obrador combate la prudencia de la razón y la pasión del combate.
–Su pulsión polarizadora se ve en la pifia diplomática del video en que pide a España que se disculpe; (al arrojar) una chispa sobre el pasto social seco del racismo mexicano (sobre el enemigo identificado, España, no el catolicismo, ojo).
–¿Cómo conjurar el peligro? (¿De AMLO o del país o de quién?, Basave macarrónico).
–El imperativo es dividir el poder, no el país. (¡Dividir el poder del poder de los compadres, no de AMLO!, Obrador). (Dividir el poder de AMLO, no el país, Basave).
–Con la conciencia de que un presidente honesto y bienintencionado, astuto y sagaz, también puede equivocarse y dañar a México si no hay algo que lo obligue a pensar bien e incluso enmendar sus decisiones.
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Todo político en el poder requiere ser descifrado, observado, vigilado, acotado en la medida de lo posible. De ahí la importancia de la crítica.
Andrés Manuel López Obrador, con una larga carrera política desde los años 80, ha sido tres veces candidato presidencial y es hoy el presidente legítimo de México, con más de 30 millones de votos incuestionables, cosa que no se puede decir lo mismo de no pocos presidentes anteriores.
Fue votado favorablemente en medio, abajo y arriba de la sociedad abierta. No sobra decir que no soy obradorista ni anti-obradorista.
¿Por qué es necesario descifrar correctamente, en la medida posible, al político Obrador?
Escribo y respondo como un simple ciudadano de la sociedad abierta. Para conocerlo mejor y apoyarlo y/o cuestionarlo según nuestras ideas, saberes y convicciones.
Si hay intelectuales orgánicos del poder también hay intelectuales orgánicos de la sociedad abierta e intelectuales solitarios o apartados en un rincón o en los poros de la sociedad. Buscando la luz de la vida y del conocimiento, no la luz del dinero y del poder.
¿Quién es Agustín Basave y qué lo mueve? Dejo la pregunta abierta a todos y en especial a Jovita Zaragoza, quien lo conoce. Gracias.
Q, lunes 8-IV-2019.

Ligas de Proceso (la caricatura es de Rocha: “Basave empoderado”):
https://hemeroteca.proceso.com.mx/?page_id=278958&a51dc26366d99bb5fa29cea4747565fec=421901
https://www.proceso.com.mx/577131/descifrando-a-amlo-el-justiciero
Artículo anterior de Agustín Basave:
“Descifrando a AMLO, el justiciero”, Proceso 2212, 24-III-2019:
–En la agenda axiológica del presidente Andrés Manuel López Obrador hay un punto nodal: la justicia. Acompañada de un adjetivo, ocupa un lugar preeminente: la justicia social –distributiva, la llamó Aristóteles– es junto con el combate a la corrupción su principal compromiso.
–La duda se impone: ¿entonces por qué se empeña en dar amnistía a los políticos que nos saquearon? (…) Si la mayoría de los votos de AMLO se explican por el rechazo a la corrupción, ¿por qué no quiere acatar ese mandato?
–La sabiduría está hecha de matices, y el renacimiento de México es tan deseable como complejo. Si bien AMLO tiene razón al marchar con el estandarte justiciero por delante, su visión de la economía política es, a juicio mío, cuestionable. Para empezar, el debate de hoy ya no es entre Smith y Marx, sino entre Hayek y Keynes, y la desigualdad no se contrarresta reemplazando la lucha de clases con la confrontación entre la tecnocracia y la 4T. Afirmar que nuestra corrupción nace con los gobiernos neoliberales es, por lo demás, redimir al irredimible viejo PRI. A todos los corruptos, pasados, presentes y futuros, hay que enjuiciarlos. Y al injusto sistema económico hay que cambiarlo gradual y estratégicamente. De otro modo lo único que podrá renacer, y con mucha dificultad, será la esperanza.









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