Apuntes al paso Q 10: Obrador-Krauze

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El presidente historiador político visto por el historiador profeta, acosador hipercrítico

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En Letras Libres 241 de enero 2019 el reconocido historiador Enrique Krauze estudia, analiza, juzga, educa y sentencia al político Andrés Manuel López Obrador.

Abre con la libertad y cierra con la libertad; es el historiador de la libertad y la legalidad, más allá o más acá de la justicia social y de otras vainas humanas. Historiador del individualismo sin fuerzas sociales que escapen al control de los protagonistas.

Humano servidor de la humana libertad. Sin cuestionar si esa libertad también puede generar, legal o ilegalmente, no poca desigualdad e injusticia, y muy poca fraternidad. El extraño poder.

Liberal crítico del populismo carismático “que toma el poder por la vía de la democracia para acabar con sus instituciones, sus leyes, sus equilibrios y sus libertades”.

Libertades, equilibrios, leyes e instituciones y formas políticas que nos han dejado al México violento, corrupto, impune, desigual e injusto en que hoy vivimos y que es la herencia social, política y económica del populista ideológico y sociológico AMLO.

¿Podría revertirse esta tremenda herencia siguiendo los pasos “liberales”, “legales”, “institucionales” y “democráticos sin populismo” ni elitismo de los gobiernos anteriores recientes?

Es decir, ¿sería mucho mejor seguir los dudosos y discutibles pasos “reformistas” y elitistas de Peña, Calderón, Fox, Zedillo, Salinas…? ¿El historiador literario cree en la tradición de la ruptura literaria pero no en la tradición de la ruptura política?

Yo todavía no sé a dónde vamos con AMLO, pero sí creo saber de dónde venimos tras las presidencias de Peña, Calderón, Fox, Zedillo, Salinas, De la Madrid. Cuestión esta última de la que ya no se ocupa el historiador y pone todo su peso y su crítica en el futuro que lo hace presente, a un mes del actual gobierno. ¿Y el terrible peso del pasado?

Felicidades a Letras Libres en su 20 aniversario mexicano:

–Dos brindis, uno por la literatura, otro por la libertad.

–El presidente historiador.

Enrique Krauze, director.

¿Enrique Krauze y Letras Libres y otras voces de otros ámbitos son las buenas conciencias críticas que sirven a la literatura, la pluralidad, la libertad y la crítica, sin intereses ni dobleces históricos, políticos y económicos, pues son puro amor fino y crítico, frente al odio ideológico y sociológico de los otros, que en este caso son los obradoristas?

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“El presidente historiador” es la mirada lúcida del historiador liberal sobre el político historiador. Una mirada larga, honda y fina.

Un trabajo exhaustivo y minucioso y de alto impacto como otros textos del reconocido crítico liberal mexicano: “El mesías tropical”, “El pueblo soy yo”, “La presidencia imperial”. Me parece un enorme y fructífero ejercicio historiográfico con un gran equipo de trabajo detrás y muy bien conjugado y elaborado por el historiador Enrique Krauze.

Se divide significativamente en cinco apartados: Hacer historia, Escribir historia, Usos de la historia, Equívocos de la historia, Abusos de la historia. Los títulos dicen lo que hace Krauze al estudiar y analizar la bibliografía histórica de Obrador: cómo y por qué hace éste historia, cómo la escribe y la usa políticamente, los equívocos que no desentraña o propicia, y sus abusos y simplificaciones en provecho propio. Echo de menos un sexto capítulo que tendrá que escribir otro buen crítico: la historia y la política y los intereses de Enrique Krauze.

Las tesis centrales de Krauze son consistentes al repasar y sintetizar la concepción de la historia de López Obrador:

–La historia como un oráculo o evangelio y un avance progresivo.

–La historia de los grandes hombres en sintonía o discordia con los movimientos sociales; la llamada historia de bronce.

–La historia como un elenco de héroes y villanos que López Obrador busca emular o rechazar, pero siempre superar y trascender.

–La historia como una promesa de redención social incumplida, desvirtuada, traicionada…

–La historia que hay que cumplir con la Cuarta transformación.

–La historia política como un tribunal que juzga y condena, imponiendo al pasado las categorías del presente.

–La historia en blanco y negro, buenos y malos tajantemente divididos sin matices ni posibilidad alguna de reconciliación.

Enrique Krauze ejemplifica y precisa cómo Andrés Manuel López Obrador se inspira, usa, abusa y simplifica en su provecho a Juárez, Madero, Cárdenas, Martí, Flores Magón, El Che Guevara, Daniel Cosío Villegas. “Los incorpora a su causa” sin los matices críticos que contradicen al político presidente. Lo mismo acaba de hacer con Zapata, quien no se quiso sentar en la silla embrujada del poder. Tiene razón el historiador Krauze frente al político AMLO.

En los usos de la historia (y sus malos usos) está la teoría central de Enrique Krauze:

“Un quehacer histórico consistente no tiene por qué ser incompatible con un quehacer político consistente. Pero hay situaciones incómodas para esa doble consistencia que en un momento dado obliga a escoger entre el interés general de conocimiento y el interés político del historiador. Quien, como López Obrador, politiza la historia, subordina el interés general del conocimiento a sus intereses particulares. El verdadero historiador no está dispuesto a hacerlo.”

Son los temas clásicos de la objetividad y la subjetividad, los usos y los abusos de las ciencias y las humanidades, la mirada ideológica y la mirada autocrítica, el genio creador y el genio malévolo. Evidentemente no soy historiador y no tengo la lectura de los libros de Obrador. Dejo a los profesionales la lectura profesional histórica, política y sociológica. La lectura de Krauze es muy convincente, pequeñas o grandes diferencias aparte, salvo en el último tramo y sus perspectivas, ¿mesiánicas, alucinantes, políticas?, que parecen las de un profeta de la historia. ¿El historiador dubitativo del pasado desemboca en el dogmatismo del futuro? No hay políticos ni historiadores puros. Todos estamos manchados.

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Hoy como ayer y siempre Enrique Krauze pone todos los acentos en la sagrada palabra de la libertad y muy pocos o ninguno en la justicia y la injusticia, en la igualdad y la desigualdad, los otros valores humanistas y democráticos chocando con el valor de la libertad.

Observa muy bien y con penetración la actuación individual de los protagonistas; no las fuerzas sociales, oscuras e históricas en movimiento. No toca a los sistemas, no analiza a los regímenes en su conjunto.

¿Ignora Krauze la distancia entre el país legal y el país real? ¿Y el pacto de simulación entre las clases gobernantes ? ¿Y el amasiato de los poderes? ¿Todos los males provienen del Estado y el gran Capital sólo produce bienes? El historiador de los individuos pasa por alto esa dialéctica.

¿Cuál ha sido la legalidad y la impunidad de nuestros gobiernos neoliberales de Miguel de la Madrid a Peña Nieto? ¿El de la legalidad simulada en la cúpula y la corrupción institucional en la base?

¿Cuáles fueron los resultados políticos y sociales de la modernización económica sin la correspondiente modernización política democrática del salinismo, y que el poeta Octavio Paz aplaudió a lo largo del gobierno y condenó póstumamente, por su patrimonialismo y su desigualdad?

Si los caminos políticos de Peña, Calderón y Fox nos han llevado a ninguna parte, que no sea la violencia y la corrupción e impunidad institucional heredadas al actual gobierno, ¿con Meade o Anaya hoy tendríamos mejor futuro siguiendo los mismos pasos de siempre?

Frente al populismo político y el elitismo económico, ¿cuál podría ser una tercera vía? El pueblo mítico e ideal de Obrador no existe. ¿Y cómo es el poder del sector privado: crítico y contrapeso del Estado y/o en amasiato con el poder político? ¿No ha subordinado el capital trasnacional al Estado nacional? ¿No existe la democracia elitista? ¿Encarnará López Obrador más a Porfirio Días que a Madero, Juárez y Cárdenas?

Yo no lo sé, pero quedo estupefacto ante los últimos párrafos del rico ensayo de Krauze:

–López Obrador aspira a ser como Juárez, Madero y Cárdenas, pero sus actos perfilan otro modelo político, otra biografía del poder: mandar desde el principio, encabezar un régimen unipersonal y autoritario, centralizar el mando del país, no compartir el poder con nadie, ser el gran elector, poner y quitar gobernadores, nombrar magistrados del poder judicial, hacer del parlamento un departamento del ejecutivo, confeccionar la lista de diputados y senadores, tejer una red de hombres fuertes e incondicionales en todas las regiones del país, someter a sus adversarios, amordazar a la prensa, manipular las leyes a su modo, instaurar el culto a su persona, practicar el nepotismo, reinstaurar el ritual del “besamanos”, la foto oficial en las oficinas públicas, dejarse ver como un dios en todas partes y dejar que los suyos insinúen la posibilidad de la reelección. ¿No es ese el “estilo personal de gobernar” de Porfirio Díaz? ¿López Obrador lo ha estudiado con detenimiento para mejor imitarlo?

¡¿Todo eso ha hecho el presidente Andrés Manuel López Obrador en un mes de gobierno?! ¡¿Todo eso y más se logrará en un sexenio y más?! ¡¿López Obrador será el Porfirio Díaz del siglo XXI?! Quedo azorado con la esfera mágica del futuro y del presente de Krauze, historiador dubitativo y ponderado. ¿No está abusando y politizando de más su mirada histórica?

Y en el siguiente párrafo el historiador trata de educar al político:

–Para hacer historia como presidente debería leer la historia con humildad.

–No usarla con fines políticos ni abusar de ella con distorsiones ideológicas.

–Acudir a ella como lo que es, una fuente de saber y sabiduría, no un oráculo o un evangelio personal. (Etcétera).

–No imaginar la historia como un desfile de héroes que culmina en él.

–No imaginar la historia como un libreto que desemboca en él.

–Mirar y mirarse en el presente difícil y azaroso…

¿Acaso Obrador y su gente no están conscientes de su presente difícil y azaroso? Krauze hace historia profética y yo hago imaginación sociológica y pregunto: de vivir y gobernar hoy Juárez, Madero y Cárdenas… ¿seguirían los mismos pasos que siguieron en su tiempo, hoy que es otro tiempo? ¿Y los errores y las contradicciones de Cárdenas, Madero y Juárez? No fueron puros, pese a todo, hoy los reconocemos por lo que hicieron. ¿Qué podrá hacer AMLO y su gobierno? ¿Podrá bajar al menos un poco la corrupción y aumentar la justicia social sin dañar las libertades democráticas?

Concluye Krauze, con su ojo hacia arriba, mira poco hacia abajo:

–No es la historia del poder el mejor destino de México. Es la historia de la libertad…

Enrique Krauze nos ha dado más la historia del poder que la historia de la sociedad mexicana variopinta y compleja con sus libertades, luchas, prejuicios, fanatismos, ideales, represiones, injusticias y desigualdades.

Yo agradezco siempre su lectura.

Y desde aquí le mando un saludo de luz del último de sus lectores.

Como en sus textos anteriores, en lo que ahora dice sobre Obrador le asiste no poca razón, hay que atender sus advertencias, que no se pueden descalificar con una sola palabra como lo hacen sus malos críticos. Y menos con insultos. Hay que leerlo y discutirlo en serio. Gracias.

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¿Cómo leerán al historiador liberal el político presidente y su esposa historiadora? ¡Por supuesto que deben leerlo! ¿De qué manera lo hacen?

¿Puede un político adelantar y decir cuál será su sitio en la historia?

Vanidad de vanidades.

Al político lo juzgamos por sus obras y no por sus palabras.

Deja que tus acciones hablen más alto que tus palabras.

–La historia le pone los cuernos a los poderosos. Elías Canetti.

Al derrotar por primera vez juntos al PRI y al PAN y a los medios, Obrador ya ha hecho historia. ¿Cómo acabará esta historia? ¿Encarnará la tradición de la ruptura política y podrá cambiar, transformar, mejorar, poner las bases al menos de un régimen menos desigual e injusto, que sólo ha privilegiado a unos cuantos?

¿Cómo lograr el desarrollo social con justicia, con libertades y sin autoritarismo? ¿Cómo se conjugan en Obrador los ideales y principios sociales con el poder presidencial democrático? ¿No habrá simulaciones en su gobierno? ¿Sabrá rectificar a tiempo los errores cometidos? ¿Y el galimatías de la cancelación del aeropuerto? ¿Y el tren emblemático del sureste es viable y necesario? ¿Y las consultas patito? ¿Y el enorme problema-cáncer del robo y desabasto de gasolina?

¿La tempestuosa naturaleza del trópico le ha enseñado a Andrés Manuel la oscura naturaleza cambiante y contradictoria de la condición humana?

Pregunta Krauze: ¿Conoce los motivos profundos de su pasión política para conciliarla con la razón crítica y autocrítica? ¿Cómo es su apego al poder, cuáles son sus usos del poder y cómo se librará de los males del poder?

Ah, la tradición de la ruptura y el motor de la contradicciones…

Sentencia Enrique Krauze a Andrés Manuel López Obrador:

–Pertenece a la antigua cultura del PRI, no al republicanismo. Pertenece al elenco autoritario, no al liberal. Aunque con raíces mexicanas, su perfil liberal corresponde a los populismos iberoamericanos y europeos de nuestro tiempo. Y su poder no tiene más límites que los que él se imponga.

Palabrero:

–¿Podrá el político hacer que los críticos se traguen sus palabras?

Qro. Qro., Presidentes, México, enero 2019.

www.dialogoqueretano.com.mx / juliofime@hotmail.com










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2 Comentarios en “ Apuntes al paso Q 10: Obrador-Krauze”

  1. GRACIAS por la correcta publicación.
    Los errores de contenido son míos.
    Con mis saludos de luz sin huachicol, cordialmente.
    Julio F.
    Q, Presidentes, martes 15-I-2019.

  2. Va la liga del rico ensayo de Enrique Krauze, “El presidente historiador”:

    https://www.letraslibres.com/mexico/revista/el-presidente-historiador

    Gracias.
    Q, 16-I-2019.

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