AMLO y la Cuarta Transformación Nacional

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1. Un mandato claro confirió la mayoría electoral al Presidente electo Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el pasado 1 de julio: impulsar un cambio verdadero desde el Gobierno federal.

2. Ese mandato de cambio, fue una de las principales ofertas de AMLO a lo largo de su campaña. Ya electo Presidente de México lo ha formulado como la llamada Cuarta Transformación Nacional. La Primera fue la gesta de independencia iniciada en 1810 y concluida en 1821 (el nacimiento de México como una nación soberana); la Segunda: el movimiento de la Reforma juarista de mediados del siglo XIX (la separación entre los poderes de la Iglesia y el Estado, y la subordinación del primero respecto de éste), y la Tercera: la Revolución Mexicana de 1910 ( movimiento social, político y económico que dio inicio con una demanda maderista fundamental: Sufragio efectivo y No reelección, y a través de la lucha armada fue que adquirió tintes de una verdadera Revolución social.

3. La propuesta y proyecto de cambio ofrecido por el hoy Presidente electo, tiene pretensiones de ser realmente un gran cambio social, político y económico de envergadura semejante a las tres apuntadas líneas arriba. El núcleo de ese cambio lo podemos resumir así: separar el Poder político del Poder económico, en la inteligencia de que desde que en nuestro país se estableció el neoliberalismo durante el gobierno del señor Miguel de la Madrid, hasta el sexenio de Enrique Peña Nieto, el Poder político sea utilizado para beneficiar a un puñado de ricos en detrimento de la inmensa mayoría de la población. El Poder político se casó con el económico en pos de la acumulación del capital, sin reparar en medios y formas. (Como ya he dicho en otra ocasión, la crisis de inseguridad que padecemos es simplemente, el correlato del capitalismo depredador que sea impulsado desde la Presidencia de la República).

4. Sin embargo, para llevar a cabo tal transformación nacional no basta sólo la rotación de las élites en el ejercicio del Poder, es menester insoslayable un cambio de régimen, es decir, un nuevo y democrático arreglo entre los actores que conforman la sociedad política y la forma en que esta se relaciona con la sociedad civil, que de gobernabilidad a nuestra nación en pleno siglo XXI. El historiador y politólogo Lorenzo Meyer, ha apuntado que tal cosa que no sucede de la noche a la mañana, sino que puede tardar muchos años, (durante los cuales la claridad y altura de miras de la clase política es trascendental). La Revolución de 1910, destruyo efectivamente el antiguo régimen, pero los trazos políticos y sociales básicos del nuevo, se crean hasta el periodo cardenista (1934-1940), después vendría el denominado “Milagro Mexicano”, el cual concluye justamente cuando en 1968, el sistema político mexicano entra en crisis, al emerger las clases medias como un nuevo actor político, quienes no se reconocían ni identificaban con el viejo presidencialismo autoritario que dio estabilidad al país durante una buena parte del siglo XX.

5. De cualquier modo, en el sexenio que está por iniciar se pueden sentar las bases para la materialización de tal empresa, o sea, para la transición y consolidación de un nuevo régimen político plenamente democrático.
Una buena señal de cómo el Estado puede empezar a funcionar en la lógica del bien público, me parece es la promulgación de la Ley Federal Remuneraciones de los Servidores Públicos, misma que en palabras de Martí Batres (Proceso No. 2193, pp. 14-17), busca combatir la “gran polarización salarial” que existe en México, la cual se “generó durante los gobiernos del PAN” (encuadrados dentro de una lógica de un gobierno gerencial), y poner los ingresos de los servidores públicos federales en la órbita de la justa medianía –agrego yo por mi cuenta-. Amén del nuevo enfoque que se le quiere dar al problema lacerante de la inseguridad: atacar sus causas y contemplarlo desde una visión holística como un asunto de salud pública.

6. El susodicho nuevo régimen político es indispensable, pero para que sea durable es necesario el consenso social mayoritario. Y es aquí donde entra perfectamente la urgencia de nuevas políticas públicas que partan de los principios de la justicia social, la equidad y la inclusión social, y que rompan con el neoliberalismo, de modo que nos permitan crear una sociedad con un rostro más humano, diferente del que ha tenido por siglos. Cierto, la economía de mercado es buena para generar riqueza, empero, es imprescindible el Estado para distribuirla. Sin romper radicalmente con el capitalismo –lo cual considero inviable- es necesario construir un tipo capitalismo diferente al capitalismo depredador, y un Estado constitucional y democrático de derecho, que combata frontalmente la corrupción, los delitos y la impunidad, con mecanismos e instrumentos ad hoc de conformidad con un nuevo sistema penal acusatorio, respetuoso de los derechos humanos, del debido proceso, y en términos del maestro de Luigi Ferrajoli, que este al lado de la parte más débil.

7. Dentro de las políticas públicas necesarias que debe promover el nuevo Gobierno, destaca la educativa. Se debe apoyar financieramente a las Universidades públicas, pero el Gobierno cuyos dineros son del pueblo, sin violar la autonomía universitaria, se debe preocupar y promover una educación superior para la praxis. Aprender a aprender, fomentar el ánimo, la admiración y curiosidad científica y el carácter emprendedor de los estudiantes deben ser la columna vertebral de todo el sistema educativo, de manera que la educación sea un medio de la movilidad social, y no se mal empleen los recursos económicos de por si escasos.
Se puede echar abajo la reforma educativa peñanietista, pero la educación deberá ser una de las ocupaciones centrales del nuevo Gobierno federal, puesto que sin educación no tiene viabilidad nuestro país.

8. Está por comenzar un nuevo ciclo en la vida de la República. A nadie en su sano juicio conviene que esta gran oportunidad que se nos presenta se malogre. Creo que la mejor contribución que podemos hacerle a México, es seguir ejerciendo la crítica democrática responsable, con la mejor intención de que la vida de nuestros connacionales mejore.

 










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

4 Comentarios en “ AMLO y la Cuarta Transformación Nacional”

  1. Estimado Javier:

    Buena mirada larga y reflexiva y que apunta hacia el centro de este tiempo nacional y el porvenir con el nuevo gobierno en puerta y, esperemos, el inicio del cambio de régimen.

    La separación de los poderes políticos y económicos, el achicamiento de las grandes desigualdades sociales, y acabar con la violencia que está desangrando al país por todas partes. Nada fácil, tampoco imposible.

    Digamos que es tarea de todos: el nuevo gobierno y el nuevo Estado, los políticos, los empresarios, la sociedad en su conjunto con todos los diferentes sectores y las clases sociales. Ojalá así sea.
    Q, 13-XI-2018.

  2. José Javier Ledesma dice:

    Estimado Julio Figueroa, efectivamente es tarea de todos enderezar los diversos entuertos que atraviesan México. Ojalá tomemos conciencia del momento axial que vivimos, en ello nos va la suerte y nuestro destino nacional.
    Con mis saludos de luz azul, tu amigo siempre leal:
    Javier Ledesma.

  3. Edmundo Gonzalez Llaca dice:

    Muy bien Javier, un artículo muy bien articulado y sólido. Qué gusto que se te esté soltando la pluma (la computadora) Es de celebrarse. Saludos

  4. José Javier Ledesma dice:

    Gracias por sus comentarios, estimado doctor Edmundo Gonzalez Llaca. En los artículos políticos que escribo trato de poner lo mejor de mi. Que bueno que le haya gustado este.
    Con mis mejores deseos por su bienestar, lo saluda fraternalmente, su amigo siempre leal:
    Javier Ledesma.

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