Agua de Tlacote, así lo recuerdo

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A las nuevas generaciones poco les dice el nombre de Jesús Chahín, no saben que gracias a él hace una docena de años Querétaro fue conocido por la prensa internacional como el pueblo cercano a Tlacote y no Tlacote como parte de los suburbios de Querétaro. Los jóvenes no tienen idea de quién era Chahín, pero les informo que ningún personaje en nuestro país,

ha merecido que la televisión estadounidense y mundial le dedicaran programas completos, por los que nuestros políticos o artistas hubieran pagado millones de pesos.

A Tlacote vinieron celebridades de todo el mundo, incluso se dice que llegó la estrella del básquet, Magic Johnson, a quien por ese entonces se le diagnosticó como portador del virus del SIDA.

En Tlacote los visitantes hacían colas de kilómetros; dormían en tiendas de campaña, esperaban su turno varios días y más de uno murió en la fila con la esperanza de beber el agua supuestamente milagrosa, que brotaba de un pozo localizado en Hacienda de Jesús Chahín. Llegaban diariamente cerca de cien autobuses de toda la república y venía gente de todo el mundo. Me tocó platicar con turistas que habían hecho el viaje de Alaska y hasta de la Patagonia. La comunidad de Tlacote sufrió un impacto terrible. Tuve la oportunidad de experimentar lo que pudo ser la fiebre de oro en California varios siglos atrás. Hubo una grave deserción escolar en las secundarias, pues los alumnos se dedicaban a cargar agua; los campesinos dejaron la tierra y ponían pequeños negocios en los alrededores de la Hacienda. Se construyeron baños y hasta una carretera para atender y facilitar el acceso. Tlacote y todo lo que generó a su alrededor puso en riesgo la paz social del mismo Estado.

¿Cómo se fue generando el fenómeno Tlacote, página estelar de nuestro realismo mágico, digno de la pluma de Rulfo o de García Márquez? Varias veces escuché a Jesús explicar su historia. Tan simple como el agua y tan penetrante en la mente de la gente como la humedad y que hizo del lugar una leyenda. En una ocasión un perro del rancho, atropellado y enfermo, cayó en el pozo de la Hacienda, lo sacaron cuando estaba a punto de ahogarse. Pronto al perro se le desprendieron las costras que cubrían su cuerpo, se le cerraron las heridas y recobró una energía que lo hacía el más temible del rancho. Varias veces le pregunté a Chahín por el famoso perro, siempre me contestaba con un desdén propio de quien está acostumbrado a los milagros: “Por ahí anda”.

En esos años trabajaba como delegado de la entonces Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología, de la que era secretario Luis Donaldo Colosio. Un día me habló por teléfono y me pidió que le llevara un reporte de lo que sucedía en Tlacote, cuya fama ya había trascendido las fronteras. Al final, me dijo: “Y de paso me traes un garrafón”. Nadie escapaba de la curiosidad de beber el agua.

Yo no conocía a Chahín y a Tlacote me llevó un colaborador de la delegación que ya era amigo suyo, Elliud Barrón. Con disgusto fui al lugar, pues mi escepticismo apenas me permitía para enterarme vagamente del asunto por los periódicos. Aquello era una romería entre profana y sagrada, miles de personas hacían cola en la puerta de la Hacienda. Los propios peregrinos, así se hacían llamar, mantenían el orden para que nadie se saltara su turno. Había numerosos agentes de tránsito y vendedores ambulantes pululaban por toda la zona, lo que hacía prácticamente inaccesible la entrada al lugar. Dentro de la Hacienda había otra gran cola; después de pasar varios retenes, llegué a unas oficinas improvisadas. En el centro estaba Chahín rodeado de periodistas, enfermos y funcionarios locales. A todos atendía al mismo tiempo. Cuando después de muchos forcejeos logré aproximarme, dijo con un tono poco amigable: “¿Usted quién es, qué hace aquí y que quiere?”. Era tanto el barullo que opté por entregarle mi tarjeta, la que leyó con atención. Me acerqué y al oído le grité que también era editorialista de Noticias y de Excélsior; agregué en voz más fuerte que respetaba su labor. A grito pelado y sin que viniera realmente al caso, me dijo que no me daría ninguna entrevista. Lo percibí a él tan osco y el ambiente era tan frenético, que opté por retirarme. Cuando caminaba rumbo a la salida me gritó: “Ey güero. Eres el primer funcionario que no viene a pedirme dinero ni a fregarme”. Esbocé una sonrisa de satisfacción y me retiré del lugar en medio de pujidos y empujones.

Se iniciaba el gobierno de Enrique Burgos y Tlacote fue su bautizo, no con el agua, sino casi de sangre. Funcionarios menores complicaron el asunto. Por los periódicos me enteraba que Chahín se quejaba de las autoridades estatales y las acusaba de todo. Circulaban rumores de que el gobierno cerraría la Hacienda, a los que Chahín respondía con amenazas de tomar el Palacio de Gobierno con enfermos y solicitantes del agua. Era un negociador duro y un estratega decidido. Rompió las pláticas y Tlacote se convirtió en una bomba de tiempo, pues su fama y los asistentes de multiplicaban, generando tensiones en la comunidad y focos de infección. Chahín se atrincheró en su propiedad y no dudo en afirmar que era el hombre más buscado de todo Querétaro.

Una noche, estaba por retirarme, cuando mi secretaria me informó que ahí estaba Chahín y que pedía hablar conmigo. Pensé que se trataba de una broma y salí personalmente. Grande fue mi sorpresa al verlo parado afuera de mi oficina, vestido descuidadamente y con una gorra de béisbol. Chahín tenía un ojo muy rojo, producto de un accidente que había sufrido años atrás, creo que jugando golf. Cuando veía fijamente, al más valiente no le dejaba de provocar un grado de incomodidad nerviosa o simplemente miedo. Lo invité a pasar, entre emocionado y confundido, me senté frente a él.

Chahín habló y habló. De todo, menos del problema político, ecológico, sanitario y social, que ya era Tlacote. No necesitaba que le preguntara, él hablaba y hablaba. Cuando tocó temas personales, me atreví a interrogarlo sobre el número de sus matrimonios. Al parecer había estado casado con una hija de Díaz Ordaz. Me contestó que ya había perdido la cuenta. Reí ligeramente, considerando que se trataba de una broma. Así lo percibió y me dio un ejemplo: “Un día estaba en Acapulco con una gringa, estábamos en la cama y me dijo: “Yo llevo la cuenta con los hombres con los que he estado. Y tú eres el número cien”. Chahín continuó su plática: “Yo le dije, eso merece festejarse. Nos vestimos y nos fuimos a casar”. En la conversación Chahín manejaba varias pistas, entre cosas científicas, empresariales, místicas y un montón de cosas que yo consideraba un mundo para mí totalmente irreal. Pero platicaba tan sabroso que confrontar sus inventos y fantasías con algo concreto era casi una herejía.

Borges diría que aquello fue una conversación sensacional en la que yo tuve la oportunidad de intercalar mis silencios. Ya en la madrugada de improviso se paró y se despidió. No pude evitar preguntarle sobre cuál había sido el motivo de su visita. En el umbral de la puerta me comentó que sólo había ido a comprobar una cosa. “¿Qué?” Le pregunté. A lo que dijo: “Tienes buena vibra, eres confiable, te rodea una aura azul”. Apenado le comenté: “Qué lástima, soy del PRI”. Soltó la carcajada. Concluyó: “Si me decido a platicar con las autoridades, quiero que tú seas el intermediario”. Le respondí que sí y que las puertas de mi oficina estarían abiertas.

Tlacote creció en fama interna y externamente. Chahín había resucitado el viejo mito de la humanidad de encontrar la fuente de la salud y la juventud. Agencias turísticas de todas partes, principalmente de la California chicana, ofrecían “tours”, entre históricos, religiosos y médicos. Se recorrían las pirámides de Teotihuacan, La Villa y Tlacote. Para los más pudientes el recorrido se extendía a San Juan de los Lagos. Un día un guía de turistas, no sé si en serio o en broma, me comentó: “Tlacote es más solicitado y conocido que el agua de Lourdes”.

El gran riesgo de Tlacote era la Semana Santa, los más austeros calculaban que llegarían a la Hacienda unas dos cientas mil personas, los más escandalosos, pensaban que serían un millón. Las fricciones entre los visitantes y los habitantes de Tlacote, cuya vida y cotidianeidad se había destrozado, aumentaban. La gente del pueblo, según advertían públicamente, se preparaban para tomar por la fuerza el pozo. Se sabía que Chahín era un magnífico tirador, incluso había ganado en diversos concursos nacionales, y que contaba con una colección de armas de primera, lo que después tuve la oportunidad de comprobar. El coctel era letal por necesidad. Un hacendado, con armas y decidido, contra un pueblo, enfurecido y desesperado.

El problema era cómo iniciar pláticas con Chahín, un polemista feroz, intransigente, valeroso y, lo peor, no parecía importarle nada. No cobraba el agua, la regalaba, todo lo hacía dentro de la ley. No le interesaba el dinero, ni la fama; no temía a sufrir una agresión física, ni menos aún a la cárcel. Era un hombre libre en su vida privada y en su actuación. Lastimado y acosado, había generado rencores, un erizo solitario difícil hasta de ver.

Varios días después de su primera visita estaba en mi oficina. Se abrió la puerta y entró Chahín, obedeciendo con exceso de puntualidad mi ofrecimiento de que mi oficina estaría abierta para él. Sin intercambiar ninguna cortesía, me dijo: “Está bien, voy a negociar, pero quiero hablar con el gobernador”. Con la misma verticalidad que él y sin comentarle nada, levanté el teléfono y hablé con Enrique Burgos. Con la sensibilidad que exigía la dimensión del problema, hizo a un lado su agenda y en cuestión de minutos estábamos en su oficina. Se formó una comisión integrada por mi querido y recordado pariente, ya fallecido, Alfredo Nieto, por Jesús Rodríguez, entonces secretario de Gobierno, el comandante Vega Montoto y yo.

Las negociaciones eran arduas y terminaban cerca de la madrugada, pero siempre sin llegar a nada. Durante todas estas noches pude ver la cantidad de regalos que recibía Chahín. Indiscreto leía las cartas de agradecimiento que le enviaba la gente, donde le llamaba desde santo hasta Dios. Cuando le leía a Chahín lo que le mandaba decir la gente, lo escuchaba con absoluta indiferencia; con semejante desapego, obsequiaba los regalos a la gente que los visitaba. Quiero confesar que en medio de tantos testimonios llegué a creer sobre los efectos curativos de las aguas. Además que yo mismo recibía solicitudes de que les diera agua prácticamente todo el mundo, intelectuales, artistas, diplomáticos, políticos y gente del pueblo. Un amigo doctor me explicaba en forma pragmática la codicia por el agua: “El perdido a todo va”.

En medio de las negociaciones salíamos él y yo a contemplar el cielo, con la única condición de no hablar sobre el agua. De pronto él me decía: “Mira, una nave espacial”; “¿Te fijaste? Pasó un extraterrestre” Cuando volteaba no había nada ni nunca lo hubo. Al principio ante estos inusitados descubrimientos veía a Chahín con azoro y le hacía patente mi estupefacción, después con un dejo de burla que procuraba disimular, finalmente me acostumbré a su mundo. Comprendí que la realidad y la verdad son cosas secundarias y superficiales, ante la contundencia de la fe y lo inagotable de la imaginación.

Faltaban unos cuantos días para que llegara Semana Santa y el acuerdo se veía lejano. Se manejaban varios escenarios ante la posibilidad de que Querétaro, convertido en un polvorín, por la invasión de cientos de miles de enfermos y solicitantes de agua, finalmente explotara. Una noche estuvieron especialmente lúcidos y convincentes, Alfredo, Jesús y Montoto. Lo recuerdo porque era la última reunión en la que había la posibilidad de llegar a una solución negociada y porque yo, agotado, había estado vacío de palabras y especialmente atarantado.

Terminados los argumentos, los cuatro representantes del gobierno, una veterinaria, compañera de Chahín, que no recuerdo su nombre, y el mismo Chahín, estábamos en los sillones de la sala de su Hacienda, entre sentados y acostados. Casi amanecía y el silencio era absoluto, no se podía cortar con un cuchillo porque era de hielo. Todos veíamos a Chahín, entre furiosos y esperanzados. Él sabía que los días santos representaban para Tlacote su consagración, la culminación de un sueño que de seguro había acariciado desde hacía tiempo. Después de un largo rato, el que Chahín parecía disfrutar, se paró y dijo con voz de trascendencia, palabras más, palabras menos: “Yo no quiero dañar a la gente ni al Estado de Querétaro que me recibió. Tlacote es luz y salud. No todo eso que Ustedes dicen que puede pasar. Yo no le veo los riesgos que Ustedes ven, pero por si las dudas los tenemos que prevenir. Desde este momento autorizo a que el gobierno difunda, en todo el país y en el extranjero, que Tlacote cerrará la Semana Santa”.

Nos paramos y nos abrazamos emocionados. Al final, cuando me tocaba felicitar a Chahín, me tomó del brazo y me llevó aparte. Con profunda seriedad me dijo: “El mundo se va a acabar”. Agregó: “¡Y pronto! Los extraterrestres me tienen una nave. Ya les dije que quiero que vengas conmigo y a pesar de que no querían, después de mucho trabajo, los logré convencer”. Yo francamente no estaba para extraterrestres y lo que quería era irme a festejar, lo que significaba simplemente llegar a mi casa y dormir. Me le quedé viendo, sin decir nada, hasta que él me trajo a la realidad, diciendo: “¿Estamos o no estamos?”. A lo que contesté en automático: “Sí, por supuesto, estamos”.

Las negociaciones prosiguieron, ya no con la tensión de la guadaña de la Semana Santa. Yo pensé que eso del fin del mundo y lo de la nave se le pasaría pronto, pero no fue así. Después de terminar cada reunión me hablaba de los preparativos y de las diversas señales que anunciaban el fin del mundo. Yo realmente no le prestaba mucha atención, salvo para hacerle alguna broma disimulada. Un día le dije que yo viajaría sólo, en cambio que él llevaría pareja. Eso francamente no me parecía justo, ni sano ni correcto. Que tenía el peligro de que acabáramos a puñaladas por su compañera, pues yo no estaba dispuesto a guardar voto de castidad, en lugares que de seguro serían muy románticos. Le pedí, gozando por dentro, que me gestionara llevar una pareja. Chahín se quedó pensativo. Yo me esperé llegar a mi coche para soltar la carcajada.

Pasaron varios días para volver a reunirnos. La siguiente vez que nos encontramos, me llevó a un lugar apartado y me comentó: “Buenas noticias”. A mí se me había olvidado, desde la conversación de la nave hasta lo que le había pedido. Le pregunté: “¿Sobre qué son las buenas noticias?” “¿Cómo que sobre qué?” Respondió molesto. Agregó: “Sobre lo de tu pareja. Casi tuve que llorarles para conseguir que a la nave le pusieran otro lugar”. Un poco apenado lo abracé, dándole las gracias y conteniendo una risa que ya casi me reventaba en la cara. Se separó bruscamente y me dijo: “Pero ahora estoy más preocupado que nunca. Tengo dos noches sin dormir. Eres muy pendejo para las viejas y eres capaz de elegir a la peor de tus amigas. Si aquí en la tierra es muy duro vivir con una mala elección, en el cosmos no me quiero imaginar. En fin, nunca te he pedido nada y hoy te lo voy a pedir: Cuida a quien eliges. ¿Estamos o no estamos?” Como zombi le contesté: “¡Estamos!” No sólo la risa, todo el cuerpo se me congeló. Lo que para mí era una broma, para Chahín era algo totalmente serio y profundo. Su generosidad me había vencido y me sentí muy mal conmigo mismo. Nunca más le volví a hacer alguna broma con sus creencias y fantasmas.

A Chahín le vino una obsesión con la gente que vendía agua y no era de su pozo. Me decía que enfermaban a la gente y desprestigiaban al pueblo. Por escrito me pidió que hiciera un análisis de esas aguas, pues estaban contaminadas. Así lo hice y, efectivamente, las aguas estaban exuberantes de bacterias. Él personalmente se encargó de difundir los estudios entre los medios de comunicación. Calculó mal, el temor invadió a los visitantes, que también dejaron de asistir a su Hacienda. Sea por este motivo o simplemente por la pérdida de la fe en las propiedades curativas del líquido, pero con la intensidad y rapidez de una llamarada, como llegó la popularidad del agua de Tlacote, así se apagó. Dejó de ser un problema que interesara. Nuestros encuentros se espaciaron, aunque nos hablábamos de vez en cuando.

Hace unos cuatro años lo fui a visitar. Me esperó en la puerta de su propiedad. Recorrimos todas las obras que había hecho en la Hacienda: el pozo, los tanques que compró para almacenar el agua, las instalaciones que había construido para que se despachara rápidamente. Recorrimos los cubículos de los doctores y las enfermeras, los archiveros llenos de expedientes de algunos de los enfermos que lo visitaban. Todo lo había pagado de su bolsa. Nos sentamos. Él trajo una jarra de agua y me llenó un vaso, con la solemnidad y el ritual de quien sirve coñac. Relajados y ya sin la complacencia que me obligaba la negociación difícil de hacía unos años, le comenté: “¿No te arrepientes de haber gastado tanto dinero? ¿Qué querías de Tlacote? ¿el dinero? ¿la fama? ¿qué pretendías con todo esto? Yo sabía que en tu tierra, Veracruz, habías descubierto una supuesta curación del cáncer”. Chahín que sólo escuchaba atento, en momento que hice mención a lo de su medicina del cáncer, me interrumpió: “Eso fue otra cosa que algún día te platicaré. Tlacote es una agua milagrosa. Además de todos esos gastos que dijiste, traje a un sacerdote azteca que vivió aquí y me hizo por escrito la historia de Tlacote desde la prehistoria. Pero el dinero nunca me importó, aquí en Tlacote no”. Ante mi sorpresa agregó: “Tú no crees en nada de esto”. Y yo que pensaba que lo había disimulado muy bien, mejor agaché la cabeza. Recuerdo que añadió: “Pero la misión que me ha dicho Dios y me la han repetido los extraterrestres, es la de curar a la gente. Lo tengo que hacer para cumplir mi destino y el destino del agua de Tlacote. Me preguntas que ¿qué pretendía? ¿te parece poca la salud de la gente? También quería que Tlacote tuviera un aeropuerto como el de Nueva York; que se acabaran los niños moquientos y llenos de animales en la panza; que se pavimentaran las calles del pueblo; que los campesinos trabajaran en todo lo que iba a producir Tlacote y dejaran el campo que los tiene muertos de hambre. ¿Y sabes qué es lo que más trabajo me ha costado en la vida y por lo que hasta el momento esto está parado? Convencer a la gente que sólo quiero hacer el bien. Nadie tiene confianza en nada. Generar confianza en la bondad de lo que quiero me ha costado más trabajo que despertar la fe en el agua. Pero Tlacote va a resurgir, pronto verás otra vez lleno de gente, gente enferma, pero alegre, que se lleva su medicina gratis. Esto va a estar como cuando lo conociste”. Me pareció verlo llorar.

Durante los dos últimos años nos encontramos incidentalmente en las calles de Querétaro. Nos saludábamos con afecto, prometíamos que nos telefonearíamos para platicar, lo que ninguno de los dos cumplió. Siempre que nos veíamos, al final, al despedirnos, en nuestro código secreto me preguntaba: “¿Estamos?” Yo le respondía: “¡Estamos!”

Hoy hablé desde el DF a mi casa en Querétaro, mi secretaria Olimpia, con ese tono frío y rutinario de quien no sabe los efectos de lo que informa, me dijo: “En la contestadora tiene un mensaje de un Señor Barrón, que se murió un tal Jesús Chalín. Que hoy lo incineran”. Me quedé mudo con el celular en la mano. Se me agolparon todos estos recuerdos. Chahín fue un hombre que en un momento dado le dio más fama a Querétaro por su agua, que por ser “Cuna de la Independencia” o Los Arcos. Fue un hombre brillante y, para mí, indescifrable. Saltaba de un universo a otro, con la facilidad y el descaro de un niño que brinca charcos en un callejón cualquiera. De una cosa sí estoy seguro, si existen otros mundos habitados, si hay extraterrestres, Chahín está con ellos, departiendo y contándoles historias maravillosas. De mi parte le tengo una muy buena noticia, ya no me tiene que preguntar nada: “¡Estamos!”.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

46 Comentarios en “ Agua de Tlacote, así lo recuerdo”

  1. Alfredo R. dice:

    Excelente su crónica. Es una lástima que se nos haya ido un personaje tan interesante, pero estoy de acuerdo en que estará en algún lugar contando sus historias y talvez algún día no lo encontremos para escucharlas. Por cierto, ¿qué ha sido de estas aguas milagrosas, siguen existiendo, sigue gente yendo al lugar? Un saludo

  2. Edmundo González Llaca dice:

    Estimado Alfredo, muchas gracias por tu comentario. En una de las últimas ocasiones que platiqué con Chahín me comentó que una empresa de México le había usurpado el nombre y la tenía demandada. Curiosamente hace unos días vi un camión bastante destartalado que anunciaba Agua de Tlacote, no creo que haya sido de la empresa que acusaba Chahín. No tengo idea, realmente, que haya sucedido. Con estas aguas que nos dieron fama mundial. Saludos, Edmundo.

  3. Rubén Sánchez Ramírez. dice:

    Edmundo:
    Yo lo encontré en Orizaba, hacía muchos años. Era “Chochero”. Llevé a mi padre a que lo curara de los pies, que se le inflamaban mucho, pues su fama llegaba hasta la ciudad de México. Le dió una sarta de frasquitos con chochitos azucarados. Mi padre tenía una fe inquebrantable en esa medicina. Chaín era rival del Santo Señor de Chalma, en el Estado de México, a quien también acudía muy seguido. Por cierto hablaban de una planta llamada “Chaína”, que tenía múltiples propiedades curativas parael Cáncer y la Diabetes, sobre todo.
    Ese día, después de poco más de 4 horas de espera en su consultorio, salió mi padre tan contento y me preguntó: ¿Qué estará muy lejos Veracruz?. Y en poco tiempo estábamos llegando por Boca del Río, como a las dos de la tarde. Había un sol radiante y un mar azul hermoso. Comimos en el mercado por el centro y luego caminamos por el Malecón.
    Lo hospedé en el Hotel Mar y Tierra, en donde se quedó tres días. Yo regresé al trabajo en México, muy contento y seguro. Pues con esas medicinas, mar y sol, seguramente se recuperaría y viviría entre nosotros, por lo menos 5 años más, como en efecto lo fué.
    Esos últimos años, vivió de mejor manera, gracias a ese vendedor de ilusiones.
    Saludos.

  4. Rubén, muy hermosa narración y el nombre que le das a Chahín, dirían los jóvenes de hoy, aplica, esto es: “vendedor de ilusiones”. Sólo haría una ponderación, nunca me dio la impresión que Chahín quisiera hacer negocio con el agua, al menos al principio. En el fondo, y este es su mérito, sentía un gran placer y satisfacción al ser requerido para curar. En una ocasión al recorrer la larga fila para recibir el agua, una muchacha, por cierto de no mal ver, se cayó y lastimó. Chahín de inmediato se acercó a ella y con gran seguridad dijo que se la llevaran a su consultorio, mal pensado como soy, decidí acompañarlo para ver qué hacía. Al llegar pidió que estuvieran presentes sus familiares, se cuidadaba de las suspicacias, después ante ellos con gran autoridad expresó: “Esto se tarda en curar con agua, será con pase magnéticos como la voy a sanar. ¿Lo permites?. Le dijo a la muchacha, que sin dudar dijo que sí. Para mi sorpresa los famosos pases se los dio en la cabeza y al terminar le dijo: “Ten calma, ya te vas a poner bien”. La muchacha y todos lo vimos como un chamán milagroso. Insisto, nunca lo vi pedir dinero a nadie. Saludos. Edmundo. Edmundo.

  5. Octavio dice:

    Dice el artículo:
    “A Tlacote vinieron celebridades de todo el mundo, incluso se dice que llegó la estrella del básquet, Bill Jordan, a quien por ese entonces se le diagnosticó como portador del virus del SIDA.”
    En realidad, de quien se rumoró hizo una visita a estas tierras fue de el “Magic” Johnson, quien recién había sido diagnosticado que tenía VIH.
    Por lo demás, excelente.

  6. Octavio dice:

    Dice el artículo:
    “A Tlacote vinieron celebridades de todo el mundo, incluso se dice que llegó la estrella del básquet, Bill Jordan, a quien por ese entonces se le diagnosticó como portador del virus del SIDA.”
    En realidad, de quien se rumoró hizo una visita a estas tierras fue del “Magic” Johnson, quien recién había sido diagnosticado que tenía VIH.
    Por lo demás, excelente.

  7. Estimado Octavio, tienes razón, fue el “Magic Johnson”, el deportista del que se rumoró había venido a Tlacote. Muchas gracias por la aclaración y tu comentario. El diálogo queretano funciona para debatir ideas y corregir errores, todo gracias a los lectores atentos y participativos. Saludos. Edmundo.

  8. Keiko dice:

    Qué interesante, Edmundo. Estaba buscando artículos sobre el agua de Tlacote para mi blog en japonés, y por fin aquí lo encontré.
    Leyendo su artículo, estaba recordando a mi tía que falleció hace 8 años.
    Mi primo que vio un reportaje sobre esta agua en la televisión en aquel entonces, me habló de Japón para pedirme que le enviara el agua milagrosa, porque estaba muy avanzado el cancer de su mamá. Se imagina cuán agradecidos estaban al recibir el envase de 20 litros envuelto con el papel empapado con la misma agua. Sí, el agua llegó hasta Japón!

  9. Edmundo González Llaca dice:

    Keiko, tu anécdota ilustra la importancia y difusión que tuvo Tlacote. Gracias por participar y recomiéndanos en tu blog en japonés. Saludos. Edmundo.

  10. Alicia Braga dice:

    Una amiga me platico sobre las propriedades curativas de esta agua de Tlacote(nunca yo habia escuchado antes de esta agua), entoces me compre hacen unos dias varias botellas del -Agua de Tlacote – Jose Salvador- Quisiera saber si de verdad es legitima, y si esta agua es de los manantiales de alla. O sea, si vale la pena consumirla. Estuve pesquisando en internet sobre esta agua,y fue cuando vi su articulo que por sinal me encanto. Conoci algo sobre la vida de este personaje muy peculiar Jesus Chahin. Felicidades, muy interesante. Finalmente, que sucedio hoy por hoy con todo esto?

    Alicia

  11. Edmundo González Llaca dice:

    Alicia, no tengo idea que haya sucedido con la hacienda de Chaín. Tengo entendido que existe una marca de agua, pero no sé de dónde la extraen; le perdí la pista. Alguien me dijo que el agua original tenía propiedades curativas, según esto porque tenía pocas sales, pero realmente no podría asegurarle nada. Gracias por su comentario. Saludos. Edmundo.

  12. Francisco de Souza dice:

    Yo fui desde Uruguay dos veces, en octubre de 1993 y en febrero de 1994 a buscar de esa agua para una tía abuela…no me la vendieron, peró lo que sí vendían eran los bidones para llevarla. en cada viaje traje unos 80 litros. hace unos días me vino a la mente ese viaje y es muy difícil encontrar información ene internet sobre el asunto, me metí al google earth a ver si identificaba desde las alturas el predio, comparando con las fotos que tomé en la época, pero no hay caso, tantos años después es imposible…fue un viaje cansador pero muy lindo, conocí mucha gente, como una pequeña aventura…éramos casi cien uruguayos la primera vez y unos cincuenta la segunda. Mi tía abuela se terminó muriendo unos años después, pero el agua al principio dio buenos resultados, pero claro, puede haber sido un efecto placebo. ¿Sabría alguien decirme si el predio existe todavía?

  13. Edmundo González Llaca dice:

    Recuerdo muy bien lo de los bidones, si la memoria no me falla empezaron costando cuatro pesos y durante el auge de Tlacote subieron hasta veinte pesos. Tlacote, según me dicen, ahora está transformado y se encuentra prácticamente connurbardo a Querétaro. Por otra parte, no tengo idea que haya pasado con la hacienda de Chaín que era muy grande. En ocasiones me escriben sus amigos y familiares, cuando esto vuelva a ocurrir le prometo que les pediré información. Gracias por escribir. Edmundo.

  14. Francisco de Souza dice:

    Gracias por la información, ayer de tanto buscar y buscar, encontré y bajé fotos del predio, en la época…parecía que las había tomado yo mismo, pues son muy parecidas, sólo que las mías se salvaron pocas, ya que inadvertidamente varios de mis rollos pasaron por los rayos x del aeropuerto. Un abrazo, y seguiré entranto a este blog de vez en cuando para seguir el hilo de la información y las anécdotas.

  15. martin rodriguez dice:

    hola soy de argentina y lo vivi en carne propia,yo viaje a mexico con mi cuñado por una enfermedad de mi hermana y de otros seres queridos. todo esto paso hace 15 años de que fui yo, en ese entonce tenia solo 16 años y lo que vi y vivi no me lo voy a olvidar jamas tengo fotos sacadas con chain y del predio. me gustaria si dios me da la suerte de poder viajar nuevamente pero esta ves de vacaciones por que es un lugar muy lindo.

  16. Gracias por escribr. Esperamos que regreses pronto. Tlacote ha cambiado mucho, no sé si para bien, pero Querétaro sigue siendo muy bello. Saludos.

  17. ALVAREZ 2008 dice:

    Verdaderamente interesanre el perfil de este personaje. Arrancado de la fe que cada persona desarrolla. Debe haer sido interesante conocerlo personamente. seguramente era el tipo de persona que va por el mundo con las manos llenas de esperanza; que esparcia en los corazones donde hayaba refugio. Interesante, demasiado interesante…

  18. Claudia Mónica Chávez dice:

    Edmundo:

    Fantástico tu relato. Me transportaste en el tiempo, soy Queretana y muchas personas a mi alrededor, incluso familiares, fueron a Tlacote por el agua, yo nunca fuí, era muy escéptica para esas cosas.
    Regresando al relato me imagino a Chahín como un Alquimista Moderno, que en lugar de Piedra Filosofal, fué agua con características químicas especiales (minerales, oxígeno,) que descubrió cosas que otros no conocemos o no sabemos que pueden existir. Pero de algo no me queda la menor duda, que lo hizo por ayudar a la gente, por sanar físicamente a las personas.
    Gracias por tu compartir.

  19. Al contrario, gracias a tí Mónica por participar en el blog.

    Una de las mayores satisfacciones para quien escribe es resucitar, junto con el lector, el pasado que de alguna manera compatinmos.

    No dejes de visitarnos.

    Saludos. Edmundo

  20. hola edmundo y a todos muy interesante tu historia kiero decirte que yo he vivido toda mi vida aqui en Tlacote, (18 añoos para ser exactos) y no conocia muchas cosas de aki que tu komentas, q chido q t hayas tomado tu tiempo para redactar algo interesante y tan bien narrado.
    Una de las chavas q dejo su comentario preguntaba si el agua que venden embotellada es extraida d la hacienda d tlacote quiero decirle que no es asi.

  21. dermatomiositis dice:

    Alguien sabra si aun puedo obtener esa agua del manantial?
    servira para mi hija con dermatomiositis?

  22. jose maria dice:

    en la pagina http://www.fundacionsecografic.com.mx encontrara algo muy interesante acerca de el origen de el agua curativa del rancho el tlacote. y si se puede conseguir pueden escribirme a mi correo zarjoma@hotmail.com yo la uso y no es magica pero tiene efectos muy buenos

  23. jose maria dice:

    corrijo es secografic.org/alotropia/ es la pagina donde encontraran la explicacion sobre el fenomeno de la agua, en el libro en linea encontraran lo referente al rancho, y desde luego de acuerdo a lo informado por el sr. Edmundo hay una logica en la explicacion que da el editor de el libro 58 años de lucha, es importante leerlo detenidamente para nada es un libro que intente desacreditar a la agua del rancho, por el contrario explica de donde proviene, y bueno ciertamente el porque se oculto su origen real , pero para aquellos que deseen consumirla tambien ahi encontraran como funciona y como pueden tenerla en casa.
    espero que les sirva esta informacion y estoy a sus ordenes
    es un gran invento mexicano que tiene 58 años de existencia y que han copiado otros pero estas celdas son las originales y hacen mucho bien.

  24. arturo sucar m dice:

    nesesito el telefono para conseguir el agua

  25. necesito el telefono para conseguir el agua

  26. Edmundo González Llaca dice:

    Arturo, hace tiempo que no tengo relación con Tlacote, después de la muerte de Chaín perdí todo contacto. Incluso no sé si sigan vendiendo el agua. Saludos. Edmundo.

  27. Robert dice:

    Edmundo:

    tal como lo cuentas, me acuerdo de esas epocas de largas charlas con Jesús, fumaba tanto que no se podia respirar, en su oficina, tenia un dibujo en el cual estaba con Carlos Salinas y una carta que supuestamente le enviaron del vaticano, era muy interesante, aun conservo las videograbaciones, sea quien haya sido, que descanse en paz.

  28. VIRINIZER dice:

    llevo 22, casi 23 años viviendo en Qro, osea toda mi vida, y nunca habia podido entender lo que se rumoraba respecto al agua de Tlacote, la verdad, esta cronica es genial, me mantuvo al borde de mi silla y pegada al monitor casi sin parpadear,
    sea verdad o no respecto a si era milagrosa o no, no importa, es una historia genial, que vale la pena ser contada…

  29. Jenifer dice:

    Tengo 22 años, y mientras cursaba la carrera escuche como el pueblo de Tlacote se había convertido en una marca mundial por esta agua milagrosa.
    Si es o no milagrosa, ha sido de las mejores controversias mejor narradas en Querétaro.
    Mas que milagrosa, la fe que la gente le tenia es lo que generaba sus *milagros*
    Por cierto, esta historia, con tanto detalle, me mantuvo cautiva y sin parpadear, no podía dejar de leerla, y esperaba tanto el final. La narración me pareció fantástica.

  30. Edmundo González Llaca dice:

    Virinizer y Jenifer, muchas gracias por sus comentarios. Ya me hicieron la semana. Un saludo afectuoso. Edmundo.

  31. dolores mascorro dice:

    saludos
    necesito que alguien me oriente de como llegar del centro de queretaro a el rancho de tlacote todo lo relacionado en conseguir el agua asi de como esta l movimiento por alla ls horarios y si cobran alguna cuota por dar el agua me es urgente gracias

  32. Olimpia García dice:

    Dolores, te recomiendo utilizar el sitio de Google Maps.

    La dirección es la siguiente:
    http://maps.google.es/

    Y escribir
    Carretera a Tlacote, Querétaro, Querétaro, México

    clic en Buscar en Mapa y listo.

    Saludos y gracias por visitar Diálogo Queretano.

  33. Pedro Decarre dice:

    Conocí muy bien a Jesus Chain, desde Argentina viaje al menos 10 veces a su rancho, es mas me hospedaba alli. y vi cosas realmente increíbles, tal vez la esperanza y la Fe de la gente hizo el milagro.. pero lo importante es que lo hizo !! me quedan algunas pertenencias que dejé en su casa en el DF .. ( donde tanbién me hospedaba ) alli estaba ” don Benja..” como le decía Jesus..me ha dado tristeza enterarme de su fallecimiento… espero que alguin reconozca lo que fué– un soñador puro de corazón, un niño con dinero y fama, pero nunca le vi nada oculto…gracias

  34. Perla Luna dice:

    hola, en verdad estuve tan facinada co la cronica, captò toda mi atenciòn, intriga y sensaciones imaginarias. no conocìa sobre la historia hasta q vì un reportaje del 11 y me quede con dudas y hoy encuentro esto.. real o no real? estarà o no estarà? no lo se, pro te hace viajar y volar mas alla de la cotideaneidad y mundanidad.. gracias Edmundo, te envidio por no haber experimentado esa vivencia con ustedes, pro me acercaste lo mas posible… ahora bien, como todo ser humano me mueve la el sentimiento por la fe y saber q pasa , si aùn existe, si aùn puedo ayudar a la salud de mi familia, pues bien, se q la vida no es eterna, pro si me gustaria q fuera mas digna el tiempo q dure…

  35. Ricardo Mora dice:

    hola
    Que tal me gustaria saber si todavia reparten el agua ya que me intereso mucho tu historia y vamos a ir a conseguirla mi familia y yo, tambien me gustaria saber en que horarios la reparten y si tiene algun costo saludos y yo si creo en que sea milagrosa gracias…

  36. Francisco de Souza dice:

    Despues de un año vuelvo a dejar un post porque no me explico como algo que fue como quien dice un “boom” noticioso mundial, que estuvo en todos los informativos de todos los países, ahora es casi imposible encontrar en internet algo al respecto…por ejemplo, en youtube no hay absolutamente nada….este artículo estamos compartiendo es prácticamente lo único que hay para leer…es tan raro…a veces me llego a preguntar si realmente viajé hasta allí dos veces o si lo que tuve fue una experiencia paranormal….por suerte tengo las fotos que saque para demostrar que fue real…saludos desde Rivera, Uruguay a todos los que han dejado sus relatos compartiendo sus experiencias.

  37. pepeton dice:

    Edmundo:
    Felicidades por el articulo. Tuve el honor de compartir un sin fin de experiencias con Jesus unos anos antes de su muerte y me encantaria poder compartir contigo algunas de estas para enriquecer el entendimiento de muchas cosas.
    Saludos

  38. yo recuerdo cuando tenia como 15 años, ahora tengo 39., que una de mis hermanas con cancer de seno viajaba de merida, yucatan hasta tlacote por su dotacion de agua., era tan esperanzador para ella…. que su marido procuraba que cada que se le estuviera acabando el agua, fueran por mas… me dio mucha nostalgia localizar este blog porque recorde el fallecimiento tan triste y doloroso de mi querida hermana., sin embargo su fe y esperanza en esta agua la fortalecio como 10 años mas devida. ojala algun dia la vida me lleve a conocer ese lugar al cual mi hermana asistia con tanta fe. gracias.

  39. hola me ablaron de el agua de tlacote me interesa mucho saber si todabia de esta regalando o vendiendo ya que es para mi madre que se encuentra enferma quisiera que me comunicaran donde la puedo conseguir o hay que ir a queretaro por ella soy de monterrey n.l.saludos y que dios los vendiga.

  40. Juan Martín dice:

    Hola! Para todos ustedes, les tengo una buena, excelente noticia…
    Siempre estuve interesado por este tema.
    Sea porque existiera un agua curativa, o milagrosa, o con pocas o ninguna propiedades, el hecho de que millones y millones de personas estuvieran atentas e incluso emprendieran viajes tan largos por la pura fé y esperanza de sanación, no es poca cosa.
    Aún a una década y media de la fiebre de este tesoro, se escucha frases alusivas como “ni que fuera agua de Tlacote”.
    En fin, veo que por no estar preparados (como casi siempre nos pasa a los mexicanos) dejamos ir una excelente, sino que la más grande oportunidad en varios siglos de hacer crecer la economía de un gran estado como es Querétaro.

    Soy originario del Estado de Hidalgo y por muchos años avecindado en el caótico D.F.
    Por diversos factores, he venido a residir a la Cd. de Querétaro y por azares tuve que visitar el pueblito de Tlacote que se encuentra a media hora de distancia y he ahí que reviví el interés de aquellos ayeres.
    Pregunté sobre el tema a un hombre de buen caracter que vivió en carne propia el inicio, cumbre y ocaso del agua de Tlacote quien con marcada nostalgia me contó mucho de lo que sabía desde su muy particular punto de vista.

    Esa tarde regresé a mi casa meditando sobre el tema y, al final sabía en mi interior que regresaría para buscar el lugar exacto donde había surgido esa leyenda.
    Todo el tiempo estuvo dando vueltas en mi cabeza la idea de regresar hasta conseguir el agua genuina, origen de tantas y tantas historias (algunas buenas y otras no tanto).

    Dos días después de mi visita a Tlacote, estando en Querétaro, irresponsablemente dejé a un lado mi trabajo y me dirigí a ese emblemático lugar pues ya me quitaba el sueño y sentía una urgencia inexplicable.

    Antes de llegar al pueblo, a unos dos o tres kms. se encuentra una embotelladora de agua que con un juego de palabras supongo que hace creer a la gente que es el agua que busca pues dice algo así como “agua embotellada en Tlacote” A mí me lo parece.

    A la entrada del pueblito, casi frente a la iglesia pregunté a alguna persona de uno de los negocios cercanos sobre el lugar exacto y me indicó con un gesto hosco “a’i donde están están los barrotes azules”.

    Quise ser amable y entablar una pequeña charla y a sabiendas de que el Sr. Chahín ya había fallecido hacía algunos años -en mi primer visita me lo había dicho el hombre que mencioné al principio de este relato-, le dije “¿Creo que el dueño ya falleció verdad?” Respuesta.. “Yo no sé nada” y luego… silencio.
    Fué en exceso notorio que esa pregunta le había resultado utrajante.
    Opté por salir dando un ligero “gracias” por supuesto sin recibir respuesta.

    A diez metros estaban los barrotes azules mencionados y al asomarme a la entrada alcancé a ver algunos depósitos metálicos que supuse en otros años habían servido para almacenar el agua tan preciada.
    Pasaba en esos momentos una señora con su niño, recién salido del colegio supongo por la hora, aunque no recuerdo que llevara algún uniforme escolar.
    Le pregunté ¿Sabe si aún puedo conseguir agua en ese lugar? y una nueva respuesta hosca “Pus yo no sé, a’i tóqueles”.

    Así lo hice, empecé por tocar fuertemente con una moneda la puesta metálica.
    Me percaté que a un lado del zaguán había un timbre y lo toqué una y otra vez insistentemente sin obtener respuesta alguna.
    En verdad que lo toqué al menos 25 veces por períodos a veces muy prolongados. Lo hice porque estaba decidido a que alguien me contestara aún cuando fuera para correrme de ahí por ocasionarles molestias.
    No me iría hasta no obtener una respuesta sea cual fuera.
    Cuando estaba a punto de cruzar la calle para sentarme en una jardinera o algo así y apostarme hasta ver salir o entrar a alguna persona, al fin alguien me respondió..

    Era un hombre de rostro amable quien se disculpó conmigo pues me dijo que andaba “hasta por allá abajo haciendo algunas tareas y apenas escuchó el timbre de casualidad”.

    Le pedí me vendiera un poco del precioso líquido y accedió gentilmente pero me indicó que debía conseguir un garrafón pues él no tenía.
    Presuroso corrí hasta una ferretería cercana y conseguí el recipiente.
    Cuando pensaba pedirle que me dejara entrar para ver de dónde sacaba el agua, él amablemente me invitó a pasar, caminamos por la entrada empedrada y dimos vuelta a la derecha para encontrarnos de frente con los depósitos que les menciono.
    Subimos dos escalones y abrió una puerta. Entramos a ese cuarto que me pareció MÁGICO.
    En él había tapizadas las paredes de períódicos enmarcados de aquella época con los testimonios más representativos de curaciones casi milagrosas.

    Llené mi garrafa de apenas 5 lts. y tuve una sensación de hormigueo por todo mi cuerpo al tenerlo en mis manos.
    No es que yo crea en los milagros ni en elíxires mágicos ni nada de eso pero…. tener en mis manos 5 lts. de una substancia que produjo todo lo que ustedes ya saben que produjo, es i n d e s c r i p t i b l e.

    Esta amable persona me invitó a beber en ese momento de un poco de agua indicándome que podía tomar uno de los vasos que tenía exprofeso para ello.

    Platicamos por casi cerca de media hora y esto me produjo aún mas nostalgia de algo que yo no viví en carne propia de la que ya sentía.

    Tengo aquí mi garrafón de agua y lo estamos bebiendo de a poco mi familia y yo. Ahora estoy cierto de que por todo lo que significa, realmente nos proporcionará muchos beneficios. Un poco de propiedades, un poco de magia, un mucho de fé… es la mejor receta.
    Volveré a ese lugar que me pareció mágico -así se lo hice saber al hombre amable que me atendió- y traeré mas agua para repartirla con familiares y amigos que compartan conmigo de esta fé.

    Espero que al confirmarles de esta noticia, estedes que tenían la duda, ahora puedan viajar a este lugar con la confianza de que obtendrán ese líquido que buscan.

    Saludos.

  41. Queretano Soy Señores dice:

    Es curioso, Chucho Chaín nunca vendió el AGUA DE TLACOTE.
    Pero Eduardo Ruiz Posada y Salvado Sanchez Alcántara ellos si MAMARON de la fama de dicha agua.

  42. Gracias a quien cita el libro 58 años de lucha, ciertamente los milagros no existen, todo tiene una explicacion cientifica, justamente buscando esa explicacion es por lo que conocimos la realidad del mito y quien desee conocerla solo necesita acudir a esta pagina secografic. org / alotropia o escribir a mi correo lobito@prodigy.net.mx que con todo gusto le dare la informacion que requieran.

  43. Marco Hernandez dice:

    Sorprendente Historia de Jesus Chalín

    Yo fui a tomar de esa agua, y para mi fue una agua que ayudo a mi padre a sobre llevar una enfermedad de Diabetes con la ilusión de curarse, y lo hizo, no completamente pero lo hizo, actualmente mi padre ve pasar a amigos y familiares enfermos de lo mismo y el sigue con migo, agradezco eso y mas.

    Jesus Chalín gracias.

  44. Elías dice:

    ¡Buen texto, don Edmundo!
    Gracias

  45. !excelente narración!…saludos

  46. Marco Antonio dice:

    Excelente la narración del autor, hace regresar en el tiempo, yo viví la experiencia pues me tocó en esa época dirigir la sec. técnica de la comunidad e incluso hubo un alto índice de deserción pues los alumnos con un panorama incierto en cuanto a oportunidades, veían una posibilidad al dejar los estudios e irse a ganar unos buenos pesos diariamente acarreando garrafas para los visitantes o vendiendo éstas, que eran muy buscadas por los que iban al lugar…HASTA DIFÍCIL ERA LLEGAR POR LAS MAÑANAS AL SITIO, PUES EL ACCESO ESTABA PLAGADO DE VISITANTES.( Parecía La Villa un 12 de diciembre )

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