ADIÓS Óscar

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Por ti…
No hubo Bellas Artes, por ahora, pero sí la portada de La Jornada.
–Un hombre bueno, noble, recto… muy querido por todos, creo.

Los Caifanes y los Catrines
(A tres caídas de cinco)
+ En memoria de Óscar Chávez +

Julio Figueroa

No es imposible la relación, sin anular las diferencias, siempre presentes, hasta el estallido final. Ruptura y comunión. El arquitecto se queda pasmado en la calle, fuera del taxi, y la paloma lila se lleva con amor el caballito que le dio el Estilos.

Y de qué trata la mentada película de 1967. De puras jaladas: en el Géminis, en la glorieta de Diana la Cazadora, en la funeraria, en el Zócalo… Puras jaladas. Las jaladas de los chilangos ñeros y Caifanes que trabajan en Querétaro y regresan a la capirucha, su cantón, a echar desmadre, porque allá en Q son muy subdesarrollados, jajajajjaja, es decir, puras buenas conciencias, bien portados, como en Guanajuato, tierra de las Poquianchis, jajajaj.

Jaladas que son explosivas y liberadoras porque es el México de tiempos autoritarios de los regentes Ernesto P. Uruchurtu y Alfonso Corona del Rosal, y del presidente Gustavo Díaz Ordaz. Jaladas y carcajadas, poemas, albures y canciones un año antes de la fiesta del movimiento estudiantil del 68, antes de la represión brutal. La fiesta y liberación del cuerpo, la mente y la conciencia. Antes de la tragedia.

El acontecimiento central es el encuentro y la convivencia de una noche de jaladas entre una pareja de catrines y perfumados, Jaime y Paloma, y un cuarteto de Caifanes ñeros: el Gato, el Azteca, el Mazacote y el Estilos. Lo demás es lo de menos. Se trata de vivir intensamente y de escapar del hastío. Y la noche es larga. Y se vive a la puritita suerte. Fuera del mundo, tú y yo, lejos del mundo en otro mundo. A lo que salga y caiga con suerte. ¿Ahorita o mañana? Ahorita. Tú y yo fuera del mundo. Ahorita. El tiempo de la poesía, el amor y la vida es ahorita, y nunca más.

Todos se comen con los ojos a la paloma perfumada. Sus piernas, su perfume, su vestido. El ganón es el Estilos, porque es carita, tiene estilo y un plus: sabe cantar. Las canciones van haciendo la atmósfera de la trama.
–¿Por qué no nos aventamos un cachuchazo popular?, dice el Azteca.
–Jjajajjajajjajajajja.

La Paloma sabe decir No y es dueña de su libertad, de su vida y de sus decisiones. Mientras que su pareja, Jaime, es un catrín perfumado, estirado y tieso, casi un alfeñique, si no fuera por su nombre. El Mazacote es el humorista y sus carcajadas son contagiosas. El Azteca es un libidinoso, marragascapache, guerrero y florido en el verbo. El Estilos un tímido, suave y atento, que en un minuto de suerte busca y encuentra la comunión. El capitán Gato es la autoridad de los Caifanes, el que maneja. ¡Y un Santa Claus ebrio, estridente y herido de amor que esconde su nombre, Monsiváis! (Sergio Jiménez y Ernesto Gómez Cruz, grandes actores).

Y por ahí se va la trama jugando en serio, fuera y dentro del mundo, jugando a la vida y la muerte, hasta llegar al desencuentro final, la pelea entre el Catrín y los Caifanes, por una paloma libre.

MUGROSOS SIN NOMBRE

–Así son muy valientes, los cuatro contra uno.
–Si quieres uno contra uno.
–Es muy fácil ser bravo, cuando no se tiene nada que perder. Ustedes ni nombre tienen. Mazacote. Azteca. Gato. Estilos. Yo soy el arquitecto Jaime de Landa, yo sí tengo algo que perder. Ustedes, ¿qué tienen? Mugrosos sin nombre.
–¿Qué tenemos? Tenemos lo que a ti te falta. La suerte. (Güevos).
–Con una simple acusación mía los destruiría a todos. Una simple acusación.
–Una sola acusación… ¿Y de qué nos vas a acusar? De que no fuimos a la escuela. De que aprendimos a comer con las manoplas. De que nos la jugamos todos los días. De que olemos a sudor. De que cualquiera de nosotros tiene con que quitarte la vieja. (¿Y el soldadito allí parado?).

Los Caifanes ñeros y los Catrines perfumados. No es fácil la relación. Tampoco es imposible la comunión. Sin borrar las diferencias, siempre presentes. No obstante, todos son parte del mundo. Aunque vivan fuera del mundo, aparte, arriba o abajo, tú y yo, sin nombre, sin poder, en libertad, uno frente al otro, uno en el otro, con los pronombres y los cuerpos enlazados, y las almas comulgando.

Ibáñez y Fuentes en el guión cinematográfico, de La región más transparente a Los Caifanes y Las buenas conciencia, la fiesta de las jaladas en libertad frente al autoritarismo y la rigidez social, política y cultural. Los Caifanes y el movimiento estudiantil del 68. Antes de la violencia que cancela todo diálogo civil.

Lo importante no es lo que piensas hacer, sino lo que resulta. El mejor trabajo no es el que te cuesta más, sino el que haces. Y esa película resultó ser emblemática para toda una generación y una época. Cierra una época y abre otra. La tradición de la ruptura, diría Octavio. Cuando Paz y Fuentes eran amigos. Hasta que se atravesó la mirada del crítico e inauguró otra tradición de la ruptura, crítica y democrática.

Liga de la película, Los Caifanes, 1967: https://youtu.be/CQcO23ovcec

(Alucine prángana.- Andrés Garrido del Toral, cronista oficial de Q, David Álvarez, joven iconoclasta queretano, y una dama vestida de blanco e incógnita, en un bochito platicando y discutiendo de los Caifanes, los catrines, los ñeros, los perfumados, los rotos, los estirados, los cábulas, los malosos, los decentes, los bien portados y los nacos mexicanos, queretanos y anexos. ¿Qué resultaría? A dos de tres caídas. Y el palabrero al volante del auto estacionado, tomando nota, je).

–Desmadrosos… puras jaladas… 1967.
–Comunícame tu ardor, Caifán, antes de que…










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