Adiós a una gran dama queretana

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“LA MUERTE NOS DESPOJA DE NUESTROS BIENES, PERO NOS VISTE CON NUESTRAS OBRAS”.- Petit Senn.-

“UNA MUJER HERMOSA AGRADA A LA VISTA, UNA MUJER BUENA AGRADA AL CORAZÓN; LA PRIMERA ES UNA JOYA, LA SEGUNDA UN TESORO”.-Napoleón.-

Abrir cada lunes mi JORNADA, es un grato rito que por largos años cumplo con gran placer, pero este lunes 12 de junio de este 2017, en la primera hojeada todo mi entorno se obscureció, mis ojos, aún con las nubes del último sueño se abrieron como platos al leer en la página 14 una muy sumamente triste noticia : “FALLECIÓ LA VIUDA DE HUGO GUTIÉRREZ VEGA”, mi mente no la podía creer y leí y releí varias veces la nota, y sí, mi querido amigo Don Gonzalo Ruiz Posada y su amiga Guadalupe Segovia daban la infausta y mala noticia.

Al parecer LUCINDA padecía hacía más de tres años un severo cáncer, el que la llevó a reunirse con nuestro bien recordado escritor y poeta Don Hugo Gutiérrez Vega, muerto apenas hace un año, siete meses y once días ( 25 de septiembre del 2015), por eso la fatal noticia se me hacía imposible de creer, tal parece que Hugo no quería dejarnos en vida a ese portento de mujer, que fue Doña LUCINDA, la que en los recordados años cincuentas y sesentas fue una de las más bellas y agradables damitas de nuestro extenso florilegio femenino queretano, Mario RE recuerda, que muchos de nosotros, sus tímidos adoradores, nos apostábamos en las viejas bancas del entonces Jardín “Obregón”, enfrente del Teatro Cine “Plaza”, tan solo para verla pasar en su angelical camino de retorno hacia su casa, iniciándolo en las puertas de su antigua escuela, el Instituto “Plancarte”, finalizándolo en la gran puerta de su casa familiar, en la calle de Juárez sur.

Debo decir que sabedora de este callado homenaje, aparecía en su bello rostro una dulce y femenina sonrisa juvenil, dirigida a nadie y a todos, sin detenerse o aminorar su paso, acompañada de sus múltiples amigas.

Cuando supimos que se casaba con Hugo, todos, mal que bien nos entristecimos, pero al fin aceptamos que ambos hacían una buena pareja y les deseamos los mejores parabienes. Por largos años le acompañó por todos los caminos, convirtiéndose en ciudadanos del mundo, volviendo por algún tiempo a Queretarín, donde Lucinda, tenaz luchadora por las causas sociales fundó con varias amistades la asociación “Por Nosotros Todos”, defensoras como modernos Quijotes por todos aquellos casos de Injusticia.

Cada vez que les veía en Queretarín trataba de saludarles, claro que con tantos nombres y caras en sus agendas, me veían como si fuera un auténtico marciano, no obstante Lucinda unía su nombre en la lista de todos aquellos que colaborábamos en las páginas de “Diálogo Queretano” del ínclito periodista y escritor Don Edmundo González Llaca y de nuestra querida Olimpia, su amabilidad era tal que una vez, en uno de mis tontos gazapos, se me deslizó comentar que Hugo había pertenecido a las filas del “Yunque”, y Lucinda me envió una atenta nota diciéndome que eso era falso, lo que mucho le agradecí, disculpándome.

No quiero terminar esta nota, sin hacerme eco de la nota de la Jornada elaborada por mi admirada amiga Doña Mariana Chávez, Corresponsal de la misma, con las palabras de Juan Carreón insertas en la misma dirigidas a LUCINDA: “BUENAS NOCHES, LUCINDA RUIZ POSADA DE GUTIÉRREZ VEGA. QUE TU DIOS LLENO DE AMOR Y LUZ TE ESPERE EN UN JARDIN LLENO DE MAGNOLIAS. FUIMOS ALGUNOS BENDECIDOS CON TU CARIÑO. QUE ENCUENTRES PAZ. NOSOTROS LLEVAREMOS TU LEGADO CON TERNURA, CON ALEGRÍA. CUMPLO CON TU VOLUNTAD”.

Se despide de ustedes y de todos sus familiares y amigos, en especial de mi combativo, como ella, amigo Don Gonzalo Ruiz Posada, lamentando su pérdida, su triste amigo de “Aquellos Tiempos”…Mario RE.-

 










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