Acta de septiembre de 1985

|




Hace 26 años fue jueves 19 de septiembre de 1985. Una generación. Vivía en la ciudad de México y entonces escribí esto, que fue publicado en el periódico Unomásuno, en la sección de Correspondencia, página 2, el sábado 21 de septiembre de 1985. Adelante va el texto completo, que es el número 37 de Hojas Sueltas, que entonces escribía y difundía en la Dirección General de Bibliotecas (DGB), UNAM, donde trabajaba.

Vivimos a golpes y la memoria es apenas una mínima parte, pero fundamental, del río caudaloso o manso, estrecho o ancho de la vida. Toca al escritor consignar los hechos. Aunque se equivoque y sea siempre insuficiente.

No hay nada nuevo bajo el sol pero la tragedia y el amor siempre son diferentes, porque son los nuestros. Nada vale la pena y todo pasa como el viento y sin embargo algo queda, estas basuritas llamadas palabras.

Si en 1985 el D. F. y Ciudad Guzmán (Jalisco) sabían a tragedia y fraternidad, ¿hoy todo el país sabe a crimen e impunidad?

Julio Figueroa.

Qro. Qro., México, La Presidentes, lunes 19 de septiembre de 2011. –Hoy cumple además 27 años La Jornada.

Hojas Sueltas No. 37

DGB / UNAM / 1985

EN ALGÚN VALLE DE LÁGRIMAS

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

POMPEYA

Era una ciudad pequeña de Italia. Apenas tenía entre 15 y 30 mil habitantes. Vivían de la agricultura. Aquel día, el 24 de agosto del año 79 de nuestra era, el Vesubio hizo erupción y en unas cuantas horas Pompeya despareció del mapa bajo la lava y las cenizas. Sólo diecisiete siglos después fueron descubiertas sus ruinas. (Entre ellas dos amantes petrificados).

MÉXICO

La ciudad sabe a tragedia. Esta vez las causas de la desgracia nacional no son políticas ni divinas sino naturales. Un temblor, un terremoto. Como un recordatorio de la naturaleza ante las pretensiones de la civilización. Edificios de rodillas, hechos polvo. No la noche del 15, sino el jueves 19, temprano por la mañana, fue el grito de septiembre. Un grito de dolor y espanto. Hay muchas víctimas y edificios destruidos, pero aún persiste el milagro: estamos vivos. ¡El olvidado asombro de estar vivos! Imposible olvidar, pero hay que seguir, continuar la tarea interrumpida, terminar las sumas y las restas. La ciudad sabe a tragedia pero también a fraternidad. Personalmente tiendo la mano y este puño de palabras.

INSCRIPCIÓN GRIEGA

Se hunde mi patria:

asistiré a su ruina

levantaré acta

aunque sea en vano.










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

Envía tu comentario