A la memoria de Ingrid Escamilla(1995-2020)

|




Yo también leí sobre #IngridEscamilla y tampoco puedo dormir. Quemarlo todo, carajo.
Eileen Truax

Antes que cualquier cosa, queremos reivindicar la memoria de Ingrid Escamilla con una fotografía de aquella mujer de rostro sonriente y de ojos de lechuza, maestra en Administración; porque la ternura y la educación también son revolucionarias.
Una vez más la conmoción de los feminicidios en México surge con la intensidad de una gigantesca ola, empujada por la fuerza de un vasto océano; tristemente, el origen de esta ola mediática fue la enferma difusión del cadáver de Ingrid…¡¡por los uniformados responsables de nuestra seguridad!!
Aún más colérica que la indiferencia insólita de AMLO ante los feminicidios, es nauseabundo el circo macabro generado por las redes sociales, los periódicos y los cientos de hombres y mujeres alrededor de este asesinato; el feminicidio ya no solo es una medida disciplinar del Estado mexicano y de ajusticiamiento del crimen organizado, sino que también es la sana diversión de la sociedad civil que se ha despojado el valor de la vida humana.
Ésa es la cultura mexicana de la barbarie que ahora sirve como espacio de poder y consenso de la Cuarta Transformación; hoy asistimos al fracaso y al fraude de las pretensiones de nuestro máximo dirigente en materia de perspectiva de género y, por tanto, del desarrollo social que se desprende de esta cultura de género.
AMLO es culpable de perpetuar esa tradición (anti) democrática nacional sin sus mujeres y sus niñas… es el máximo culpable de que la vida de las ciudadanas no sea reivindicada en este momento trágico que implica el feminicidio… ¡¡Ahora lo sabemos, señores!! ¡¡Pero también son culpables los millones que depositaron su voto ciegamente en su amado líder machista que se incorporó al sistema de partidos, institución por excelencia de la burocracia y el servilismo nacionales!! ¡¡Todos ellos son culpables de la muerte de Ingrid Escamilla!!
¡¡Y también son culpables aquéllos que escriben y se sirven de la apología o el odio desmedidos de esas mismas instituciones y sus dirigentes!! ¡¡Ahí no se jugará el destino de millones de mujeres que viven con miedo todos los días en este país machista!!
La situación actual en la UNAM, una institución caduca para los nuevos tiempos feministas, es un poderoso estimulante para pensar y prever la necesidad de esa cultura de género, esa democracia construida entre hombres y mujeres en el contexto educativo; es impensable la elección de esa república de género sin la formación consciente de esos nuevos hombres y mujeres que tomen realmente el estandarte de la perspectiva de género como futura línea del desarrollo de los pueblos, pero también de un cambio de paradigma de las relaciones sociales basadas en la violencia machista entre hombres y mujeres.
Vacilando entre las asambleas estudiantiles y los grupos separatistas feministas, el futuro de la educación feminista y la educación feminista del futuro no podrá siquiera vislumbrar como una necesidad; sin despreciar ni mucho minimizar los resultados y victorias conquistadas por esos separatismos feministas, esas fracciones engendran y renuevan el espíritu antidemocrático educativo que ha perpetuado la UNAM desde 1945 y, en lugar de reivindicar el feminismo como fuerza creadora del siglo XXI, lo dotan de todas las calumnias necesarias y listas para traducirlas en choques porriles contra las y los estudiantes.
Desde el horizonte social, es bien conocido el primer lugar de feminicidios que ocupa el país en América Latina, pero también la responsabilidad y el peso que adquieren las y los colectivos feministas para cambiar el curso de esta realidad trágica.
Red por los derechos sexuales y reproductivos (ddeser), Católicas por el Derecho a Decidir, Aborto Legal México, Grupo de Información de Reproducción Elegida (GIRE), Alianza Nacional por el derecho a decidir (ANDAR), Pan y Rosas, el feminismo zapatista, entre otros, son algunos de los colectivos que convierten en realidad los principios de la sororidad, es decir, la alianza política entre mujeres, y la solidaridad, entre hombres y mujeres que comparten la misma condición social de barbarie, tanto en la mercantilización de sus cuerpos a través de largas jornadas laborales como la violencia feminicida que diariamente se ensaña con la vida de hombres, mujeres y niños.
La barbarie no se detiene en los cuerpos mutilados de mujeres y niñas, se extiende en carne viva de las y los huérfanos; de las madres y los padres que han sido obligados a buscar e identificar los restos de sus seres queridos; la barbarie de género también tiene el potencial de normalizar este culto a la violencia desde el trabajo y la escuela a través de la precarización, la explotación, el acoso y el despido de las trabajadoras y estudiantes. Si el poder patriarcal reproducido en todos los espacios disponibles es la clave para perpetuarlo, es necesario fundar un nuevo poder desde la unión y organización de hombres y mujeres para destruirlo.
¿Qué se necesita? Un nuevo orden social fundado en las tradiciones progresistas de los pueblos mexicanos: la solidaridad que surgió entre los escombros de 1985; una nueva educación popular resultado de las luchas estudiantiles de 1968 y 1999-2000; la sororidad de este nuevo milenio; el activismo feminista de los años noventa; la disposición de lucha y resistencia en el capítulo más oscuro de nuestra guerra sucia de los setenta y ochenta, etcétera.
¿Cómo desarrollarlo desde la perspectiva de género? La construcción y planificación de nuevas ciudades y pueblos que garanticen una nueva concepción democrática del libre tránsito de hombres y mujeres en contextos urbanos; calles y avenidas bien iluminadas, creación de organizaciones civiles que cumplan con las funciones de seguridad, pedagogía sociológica en las calles para diagnosticar y promover el cambio social, de atención a la ciudadanía desde los ciudadanos; casas y licencias de maternidad acordes a una disminución de los horarios de trabajo y reduzcan la carga histórica de las mujeres como madres, esposas, presas, locas, monjas y prostitutas; la reivindicación de sus derechos reproductivos como derechos humanos mediante un proyecto nacional de educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir; no menos importante en este esbozo de desarrollo social que implica la cultura de género a nuestro país, es la lucha por una verdadera, compleja y larga transformación de los pueblos mexicanos por eliminar hasta el último vestigio de un chiste machista; las relaciones sociales nuevas, en este sentido, también son un disputado objeto de las mujeres y los hombres del futuro para garantizar la revolución feminista permanente.
Este proyecto nacional ético-político necesita abrazar la causa de una república nueva, creada desde el seno del paradigma de la cultura de género; un proyecto del país fiel a las realidades, necesidades y contradicciones de nuestro territorio, compartiendo el curso de su desarrollo histórico con los avances y retrocesos de las otras latitudes latinoamericanas y del imperio estadounidense; estamos convencidos de que mujeres como Ingrid Escamilla y Raquel Padilla hubieran aplaudido y abrazado este modesto proyecto.
Ingrid quería vivir más de los veinticinco años que fue asesinada; las heridas en la cabeza de su feminicida son la evidencia sangrienta de su última resistencia por seguir existiendo felizmente; la confesión de su asesino, el proceso penal que ahora lucha por condenarlo a 60 años de cárcel, las cifras de una decena de mujeres asesinadas al día, sin dejar de visibilizar a las desaparecidas, a las explotadas, a las secuestradas, no parecen datos suficientes para el sentido común machista, tanto de hombres como de mujeres, y cuya lógica es continuar normalizando y justificando la supuesta culpabilidad de Escamilla.
Concluyendo estas líneas, cabe preguntarse sí todos nosotros, como colaboradores y colaboradas de Diálogo Queretano, realmente estamos a la altura de nuestra época, si merecemos o no la responsabilidad de tener una pluma más o menos decente; si somos mediocres para esto, aceptémoslo; si somos visionarios, arriesgados, despiadados para destruir hasta la más injusta de las realidades sociales en Querétaro, México y el mundo, será necesaria una gran capacidad de sacrificio, consumirnos en esta apasionante y agotadora militancia del ser científico social.
“Viví en el monstruo y le conozco las entrañas; y mi honda es la de David.” José Martí.
Edgar Herrera










Cada colaborador es responsable de lo que escribe y sólo rinde cuentas ante la sociedad y ante sí mismo. Se trata de pensar libremente y hacer pensar en la medida de la inteligencia de cada uno.

Envía tu comentario