A Contraflujo “Aún hay tiempo Presidente”

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He estado observando el fuerte oleaje que ha provocado un bichito asesino y trotamundos denominado Coronavirus o Covid19. Chino para variar. El mundo está inundado de productos chinos, pues uno más. Llevo 10 días sin salir de casa, pegado al televisor y al whats app atento a la información que se deriva y circula sobre ese virus. Parece, a fuerza de repetirse, que ya se lo mismo que sabe un experto científico sobre el tema y de ello derivan dos observaciones, a mi juicio, críticas: la velocidad contagiosa de dicha enfermedad y la aparente indolencia del Presidente de México. Los abrazos no serán suficientes.

Haciendo a un lado las causas sobre el origen del virus y de las opiniones que plantean que se trata de una cortina de humo para justificar que es la causa de la inminente recesión económica de los Estados Unidos, que nos arrastrará a todos, y que no es debida a los murciélagos, ¿o debo decir vampiros?, financieros encuevados en Wall Street y en los principales centros financieros del mundo, lo real, es que ya tenemos encima un desafío más que potencia las amenazas que a diario vive la humanidad entre dolor y muerte y que se debe frenar y minimizar sus consecuencias. Ahora, no mañana.

Pues bien, para poner en perspectiva la velocidad de este virulento bicho, habrá que resumir algunas cifras que ya son de dominio público. En China, en cuestión de días, el brote pasó de 1 a 30 infectados; en Italia de 1 a 17, y ya se sabe lo que siguió, alrededor de 4,000 muertes en cada país; México ha pasado de 1 a ¡164 infectados! en muy pocos días. ¿Eso significa que los casos de mortandad en nuestro país superarán con mucho los casos de China e Italia? Veamos qué pasaría aplicando a nosotros las proporciones que los expertos estiman sobre la experiencia recién vivida en diversos países: de los 120 millones de mexicanos, unos 6 millones manifestarían los síntomas del coronavirus: de ellos, 4.8 millones lo pasarán como una gripe fuerte; unos 900 mil necesitarán ingreso hospitalario con oxígeno y cerca de 300 mil van a requerir de la unidad de cuidados intensivos (UDI). Italia registra más de 47 mil contagios y 4,032 decesos. Si aplicamos igual porcentaje a los mexicanos recluidos en UCI, el número de fallecidos rondaría las 25,000 personas. Prohibido relajarse.

Hasta ahora el Presidente de México parece desestimar lo que está pasando en el mundo, particularmente en Italia. Nuestro país cuenta con unas 120 mil camas, entre los servicios públicos y privados, para atender a cerca de un millón de posibles infectados y, respecto al sector público, solamente 2700 camas de cuidados intensivos con 4100 ventiladores. Faltaría afinar estas dos últimas cifras con las disponibilidades de los hospitales privados las que, a lo sumo, aportarian dos tantos más. Insuficiente de cualquier forma, aún comparándolas con las cifras que estima el gobierno y que son bastante conservadoras: 250 mil contagios y unos 10,500 a cuidados intensivos, hecho que de darse, se traduciría a unos 1000 fallecimientos. De ser así, pues nada de qué alarmarse. Ver para creer.

Las cuentas anteriores, las pesimistas, sumada a la necesidad de aislamiento para frenar el contagio, nos llevan a alertar al Presidente de que extreme dicho aislamiento y ordene construir unidades hospitalarias, fijas o temporales, antes de que reviente la pandemia. Para ello será necesario aplicar un fuerte gasto público que el ciudadano aplaudirá. Nada más democrático que la muerte y nada más festejado que las acciones que ayuden a limitarla. Todos aplaudirían la medida, sin reclamo alguno. Esta acción debe acompañarse con otras como la condonación de pagos a CFE, a CEA, al transporte público, a otorgar salarios de desempleo y a exceptuar de cargas impositivas a ciudadanos y empresas, así como destinar fondos de rescate para aquellas empresas que la suspensión de actividades pongan en riesgo de quiebra. Hay que aplicar estas acciones aunque el precio del petróleo se derrumbe y la recaudación se deprima. Ahora es cuando.

Rendijas

1. Ojo, el 8 de marzo el gobierno italiano decretó el aislamiento de 16 millones de personas debido a que ya tenían 233 muertos y 5,061 infectados. Bueno, pues solo 11 días después, el 19 de marzo, las personas fallecidas ya sumaban 4,032 con 627 decesos en un solo dia, casi tres veces más que el total reportado 10 días antes, y con 47,021 infectados, algo así como otras 10 veces más en igual número de días. Preguntas obligadas: ¿Qué estamos esperando en México para invertir en capacidad instalada que enfrente el ataque explosivo del covid19? ¿Nada vale el sufrimiento y la agobiante situación que se vive en otros pueblos hermanos?
2. Sinceramente, ¿qué nos pasa?, nos espanta la posibilidad de un número tan elevado como 3 o 4 mil personas fallecidas por causa del coronavirus? Y sin embargo vivimos sin mayor alteración sabiendo que, en 2019, perdieron la vida por homicidio casi 34,000 compatriotas. ¿Será por eso que usted, Presidente, no se asusta?
3. Aún hay tiempo, poco, señor Presidente. Aprecie el reiterado aviso de que ninguna muerte se justificara por falta de equipo, camas y ventiladores. Un abrazo. No basta pero tampoco sobra.

Correo-e: pibihua2009@gmail.com










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