EN DO MAYOR. (Segunda de tres partes)

22 Oct 19 | Jovita Zaragoza Cisneros | Clasificado en Nacional, Política | Sin Comentarios »

  JUSTICIA SORDA, CIEGA Y SIN BALANZA.

Lo sucedido en Ayotzinapa hizo que los vapores de esta olla de presión que es México se expandieran por todo el país y traspasaran las fronteras , atrayendo a la prensa internacional. Masacres , desapariciones de carros de pasajeros completos, como lo ocurrido en San Fernando, Tamaulipas en agosto de 2010, en la que la organización de Los Zetas masacraron a 72 migrantes. Siete meses después ( marzo 2011) se sumaría la desaparición de, al menos, 300 personas en Allende, Coahuila. Ambos Estados siempre estuvieron gobernados por el PRI. Aunque, en el caso de Tamaulipas, apenas en este 2016, entró un gobierno Panista a cargo de Francisco Javier García Cabeza de Vaca (2016-2022)

En el periodo del sexenio Peñista arreciaron los ataques a la prensa y asesinatos de periodistas. El cerco se estrechaba pero él parecía no escuchar ni ver nada que no fuera su alterna realidad. El tren en que él viajaba se deslizaba sobre rieles bien aceitados y decorado en su interior con confort y lujos pagados con los recursos del erario.

Crecía la indignación.

¡Justicia…Ayotzinapa!, se escuchaba el clamor que se volvió emblema y símbolo de las miles de muertes y desapariciones que habían postrado al país en un tenebroso escenario. ¡Justicia…Justicia…!

Y la justicia omisa, atolondrada continuaba ciega y sin balanza alguna. Veracruz, Guerrero, Michoacán, Morelos, San Luis Potosí. Todo México se agitaba ante los gritos dolientes de familiares que buscaban a sus desaparecidos.

El Chapo seguía en prisión, a la que había vuelto luego de trece años. Su imperio de la droga continuaba y tenía en sus hijos a los fieles guardianes de él. ¿Sinaloa? Pues allí. Donde siempre, atrapado como la mayoría de los Estados que están a merced de otros grupos del crimen organizado.

Un apellido: “Los Abarca”, señalados como causantes del caso Ayotzinapa. José Luis Abarca y su esposa, María de los Ángeles Pineda, acusados de tener nexos con el grupo delictivo Guerreros Unidos, conocidos por todos en la región Guerrerense.

Andrés Manuel López Obrador continuaba en su tarea de campaña : “Por (el bien de México EPN debe renunciar ”, arengaba a su paso, acumulando a favor el hartazgo, la desolación de los habitantes de zonas rurales que languidecían de desesperanza. Los olvidados del gobierno y a merced de la violencia que se ensañaba en las zonas alejadas, se sintieron tomados en cuenta por el candidato que hablaba su mismo lenguaje, vestía como Juan camionero y les hablaba de honestidad , acabar la corrupción y pacificar al país.

¡Justicia…justicia…! Continuaba el clamor, pidiendo al entonces titular de la Procuraduría General de la República, Jesús Murillo Karam. Este último decía investigar.

¿ Quiénes eran el matrimonio Abarca? ¿Por qué está José Luis Abarca, en una foto junto al entonces candidato y hoy presidente? ¿Acaso no lo abanderó el PRD donde él militaba?, se le preguntaba a AMLO. Este insistía en su respuesta:

“ no conozco a Abarca, ni establezco relaciones de complicidad con nadie y creo que por el bien de México EPN debe renunciar”.

El matrimonio huyó de Guerrero y se escondió en la CDMX, en el enjambre humano que es la delegación Iztapalapa. Allí fueron aprehendidos en noviembre de 2014 ( dos meses después de Ayotzinapa) y consignados a prisión. Pero eso no era suficiente. “Meros chivos expiatorios…más arriba están los meros meros”, rezaba vox populi.

La presión sobre el esclarecimiento al caso Ayotzinapa, crecía. La violencia también. Lo que vino después, a finales de enero del 2015, fue lo que se conoce como “la verdad histórica de los hechos, basada en las pruebas aportadas por la ciencia”, dijo en conferencia de prensa, Murillo Karam al tiempo que explicaba que “Los normalistas fueron asesinados por el grupo criminal Guerreros Unidos, quien los confundió con otro grupo criminal, Los Rojos. Los estudiantes habían sido incinerados en el basurero de Cocula, al lado de Iguala”, fue el reporte oficial y versión que solamente aceptaron sus colaboradores cercanos.

El caso sigue en espera de ser resuelto.

Joaquín “El Chapo” Guzmán, seguía en la cárcel. La violencia avanzaba, también la oposición. Lo hacía a través de un trabajo silencioso y ganando terreno con el electorado que empezaba a convencerse del discurso simplón, poco articulado y siempre insistente en señalar a los otros, de López Obrador y su capacidad para hacerse presente cuando conviene y guardar silencio cuando le conviene, también.

El escenario se antojaba difuso y, por ende, angustiante. Las masacres, secuestros, extorsiones, asaltos, ejecuciones, ataques a periodistas, éxodo de habitantes de las zonas rurales, aumentaban . Autodefensas camuflajeadas con el narco, el narco camuflajeado con autodefensas. ¿Quién era quién? ¿Y los 43 jóvenes? ¿Y las desapariciones de mujeres? ¿Qué pasa en Juárez? ¿Guerrero y sus minas y su turismo y sus recursos naturales? ¿Y los programas sociales que Chayito encabeza por encargo del Presidente? “No te preocupes Rosario”.

AL CORAZÓN DEL GABINETE.

México se vivía y hacía todo lo posible en transitar por una normalidad negadora de la cruel realidad. El discurso de EPN, asegurando que la estrategia de combate al narcotráfico avanzaba, no convencía. Los dos sexenios anteriores a Enrique Peña Nieto eran tema nacional. El enojo hacia Vicente Fox por haber desaprovechado la oportunidad que tuvo al haber sacado de los Pinos al PRI y de llevar al PAN a buen término, se hacía patente. Martha “Marthita” Sahagún, “era tremenda y quien, en realidad operaba y decía la última palabra”. Sobre todo si de proteger a sus cachorros, enriquecidos bajo la sombra de ese gobierno, se trataba. Pero eso eran anécdotas comparadas con lo que se vivía ¿o se vive? desde adentro de la Presidencia. ¿Qué intereses tocó Vicente Fox en su gobierno que le causaron la muerte a su Secretario de Seguridad Pública Federal, Ramón Martín Huerta, aquel 21 de septiembre de 2005? No lo sabemos, pero la muerte se dio cuando regresaba de abanderar a nuevos custodios del penal de máxima Seguridad de Las Palmas (antes conocido como Almoloya) y el helicóptero en que viajaba se estrelló en una zona montañosa en el municipio de Xonacantán, en el Estado de México?

En cuanto a Felipe Calderón Hinojosa, se le reprochaba su estrategia frontal de combate al crimen organizado. “Están saliendo las cucarachas de sus escondites, pero es la única manera de ir al fondo del asunto”, decían quienes estaban a favor de sus acciones. “Los daños colaterales de esa estrategia son muchos. Es un desatino”, decían otros. Lo cierto es que poco se habló y se ha hablado de dos hechos que, si bien causaron asombro, no fueron dimensionados en su proporción y mucho pueden decirnos del alcance de los grupos que el narcotráfico tiene en este país y de las redes de protección con que cuenta. Me refiero a lo sucedido el 4 de noviembre de 2008 cuando el Secretario de Gobernación , Juan Camilo Mouriño, muriera en aquel “accidente” de avión aquí en pleno Reforma, regresaba de San Luis Potosí. En el mismo accidente, murió José Luis Santiago Vasconcelos, Fiscal Antidrogas y titular de la Secretaría Técnica de Seguridad del gobierno. Con ellos dos los demás viajeros y toda la tripulación.

Dos años tenía Felipe Calderón frente al gobierno de México y su estrategia le estaba pasando facturas, vulnerando el corazón de su gabinete. Perdía a un amigo y – se decía- posible candidato a suplirlo para la Presidencia del país, Juan Camilo Mouriño. Pero los ataques al gobierno de Calderón no terminarían allí. Tres años después y ya casi para terminar su sexenio, otro golpe: Francisco Blake Mora, cuarto secretario de Gobernación en la administración de Felipe Calderón, pieza determinante en la lucha contra el narcotráfico, murió junto a siete acompañantes al caer el helicóptero en el que viajaban al sur de la Ciudad de México.

Crecía la violencia.

El país se convulsionaba. La torpeza y cinismo de todo un gabinete se hacía patente. Andrés Manuel López Obrador capitalizaba cada uno de esos desaciertos y ofrecía desde su papel de opositor una constante critica hacia el sistema “ y al diablo sus instituciones” , mientras continuaba recorriendo el territorio nacional, llevando su compromiso de campaña y diciendo a cada sector lo que quisiera escuchar.

(Mañana, tercera y última parte)

dialogoqueretano.com

zaragozacisneros.jovita@gmail.com


EL JICOTE “FRANCISCO DOMÍNGUEZ. DE INFORMES Y CUENTOS” (7 y último)

22 Oct 19 | Edmundo González Llaca | Clasificado en Política, Querétaro | Sin Comentarios »

Los informes se han convertido en ceremonias inútiles, absurdas, falsas y onerosas. No se trata de eliminarlas sino que cumplan con su propósito de informar sobre el estado de la administración, es decir, explicar cuáles son las grandes directrices políticas de cómo se ha gobernado, especialmente en cómo se ha dispuesto de la hacienda pública. De lo que se trata es de saber, por ejemplo, cuáles han sido los diagnósticos de los problemas y necesidades sociales; las alternativas de solución; las actividades, los responsables; el calendario; el papel de la participación social; los indicadores para evaluar los resultados. En fin, todo lo que nos permita exigir rendición de cuentas al gobierno. Nada de eso, los textos son redactados teniendo como gran ideólogo al marqués de Croix, que desde 1767 sostenía: “Los súbditos nacieron para callar y obedecer, y no para discutir y opinar en los altos asuntos del gobierno”. No es de extrañar que el informe del Gobernador tenga menos comentarios en los medios que un partido de los Gallos Blancos. Hace algunos años una asociación de periodistas me dio un premio, el Director de Comunicación del gobierno había manifestado que el gobernador José Calzada tenía el 98 por ciento de opiniones positivas en los medios. Cuando me tocó recibir el premio y tomar el micrófono, palabras más palabras menos, dije, que si se hiciera una encuesta sobre las religiones en Querétaro, más del dos por ciento se declararía ateo, libre pensador, no creyente. En otras palabras, el gobernador Calzada tenía más simpatías que Dios. Y sobre ese absurdo, resultado de la censura, autocensura, extorsión, publicidad, chayotismo, se tenía el cinismo de festejarlo. Por cierto, ya no me han dado ni un diploma ¡Qué gachos! No toda la responsabilidad de esta indiferencia y pasividad ante los informes recae en el poder público, nosotros, como sociedad, también tenemos una considerable culpa. No hemos logrado la formación de una masa crítica social, integrada por los partidos de oposición, la academia, los medios de comunicación, las organizaciones de la sociedad civil, los órganos empresariales. Todos sumando esfuerzos para estudiar el informe y cuestionar lo que ahí se dice. Varias son las tareas que incluyen la evaluación: recuperar la memoria; recordar las promesas; cotejarlas con la realidad. Revisar la puntualidad y precisión de su lenguaje. Escribía Octavio Paz: “No sabemos donde empieza el mal, si en las palabras o en las cosas, pero cuando las palabras se corrompen y los significados se vuelven inciertos el sentido de nuestros actos y de nuestras obras también es inseguro. Las cosas se apoyan en sus nombres y viceversa”. Un reciente ejemplo, el Señor Gobernador Francisco Domínguez, no tiene otros datos sino otro diccionario, donde la palabra “gratuidad” significa el cobro de dos pesos. ¡Sopas! Es necesario impulsar la capacidad de indignación de la opinión pública, estimular el escándalo contra las mentiras, medias verdades, omisiones, actos sospechosos. Donde el Gobernador ha tenido un éxito espectacular es en lo que decía Paul Valéry: “La política es el arte de impedir que la gente se meta en lo que sí le importa”. Lo menos que podemos hacer es no darle gusto, aunque, lo sentimos eso lo distraiga de sus ambiciones partidistas.


La historia (I)

21 Oct 19 | Augusto Isla | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin Comentarios »

Historia y sociología a menudo se encuentran; se enlazan como el pasado y el presente. A veces, también, como dos muchachas que se disputan el novio, riñen por un tema. Con ánimo conciliador, Fernand Braudel escribió: “Sociología e historia constituían una sola y única aventura del espíritu, no el envés y el revés de un mismo paño, sino este paño mismo en el espesor de sus hilos”. Deambulo por los pasillos de ambas.

Durante mis estudios de posgrado en sociología, me aficioné a la historia, la gran señora de las ciencias sociales. Incluso impartí algunos cursos teóricos en la Facultad de Humanidades de la UAEM, en una época en la que mis estudiantes se entregaban con emoción a las fuentes originales; los deslumbraban sus hallazgos, pero los interrogaban poco o nada. Por eso, aquel taller de historiografía era un dale que dale con las preguntas que pide todo buen rastreo de los pasos del hombre en el devenir histórico. Leíamos Combates por la historia de Lucien Febvre, Introducción a la historia de Marc Bloch, algunos textos de Ernest Labrousse y Pierre Vilar. Claro, hablo de la escuela de los Annales: los dos primeros en el centro; los dos últimos en sus fronteras, científicos todos si tal palabra cabe, siempre empleada en la dimensión de las indagaciones sobre la sociedad. Ciencia, sí, como saber que edifica su objeto, sus conceptos y se ciñe a reglas precisas, no tanto para acceder a verdades inapelables como para comprender, para reducir el ancho mar de la incertidumbre.

De entre todos esos historiadores, he preferido invariablemente a Pierre Vilar. Entonces me entusiasmaba El Capital de Marx y la epistemología althusseriana. Y Vilar era quien intentaba una construcción histórica marxista, aunque sin olvidar a sus maestros de los Annales , a ese par de guerrilleros que eran, en los años veinte del siglo pasado, Febvre y Bloch. Nadie como Vilar entendió mejor y aplicó la noción de totalidad, derivada del marxismo. Su idea de la historia total no tenía, empero, resonancias megalomaniacas; era simplemente el esfuerzo por atrapar, por así decirlo, la dinámica de las sociedades por todos sus costados: económico, político, cultural…


TRAS LA VERDAD “FALLA LA POLÍTICA DE PACIFICACIÓN DE AMLO”

21 Oct 19 | Héctor Parra Rodríguez | Clasificado en Nacional, Política | Sin Comentarios »

Las decisiones perversas y equivocadas en materia de seguridad pública del Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas de México, hasta ahora, han generado mayores problemas de inseguridad. Varios ejemplos de los errores del Presidente de la República lo demuestran. Uno de los equívocos más grandes de la historia de México, de los más trágicos, derivado de la irresponsabilidad y falta de conocimiento para gobernar de López Obrador, quien sustenta sus decisiones en acciones populistas, provocó la muerte de 137 personas (delincuentes) en Tlahuelilpan, Estado de Hidalgo. No se podrá olvidar que la toma de decisión del Presidente, fue deliberada, a él se debe que hayan muerto todas esas personas. Cuando Andrés Manuel debió ordenar que detuvieran a quienes robaban el combustible propiedad del Estado, prefirió quedarse con los brazos cruzados, medio pueblo se arremolinó en la toma clandestina, bañándose de combustible; por horas personal del Ejército, Policía Federal, así como policías del Estado, aguardaron las indicaciones del Presidente para actuar; este ordenó no actuar, permanecer “vigilantes”, con los brazos cruzados, incumplieron con la ley, dado que en el momento, a la vista de todos, incluso de los medios de comunicación, se cometía el robo de combustible, delito “in fraganti” a borbotones. La acción por omisión, causó la muerte de esas personas; Pemex, Rocío Nhale, Secretaria de Energía, no ordenó cerrar las válvulas de distribución del combustible y López Obrador, tampoco ordenó terminara la fiesta del robo. Lo que previsible sucedió, lo inimaginable aconteció, murieron docenas de personas a causa de la explosión de la toma clandestina de combustible, a causa de la ineptitud presidencial.

El irresponsable Presidente de la República, dijo haber ordenado no actuar para no tener problemas de violencia con la población que robaba la gasolina. Esa terrible omisión y falta de lógica, al no imaginar lo que podía suceder, generó la fatídica muerte de 137 personas. El Presidente, como suele hacerlo, pronto olvidó el incidente atribuible, imputable a su persona, simplemente dio vuelta a la página y ahí no pasó nada. López Obrador, responsable de la muerte de esas personas, sencillamente evadió la responsabilidad, tampoco nadie fue inculpado de la “tragedia”. Lo curioso, nadie se queja del terrible accidente generado por la ineptitud del Presidente de la República. Para que el pueblo de Tlahuelilpan no se quejara, ofreció dinero, indemnizaciones y reparación de daños; el pueblo lleno de huachicoleros se quedó tranquilo; organizaciones sociales llamadas colectivos, antes belicosas, hoy duermen plácidamente, ya no levantan la voz como antaño, están bajo el control de quien los patrocina: el gobierno de la 4T. Vidas y daños materiales quedaron pronto en el olvido, la Fiscalía General de la República, bajo las órdenes del “fiscal carnal” Alejandro Gertz, simplemente se cruza de brazos, no activa carpeta alguna de investigación; no hay presuntos responsables de la muerte de más de un centenar de personas, todo fue obra de la casualidad. Diría el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa: “los castigó Diosito”. Cosa distinta con la muerte de los 43 normalistas, esos homicidios los transformaron en movimiento político en contra de los “conservadores”. En este caso, el reclamo no es para los asesinos, tampoco para los grupos criminales de los cárteles, responsables de la masacre; nada de eso, la responsabilidad es para el gobierno de Enrique Peña Nieto, situación verdaderamente paradójica ¡Inverosímil!

La Seguridad Pública, función a cargo de la Federación, reza el artículo 21 párrafo noveno. Por supuesto, compartida con los gobiernos de los Estados y municipios. Sin embargo, es la Federación la responsable de la conducción de las políticas de seguridad pública, hoy a cargo de la Guardia Nacional, del Ejército y la Marina, de acuerdo a las últimas reformas constitucionales en este ramo. Después del fiasco cometido con la detención y liberación de Ovidio Guzmán, a cargo del personal de la Guardia Nacional, vuelve a la cargada el Presidente de la República y antepone sus decisiones a la exigencia de la ley; pesan más las ocurrencias, lo que piensa y decide Andrés Manuel López, que las obligaciones enmarcadas en la Constitución y leyes secundarias. Recordemos. El Presidente pedía la renuncia de todo el gabinete de seguridad pública del gobierno de Enrique Peña, cuando la fuga del “Chapo” Guzmán, padre de Ovidio. Hoy, por indicaciones directas del mismo Presidente de la República, excediéndose en sus facultades, ordena la liberación de un “presunto” delincuente, sobre el cual pesaba orden de aprensión. Hoy no pidió renuncias, no armó “alharaca” alguna, simplemente consideró que era más prudente dejar en libertad al “presunto” criminal, que derramar sangre; el Responsable de guardar y hacer guardad la seguridad pública, decide, sin ninguna facultad constitucional ni legal, decide liberar al detenido. La estrategia de la detención si bien había resultado efectiva, las consecuencias no fueron previstas; las bandas delincuenciales del crimen organizado pronto superaron a las fuerzas del Estado, más de 700 delincuentes, fuertemente armados, doblegaron al Presidente, intimidaron al Comandante de las Fuerzas Armadas de México. No podían fallar las infantiloides y tontas excusas del Presidente, para justificar lo injustificable. A 3 días de sucedidos los hechos, las mismas autoridades generaron una “cortina de humo”, ya nadie se pregunta ¿Dónde está el amnistiado de Ovidio? No, parece no importarles a las autoridades el destino del “presunto” delincuente; ahora distraen a todos con la torpe orden presidencial de dejar en libertad al hijo del “Chapo” Guzmán. Así suelen distraer los del gobierno de la 4T. Las autoridades del gobierno “liberal” generan un problema, luego crean otro distractor y asunto terminado ¿Dónde quedó el liberado? El hijo No se fugó, lo liberaron. Para mayor cinismo, el abogado representante de la familia Guzmán, agradeció a López Obrador, el gesto humanitario; y no podía faltar la tramposa de Yeydckol, dirigente de Morena, que subiera a las redes sociales la justificación más torpe, defendiendo la liberación del detenido, poniendo como “humanista” al Presidente por el noble gesto. Vaya pues tanta incongruencia. A este paso, tendrán que dejar en libertad a todos los sentenciados, procesados y sobre aquellos que ha recaído orden de aprehensión; todo bajo el pretexto del humanismo. La incongruencia al límite de la inconcebible.

López Obrador, dijo este día estar dispuesto a comparecer ante quien corresponda, para justificar la ilegalidad de su arbitraria decisión. Bien sabe que no será llamado a ningún lugar. Y, el torpe de Gertz Manero, Fiscal General de la República, nunca mandará llamar al Presidente de la República para que declare; jamás iniciará procedimiento de desafuero por responsabilidad penal, que caería en manos de la Cámara de Diputados, lugar en el que se luciría López Obrador, sabiendo que su bancada y aliados políticos lo protegerían; saldría en hombros como un campeón de los derechos humanos, así son de cínicos. La política de pacificación de López Obrador, tiene enormes fallas de procedimiento, paree no haber estrategia alguna, recae en ocurrencias fuera de la ley, no hay pericia para ello y el Presidente de la República, protagónico como es, cínico como se le conoce, se burla, se mofa, se viste de ironía y sarcasmo, hace gala de la desfachatez y suple la seguridad pública por abrazos y no balazos. Simple y sencillamente así no se puede gobernar.

Héctor Parra Rodríguez


La primavera de América Latina.

21 Oct 19 | Edgar Herrera | Clasificado en Cultura, Internacional | Sin Comentarios »

La gente cree que es democracia poner el papelito cada dos años en las urnas y no, democracia es luchar en las calles por la dignidad.

Osvaldo Bayer (1927-2018)

En las últimas tres semanas hemos sido testigos de grandes luchas de clases que han desafiado abiertamente los status quo existentes en el planeta, desde Quito hasta Hong Kong, desde Santiago hasta Cataluña. Por ahora, el orden civilizatorio del neoliberalismo ha retrocedido gracias a la movilización de las diversidades existentes en el Ecuador.

En octubre de 2019, las nacionalidades indígenas, sindicatos de trabajadores y manifestaciones estudiantiles emularon la gesta heroica de las barricadas de la comuna de París en 1871, al obligar a la élite ecuatoriana a abandonar su sede en Quito y empujarla hasta Guayaquil, logrando dividir a los militares y policías a favor y en contra de su propio pueblo, un estado de ánimo disyuntivo que también fue compartido por la clase gobernante ante el terror de perder sus privilegios.

Sin embargo, también existen casos concretos en que las luchas de clases, verdaderos forjadores de la conciencia y de la revolución social, son puestas bajo llaves por una o más instituciones que se pretenden o se derivan en verdaderos Estados dentro un territorio determinado. El narcotráfico y el Estado de derecho mexicano son los dos árbitros superiores que, tanto en sus divergencias como convergencias políticas, deciden los cauces de todo un conjunto de pueblos, al mismo tiempo anulando su propio devenir histórico.

Estos dos panoramas (Quito en Ecuador y Sinaloa en México) tienen un largo historial de contradicciones que han explotado con mayor o menor fuerza y se traducen en una matriz que comparte el mundo entero: el desarrollo del capitalismo en los países subdesarrollados y la respuesta social de esos pueblos.

En Ecuador se ha construido una formidable tradición revolucionaria que ha logrado derrumbar tres gobiernos en 1997, 2002 y 2005. En estos días se estuvo muy cerca de coronar la victoria definitiva con la caída de Lenin Moreno y, una vez forzado el vacío de poder, construir y consolidar un poder popular de esas diversidades ecuatorianas.

En México, considerado un gobierno “progresista” en el contexto de una América subordinada a las minorías dirigentes de corte derechista, se ha promovido una absurda política de “abrazos no balazos” en las condiciones de un país atravesado por la violencia, producida y reproducida desde el Estado de carácter priista sobre todo, pero también cargado de una lógica de la violencia que crece y se fomenta desde la sociedad civil mexicana: feminicidios, discriminación homosexual y lésbica, criminalización de las mujeres por el derecho a decidir, hipersexualización en menores de edad, fosas comunes, secuestros, desapariciones, torturas, etcétera.

Este contraste entre tradiciones revolucionarias y manifestaciones contrarrevolucionarias no sólo se traduce en la fractura que se siente en los arcaicos modelos de Estado-Nación que hoy rigen en América Latina, que son las instituciones negadoras de aquellas diversidades existentes en Latinoamérica, sino que también se manifiestan en la necesidad y en la creación de otras formas de Estados dentro de aquellos Estados que bien conocemos: el feminismo arroja muchas luces sobre la cuestión de unificar a América Latina como posibilidad real, necesaria y, sobre todo, como una de tantas alternativas históricas contra ese orden mundial neoliberal que hoy se defiende en Santiago de Chile con 10,000 uniformados y equipo militar, como herencia pesada de la dictadura pinochetista, y que ha superado el toque de queda para convertirse en el ensayo nacional de una nueva orgía de torturas sexuales y desapariciones sistemáticas.

En 2011, Oriente Medio tuvo su “primavera árabe” que puso en jaque a diferentes regímenes monárquicos de larga duración, amenazando los intereses de los Estados Unidos en la región que derivó tanto en un atolladero de guerra civil (Libia) como la valiosa experiencia de la liberación nacional adaptada al siglo XXI (Siria). Hoy en día, aún se sienten con fuerza sus remanentes en la guerra olvidada de Yemen y la fragilidad del Estado de Israel, una debilidad que, en el peor de los casos, podría convertirse en la salida drástica mediante el uso del armamento termonuclear disponible.

En 1848, la primavera de los pueblos europeos rebeló el carácter traidor permanente de la burguesía sobre el proletariado, pero también la ignorancia de éste sobre su propio potencial para derribar la civilización burguesa y construir una sociedad nueva que Marx denominaba, cuidadosamente, comunismo científico, como la salida de la humanidad de su prehistoria caracterizada por su explotación obrera y las guerras inmisericordes.

Este primer ensayo general de la primavera latinoamericana en 2019 supera con creces, así lo creemos, las gestas independistas heroicas de principios del siglo XIX y es el equivalente histórico a las transformaciones económicas introducidas en América en las últimas décadas del siglo decimonónico, principalmente por obra de la propia penetración monopolista introducida por Estados Unidos y la caída de los últimos reductos coloniales de España. Por tanto, no resulta exagerado que, en algunas publicaciones y notas informativas, se empiece a calificar, quizás con un desmedido optimismo, el Octubre Rojo latinoamericano.

Esa primavera de los pueblos de América deberá confrontar la compleja realidad que encierra en su seno y las contradicciones que anulan (México) y aceleran (Ecuador) el cambio histórico; las potencialidades que se esconden en una gigantesca movilización global (el feminismo) y el peligro real que abarca la vuelta a un pasado dictatorial para, inclusive, criminalizar los derechos democráticos más básicos como son la justicia social y la manifestación (Chile).

En otras palabras, se anuncia también la vuelta y la necesidad de una nueva conciencia política de masas, educada al calor de las balas de goma y municiones reales, pero también en la experiencia positiva de la democratización de esa nueva sociedad mediante órganos de poder obrero, universitario, obrero, campesino e indígena; aniquilar con la Huelga General todas las diferencias y distinciones clasistas que se limitan a meras reformas laborales o de la propiedad de la tierra y, aún más importante, reivindicar esa huelga a escala global; no romantizar ni subestimar la violencia en casos concretos, por ejemplo, la creación de milicias populares que logren una respuesta efectiva y rápida contra los militares y policías, levantando barricadas y bloqueos en las comunicaciones más importantes para impedir el uso de su maquinaria de guerra y la apropiación de espacios y símbolos de poder (asambleas, congresos o parlamentos históricos), que no se encapsulen en una mentalidad mediocre del pasado, expresado en la “defensa” de un patrimonio que se reivindica desde la memoria y la lucha colectivas, no desde el olvido y la apatías de masas; la destrucción de los monumentos que se erigían como un culto a la guerra y al militar, también son una herencia revolucionaria de las y los comuneros de París en 1871.

Esa conciencia de clase no tiene fronteras, no tiene ilusiones en que se conseguirá la victoria definitiva a corto plazo. Marx advertía que el proletariado debía educarse en estas luchas de clases de 15, 20 y hasta 50 años antes de conseguir un avance histórico significativo. En clave latinoamericana y revolucionaria, Ecuador ha elevado su llamado para la identidad e integración de América Latina como posibilidad real, posible y necesaria.

Aunque tampoco pretendemos decir quién llevará la estafeta de estos cambios profundos, sí es verdad que Ecuador y Chile, ahora mismo, se erigen como los laboratorios más importantes para estudiar las luchas de clases en América y, por tanto, la obligación de trazar estrategias y tácticas acordes a las características particulares de cada país, en función de la matriz común, que es el subdesarrollo del continente, comprendida como un capitalismo americano que ha madurado lo suficiente para revelar todas las posibilidades disponibles de la revolución social, de esa primavera latinoamericana que conduce sus cauces en todas sus diversidades con rostro feminista, indígena, negra, campesina, estudiantil; colocar las diversidades de nuestra América como parte de ese comunismo americano, como ese “movimiento real que anula y supera el estado de cosas actual” es una ruta que hoy se plantea y se discute de forma más seria.

Edgar Herrera


EL PRESIDENTE FRENTE AL MAL. Enrique Krauze

21 Oct 19 | Julio Figueroa | Clasificado en Nacional, Política | 1 Comentario »

Reforma y Siglo de Durango, 20-X-2019.

–Para caracterizar la naturaleza del mal, el presidente López Obrador no recurre a los marcos legales de una república sino a la esfera religiosa, en particular a dos de los Diez Mandamientos: “No mentirás”, “No robarás”. Extrañamente, en su discurso aparece poco el precepto que, desde el origen, norma la vida en sociedad: “No matarás”. ¿Cómo operan, en la práctica, sus creencias?

“No mentirás”. Aunque el presidente solía repetir que no miente, en tiempos recientes ha dejado de mencionarlo. Su diaria exposición de los problemas del país no se caracteriza por la sencilla y sincera confrontación de la verdad sino por la imprecisión, la evasión, el silencio, el insulto o la descalificación de quien lo cuestiona, y sí, la mentira. En la era de las “fake news” puede parecer normal que declare tener “otros datos” y que su público cautivo los avale, pero un sector creciente de la opinión sabe que esos datos alternativos son demostrablemente falsos. En los tiempos actuales no hay mentira impune.

“No robarás”. La corrupción (entendida como el uso privado de los recursos públicos) ha sido la llaga mayor de nuestra vida pública y es loable la voluntad de enfrentarla, pero no basta la prédica moral del ejemplo o la palabra. La única vía probada es la denuncia de la prensa independiente, la información de instituciones autónomas de transparencia y la acción de un aparato judicial independiente, tres entidades que López Obrador -para decirlo con suavidad- desestima. Por lo demás, la discrecionalidad de varias decisiones de política pública (concesiones, nombramientos) y la presencia en su entorno de figuras emblemáticas de la corrupción (no solo económica sino sindical, política y electoral) restan credibilidad a sus empeños.

“No matarás”. Como si se tratara de un mandamiento incómodo, el presidente suele eludir la palabra “criminales” o “asesinos”. En alguno de sus exhortos se refirió eufemísticamente a “las personas que se dedican a esas actividades”, como niños traviesos que merecen la reprimenda de las madres y abuelas por haber hecho algo malo o, mejor dicho, maloliente, que produce asco. El presidente no cree en la existencia intrínseca del mal (en particular del mal extremo, el asesinato). El presidente cree que todo asesino es una víctima del orden social. Por eso declaró que le “conmueven” las condiciones carcelarias del Chapo Guzmán, por eso tuvo expresiones de misericordia con sus familiares. En cambio, frente al dolor de las víctimas -como aquella madre desconsolada que se postró a sus pies para implorar por su hijo desaparecido, o los deudos de policías y soldados asesinados- el presidente muestra una retracción sombría.

De este extraño concepto del mal se desprenden consecuencias. La gradación del mal se ha invertido: el robo resulta más grave que el asesinato. Por eso la defraudación fiscal -sin duda punible- se ha elevado potencialmente al rango del crimen organizado. Por eso el verdadero crimen organizado se ha degradado al nivel de una mala crianza que se resuelve con admoniciones espirituales.

Otra derivación es el modo de combatir el mal. Abrazos, no balazos. Lo que nunca ha ocurrido en la historia humana ocurrirá en México. La pauta legal que castiga el crimen desde el Código de Hammurabi hasta las constituciones vigentes en todo el mundo se detiene en la Cuarta Transformación. Vivimos una Nueva Era que algún día borrará la injusticia social, raíz del mal. Entonces no habrá criminales. Entonces seremos felices. Mientras tanto reina la impunidad.

A partir de esa premisa se entiende que el ejército, la institución más querida y respetada de los mexicanos, esté siendo desvirtuado en sus labores esenciales, tentado por una tajada de poder (y, no nos engañemos, de dinero) y dedicado a la valiente tarea de defender el suelo patrio de esos peligrosos “masiosares”, esos extraños enemigos que son los migrantes centroamericanos. A partir de esa premisa se entiende que la fuerza pública se doblegue no solo ante el crimen organizado sino ante el crimen desorganizado, el que ocurre en las calles y las plazas del país, donde los delincuentes comunes han entendido que tienen carta blanca.

El presidente López Obrador está a tiempo de reconocer que el mal radical existe en sí mismo, al margen de determinaciones sociales, que tiene grados, y que es irreductible por cualquier otra vía que no sea la del Estado de derecho. La inmensa mayoría del país, gente buena que no roba ni mata, lo agradecería.

Www.enriquekrauze.com.mx

Ático

–La única forma de enfrentar el crimen es la aplicación del Estado de derecho.

–El presidente no cree en la existencia intrínseca del mal (en particular del mal extremo, el asesinato). El presidente cree que todo asesino es una víctima del orden social.

__________________________

ENRIQUE KRAUZE / Julio Figueroa

Frente a sus críticos e hipercríticos, con buenas y malas razones, frecuentemente más emocionales que lúcidos, más pasionales que racionales, peleando ideológicamente más que generando un verdadero conocimiento crítico, insultando no pocas veces y no dialogando, cuestionando y demostrando, descalificando con absolutos, sin duda me quedo con la suavidad bien templada de Enrique Krauze. Lo digo y lo repito: quiero, admiro y aprendo de este Krauze bien templado.

Krauze:

–No critico la crítica, sino la mala crítica: escrita con bilis, maniqueísmo, irracionalidad, racismo, prejuicio, mentira y odio. (8-Julio-2012).

Dialogar y compartir puntos de vista es humano y democrático, provoca el hambre de saber y genera el conocimiento, el intercambio y la pluralidad son una riqueza. Palabra de palabrero abierto al mundo. Sabiendo que es imposible saberlo todo y que es más, mucho más, lo que ignoramos que lo que creemos saber.

Y vuelvo siempre a Octavio Paz:

–El mal es humano, exclusivamente humano. Pero no todo es maldad en el hombre. El nido del mal está en su conciencia, en su libertad. En ella está también el remedio, la respuesta contra el mal. Ésta es la única lección que yo puedo deducir de este largo y sinuoso itinerario: luchar contra el mal es luchar contra nosotros mismos…

–Esta cuestión es central y esencial: la presencia del mal entre los hombres. Una presencia ubicua, continua desde el principio del principio y que no depende de circunstancias externas sino de la intimidad humana. Salvo las religiones, ¿quién ha dicho algo que valga la pena sobre el mal? (…) La sombra del mal mancha y anula todas las construcciones utópicas. El mal no es únicamente una noción metafísica o religiosa: es una realidad sensible, biológica, psicológica e histórica. El mal se toca, el mal duele.

( Itinerario , México, FCE, 1993, pp. 140 y 79-80).

En suma y síntesis:

–¿Cuál puede ser uno de los sentidos de la historia y de la vida?

–Luchar contra el mal (contra nosotros mismos) y recuperar la virtud de la templanza.

–¿El señor presidente de México Andrés Manuel López Obrador sabe luchar contra sus propias virtudes políticas, que no son pocas, y sus defectos personales, igual no pocos?

–En este punto yo me quedo con las palabras bien templadas de Octavio y de Enrique.

–Con mis saludos de luz, amigos, interlocutores y adversarios.

–Dialogar y compartir puntos de vista es humano y democrático.


EN DO MAYOR

21 Oct 19 | Jovita Zaragoza Cisneros | Clasificado en Cultura, Nacional | Sin Comentarios »

(Primera de tres partes )

  “ MÉXICO Y LA CHINGONERÍA DE SER CHINGÓN ”

Las imágenes surrealistas que llenaron las calles de Culiacán, Guamúchil y Mocorito, Sinaloa, aquel miércoles 26 de febrero del 2014, quedaron en la memoria de los lugareños y de quienes vimos las fotos que los principales diarios de la región, del país y prensa internacional publicaron.

Cuatro días antes (el 22 de febrero), el entonces Presidente de México, Enrique Peña Nieto, había confirmado una noticia: Joaquín “el chapo” Guzmán , fue capturado en un operativo conjunto.

Bastaron esos cuatro días para que cientos de habitantes, convocados a través de las redes sociales de Sinaloa llenaran las calles con pancartas, pidiendo la liberación del hombre cuya historia se antoja de leyenda y sus límites entre lo real de su peligrosidad y la fantasía se pierden .

El México que nos habita, tan proclive a construir héroes populares que emergen en sociedades que oscilan entre el sufrimiento redentor y su parte compensatoria: “la chingonería de ser chingón”, tenía en “El Chapo” Guzmán a un fiel representante. El capo del narco era – en el imaginario colectivo- un “chingón” capaz de ganarle a las mismísimas autoridades que “son hasta peor de corruptas y bien que viven del pueblo”.

Joaquín Guzmán Loera, el narcotraficante poderoso, sagaz, hábil, al que se le adjudican (y se asegura que el ha suscrito esa información) entre 2 mil a 3 mil muertes, estaba ya convertido en una leyenda cuando en marzo 2009 la Revista Forbes aseguró que su fortuna ascendía a 1,000 millones de dólares. “ El narcotraficante mexicano, de tan sólo 1.55 metros de estatura, comparte la posición 701 de la lista con Alfredo Harp Helú y Emilio Azcárraga Jean”.

Y si Forbes le daba cabida entre las páginas de su revista, tres años después , la actriz mexicana, Kate del Castillo, en una carta “inspiradora” publicada en su cuenta de Twitter en enero del 2012, escribía: “Hoy creo más en el Chapo Guzmán que en los gobiernos que me esconden verdades aunque sean dolorosas, quienes esconden la cura para el cáncer, el sida, etc. para su propio beneficio y riqueza”. Desde su escondite, Joaquín Guzmán tomaba nota.

Sea todo verdad con tintes de exageración o manipulación de autoridades, lo cierto es que aquel día del 27 de febrero del 2014 ( a trece años de que se fugara “El Chapo” y tras ser recapturado), la gente se volcó por las calles de la tierra de Guzmán Loera pidiendo juicio justo, unos; otros pedían su liberación. Niños de todas edades, jóvenes universitarios y del campo, señores, señoras de todas edades, bandas de música con sus platillos y tubas , canciones de corridos, hicieron patente su apoyo a la figura que tuvo su inspiración en el capo colombiano, Pablo Escobar para replicar el modelo de compra de conciencias a través de la dádiva que le hizo ganar la simpatía y apoyo popular e incondicional del pueblo. El hombre que solucionó necesidades básicas de la población, abandonada durante años por los gobiernos omisos y cínicos en su reparto de poder y robos al erario; el hombre que se ganó la voluntad y apoyo incondicional de la “plebe” Sinaloense (término regional) había sido recapturado y la gente de su terruño y pedían no fuera extraditado a Estados Unidos. Según conteo, fueron alrededor de 800 personas gritando consignas a su favor.

“¡Libérenlo. No queremos otra guerra!…!” Tachum tachum tachum, la tambora.

“¡Al Chapo se le quiere y se le respeta más que a muchos políticos!” … Tututututu, la trompeta. “¡Queremos un juicio transparente!…” … rezaban las pancartas”, mientras los gritos de los demandantes retumbaban por las calles. Otros manifestantes, ostentaban en sus camisetas:

“¡Chapo Guzmán, somos tuyos!” U otras más con el número 701 al frente de la playera.

-¿Qué significa el número?- preguntó en aquella ocasión un reportero de la entidad al portador de una playera.

“-Es el lugar que ocupa en la lista de Forbes”, fue la respuesta.

  La comunidad que El Chapo había creado a fuerza de dádivas, de hacer obras para mejorar las calles, garantizar el orden en su lugar y la tranquilidad de que a la población no se le tocaba…claro, siempre y cuando se sigan las reglas ya por todos conocidas y para cuya transgresión no hay concesión alguna: incondicionalidad absoluta. Silencio o…imagínese usted, se hizo presente ese día.

Allí estaba la muchedumbre, manifestando su sentir y su apoyo a quien representaba ante sus ojos el emblema del “éxito”.

“¡Libren al Chapo…! ¡Libérenlo …! ¡Al Chapo se le respeta más que a muchos políticos! ”, gritaban, mientras daban cuenta de los antojos que las doñas trajeron para apoyar la causa. ¡Faltaba más!

Al rato vendría el enfrentamiento con los policías que buscaban dispersar tal manifestación.

La red social de tuiter daba cuenta (con todo y falta de ortografía) de lo que allí sucedía : “Se armo un desmadre con la marcha de apoyo al Chapo Guzman, la plebada traia desmadre llego la poli, detenidos @Risco ”

#Culiacán Policías municipales disuelven la marcha a favor de “El Chapo”. Detienen a 10.

Vendría la declaración del entonces presidente municipal de Culiacán, Sergio Torres Félix: “es una broma de mal gusto”.

No. No era broma. Era una realidad que quedó documentada en la prensa regional, nacional e internacional. Y aunque se habló también que algunos asistentes a esa manifestación habían recibido dinero para ir a apoyar a “El Chapo”, la realidad estaba allí, ante los ojos de los gobiernos en turno que nunca dimensionaron sus alcances . La corrupción, la distorsión de los valores tenía mucho caminando y avanzaba ya vertiginosamente royendo a su paso todo lo que tocaba, hasta alcanzarnos y llegar al punto en el que hoy estamos.

¿POR LA PUERTA GRANDE?

Joaquín “El Chapo” Guzmán, aprehendido por vez primera en Guatemala el 10 de junio de 1993, durante el gobierno Salinista, había sido enviado al Penal de Puente Grande, Jalisco donde permaneció recluido hasta el 19 de enero de 2001, fecha en que se fugó de ese Penal. Iniciaba Vicente Fox su mandato Presidencial. La forma en que se dio la fuga causó asombro, pero también suspicacias. Pese a que él siempre sostuvo que logró escapar escondiéndose en un carro que llevaba carga de ropa sucia a la lavandería y aceptó haber contado con la complicidad de personal del Reclusorio, no resultó creíble para gran parte de la sociedad. Al respecto la periodista Anabel Hernández parece confirmar la duda sobre su esa fuga . En su libro “Los señores del narco” asegura la autora que “El Chapo” salió por la puerta principal del Penal. Lo hizo gracias a la labor que él y su gente hicieran al corromper a las autoridades para facilitarle su huida.

Durante trece años, “El Chapo” había burlado a la justicia . Y el tiempo que estuvo fuera de la cárcel incrementó su capacidad de operación a niveles inimaginables. Hasta que ese 22 de febrero del 2014, se dieron los hechos con los que inicio esta columna.

La recaptura de “El Chapo”, ocurrida en el sexenio de Enrique Peña Nieto, quien había asumido la Presidencia dos años atrás en medio de un rechazo generalizado de quienes siempre vimos en él a un representante de un sistema Priista cada vez más corrupto y decadente, fue tomada como un buen golpe del gobierno. Pero nada más.

El joven que tuvo en los políticos de Atlacomulco a expertos y avezados maestros nunca imaginó – quizá- que enfrentaría a una sociedad dolida, vejada, ignorada y harta de ser usada en tiempos electoreros y luego abandonada a su suerte, sentimientos -entre otros más- sobre los que el actual Presidente Andrés Manuel López Obrador y su grupo se encargaron de exacerbar y de mantener vivos.

México estaba en manos de un Gabinete incapaz de generar empatía hacia las capas sociales más desprotegidas y que, además, parecía trabajar bajo la consigna de favorecer a un grupo de jóvenes tecnócratas que manejaban números y estadísticas; pero incapaces de enfocarse en la gran brecha de desigualdad social que creció a pasos descomunales.

El frívolo y atolondrado Presidente no escuchaba ni tenía interés alguno en hacerlo. Tropiezos tras tropiezos, mentiras sobre mentiras que culminaron en lo que ni ellos, ni nosotros, ni todo México pensó: Ayotzinapa de aquel 26 de Septiembre de 2014.

El azoro ante las crueles imágenes del joven Julio César Mondragón y la desaparición de los estudiantes. Las dudas. El miedo.

Al interior del gabinete, la frivolidad. Fotos de la esposa “ a modo” ( se decía) en la revista Hola , vendiendo la desesperada imagen de una familia feliz e integrada . Dos meses después, el escándalo de La Casa Blanca, Grupo Higa. Más tarde Odebrecht.

Arriba, en el centro del gobierno EPN, pero los Estados gobernados por otros partidos no pintaban mejor. Los demonios andaban sueltos. Y cada quien para su santo.

Mientras tanto, esa tarde del miércoles la noticia daba vuelta al mundo:

“Manifestantes, vestidos con ropa blanca, gritaron consignas como “Que saquen a El Chapo”, “Queremos un juicio justo” y “Arriba la Tuna, Badiraguato”, la comunidad donde nació Guzmán Loera…No a la extradición al Chapo” y “Familiares, amigos y el pueblo exigimos un juicio transparente. No a la extradición”.

(Mañana la segunda parte)

dialogoqueretano.com

zaragozacisneros.jovita@gmail.com


UTOPÍA POLÍTICA

20 Oct 19 | Roberto Carbajal | Clasificado en Tiempos políticos en Imágenes | Sin Comentarios »

¿UNA SOCIEDAD DESINFORMADA, O UNA SOCIEDAD APATICA A INFORMARSE? –La importancia de la información sobre diversos temas que a diario vivimos, en la mayoría de los casos, hay un gran vacío, vacío que nos hacen tomar decisiones equivocadas, y que, en lugar de llevarnos a una solución, nos hace más complicada la situación que queremos resolver.
Y esta situación la estamos viendo en el asunto de la otorgación de la concesión en el servicio de agua potable en el Fraccionamiento La Pradera, donde los habitantes, hay quienes llevan 10 años sin pagar el servicio del agua potable, y ahora que la empresa AQUAA3, decidió regularizar dicha prestación y convoca a los habitantes a formalizar su contrato, y así empezar a pagar por el servicio, donde dicha acción, esta apegada a la ley.
Los habitantes, al darse por enterados de las pretensiones de AQUAA3, en lugar de investigar, y preguntar por sus derechos y obligaciones, se fueron por la salida fácil, manifestando una serie de comentarios, descalificando el papel de la empresa, de la autoridad municipal y del mismo gobierno del estado. El desconocimiento o rechazo, no los libra de cumplir una norma que esta establecida en la ley, argumentar que se violan sus derechos al agua, sentirse engañados por ser una empresa particular quien les da el servicio, tampoco es real. Cuando adquirieron una casa, por lógica, se debió buscar información para entender a que tenían derecho y, además, que obligaciones había que cumplir. Cabe mencionar que la empresa AQUAA3, nunca se supo, si busco el diálogo para poner el claro su situación ante los usuarios.
Los usuarios al apostarle al victimismo, para adquirir todo regalado, como una obligación de los gobiernos, no funciona, porque hay usuarios que cumplen con las normas, para tener agua en casa. Dentro de la ignorancia, hay actores políticos que ven un buen terreno de cultivo para sus maniobras políticas, y sin recato abanderan este tipo de situaciones, donde el ciudadano a veces comodino, delega obligaciones a los supuestos salvadores, que, en la mayoría de los casos, terminan enredando más la situación de los confiados colonos, como la declaración del diputado Mauricio Ruiz Olaes, al comentar que el fraccionamiento La Pradera, tiene un pozo, y, por lo tanto, no deben de pagar el servicio. En este tipo de declaraciones la gente debe tener un poco de sentido común, nada es gratis, todo implica un costo. En el caso de la supuesta existencia de un pozo, este requiere de mantenimiento, refacciones, pago en el consumo de luz, etc. Repito, nada es gratis.
Los usuarios han comentado acusaciones al mismo gobernador, de ser socio de la empresa AQUAA3, las descalificaciones están al orden del día, todos son corruptos, ni la prensa escapa, tachada de chayotera. En el tema de la prensa, piensan que en automático se debe de publicar una denuncia, de lo contrario, se le señala de chayotera, vendida, en fin, todos son malos, y los habitantes de La Pradera, son las víctimas.
Pocos razonan en el beneficio que se les dio durante diez años, sin cobro por el servicio, y de las obligaciones que tienen como usuarios. Y lo que no podía faltar, la descalificación al vecino que se atrevió firmar su contrato por el servicio del agua, se le señala de traidor a la causa. Tal parece que la ignorancia, hace creativa la mente de los inconformes, al sugerir la toma de casetas en las principales carreteras, hubo uno que recomendaba, tomar hasta la caseta de Palmillas. El problema que pueda quedar, una vez que se resuelva de quien dará el servicio del agua, ya sea AQUAA3 o la CEA, será el rechazo a los que no mostraron apoyo a la causa, estos, quedarán señalados con la letra escarlata de la traición.
¿EL AGUA ES CARA? -En la próxima colaboración abordaremos este punto. La frase de que, el agua es cara, es muy común escucharla, pero, les dejaremos un dato a reserva de ampliarlo, el agua viaja más de 200 kilómetros antes de llegar a la ciudad de Querétaro.

Y para ser más precisos, abordaremos un caso que desde hace semanas está dando mucho de qué hablar, y este tema es la CONCESIÓN DEL SERVICIO DEL AGUA para la empresa AQUAA3, en el municipio de El Marqués, provocando una serie de opiniones de los involucrados, que nos indican una total ignorancia. Este desconocimiento lo único que está provocando es enredar más el asunto, cada usuario opina según su creencia Un tema que ha sido muy mencionado en esta dos ultimas semanas en el fraccionamiento de La Pradera, donde los usuarios del agua potable rechazan tener el servicio por medio de la empresa AQUAA3, concesión otorgada en sección de Cabildo en el Municipio del Marqués, siendo el alcalde en este momento Mario Calzada, donde el proceso fue en base a la ley, siendo la fecha del 01 de agosto de 2018, el H. Ayuntamiento aprobó la Determinación respecto de la Imposibilidad del Municipio de El Marqués para la Prestación del Servicio Público de Agua Potable

¿EL AGUA ES CARA? -En estos últimos días el tema del agua, es un gran protagonista en los comentarios de los usuarios.


Culiacán ¿crisis por operativo fallido? Adiós Estado de Derecho

20 Oct 19 | Gregorio Morales Avilés | Clasificado en Nacional, Política | Sin Comentarios »

Lo sucedido el jueves pasado en Culiacán, Sinaloa, deja al descubierto varios problemas que tiene la administración de López Obrador, entre ellos, a mi parecer, el más grave es la carencia de un concepto claro de la seguridad nacional. Existe una grave confusión entre lo que es seguridad pública y seguridad nacional, además del “síndrome del 68”, que confunde el ejercicio legítimo de la violencia por parte del estado con la represión.

Desde que Adolfo Aguilar Zinser estuvo al frente de la Consejería Presidencial de Seguridad Nacional, se incluyó a la amenaza del crimen organizado como parte de la seguridad nacional y así quedó consignado en la ley de la materia, tal como queda asentado en el artículo 5, fracción III, sobre las amenazas a la seguridad nacional: “ Actos que impidan a las autoridades actuar contra la delincuencia organizada”. Más claro que el agua, la excusa de que el juez no emitió con rapidez la orden de cateo es absurda, desde su concepción estuvo equivocado ese plan operativo. No se puede iniciar una acción sin contar con todos los elementos de control. Eso es elemental.

Un operativo como el que se planteó para aprehender al hijo del Chapo, no pudo haber sido planeado sólo por un área administrativa de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana o por una comandancia menor del ejército, pues dependía en gran medida de información de inteligencia que debería ser proveída por el área de seguridad nacional que no existe. Este grave error de enfoque se evidenció a tal grado que los responsables no contaban siquiera con información básica que explicara lo sucedido en Culiacán. Una estrategia fallida equivalente a enviar un pelotón para atrapar a una brigada, sin información de inteligencia, ni apoyos de aire, ni de telecomunicaciones. Tan mal planeado estuvo el operativo que dejaron a merced del cartel de delincuentes a las familias de los militares, que hasta ahora los están mudando. Tal vez haya sido esta situación, no la pretendida salvaguarda de la población civil, lo que hizo que se abortara la operación.

Al desaparecer al Cisen (Centro de Investigación y Seguridad Nacional) y pasarlo a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana como Centro Nacional de Inteligencia (CNI), se cometió un grave error pues se dejó a la seguridad nacional sin fuentes seguras de información, sin un área especializada que sustituyera al Cisen. Se redujo la seguridad nacional a seguridad pública, estos son los resultados de esa falta de visión. Es cierto que el ejército tiene su sistema de inteligencia, pero el enfoque doctrinal es exclusivamente militar, no incluye los avances conceptuales de que estaba dotada la doctrina de seguridad nacional del CISEN.

Al preguntársele a Mario Delgado sobre cuál era la idea de la creación del CNI, contestó : “ Tener una Secretaría con otro enfoque, cambiar la estrategia de seguridad y de combate a la delincuencia, que se tenga presente el concepto de protección ciudadana. Se le adscribe el mando de la policía federal, se facultan las actividades de investigación a la Secretaría”, es decir, se le quitan las atribuciones de seguridad nacional y se deja sólo en seguridad pública. El gobierno carece de información necesaria para la seguridad nacional.

No existe en la administración pública actual un esquema de coordinación específico sobre seguridad nacional. El problema es dejar la seguridad nacional en manos de diputados que no tienen la menor idea en qué consiste. Imagínese dejar al frente de la Comisión de Seguridad en el Senado a Félix Salgado Macedonio, una persona que encarna lo más grotesco de la imagen del político dicharachero, ignorante y motorolo.

En este contexto, la decisión de detener el operativo y soltar al hijo del Chapo fue la correcta, pero deja muchos interrogantes y pendientes. Es cierto que se están enviando a Culiacán más de 600 efectivos especializados del Ejército, pero no se ha sabido guardar el sigilo de la respuesta, ni se tiene clara la estrategia a seguir. Eso debió haberse hecho antes, no después de niño ahogado. No sé por qué se enojan cuando Trump les dice que no saben o no pueden contra la delincuencia organizada.

En cuanto al asunto de confundir el uso legítimo de la fuerza pública con represión, es un sentimiento de culpa que cargan los distintos gobiernos a raíz de la masacre del 68. Sin embargo, no todos los gobernantes son Díaz Ordaz ni Echeverría. Es necesario el Estado de Derecho para que exista paz y seguridad pública. Los efectos de esta confusión están a la vista en la vejaciones y atropellos a las fuerzas armadas que son las que deben garantizar que eso no suceda. La garantía del Estado de Derecho no se refiere al conservadurismo, o a fifís, sino a una demanda generalizada de la ciudadanía.

En cuanto al llamado a las mamás o abuelitas de los que infringen la ley, el asunto hay que verlo desde la óptica más amplia de la ética y la educación.

Si un individuo, grupo social o partido político piensa que es posible lograr sus propósitos inmediatos a través de la presión ilegal, sea toma de inmuebles, bloqueo de avenidas o de carreteras, u otro tipo de chantajes, lo que ciertamente les reditúa un beneficio inmediato, basta con generalizar este tipo de conducta, es decir, sostener que una sociedad regida por la coacción y el chantaje es buena y deseable, para percatamos de la incongruencia entre legalidad y chantaje, entre Estado de Derecho y ausencia de la convicción personal de la legalidad.

Esta consideración nos lleva a pensar no sólo en los beneficios inmediatos de una acción, sino también en sus consecuencias para nosotros mismos, para la sociedad en su conjunto, sólo puede ser resultado de un proceso educativo. El imperio de la ley supone la existencia de una cultura política de la legalidad que haga de cada individuo un verdadero ciudadano. Los valores de la sinceridad, la honestidad y la congruencia son la piedra angular de toda construcción democrática.

Las sociedades con una larga tradición democrática han convalidado su experiencia histórica a través de sus instituciones. Las sociedades en transición democrática han tenido que reforzar la defensa del principio de legalidad y han puesto en práctica reformas educativas que motiven la convicción de la responsabilidad individual Kantiana y garanticen la influencia de la “opinión pública”, en los asuntos del Estado.

La vida pública significa responsabilidad ciudadana, supone también libertades civiles, pero el ciudadano libre sólo existe en una sociedad gobernada por el acatamiento de las leyes. Recordemos los planteamientos de Hobbes y Locke. Kant señalaba enfático que las leyes hacen libres a los hombres. Construir la vida pública significa cultivar una forma de convivencia al amparo de los derechos individuales y el respeto a las leyes.

Por el contrario, históricamente, la violencia subversiva jamás ha resuelto algún problema, nunca ha permitido superar ninguna dificultad social objetiva, a lo más que ha llegado, es a llamar la atención sobre determinados problemas o dificultades y ni aún así, como se ha visto el 2 de octubre y en las manifestaciones para los derechos de las mujeres.

Si toda acción política tiene efectos imponderables, si variables complejas desvirtúan, en algún momento, a planes de acción política bien elaborados, tanto más temibles son las secuelas del uso de medios violentos. Las ideologías basadas en la violencia, cuando no el terrorismo, no auguran ningún futuro claro para una sociedad determinada. Estoy hablando del lado de la sociedad, no del gobierno.

La sobrevivencia de grupos armados, en clara violación de la ley, los obliga a desarrollar características internas que se convierten en elementos perturbadores y en gérmenes del fracaso de cualquier propuesta social liberadora. La clandestinidad, el verticalismo, el autoritarismo, la disciplina militar, la necesidad de adoptar falsas personalidades o enfundar la cabeza en pasamontañas, la subordinación de la familia, el desprecio por la persona y sus derechos elementales, los secuestros y otras formas ilícitas de financiamiento, la violencia, no pueden generar una sociedad democrática, instituciones justas y una constitución aceptada por todos. Al gobierno, con el uso de la violencia legal y legítima corresponde garantizar esa sociedad libre y segura.

La acción y concepción de grupos armados y del crimen organizado es diametralmente opuesta a la concepción Kantiana del imperativo categórico cuyas distintas formulaciones coinciden en definir como moralmente prohibida toda interferencia con la libertad individual, la integridad humana y las metas legítimas de los demás.

La defensa de estos derechos nunca se puede vincular a grupos armados o al crimen organizado y menos a un sentimiento de culpa del pasado, que desde luego fue un exceso el abuso de la autoridad, pero ese tipo de regímenes autoritarios no es lo que ahora está vigente en la sociedad mexicana. La confusión sobre el uso de la fuerza legítima ha llevado a utilizar membretes de organizaciones sociales de derechos humanos para la protección de la actividad de grupos armados o del crimen organizado, que se convierte en una interpretación perversa de los conceptos integradores de cualquier definición de los derechos humanos. El planteamiento de la acción armada, al margen de la ley, es contrario al Estado de Derecho.

La legalidad es sólo uno de los componentes de una sociedad bien ordenada. En esta sociedad puede convivir una multiplicidad de doctrinas y visiones del mundo, de sistemas valorativos y normas morales y religiosas, de modelos de justicia social y opciones de distribución de la riqueza o de grupos y organizaciones privadas. Lo único que puede exigirse a esta pluralidad es que sea congruente con su aceptación de las normas legales fundamentales, que las use como mecanismo para su participación en los asuntos políticos y que las conserve como garantía de que las posiciones propias serán respetadas y legalmente tuteladas.

El Estado de Derecho propicia un amplio espacio para la reforma de las instituciones existentes y para la búsqueda de los proyectos sociales legítimos que se sostienen desde la pluralidad de la vida colectiva.

Como efecto de la globalidad hemos podido conocer sobre la represión violenta de manifestantes en Estados Unidos, en Francia o en Hong Kong. No hay intento de negociación de parte de las autoridades, simplemente la fuerza pública dispersa los plantones con gases lacrimógenos, balas de goma y macanas. Decenas han sido arrestados por alterar el orden.

Las autoridades estadounidenses, francesas o chinas actúan de manera similar a como es práctica común en otros países desarrollados de Occidente, con democracias consolidadas, como son Francia, Alemania o Inglaterra. La tolerancia que existe en el Distrito Federal, Oaxaca, Michoacán, Guanajuato, Tamaulipas, Veracruz o Guerrero, ante los actos ilegales, como son los bloqueos de carreteras, o tomas de edificios públicos o privados, no es la regla en el mundo, sino la excepción. Anunciar que se aplica la ley, en otros lugares, no es tomado como amenaza. Sólo se aplica. Eso es Estado de Derecho y seguridad jurídica; la certidumbre de que siempre y para todos es igual la ley.

En una sociedad abierta existen los canales institucionales para que se exprese en completa libertad la opinión pública con respecto al gobierno, pero ninguna sociedad realmente democrática estará dispuesta a que se violen los derechos de los demás. Cuestión de prioridades.


TRAS LA VERDAD “DEJAR HACER, DEJAR PASAR, DOCTRINA CÍNICA DE AMLO”

20 Oct 19 | Héctor Parra Rodríguez | Clasificado en Nacional, Política | Sin Comentarios »

Solo aquello en lo que le viene en gana, el Presidente Andrés Manuel López, pone en práctica la doctrina de los fisiócratas del siglo XVIII “laissez faire, laissez passer”, encabezada por Adam Smith, que significa, “dejar hacer, dejar pasar”. López, deja a un lado el derecho positivo mexicano, menosprecia el cumplimiento de las normas que le imponen obligaciones y se conduce como un verdadero autócrata. Eso hizo el jueves pasado cuando, personal de la policía, en cumplimiento de una orden de aprehensión, lograron la detención de Ovidio Guzmán; el hecho generó serios problemas de seguridad, “normales” en tratándose de uno de los cabecillas más poderosos del negocio de la narcodelincuencia en México y en el mundo ilegal del negocio de estupefacientes ¿Lo ignoraron o lo menospreciaron? El problema se les salió de control y la ciudad de Culiacán, Sinaloa, la convirtieron en un verdadero campo de batalla. Delincuentes con armas de alto poder por doquier. Contrario a lo que pensó Andrés Manuel López, unos años antes, cuando el padre de quien ahora fuera detenido, se fugó de una cárcel de máxima seguridad en el pasado sexenio; el hoy Presidente, a gritos exigía la renuncia de Enrique Peña Nieto, por aquella fuga, advirtiendo que México sería el hazme reír del mundo. En esta ocasión, el hazme reír fue López Obrador; ya al mando del Poder Ejecutivo, voluntariamente ordenó, no se fugó, ordenó dejar en libertad a uno de los delincuentes más buscados; no evadió la justicia; no, estaba detenido y resguardado por la autoridad ejecutiva y el mismo titular del Poder Ejecutivo, desconociendo, violando la ley, ordenó dejar en libertad al delincuente, quien además era reclamado por la justicia estadounidense. Aplicando selectivamente la amnesia, olvidó lo que antes exigía a gritos; en tanto que, hoy, en funciones ejecutivas, ordena, una vez más, violentar la ley contra viento y marea, sin importar lo que la normatividad ordene. Dejar hacer, dejar pasar, doctrina que proponían entonces los fisiócratas, que la sociedad sola se ordena, sin necesidad de la intervención del Estado. Por supuesto esa escuela económica francesa no prosperó, es necesaria la regulación del Estado, para que exista armonía, paz, justicia y prosperidad en una sociedad.

Andrés López, sin embargo, aplica esa teoría cuando así conviene a sus intereses ¡Deja hacer, deja pasar! Abrió de manera impune y cínica (también pertenece a esa escuela el Presidente) la puerta a la impunidad, una vez más; esta vez, para favorecer a los cárteles mexicanos. Apertura la nueva era lopista para negociar con el Estado: por medio de la fuerza. Lo había hecho unos días antes con estudiantes de una de las Escuelas Normales, en el Estado de México, a quienes les otorgó todo lo que solicitaron mediante el chantaje de la fuerza, secuestrando y robando, esa fue la manera de coercionar al gobierno de la Cuarta Transformación. Va más allá López Obrador, también pone en práctica el cinismo en sus acciones de gobierno, es irónico, sarcástico y burlón. Peligrosa su inestabilidad emocional para gobernar, sus decisiones las toma más por medio de impulsos, caprichosamente basado en su escaso conocimiento de la gobernanza, diría nula experiencia. La decisión del titular del Poder Ejecutivo, confirmó que en su gobierno, una de las maneras más efectivas para negociar, es la fuerza, la presión, el delito, el cohecho, la amenaza, la violencia; método efectivo que ha dado buenos resultado a los delincuentes, son abiertamente tolerados y aceptados por el Presidente de la República, “también son pueblo”, dice Andrés Manuel. Los mexicanos buenos, al menos 70 millones de ellos, en total desventaja con senda manera de gobernar. Todo aquel que se somete a la ley, debe atenerse a las consecuencias de la misma. Aquellos delincuentes que presionan al gobierno, le imponen condiciones, no se subordinan a la ley y obtienen lo que quieren.

Abiertamente el gobierno de López Obrador, ha proscrito los acuerdos basados en la armonía de la ley, en la imposición del Estado de Derecho, para mutar a doctrinas añejas que no tuvieron éxito. Peligroso para la estabilidad social, política, económica y el Estado de Derecho, que deja de aplicar la justicia. Es claro que, rompiendo las reglas legales, el Presidente de la República, ha preferido dejar hacer, dejar pasar y cínicamente no molestar a la delincuencia para no tener problemas en su gobierno, dejando sola a la sociedad a merced de la delincuencia. Por eso su “doctrina” de no más masacres, no más guerras: que la sociedad se defienda como pueda. El gobierno lopista está hecho para otras cosas más tranquilas; está presto para detener al evasor fiscal, para presionar al contribuyente, para gastar el dinero del erario en caprichos, para apoderarse del Poder Judicial, para someter al imperio de la ley a sus enemigos políticos ¿A los delincuentes? A esos no los incomoden, son pueblo que no debe ser molestado y si acaso la autoridad los detiene, que los suelten, sea por capricho, por medio de leyes de amnistía u órdenes directas del Presidente. Esta política de sobre tolerancia la entienden bien los delincuentes de los cárteles, por eso trabajan impunemente, son aliados del gobierno de López Obrador. El Presidente bien lo sabe, no hay quien lo pare, no hay autoridad superior que lo detenga, no existe oposición política suficientemente fuerte para sancionarlo; actúa bajo el manto protector de la impunidad, nunca antes visto. La historia lo registra y la historia lo sancionará, hoy nadie puede hacerlo. La arbitrariedad se enseñorea y López Obrador, lo reconoce; mas tergiversa la realidad para aparentar que actúa bajo el imperio de la ley y en casos extraordinarios, pone de pretexto a la sociedad como bien superior a proteger, así justifica sus arbitrariedades, su incapacidad, así elude su responsabilidad y prueba su ineptitud para gobernar ¿Quién puede detener al procaz Presidente? Parece que nadie ¡El Presidente lleva a México a la desgracia! Las pruebas no mienten.

Héctor Parra Rodríguez


El Guasón y el Cobrador, metamorfosis

19 Oct 19 | Julio Figueroa | Clasificado en Cultura, Nacional | Sin Comentarios »

Todas las cosas nos condicionan, nos marcan, que no es lo mismo que determinar.

Las circunstancias se acumulan y nos condicionan por todos lados, pero no necesariamente nos determinan.

¿Qué es lo que determina nuestros pasos (buenos y malos) en la vida?

He ahí la cuestión, el misterio, la duda, la interrogación.

Sobre todo los tres elementos del destino: el azar, la fatalidad y la libertad.

En el mundo violento e indolente en que vivimos, y además imprevisible, no sabemos bien a bien cuál será nuestra reacción en el momento decisivo de un acontecimiento personal.

Tal vez lloremos llenos de miedo e impotencia o explotemos y nos transformemos llenos de furia. El pánico y la parálisis o el combate. La depresión o la guerra.

–Así es la vida, dice la canción.

Y luego viene algo más extraño todavía.

Los sucesos inesperados que provocan nuestros actos.

El extraño poder que se levanta en cadena a partir de una acción bien meditada o una simple reacción y cuyas intenciones eran otras.

Un acto de defensa, un momento de furia, una acción ruda frente a los malvados, digamos, y luego sucede lo inesperado.

–Así es la vida, repite el estribillo de la canción.

Lo cierto es que de pronto o poco a poco, a lo largo de la película de la vida, el Guasón del cuento se transforma en el violento Cobrador de la historia. No es un hombre malo; reacciona a los golpes de la vida.

No sé si así funcionan las cosas pero suele suceder.

Las diferencias entre el Guasón y el Cobrador son claras pero las fronteras se mueven y se pierden en el transcurso de la vida.

El Guasón quiere ser reconocido, ser visible, tal vez aplaudido y admirado, como todos, quiere el aprecio de los otros, como él admira y reconoce a esos otros.

El Cobrador tiene la conciencia de que todo lo que le falta y tienen los otros, se lo deben; y se lo va a cobrar a la mala, sea como sea.

El Guasón es un resentido familiar, contra sus padres que no tiene; a la única que mata conscientemente y por odio es a su madre, quien le mintió.

El Cobrador es un rencoroso social cuyo odio y resentimiento se dirige a toda la sociedad; todos le deben algo.

El Guasón puede provocarnos un momento de risa, piedad y ternura, empatía. El Cobrador es un cabrón que nos da miedo; tiene razón y su razón es subversiva, escandalosa. El Guasón es un payaso que nos hace reír y llorar, porque él mismo llora y ríe; no sabe lo que sucede ni lo que hace. El Cobrador es un intelectual, escribe poesía y probablemente leyó al Che, a Neruda y a Marx; su violencia fría desata los peores instintos.

En fin. (El cine de Hollywood nos ha dado varios superhéroes y malvados, entre ellos Superman, Batman y el Guasón. Los cineastas latinoamericanos nos deben “El Cobrador” de Fonseca, entre otros; no vale la película que anda por ahí).

El Guasón es un enfermo que sabe que está enfermo, y se empieza a curar cuando comienza a ser él y saca y vive su violencia, su hambre de ser visto y reconocido.

El Cobrador es un enfermo social del sistema, que no sabe que está enfermo, sólo sabe con razón que el sistema le debe todo, y quiere cobrar.

El Guasón quiere que su muerte valga más que su vida, porque su vida no ha valido un cacahuate. El Cobrador quiere comerse la vida a puños antes de que llegue su puñetera muerte.

–¿Así funciona el mundo? No lo sé.

Hasta la mitad de la película, me dije, no escribas nada sobre lo que todos están escribiendo, bien o mal. Sólo mira la magia del cine. Hacia el final cambié de opinión; debo escribir sobre lo que nadie va a escribir.

Joaquín Phoenix encarna muy bien al antihéroe convertido en héroe por la sociedad de resentidos, que son millones. El Guasón no quiere cambiar el mundo ni incendiarlo, sólo desea ser visto y admirado, como todos. Pero no es “un hombre irracional” (¿recuerdan su película con Emma Stone y dirigida por Woody Allen?, es tiempo de volverla a ver), que trata de acomodar su masturbación teórica y verbal a la compleja y violenta y horrible vida real, como haría el Cobrador. Esa es su diferencia.

El Guasón devuelve los golpes; el Cobrador golpea desde el principio.

Trump y Obrador. Creo que el primero conoce más y explota en su provecho los instintos primarios de la sociedad resentida de su país y del mundo; mientras el segundo pretende ignorar la sociedad explosiva (llena de malandros y cobradores) sobre la que está gobernando.

La transformación del Guasón es colectiva y social; el Cobrador trae la inyección de la violencia en su cerebro: –¡Me deben todo! ¡No pago nada! ¡Estoy harto de pagar! ¡Ahora soy yo el que cobra!

Odio los comerciales y los cortos aturdidores del cine; regresé a casa en el camión escribiendo mis primeras impresiones en mi cabeza.

–Al sociólogo José Woldenberg, ¿conoce los cuentos de “El Cobrador” y “Feliz Año Nuevo” de Rubem Fonseca?

–Al titiritero Hernando Lozada, lo contrario del Guasón y del Cobrador. ¿Qué es lo contrario?

Qro. Qro., Presidentes, México,

octubre de 2019.

POSDATA entre AMIGOS / Entre HL y JF

–¿Qué es lo contrario del Guasón y del Cobrador?

–La acumulación de cuitas, amarguras, rabias, impotencias, frustraciones, fracasos, traiciones, robos, dolores, golpes, abandonos, basura, miedo, hambre, ignorancia, cobardía, heridas… Etc. Supongo. La bomba enferma que nunca explota.

–¡La bomba que nunca explota! Que sí explota con el Guasón y el Cobrador, cada uno a su manera, ¡y es terrible!

–A veces las palabras escritas son atole y no despiertan la dichosa libido. Como dices tú: lo siento. En cambio las imágenes…

–¡Escribir y leer con nervio y con brío!

–Es un pedo en este mundo de angustia y hambre para que a uno se le ponga duro y eyaculador el puto deseo. ¿Qué más quisiera yo? Que todo fuera… ¡Arder!

–¿Ya viste la película?

–Ya vi al hermoso y verdaderamente humano y encarnado cabrón vengador del Guasón.

–¿Por qué no explotan en la sociedad los No Guasones ni Cobradores?

–Sí explotan, contra ellos mismos, se enferman, se suicidan, enloquecen.

–¿Habrá otra forma de irrumpir en la sociedad violenta e indolente?

—-Bien, gracias. // juliofime@hotmail.com


Carta del Palabrero a don Nadie.

19 Oct 19 | Julio Figueroa | Clasificado en Cultura, Nacional | Sin Comentarios »

–Escribo después de ver y comentar la película que todos vemos y comentamos estos días. Gracias por su atención.

–El truco del guerrero es aceptar que ya está muerto. ( Sidi , p. 108).

–Trabajos forzados en libertad.

Creo que todos deseamos ser vistos y reconocidos, quizá admirados y aplaudidos, de ser posible, pero… muy pocos nos ven y ni siquiera somos chiflados. Somos don Nadie.

Aquí empieza la lucha chiquita de la existencia en el mundo en que vivimos (ególatra, violento e indolente), y consiste en saber resistir ser poco visibles todos los días, ser anónimos sobrevivientes, y pese a todo, tratar de ser felices con nosotros mismos haciendo bien lo que sabemos y podemos hacer, por poco que sea.

Sencillamente vivir de nuestro propio asombro y reconocimiento de estar vivos, sabiendo que habremos de morir, pero antes…

No es fácil, porque todos queremos ser vistos y apreciados, como nosotros vemos y admiramos a otros, así sea a la distancia.

Ser un dichoso don Nadie con hambre de vivir y hacer vivir a otros, si es posible.

En corto, a la distancia, en secreto, discreta y modestamente.

Religarse con el trabajo que hacemos.

Y amén.

–¿Y la gloria y el dinero? –Pregunta don Nadie.

Si para alguna vez somos, somos para después de muertos, pero la vida es ahora y nunca más. Unos viven para la gloria y el futuro y otros el día a día.

¿El camino del Guasón o del Cobrador? ¿De Eróstrato o del Chapo Guzmán? ¿El camino del guerrero silencioso o de don Nadie escandaloso?

No sé, cada quien su camino, largo y sinuoso y a ratos dichoso y difícil, como todos los caminos de todos: túyoélnosotros y los otros todos que nosotros somos, con sus diferencias y sus coincidencias, sus banderas, triunfos y derrotas.

Amén, pero antes… resistir religados por lo que hacemos, sin esperar ni aplausos ni chiflidos. Amén.

ENCUENTRO y maravilla de las palabras / ¡Oh otredad!

–Al llegar a mi casa, y precisamente en el momento de abrir la puerta, me vi salir. Intrigado, decidí seguirme. El desconocido -escribo con reflexión esta palabra- descendió las escaleras del edificio, cruzó la puerta y salió a la calle. Quise alcanzarlo, pero él apresuraba su marcha exactamente con el mismo ritmo con que yo aceleraba la mía, de modo que la distancia que nos separaba permanecía inalterable.

(…)

–Me sentí solo, expulsado del mundo de los hombres… En el camino, tuve esta duda que todavía me desvela: ¿y si no fuera él, sino yo…?

–Comienzo y recomienzo. Y no avanzo. Cuando llego a las letras fatales, la pluma retrocede…

–¡Agua, agua al fin, palabra del hombre para el hombre!

(Octavio Paz, ¿Águila o sol?, México, FCE, Col. Tezontle, 1951; Col. Popular, 1973, 1975…, pp. 76 y 79, 7 y 114).